Páginas

domingo, 25 de enero de 2015

Nicholas Pileggi: Casino

Idioma original: inglés
Título original: Casino. Love and Honor in Las Vegas
Año de publicación: 1995
Traductores: Carme Geronés y Carlos Urritz
Valoración: recomendable


El escritor italo-americano Nicholas Pileggi es el autor de dos libros en los que se basó otro ilustre italo-americano, Martin Scorsese, para realizar dos de sus mejores películas. Una de ellos es The Wiseguys, sobre la vida del gángster Henry Hill, que dio lugar a la película Uno de los nuestros (en castellano). La otra es este Casino, en la que está basada la película del mismo título, aunque en este caso -y a diferencia del anterior- se cambiaron los nombres de los personajes reales que aparecen en el libro (supongo que por motivos legales). Así, Frank Rosenthal se convirtió en Sam Rothstein; su esposa Geri, en Ginger; el mafioso Tony Spilotro en Nicky Santoro, o el director Glick en Green, etc... (por lo demás, la película resulta bastante fiel al libro).

La historia, pues, es ya bastante conocida: estamos en Las Vegas -paradigma de la cultura postmoderna- en los años 70. La Mafia de Chicago (el célebre Outfit) y el medio Oeste se ha hecho con el control de varios casinos, inyectándoles el dinero del sindicato de transporte, que ellos controlan. Al frente -no de forma oficial, claro- del famoso Stardust colocan al jugador profesional "El Zurdo" Rosenthal, para que incremente sus ganancias (ganancias que luego, en buena parte, la propia Mafia sustrae para evitar al fisco y a los dueños nominales del casino). Y para "proteger", en principio, las actividades de Rosenthal, envían a Las Vegas a uno de sus hombres, el imprevisible y sanguinario Tony Spilotro. El lío está servido; Spilotro, lejos de cumplir estrictamente las órdenes de sus jefes, comienza a desarrollar sus propias actividades delictivas, por su cuenta, formando para ello una banda de extorsionadores, atracadores y asesinos. Con lo que se convierte más en un problema añadido -y gordo, dado cómo se acostumbraban a dirimir las diferencias de opinión en esos ambientes- para Rosenthal. Por si fuera poco, la hermosa mujer de éste, Geri -una antigua "buscavidas"- acaba liándose con Spilotro (dejando aparte que la propia esposa del mafioso, Nancy, también es guapa y de armas tomar). Aderecemos el plato con una buena dosis de crímenes, problemas legales y financieros, drogas, pistolas y sexo... El resultado es como contemplar el avance de una llama por una mecha que llega hasta un polvorín: es evidente lo que va a pasar y los propios protagonistas lo sabían. Pero nadie, por lo visto, podía dejar de mirar esa mecha... y soplar para avivar el fuego, cuando parecía que iba a apagarse.

El libro (novela-reportaje habría que llamarlo) está espléndidamente escrito, a base, en buena medida, de entrevistas con los propios personajes. Los que sobrevivieron a aquellos años, obviamente, porque más de uno acabó criando malvas o, en este caso, maíz... Constituye, además de un documentado muestrario de los métodos del hampa -algo que siempre resulta entretenido-, una fascinante crónica de la inmolación, del impulso centrífugo destructor que parece inherente al ser humano, allá donde se encuentre y cualesquiera que sean las condiciones en las que se desenvuelve, que ya pueden representar la plasmación de sus -de nuestras- vidas soñadas. Porque eso no las eximirá de acabar pulverizadas entre nuestras manos; Adán y Eva no mordieron la manzana por curiosidad o por desobediencia a su Creador, sino porque algo en su interior les impulsaba a destruir el Edén en el que estaban encerrados. Y lo mismo hicieron los protagonistas de Casino (aunque, en este caso, se tratase del Edén de lo gángsters, claro ). Como concluye Frank Cullotta, el secuaz de Tony Spilotro:

                  "Todo tenía que ir como una seda. Cada cosa estaba en su lugar.
                  Teníamos el Paraíso en la Tierra pero lo mandamos todo al infierno".

Casino es el Génesis, versión Las Vegas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja a continuación tu comentario. Los comentarios serán moderados y solo serán visibles si los aprueba un miembro del equipo.