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domingo, 14 de abril de 2013

Joseph Heath: Lucro sucio

Idioma original: inglés

Título original: Filthy Lucre, Economics for People Who Hate Capitalism

Año de publicación: 2009

Valoración: Recomendable




Un ensayo que, bajo el marchamo de absoluta objetividad, expone los principales conceptos de la economía de mercado de una forma tan elemental y didáctica que, en ciertos momentos, ni siquiera parece dirigida a adultos. Pero esta (excesiva) claridad solo se da en las definiciones, en cambio, los argumentos para defender su postura me han parecido escuetos y farragosos. Y no es extraño, ya que en la primera parte rebate los argumentos de la derecha y en la segunda los de la izquierda. Un reto tan atrayente para el autor, sobre todo si este es filósofo, como para los lectores. Naturalmente, siempre que juegue limpio, hable claro y no se contradiga. No podría afirmar que cumple las tres condiciones. Tampoco lo contrario. Después de tanta réplica y contrarréplica, estoy confundida, también me siento un poco engañada.

A pesar de que advierte del peligro de la simplificación en que se basan las predicciones de los economistas, es evidente que muchos de los ejemplos y modelos que propone para avalar sus tesis son también excesivamente simplistas. Aunque no niego que ese recorrido por las normas y principios que rigen la economía moderna es un buen ejercicio que nunca viene mal y menos en estos momentos. Para aclarar ideas no es preciso estar de acuerdo con todo lo que se expone en los tratados, con reflexionar sobre los argumentos y confrontarlos con los que teníamos previamente asumidos es más que suficiente. Incluso si la obra en cuestión está escrita en los primeros meses de la crisis porque los esquemas que maneja siguen siendo los mismos.

Lo que parece meridianamente claro es que ningún ensayo de contenido económico puede alardear de objetividad si no pone en tela de juicio las estructuras existentes. Y Heath parte de una actitud acomodaticia, no solo ante las de base sino en relación con cualquier factor que le favorezca personalmente, mientras critica todo aquellos que suponga discriminación positiva hacia sectores sociales de los que no formará parte jamás. Es decir, adolece de la misma actitud que reprocha en otros cuando afirma:

A lo que normalmente se oponen los prestamistas e inversores no es al seguro social, ni siquiera al principio de seguro social, sino simplemente a los tipos específicos de seguro social que protegen a los demás, especialmente a los trabajadores y consumidores.”


A medida que avanzamos, y sobre todo en la segunda parte, abundan los impedimentos a la intervención estatal y los ataques al sector público, excepto cuando este sirve para garantizar la estabilidad financiera, como en el caso de la emisión del papel moneda y otros similares. Aquí me pregunto ¿por qué no regular asimismo la oferta de trabajo disponible, el techo de los salarios o la contribución impositiva del capital? Sin embargo, muchas de sus afirmaciones sugieren que si la gente no prospera es por su culpa. Según Heath, es la impaciencia y falta de autocontrol lo que motiva la compra a plazos que encarece los bienes y servicios. ¿No será –me pregunto- a causa de la previa escasez de recursos? Pero confundir causas y consecuencias es la forma más simple de hacer demagogia.

Todo eso de que la economía se regula sola y que las leyes del mercado son las únicas sensatas –que venimos escuchando desde antes de tener uso de razón- se estaba quedando obsoleto a medida que lo escribía. Después del enorme intervencionismo estatal para remediar los desastres bancarios no sé cuáles serán sus argumentos. Porque es muy posible que los tenga.

2 comentarios:

  1. Vi tu reseña de cien años de soledad pues intentaba ver comentarios de la obra para darme una idea de el titulo mi ensayo, después vi el nombre de el blog y tropecé con que la entrada fue en 2009 pensé que para estas fechas ya habrías desistido de tu proyecto le pique a inicio y me lleve una gran sorpresa al ver que sigues adelante, es muy raro que yo comenté pero en realidad me causaste admiración, solo que me di cuenta que no sólo tú estilo puliste si no que también dejaste de tener entradas como en la de cien años, pero aun a sí sigues adelante... Realmente te admiro, perdona si mi comentario no es apropiado, mucha suertey felicidades, sigue a sí.

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  2. Hola DC
    Muchas gracias por ser un seguidor tan fiel de nuestro blog. Como puedes ver si pinchas en la pestaña "Sobre los autores" o si te fijas en la firma que se pone al pie de cada entrada, somos un equipo de diez personas. Supongo que el dato te aclarará algunas cosas.
    Saludos

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