Idioma original: inglés / chechoTítulo original: The Human Stain / Žert
Año de publicación: 2000 / 1967
Valoración: Muy recomendables
Leyendo La Mancha Humana de Philip Roth no puedo evitar acordarme de La broma, de Milan Kundera. Se trata de una relación leve y algo arbitraria: ambas novelas tienen por protagonistas a un hombre al que un comentario irónico, tomado en serio, condena a la marginalidad. En el caso de La Mancha Humana, el protagonista Coleman Silk se ve forzado a abandonar su puesto en una universidad por una frase malentendida que lo hace pasar por racista; en La broma, una postal humorística enviada por Ludvik Jahn a una chica es considerada como subversiva por el régimen comunista, que lo envía a un campo de trabajos forzados. En ambos casos se trata de la represión del individuo en un sistema más o menos opresivo (la Checoslovaquia comunista y los puritanos y políticamente correctos Estados Unidos de la era Clinton).
A partir de este primer esbozo inicialmente idéntico, ambos escritores llevan su novela hacia lugares muy distintos. Kundera siempre tiende más hacia lo abstracto y hacia lo humorístico; Philip Roth (salvo en El lamento de Portnoy, claro) es concreto, realista, frecuentemente autobiográfico y se toma a sí mismo (y a sus personajes) muy en serio. Además, el personaje de Coleman Silk tiene un gran secreto que, más allá de la anécdota inicial, se convierte en el verdadero motor de la novela.
Me resulta realmente difícil cuál de las dos novelas son mejores. La primera parte de La broma es, en mi opinión, de lo mejor que ha escrito hasta ahora Milan Kundera, mejor incluso que La insoportable levedad del ser; incluso la parte en que Ludvik intenta acostarse con la mujer de uno de sus acusadores en la juventud está bien; pero hay muchos fragmentos que están bastante traídos por los pelos y que le restan interés al conjunto. La mancha humana es en cambio, como casi todas las de Roth, una novela apisonadora: densa, de ritmo implacable, sin fisuras, con unos cuantos personajes memorables de esos que suele crear Roth, llenos de matices y contradicciones apasionantes.
Es cierto que la comparación entre ambas novelas puede ser un poco arbitraria, pero tal vez no lo sea tanto: en La mancha humana, que es posterior a La broma, se cita a Kundera en varias ocasiones, y en Lecturas de mí mismo Roth dedica un breve ensayo precisamente a esta novela. No cabe duda de que, de candidato al Nobel a candidato al Nobel, el estadounidense conoce y admira al checo. No sería descabellado pensar que, además de en algún personaje real, que comparte importantes datos biográficos con Coleman Silk, Roth se hubiera inspirado en la anécdota de la novela de Kundera para poner su argumento en marcha.
También de Philip Roth en ULAD: Indignación, El animal moribundo, La conjura contra América, Elegía, Némesis, Pastoral americana, El lamento de Portnoy, Engaño, La humillación, Goodbye, Columbus, Sale el espectro







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