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martes, 14 de julio de 2009

Philip Roth: La mancha humana vs. Milan Kundera: La broma

Idioma original: inglés / checho
Título original: The Human Stain / Žert
Año de publicación: 2000 / 1967
Valoración: Muy recomendables

Leyendo La Mancha Humana de Philip Roth no puedo evitar acordarme de La broma, de Milan Kundera. Se trata de una relación leve y algo arbitraria: ambas novelas tienen por protagonistas a un hombre al que un comentario irónico, tomado en serio, condena a la marginalidad. En el caso de La Mancha Humana, el protagonista Coleman Silk se ve forzado a abandonar su puesto en una universidad por una frase malentendida que lo hace pasar por racista; en La broma, una postal humorística enviada por Ludvik Jahn a una chica es considerada como subversiva por el régimen comunista, que lo envía a un campo de trabajos forzados. En ambos casos se trata de la represión del individuo en un sistema más o menos opresivo (la Checoslovaquia comunista y los puritanos y políticamente correctos Estados Unidos de la era Clinton).

A partir de este primer esbozo inicialmente idéntico, ambos escritores llevan su novela hacia lugares muy distintos. Kundera siempre tiende más hacia lo abstracto y hacia lo humorístico; Philip Roth (salvo en El lamento de Portnoy, claro) es concreto, realista, frecuentemente autobiográfico y se toma a sí mismo (y a sus personajes) muy en serio. Además, el personaje de Coleman Silk tiene un gran secreto que, más allá de la anécdota inicial, se convierte en el verdadero motor de la novela.

Me resulta realmente difícil cuál de las dos novelas son mejores. La primera parte de La broma es, en mi opinión, de lo mejor que ha escrito hasta ahora Milan Kundera, mejor incluso que La insoportable levedad del ser; incluso la parte en que Ludvik intenta acostarse con la mujer de uno de sus acusadores en la juventud está bien; pero hay muchos fragmentos que están bastante traídos por los pelos y que le restan interés al conjunto. La mancha humana es en cambio, como casi todas las de Roth, una novela apisonadora: densa, de ritmo implacable, sin fisuras, con unos cuantos personajes memorables de esos que suele crear Roth, llenos de matices y contradicciones apasionantes.

Es cierto que la comparación entre ambas novelas puede ser un poco arbitraria, pero tal vez no lo sea tanto: en La mancha humana, que es posterior a La broma, se cita a Kundera en varias ocasiones, y en Lecturas de mí mismo Roth dedica un breve ensayo precisamente a esta novela. No cabe duda de que, de candidato al Nobel a candidato al Nobel, el estadounidense conoce y admira al checo. No sería descabellado pensar que, además de en algún personaje real, que comparte importantes datos biográficos con Coleman Silk, Roth se hubiera inspirado en la anécdota de la novela de Kundera para poner su argumento en marcha.

También de Philip Roth en ULAD: Indignación, El animal moribundo, La conjura contra América, Elegía, Némesis, Pastoral americana, El lamento de Portnoy, Engaño, La humillación, Goodbye, Columbus, Sale el espectro

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jueves, 26 de noviembre de 2015

Colaboración: La fiesta de la insignificancia de Milan Kundera

Idioma original: francés
Título original: La fête de l'insignifiance
Año de publicación: 2014

Valoración: Insignificante

Tengo que confesar que cuando concluí la lectura de este libro acudí a varios suplementos culturales porque la sensación de vacuidad que desprende la lectura del último libro del señor Kundera me había dejado perplejo. Quizás no había sabido entender el enfoque del libro o me faltaba alguna clave para poder situarlo en el contexto adecuado. Contexto que, sinceramente, se me escapaba. Cuál fue mi sorpresa cuando varios críticos saludaban la originalidad del libro, su visión irónica y absurda de la existencia y su trasfondo filosófico y metafísico. Alucinante.

Ya sabemos por libros anteriores que Kundera recurre en muchas ocasiones a hechos banales o anecdóticos para ir deslizando reflexiones profundas sobre el ser humano y su errático transitar por  este mundo. Pero aquí lo que tenemos entre manos es una anécdota elevada a novela y saludada como la última voluntad literaria de un clásico (al fin y al cabo el autor checo cuenta 85 años). Y esto es demasiado. Sinceramente no entiendo ni el enfoque del libro ni la supuesta maestría narrativa que despliega en sus, afortunadamente, breves páginas. Sí que entiendo que hace catorce años que el señor Kundera no publicaba nada y que en su editorial debían estar muy nerviosos. Quizás el autor checo se vio obligado a salir de su semirretiro y dar un poco de lustre postrero a su carrera. Quizás debía una novela a su editorial y no podía alargarse más el plazo de entrega. Sí, quizás, pero quizás deberían haber dejado que el señor Kundera siguiera paseando tranquilamente por los jardines de Luxemburgo, dando de comer a la palomas, mirando el ombligo de las jovencitas y reflexionando sobre estatuas y ángeles, que es a lo que parece que dedica últimamente su existencia.

Eso debería hacer  y no aderezarlo con la absurda aparición de cuatro atolondrados franceses, insignificantes, eso sí, en sí mismos, en lo que hacen y lo que viven,  que van a celebrar una fiesta de la que pronto nos desentendemos y que sinceramente nos hace arrepentirnos desde las primeras páginas de haber iniciado la lectura. Lo más jugoso de este libro, no se lo pierdan, es una anécdota de caza de Stalin que desliza Kundera a mitad de novela y que le sirve para burlarse del dictador y sus secuaces, pero para contarnos esa anécdota podía habernos invitado a tomar un refresco en alguna terraza de París y nos habría ahorrado pasar por la caja de la librería.

En fín, que si tienen oportunidad y ganas de leer a Kundera no les diré que recurran a La insoportable levedad del ser, que es una obviedad. Incluso La ignorancia, su anterior novela, siendo una obra menor está muy por encima de este entretenimiento banal, que lo único que puede conseguir es alejarnos irremediablemente del autor checo.

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Firmado: José Miguel Martínez Camino

martes, 30 de marzo de 2010

Colaboración: La despedida, de Milan Kundera

Idioma original: checo
Título original: Valčík na rozloučenou
Fecha de publicación: 1973
Valoración: Recomendable

En el panorama narrativo actual, siglo presente y postrimerías del anterior, abundan escritores que repiten clichés, que conocen y practican aquellas fórmulas que garantizan las ventas mientras escriben como autómatas, sin pasión. Así, la naturaleza lúdica del escritor como contador de historias, trilero de personajes y tramas se ha difuminado en favor de una carrera desenfrenada por publicar. Sea lo que sea, casi todo vale.

En este contexto algo desolador resulta agradable descubrir al Milan Kundera de La Despedida. Porque en esta novela el autor se dedica fundamentalmente a jugar con el lector y así recuperar el vínculo perdido. Juega con él, y mucho, a través de una trama que hila con el sofisticado arte de la ironía y el engaño.

Así, en un balneario algo trasnochado de la antigua Checoslovaquia se dan cita una serie de personajes cuyas vidas se entelazan y detienen a lo largo de cinco días de otoño a la espera de un desenlace final. Klima, músico de éxito y mujeriego de vocación, comparte los días y la afición musical con el Dr. Skreta, a cargo de un curioso proyecto demográfico; Jakub, ex-convicto y represaliado político y su protegida Olga, paciente del balneario al igual que el excéntrico millonario americano Bertlef; Ruzena, joven enfermera y embarazada a la espera más que de un hijo, de un padre para él.

Kundera se esconde y aparece en varios de sus personajes, se ríe de ellos y por tanto de sí mismo e incluso del lector (aunque eso sí, con benevolencia). Se muestra esquivo y falsamente misógino, desciende a los infiernos del hombre para, desde ahí, criticar a la mujer y viceversa. No deja títere con cabeza. Los personajes, muy bien perfilados, son complejos y forman parte del juego: excepcionalmente caprichosos y egoístas, los hace comportarse a veces con sorprendente candidez. Los giros, continuos en la trama, recuerdan al lector que ésta es una novela de autor, que es Kundera el director de orquesta y que nosotros, como lectores, somo meros espectadores a merced del humor e intenciones del escritor.

En definitiva, un libro recomendable, muy bien escrito y con una engañosa ligereza, pues al final trata de temas profundos, los habituales del autor: el amor, y la muerte, la infidelidad, la política y el exilio. Eso sí, con un toque cómico que hace de su lectura un juego.

Firma invitada: Iñaki

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martes, 2 de marzo de 2010

Milan Kundera: La ignorancia

Idioma original: francés
Título original: L'Ignorance
Fecha de publicación: 2000
Valoración: Recomendable

Según explica Kundera, la raíz de la palabra "ignorar" es la misma que la de la palabra "añorar", de ahí que el sentimiento en el que se centra esta novela es la nostalgia, el dolor de la ignorancia, el no saber qué ha ocurrido con aquello que se ha dejado atrás.

Así, Kundera nos presenta a Irena y Josef, dos personajes que emigraron huyendo del comunismo y casualmente se encuentran cuando regresan a la República Checa. O se reencuentran, mejor dicho, porque antes de su salida del país compartieron un breve tiempo que pudo haber sido el comienzo de una historia de amor y que ambos aún recuerdan. Pero el recuerdo que guarda cada uno es diferente, como también lo son los recuerdos que tienen de su país y sus expectativas hacia el mismo. Por tanto, ¿qué futuro les espera? ¿Qué pueden construir, tomando como base un pasado común que, al parecer, no existe?

Utilizando como constante referencia el mito de Ulises, el autor nos muestra cómo el emigrante no siempre siente nostalgia ni desea regresar a lo que ha dejado atrás, y cómo en muchas ocasiones el "feliz regreso" se convierte en la prueba de que no se pertenece a ningún lugar, de que el nuevo hogar nunca será del todo un hogar y de que el antiguo ha cambiado tanto –o tan poco– que ya no nos pertenece.

Kundera, una vez más, nos demuestra que no ha perdido el pulso narrativo y que sigue siendo uno de los mejores novelistas de la actualidad. Como muestra, esta obra.

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lunes, 18 de mayo de 2009

Milan Kundera: La inmortalidad.

Idioma original: checo.
Título original: Nesmrtelnost.
Año de publicación: 1988.
Valoración: Muy recomendable.

A pesar de no ser, en mi opinión, el mejor libro de Kundera, "La inmortalidad" está lleno de ideas y formulaciones brillantes.

Muy en el estilo de su autor, esta es una novela que huye de la estructura lineal y del encadenamiento de hechos y acciones; más bien, utiliza ciertas anécdotas o situaciones, entremezclando en ellas la vida real y la ficción, para reflexionar sobre cuestiones de gran hondura.

Así, por ejemplo, nos habla del deseo del ser humano de trascender, más allá de su muerte, perpetuándose de algún modo en el arte o el recuerdo de otros seres. También de la belleza, la casualidad con sus diferentes matices (un tema que parece obsesionar a Kundera)... y muchos otros asuntos de los que se nos da una visión novedosa y muy interesante.

Como muestra, un par de fragmentos en los que vale la pena detenerse:

"Pienso luego existo, es el comentario de un intelectual que subestima el dolor de muelas. Siento luego existo es una verdad que posee una validez mucho más general y se refiere a todo lo vivo. Mi yo no se diferencia esencialmente del de ustedes por lo que piensa. Gente hay muchas, ideas pocas: todos pensamos aproximadamente lo mismo y las ideas nos las traspasamos, las pedimos prestadas, las robamos. Pero cuando alguien me pisa el pie, el dolor sólo lo siento yo. La base del yo no es el pensamiento, sino el sufrimiento, que es el más básico de todos los sentimientos. En el sufrimiento, ni siquiera un gato puede dudar de su insufrible yo. En un sufrimiento fuerte, el mundo desaparece y cada uno de nosotros está a solas consigo mismo. El sufrimiento es la universalidad del egocentrismo."

"Camino: franja de tierra por la que se va a pie. La carretera se diferencia del camino no sólo porque por ella se va en carro, sino porque no es más que una línea que une un punto con otro. La carretera no tiene sentido en sí misma; el sentido sólo lo tienen los dos puntos que une.El camino es un elogio del espacio. Cada tramo del camino tiene sentido en sí mismo y nos invita a detenernos.
La carretera es la victoriosa desvalorización del espacio, que gracias a ella no es hoy más que un simple obstáculo para el movimiento humano y una pérdida de tiempo.
Antes de que los caminos desaparecieran del paisaje, desaparecieron del alma humana; el hombre perdió el deseo de andar, de caminar con sus propias piernas y disfrutar de ello. Ya ni siquiera veía su vida como un camino, sino como una carretera: una línea que va de un punto a otro, del grado de capitán al grado de general; de la función de esposa a la función de viuda. El tiempo de la vida se convirtió para él en un simple obstáculo que hay que superar a velocidades cada vez mayores.
El camino y la carretera son también dos concepciones diferentes de la belleza. Cuando alguien dice que en tal o cual lugar hay un paisaje hermoso, eso significa: si paras el carro verás un hermoso castillo del siglo xv y junto a él un parque; o: hay allí un lago y, por su brillante superficie, que se extiende a lo lejos, navegan los cisnes. En el mundo de las carreteras un paisaje hermoso significa: una isla de belleza unida por una larga línea a otras islas de belleza.
En el mundo de los caminos la belleza es ininterrumpida y constantemente cambiante; a cada paso nos dice: ¡detente!"

Junto a la historia de Agnes y Laura, y las anécdotas relacionadas con Goethe, Rubens y otros artistas, encontramos hondas reflexiones sobre la belleza, el arte, el amor, la muerte...

Una obra francamente recomendable.

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martes, 24 de marzo de 2009

Milan Kundera: La insoportable levedad del ser

Título original: Nesnesitelná lehkost byti
Idioma original: checo
Año de publicación: 1984
Valoración: Imprescindible

Hay libros que te tocan por dentro, que llegan a cambiar tu vida, que amplian tu forma de sentir y de pensar.

En este sentido, tengo mucho que agradecerle a esta novela, repleta de hondas reflexiones, como todas las de Kundera.

Además de una dura crítica al régimen socialista que regía en Europa del Este, es una novela compleja, en la que se entrelazan las historias de cuatro personajes con la voz, casi filosófica, del narrador.

Así, se nos presentan cuestiones de gran hondura. Entre ellas: la imposibilidad de saber a ciencia cierta si erramos o no en una decisión tomada (debido a que la vida no tiene marcha atrás ni hay manera de ensayar previamente para actuar de forma certera); la difícil situación del ser humano inmerso en un régimen político que le priva de su libertad e intimidad; la lucha entre el "kitsch" (la sensiblería, lo que se supone que uno debe sentir) y el verdadero sentimiento (único, no unificable)...

Lo cierto es que me siento torpe al intentar expresar por qué éste es, para mí, uno de esos libros que guardo en mi "memoria poética" (usando una expresión del propio Kundera) como imprescindibles.

Quizá un fragmento tomado de él permita intuir un poco de su brillantez, mejor que mis palabras.

"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
"

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domingo, 10 de abril de 2011

Jiří Kratochvil: En mitad de la noche un canto

Título original: Uprostřed nocí zpěv
Año de publicación: 1992
Idioma original: checo
Calificación: Muy recomendable


Jiří Kratochvil pertenece a ese grupo de escritores que aparecieron en el panorama literario checo después de 1989, en la llamada “era post-Kundera”. Como ocurrió con tantos otros autores originarios de la Europa comunista, su obra fue publicada de forma clandestina hasta la Revolución de Terciopelo y tuvo que ejercer las profesiones más dispares (que nada tenían que ver con su vocación literaria) para poder sobrevivir. Afortunadamente, desde entonces ha sido internacionalmente reconocido (ha sido galardonado con numerosos y prestigiosos premios) y se dedica exclusivamente a la literatura desde 1995. Es autor de novelas, relatos y ensayos alejados de las técnicas narrativas convencionales (y, por lo tanto, más que interesantes) y siempre relaciona sus obras con Brno, ciudad en la que nació y ha pasado la mayor parte de su vida.

En mitad de la noche un canto, como no podía ser de otra manera, también está ambientada en Brno y comienza con la gestación y nacimiento de su protagonista, Petrík, en “aquel año que sería el último de la guerra y el primero de la paz”. A medida que el narrador de la historia crece y evoluciona, Kratochvil nos guía en un viaje por una fantasmagórica Brno cuyos habitantes viven al límite y que cambia casi más deprisa que el propio protagonista, al compás de los vertiginosos cambios políticos y sociales que experimenta todo el país.

En esa Brno siempre onírica, siempre fantástica y a pesar de todo siempre real, el protagonista se ve constantemente amenazado por un omnipresente y casi kafkiano Ellos, aquellos que siempre vigilan y tienden trampas, mientras su madre intenta sacarlo adelante y ambos sufren la desaparición de su padre.

Con una prosa rica y compleja, continuos saltos en el tiempo y un argumento que en todo momento mezcla lo alegórico y lo real, En mitad de la noche un canto se nos presenta como una magistral tragicomedia marcada por la búsqueda del padre y de la propia identidad en un mundo siempre cambiante. Pero también demuestra que Kratochvil es uno de los mejores escritores de nuestro tiempo y que su talento literario rompe todos los estándares a los que nos hemos acostumbrado.

Como dijo el propio Milan Kundera, “las obras en prosa de Jiří Kratochvil son el mejor evento ocurrido en la literatura checa desde 1989”. Ahí es nada.

También de Jiří Kratochvil en ULAD: La promesa de Kamil Modrácek

lunes, 14 de septiembre de 2026

Gonzalo Núñez: Los retratos desparejados

Idioma original: Español
Año de publicación: 2025
Valoración: Recomendable

Así, cuando alguien ve un cuadro o lee un libro es el tiempo el verdadero tema, pero este es tan astuto que hace creer al lector o al espectador que solo es una historia de amor o de guerra o el retrato de un hombre que ya pasó por este mundo.

Pues sí, queridos, creo que esta frase extraída de la página 72 de la novela podría ser una buena aproximación a esta porque, aunque Los retratos desparejados parece una texto sobre relaciones de pareja en pleno siglo XXI, lo que Gonzalo Núñez nos ofrece en su segunda novela es una historia / tratado sobre el amor y el desamor (eso es innegable), sobre el peso del pasado y de la culpa, sobre lo que fue y no se vio o sobre lo que se vio y no fue, sobre palabras no dichas, sobre palabras supuestas, sobre el tiempo, el puto paso del tiempo.

Todo lo anterior con el arte como telón de fondo. Son los retratos desparejados (dípticos de parejas o matrimonios pintados por autores flamencos allá por el siglo XV y que por diversas causas y azares fueron separados) que dan título al libro la imagen perfecta de la separación y de la ruptura, así como el punto en el que confluirán pasado y presente del narrador y protagonista.

Esta presencia del arte permite al autor introducir digresiones sobre el mundillo. El problema está en que, si bien resultan interesantes y darían para un ensayo de lo más entretenido, personalmente me sacan un poco de la trama principal, esa centrada en la psicología del amor, en cómo vemos o creemos que nos vemos (y ven). Y mira que me jode porque la indagación sobre el amor y el desamor y sus alrededores tiene ritmo, es profunda, casi obsesiva y retrata a la perfección estos tiempos líquidos que nos ha tocado vivir y la parte más "ensayística" le da un puntito intelectual que a gafapastas y curiosos (ejem, aquí hay uno) disfrutamos.

En cualquier caso, Los retratos desparejados no deja de ser una buena novela en la que hay un fuerte componente generacional (recomendada especialmente para nacidos en los 70 - 80) y en la que las influencias van de Javier Marías a Milan Kundera, pasando por un Houellebecq relajadito. La influencia de Marías se aprecia ya desde la primera frase, muy al estilo de Mañana en la batalla piensa en mi o Corazón tan blanco, pero también en el manejo del lenguaje y los saltos temporales; la de Kundera en las reflexiones sobre el propio "hecho amoroso", un poco en la onda de La insoportable levedad del ser  (a veces me parece ver por las páginas de Gonzalo Núñez a Teresa y Tomas); la de Houellebecq relajadito en ese retrato de nuestro tiempo, aunque sea menos oscuro y pesimista que el del francés. ¡Palabras mayores, eh!

En fin, como decían en Con faldas y a lo loco... Nadie es perfecto. Esta novela tampoco. Eso sí, es de lo más recomendable.

lunes, 18 de diciembre de 2023

2023 en libros. El único veredicto que vale

¡Pues sí, amigos! Llega el día en que todas las listas de "lo mejor de 2023" palidecen, pese al título de la entrada, ante la proverbial independencia, modestia y buen gusto de los reseñistas de ULAD. Porque no estamos ante la lista de los invitados a la boda del crítico de turno (no, Babelia y El Cultural, no estamos diciendo que vosotros hagáis eso) y porque no pretendemos sentar cátedra diciendo qué es lo mejor que se ha publicado en 2023 (¡coño, que hay tropecientas mil novedades y habremos leído un 0,0001%!). Esto solamente es, nada más y nada menos, lo mejor que hemos leído en 2023.

No podemos dar paso a la lista sin antes recordar lo que para nosotros ha sido la peor noticia que nos ha podido dejar este 2023: el fallecimiento, en el mes de agosto, de nuestro compañero Emilio. Las reseñas que dejó programadas y que hemos ido publicando estos últimos meses dan idea de lo que para Emilio fueron sus mejores lecturas del año.

Sin más, aquí tenéis nuestro dictamen

El veredicto de Koldo (por ahora):


La sentencia de Juan:

Palabra de Oriol:

La sentencia de Francesc:
 
      No muy bien habrá ido la cosa cuando he tenido que revisitar mis reseñas para poder componer esta lista. Así que
  • Recuerdos que prevalecen sin excesivo esfuerzo, o sea, MUY BIEN: Material de construcción de Eider Rodríguez, o cómo lidiar bien, literariamente, con la pérdida, y Les voltes del món de Tuli Márquez, a ver si el mundo editorial se entera del talento de este hombre y se le traduce al español.
  • Demasiados ensayos que se han quedado a medias o que me ha dado la impresión de que no conectan profundamente con la realidad, así que no los mencionaré. La realidad no lo pone fácil, cambiando cada dos por tres.
  • Alguna biografía musical que tiene más pulsación narrativa que mucha narrativa, como Bobby Gillespie en Un chaval del barrio o Jarvis Cocker en Buen Pop Mal Pop
  • Extraño reencuentro por partida doble con Houellebecq, del cual Unos meses de mi vida me ha mostrado una sorprendente actitud frágil y victimista. Curioso que su acercamiento a sí mismo le haya hecho desenfocar su aguda visión de la sociedad.
  • Y a ver si las cosas mejoran. O sea, que los tótems atinen o que las eternas promesas se consoliden. Ya, por favor.

El panegírico de Santi

En un año de bastantes pocas lecturas (una vez más), afortunadamente ha habido algunas buenas o muy buenas:

Resolución (recurrible) de Carlos

El dictamen de Marc:
  • Libro del año: «Un caballero en Moscú», de Amor Towles
  • Ensayo del año: «La supervivencia de los más ricos», de Douglas Rushkoff
  • Grandes consolidaciones en narrativa: Xavier Mas Craviotto, por «La pell del món»
  • Descubrimientos del año (autores): Byung-Chul Han con «La expulsión de lo distinto»
  • Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles, Paul Auster
  • Propósitos para el 2024: más poesía, continuar con más ensayo y reencontrarme con la narrativa tras un año sin grandes lecturas

viernes, 6 de noviembre de 2009

250 entradas - 250 años (I)

Para conmemorar que hemos llegado a las 250 entradas de blog -sin fallar un solo día-, los que hacemos Un libro al día nos hemos propuesto hacer nuestro propio "canon" de los mejores libros escritos en los últimos 250 años. Cada uno de los autores del blog votamos por los libros que quisimos (10 en algunos casos, 25 en otros), y después unificamos las listas.

Como la lista de "nominados" y "premiados" es muy larga, la dividimos en dos partes: publicamos hoy la lista de libros que obtuvieron un solo voto, de alguno de nosotros (los "nominados"). Mañana publicaremos la lista de los 14 libros que obtuvieron más de un voto y que, por lo tanto, se puede decir, son "los 14 mejores libros escritos en los últimos 250 años según Un libro al día". Como veréis, en la lista -la de hoy y la de mañana- hay un poco de todo: mucha literatura consagrada (no es un canon excesivamente rompedor en ese sentido); casi todo novela, con algunas incorporaciones de novela gráfica, ciencia-ficción o novela fantástica; bastante literatura en español (con predominio de Hispanoamérica) y sobre todo una aplastante mayoría de obras del siglo XX.

Esta es, en fin, la lista de nominados:


  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick
  • Antología poética, Miguel Hernández
  • Canto a mí mismo, Walt Whitman
  • Cantos de Maldoror, Isidore Ducasse
  • Capitanes de la arena, Jorge Amado
  • De ratones y hombres, John Steinbeck
  • Dune, Frank Herbert
  • El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
  • El barón rampante, Ítalo Calvino
  • El candor del padre Brown, G. K. Chesterton
  • El color de la magia, Terry Pratchett
  • El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad
  • El lobo estepario, Herman Hesse
  • El marino que perdió la gracia del mar, Yukio Mishima
  • El proceso, de Kafka
  • El profeta, Khalil Gibran
  • El retrato de Dorian Grey, Oscar Wilde
  • El rey se muere, Eugene Ionesco
  • El ruido y la furia, William Faulkner
  • El señor de los anillos, J.R.R Tolkien
  • El tragaluz, Antonio Buero Vallejo
  • El último encuentro, Sandor Marai
  • Esperando a los bárbaros, Coetzee
  • Fausto, Johann Wolfgang von Goethe
  • From Hell, Alan Moore
  • Hojas de hierba, Walt Whitman
  • Inventario Uno, Mario Benedetti
  • Jane Eyre, Emily Bronte
  • Juego de tronos, George R.R Martin
  • La casa de citas, Alain Robbe-Grillet
  • La ciénaga definitiva, Giorgio Manganelli
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
  • La montaña mágica, Thomas Mann
  • La naúsea, Jean Paul Sartre
  • La tierra baldía, T. S. Eliot
  • Las amistades peligrosas, Pierre Choderlos de Laclos
  • Libro del desasosiego, Fernando Pessoa
  • Lo bello y lo triste, Yasunari Kawabata:
  • Luces de Bohemia, Valle Inclán
  • Me casé con un comunista, Philip Roth
  • Movimiento perpetuo, Augusto Monterroso
  • Mrs. Dalloway, Virginia Woolf
  • Narraciones extraordinarias, Poe
  • Nieve, Ohran Pamuk
  • Orgullo y prejuicio, Jane Austen
  • Poeta en Nueva York, Lorca
  • Rayuela, Julio Cortázar
  • Relatos, Julio Cortázar
  • Residencia en la tierra, Pablo Neruda
  • Rimas, Becquer
  • Sin destino, Imre Kertesz
  • Todo Mafalda, Quino
  • Un mundo feliz, Aldous Huxley
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal
  • Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud

domingo, 12 de enero de 2014

Italo Calvino: Seis propuestas para el próximo milenio

Idioma original: italiano

Título original: Six Memos for the Next Millennium (traducción al italiano: Lezioni americane: Sei proposte per il prossimo millennio)

Año de redacción: 1985

Valoración: Muy recomendable

Esta ensalada de idiomas puede resultar un tanto confusa, así que empezaré por explicar cómo se gestó el texto.

En 1984, este escritor recibió, por parte de la Universidad de Harvard, el encargo de elaborar y dictar un ciclo de seis conferencias, que integrarían el contenido de la prestigiosa cátedra Charles Eliot Norton Poetry Lectures –ocupada anteriormente por mentes tan prestigiosas como T. S. Eliot, Octavio Paz o Borges– durante el curso académico siguiente. El tema, que se deja a la elección de los ponentes, apuntaba a los valores literarios que debían obtener prioridad en un futuro. En opinión del autor estos valores eran tantos como ocho –e incluso había titulado la octava conferencia–, como bien explica su esposa en el prólogo. En el verano de 1985 había escrito cinco de ellas –en su versión italiana, aunque pensaba traducirlas al inglés–, y compuesto el título en este último idioma ya desde un principio. Se llamaron Levedad, Rapidez, Exactitud, Visibilidad y Multiplicidad; la sexta hubiera sido Consistencia. Aunque no podemos estar seguros de cual hubiera sido la versión definitiva, se supone que las modificaciones habrían afectado en todo caso a la estructura y el contenido se habría mantenido prácticamente inalterable. Calvino murió de un ictus cerebral en septiembre, pocos días antes de la fecha prevista para su viaje a E.E.U.U.

Los cinco capítulos en que se divide el libro resultante se caracterizan por una gran erudición –y, consecuentemente, cierto hermetismo–, por manifestar la insaciable curiosidad que presidió la vida su autor, por la elección de un puñado de obras significativas y de párrafos en que apoyar su discurso y proceder por acumulación antes que por adición de argumentos.

También resulta ser una constante de este libro considerar el opuesto de cada uno de los rasgos mencionados como una cualidad igualmente válida. En el apartado Levedad, por ejemplo, el peso no es reprobable: 
“… así como no podríamos admirar la levedad del lenguaje si no supiéramos admirar también el lenguaje dotado de peso”

Pero a él personalmente esa especie de estado gaseoso, de materia flotante en la escritura, tanto en forma como en contenido, le ha liberado del tiránico peso de la historia. La mitología le sirve, en este caso, de ejemplo para expresar lo que quiere decir, pero también la etérea condición de la informática y, cómo no, Milan Kundera. Adjudica a poetas y filósofos esa levedad del pensamiento que concreta en lo móvil, lo espiritual y lo luminoso, en las imágenes flotantes y etéreas que ha proporcionado la literatura.

En el apartado de la rapidez que, según reconoce, abunda en su propia obra más que su contraria, cita fábulas y antiguas leyendas, a Galileo, a Borges, o se refiere al relato oral, textos todos que, en solo unas cuantas frases, pueden condensar toda una vida. Las tramas que van, directas como un rayo, al desenlace, son rápidas, las que admiten digresiones, como suele suceder en las novelas, constituyen ejemplos de lentitud. Las virtudes de la exactitud en literatura resultan obvias para todo el mundo. En este caso, el opuesto, salvo en poesía –ejemplificada aquí por Leopardi–, no tiene demasiado que ofrecer. Calvino clama contra la imprecisión, el lenguaje rutinario y plano, plagado de vocablos todo-terreno que parecía haberse adueñado de los textos más recientes de la época. La visibilidad es una cualidad de lo fantástico que necesita de la imaginación para materializarse. Las dos funciones de esta, ampliar nuestros conocimientos e indagar en el campo de las posibilidades, se complementan entre sí. Pero hoy día acumulamos demasiadas imágenes, y lo peor es que están fabricadas de antemano impidiéndonos la posibilidad de asociarlas libremente a no ser que empecemos a educar nuestra propia facultad de crearlas. La multiplicidad del artefacto literario sirve para reflejar la complejidad del mundo y mostrar la totalidad del saber humano estableciendo con orden y exactitud las relaciones entre los diferentes elementos según el modo que tiene cada autor de concebirlas. Esa es la aspiración de la novela que el siglo XXI debería recoger y que se propusieron explícitamente tanto Georges Perec en La vida instrucciones de uso como el propio autor en Si una noche de invierno un viajero y El castillo de los destinos cruzados.

Por supuesto, no es esta una obra que vaya a gustar a todo el mundo, pero a mí me ha parecido una delicia sumirme en ese conjunto de ideas dispersas, reflexiones, fragmentos literarios, frases cargadas de poesía, especulaciones y divagaciones que dibujan para el lector de hoy la más que definida personalidad de Italo Calvino.

Del mismo autor: Aquí

viernes, 1 de enero de 2010

Predicciones para 2010

Los que hacemos Un libro al día nos ponemos el disfraz de adivinos por un día, y proponemos una lista de acontecimientos relacionados con la literatura que tendrán lugar a lo largo del 2010. Algunos son obvios, otros son más bien apuestas personales y otros son cosas ya anunciadas pero que, en cualquier caso, conviene marcar en la agenda.

  1. 2010 será el año del despegue definitivo del ebook en España, gracias a la digitalización de una parte importante del catálogo editorial en español.
  2. En 2010, el Premio Cervantes será español. Puestos a apostar, apostamos por Juan Goytisolo.
  3. La adaptación literario-cinematográfica del año: Alicia en el País de las Maravillas, de Tim Burton.
  4. El best-seller del año volverá a ser una novela histórica (después del paréntesis policiaco de la saga Millenium).
  5. Desde 2003, todos los Premios Nobel han sido europeos; este año toca cambiar. ¿Por qué no Hispanoamérica? Entonces los candidatos mejor posicionados serían, probablemente, Vargas Llosa y Carlos Fuentes -aunque con el Nobel últimamente nunca se sabe.
  6. En 2010 se cumplirán 100 años del fallecimiento de Tolstoi y Mark Twain; 100 años del nacimiento de Jean Genet y Torrente Ballester; 100 años de la publicación de Howards End y El fantasma de la Ópera.
  7. Para 2010 han anunciado la publicación de una nueva novela, entre otros, Philip Roth, Paul Auster, Joyce Carol Oates, Don de Lillo, Ian McEwan o Bret Easton Ellis
  8. A lo largo de este año, Google Books llegará a un acuerdo con diversos gobiernos europeos y americanos para evitar pagar multas por monopolio y por infringir derechos de autor, y se convertirá (o se afianzará) como el principal digitalizador de fondos documentales del mundo.
  9. Es casi imposible adivinar a quién le caerá el Premio Príncipe Asturias de las Letras, pero como hablar es gratis, nuestro favorito es Milan Kundera -que también ha sonado para el Nobel durante años.
  10. En 2010, Un libro al día cumplirá un año de vida y alcanzará las 500 entradas.

Quienes hacemos este blog esperamos que sigáis acompañándonos y que tengáis un gran año de lecturas.

¡Feliz 2010!

miércoles, 23 de octubre de 2019

Philip Roth: El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras


Idioma original: inglés
Título original: Shop Talk. A writer and his Colleagues and their Work
Año de publicación: 2001
Traducción: Ramón Buenaventura
Valoración: bastante recomendable

En algún momento se produjo el terrible sorpasso y Philip Roth destronó a un últimamente errante Franzen erigiéndose en uno de mis cinco escritores de referencia (esos de los que intentas leerlo y tenerlo todo, esos a los que ya lees con una actitud de amigo), y, a la postre, abocándome a que solo uno de ellos esté vivo y pueda esperar algo nuevo de él.

Un desastre, y ya abandono mis lamentaciones privadas y personales que a nadie interesan para pasar a hablaros de este libro.

Este no es, como yo esperaba al principio, el equivalente en la obra de Roth a libros como Mientras escribo de King o De qué hablo cuando hablo de escribir. En ambos casos, libros muy interesantes de escritores que me interesan bastante poco. O sea, no es un ensayo canónico y descarnado de un creador y sus experiencias ante el folio/pantalla en blanco. Tampoco es un estudio crítico propiamente dicho, pues combina determinadas situaciones siempre asociadas a otros autores: relaciones epistolares, entrevistas espaciadas por los años, conversaciones en el entorno de una relación cordial, casi amistosa, a veces la pura distancia del idioma o la situación geográfica condiciona la conversación. Pero Roth aquí no es el crítico agreste escondido tras sus personajes más emblemáticos, y diría que esa actitud respetuosa a la vez le beneficia (obteniendo la colaboración de sus oponentes) y le perjudica (evitando la intensidad que a veces se deriva de ciertas actitudes).
La mayoría de los aquí presentes son escritores ya maduros y consagrados, muchos de ellos judíos como Roth y muchos de ellos con huellas presentes o recientes en la realidad europea de la primera mitad del siglo XX: empezar con Primo Levi revela a las claras ciertas de las temáticas recurrentes en los textos (el Holocausto, la represión, el drama, la huida, la anulación personal) y el recorrido del libro va constatándolo hasta llegar al punto opuesto necesariamente parecido: hemos trazado un ángulo de 360 grados y huyendo del nazismo hemos caído en el totalitarismo ruso, el de la Primavera de Praga visible a través de dos autores checos, Ivan Klima y Milan Kundera, dos de los pasajes más atractivos de esta selección (excelente el ambiente relajado de la conversación con Klima) en que la queja se establece en ese teórico otro extremo.
El totalitarismo ruso anula la disidencia en Checoslovaquia a través del silenciamiento del entorno cultural que no es afín, se trata de la misma represión quizás más sutil y menos contundente, pero con los mismos resultados. Escritores reprimidos, represaliados, divididos (esto me recuerda algo) entre el exilio forzoso o el riesgo de la permanencia. Quizás la de Ivan Klima sea la mejor parte del libro, un diálogo excelso (pues Klima ha sufrido la represión por los dos bandos) que equilibra y centra la obra, que ha apostado fuerte por Primo Levi en su inicio, hablando de su vida tras la guerra, de la fábrica de pinturas que dirigía, y que se ha centrado en escritores no siempre célebres (figura alguno incluso no traducido al español), pero que, con la excepción del recorrido final por la obra de Saul Bello, se mantiene en un tono serio, respetuoso, a veces próximo al academicismo en puntos que parecen más bien intercambios de pareceres que propiamente entrevistas.
Una obra menor, quede claro, una especie de interludio entre obras de ficción, muy interesante desde el punto de vista de la relación entre autores, mucho más empática y relajada que los encuentros entre prima-donnas de otros ámbitos culturales, ya también como constatación de determinada genialidad de Roth, capaz del cambio de registro y de retirar a los memorables personajes que solía interponer entre el lector y él.

Otros libros de Philip Roth en ULAD: aquí

martes, 1 de marzo de 2022

Ilustres olvidados #2 Denis Diderot: Jacques el fatalista

Idioma original: Francés
Título original: Jacques le fataliste et son maître
Traducción: Fèlix de Azúa i Comell
Fecha de publicación: 1796
Valoración: Curioso, cuanto menos

El rupturismo artístico es, a estas alturas, prácticamente imposible. Creedme, casi todo está inventado. Y si no, que se lo digan a Denis Diderot, que en la segunda mitad del siglo XVIII concibió Jacques el fatalista.

Imaginaos, en plena Ilustración, a una obra empeñada en subvertir esquemas tanto formales como conceptuales. Una obra que no es sino el resultado de un mestizaje de géneros, cuya estructura desafía a cualquier molde establecido, cuyas caprichosas digresiones sabotean al argumento, que presenta a un narrador que interactúa constantemente con el lector, que exuda erudición pero al mismo tiempo no se toma en serio a sí misma. Una obra que adelanta multitud de estrategias metaliterarias, preñada de reflexiones morales y filosóficas, permeada por un ingenioso sentido del humor. Imaginaos, en suma, a «una insulsa retahíla de hechos reales e imaginarios, escritos sin gracia y distribuidos sin orden ni concierto» (Diderot dixit), que consigue, pese a todo, cautivarnos. 

En fin, ojalá os haya interesado en Jacques el fatalista. Sus defectillos, estoy seguro de que intencionados, no pueden eclipsar su modernidad y audacia. Con esta reseña me sumo a sus reivindicadores incondicionales, entre cuyas filas se encuentran nombres de la talla de Italo Calvino, José Saramago y Milan Kundera. Debéis conocer este texto; en especial, aquéllos que se creen innovadores.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Quién participa en el sorteo de tres libros

Salvo error nuestro (que puede pasar, no somos infalibles aunque lo parezcamos), esta es la lista de las personas que han participado a través del blog, de twitter o de facebook, en el sorteo que propusimos para conmemorar nuestras 1000 entradas, diciéndonos cuál era su favorito de entre los libros que hemos reseñado, y que por lo tanto pueden ganar un ejemplar de Loca Novelife, de Elvira Rebollo; Belfondo, de Fusa Díaz, o Quédense dentro y cierren las ventanas, de Iratxe Jaio y Klaas von Gorkum (ed. Consonni):
  1. @LucioRecalde (Twitter) votó por La maravillosa vida breve de Oscar Wao de Junot Díaz
  2. Irene (blog) votó por El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina
  3. Beatriz Alday (blog) votó por Las uvas de la ira de John Steinbeck
  4. Miguel Yuste Ayarzaguena (facebook) votó por La insoportable levedad del ser de Milan Kundera
  5. @ComprensLectora (twitter) votó por Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello
  6. Yessica del Amo Sánchez (facebook) votó por El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina
  7. Luisa (blog) votó por El bosque animado de Wenceslao Fernández Flores 
  8. Palimp (blog) votó por Shaun Tan
  9. Koldo (blog) votó por La higuera de Ramiro Pinilla 
  10. @RIC5AN (twitter) votó por La escritura o la vida de Jorge Semprún
  11. Josep M. Maya (blog) / @Mayaestudi (Twitter) votó por Aullido de Allen Ginsberg 
  12. Aída (blog) votó por Rebelión en la granja de George Orwell
  13. Marta Graupera Sanz (blog) votó por Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello
  14. mientrasleo (blog) votó por Novela de ajedrez de Stefan Zweig
  15. Juan Cruz López (blog) votó por Los detectives salvajes de Bolaño
  16. toni_mp (blog) votó por Africanus, el hijo del cónsul de Santiago Posteguillo
  17. Gallo (blog) votó por La Tregua de Benedetti 
  18. Natalia M. (blog) votó por 13,99€ de Frederic Beigbeder 
  19. Escanyabruixots (blog) votó por La conjura contra América de Philip Roth
  20. NoPuedoConMiVida (blog) votó por Metrópolis, de Ferenc Karinthy
  21. Itzitxu (blog) votó por Seda de Alessandro Baricco
  22. Avellaneda (blog) votó por Ayer, de Agotha Kristof
  23. Joss Nieve (twitter) votó por El pirata garrapata
  24. Ayudante (blog) votó por Peter Pan de James M. Barrie
  25. AnnaMaria (blog) votó por ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick
Si nos hemos olvidado de alguien, que hable ahora, porque una vez que hagamos el sorteo y enviemos los libros ya no hay vuelta de hoja. Y como no somos un organismo oficial, las reclamaciones, al maestro armero. El sorteo se celebrará la semana que viene en Bilbao, y a falta de notario, será documentado con abundantes y absurdas fotografías, que se publicarán junto con el resultado del sorteo.

Como hay tres libros para sortear entre 25 personas, la probabilidad de ganar uno de ellos es (si no me equivoco) de cerca del 12%. Mucho mejor que la lotería de Navidad. Seguro que los que no participasteis en el sorteo estáis ahora tirándolos de los pelos...

Por cierto que, entre los libros por los que han (habéis) votado los lectores, los sorprendentes ganadores, con dos votos cada uno, son Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello y El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina.



miércoles, 10 de octubre de 2012

Premio Nobel 2012: Hagan sus apuestas

Un año más ya estamos en vísperas de que se conozca el Premio Nobel de Literatura, y como siempre cada cual tiene sus favoritos. En ULAD no vamos a ser menos, así que aquí va nuestra particular quiniela (mañana sabremos si hemos acertado).

Vamos a proceder por eliminación: a la Academia Sueca le gusta repartir sus gracias con variedad (un año aquí, otro en la otra punta del globo...), así que nuestra primera apuesta, considerando que el año pasado ganó Tranströmer, es que este año el premio no será para ningún europeo, o por lo menos para ningún europeo-occidental (dejamos fuera de las apuestas, por tanto, a candidatos sólidos como McEwan, Magris, Lobo Antunes o Cees Nooteboom). Por el mismo motivo, también apostaría a que este año no va a ganar un poeta (lo siento, Adonis, otro año más que te quedas sin premio).

Don DeLillo
Seguramente, por lo tanto, volverá a ganar un narrador (novelista o cuentista), no europeo. Los estadounidenses pueden tener muchas opciones, por dos motivos: hace ya casi veinte años que ningún yankee gana el Premio Nobel (la última fue Toni Morrison en el 93), y además hay varios candidatos fuertes, con lo cual podrían premiar a uno para, simbólicamente, premiarlos a todos. Los principales favoritos estadounidenses hoy en día son Philip Roth (de quien sin embargo dicen que tiene mala prensa en la Academia Sueca), Don DeLillo, Thomas Pynchon o Cormac McCarthy, entre otros. DeLillo o Pynchon son, creo, los que más posibilidades pueden tener, porque son casi unánimemente aclamados por la crítica. Lo del Premio Nobel para Bob Dylan yo no me lo acabo de creer.

Alice Munro
Si miramos fuera de EE.UU., los académicos también tiene donde elegir: todavía en América, pero más al norte, nos encontramos a Alice Munro, cuentista canadiense que puede beneficiarse si los suecos deciden darle el premio a una mujer este año (lo que no quiere decir, ojo, que no se merezca el premio). En África el candidato más fuerte es Chinua Achebe, grandísimo narrador nigeriano, aunque también suena el nombre de Ngũgĩ wa Thiong'o; en Asia, por mucho que me duela, el nombre más repetido es el de Murakami, junto con el del chino Mo Yan. Y en Europa, pero en Europa del Este, tenemos también grandes candidatos como Ismail Kadaré, Milan Kundera o Peter Nadas, del que confieso que no he leído nada (perdón por el chiste).

Enrique Vila-Matas
¿Y los españoles, preguntará alguno? Pues se habla de los de casi siempre: Javier Marías, Enrique Vila-Matas y, algo que a mí me sorprende, Eduardo Mendoza. Pero este no va a ser el año: no solo porque como he dicho antes no creo que este año gane ningún europeo, sino porque está muy reciente el premio a Vargas Llosa, y que ganasen dos escritores hispanohablantes tan seguidos sería muy sorprendente. (Dejando aparte el hecho de que la literatura española actual no está EMHO a la altura de las más grandes de la literatura mundial, pero ese es otro asunto).

En fin, que si nos pedís uno o dos nombres, nos quedamos con DeLillo y Pynchon. Pero también es posible que la Academia Sueca nos sorprenda a todos premiando a un casi-desconocido. Mañana lo sabremos...

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hillel Halkin: ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?

Idioma original: inglés
Título original: Melisande! What Are Dreams?
Año de publicación: 2012
Traducción: Vanessa Casanova
Valoración: recomendable (imprescindible solo para románticos empedernidos)

Debo ser yo, la verdad: debe de ser cosa mía, que me he vuelto cínico o descreído o duro, o algo. Debe ser que he perdido la capacidad de emocionarme con las historias bonitas sin poner algún tipo de distancia. Porque a todo el mundo le ha encantado este libro, todo el mundo lo recomienda con grandes muestras de emoción, lo mismo libreros que críticos que lectores. Y a mí, pues sí, me ha gustado, sí, pero no me ha encantado, por motivos que luego explicaré.

Es verdad que ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? es un libro bonito: es una historia de amor y amistad, un triángulo amoroso entre dos amigos, Ricky y Hoo, y una mujer, Mellie (la "Melisenda" del título) que tiene algo de Manic Pixie Dream Girl, un término polémico nacido en la crítica cinematográfica para definir a "esa criatura chispeante y superficial que existe solo en la imaginación febril de escritores y directores sensibles, para enseñar a taciturnos hombres jóvenes los infinitos misterios y aventuras de la vida." Es verdad que Melisande no es una cáscara vacía, sino que tiene su propia evolución, sueños y esperanzas, pero sigue existiendo (o eso me lo parece a mí) como objeto del amor y el deseo de los personajes masculinos.

Es innegable que la historia está bien contada, con sensibilidad, interés y una técnica bien escogida: el narrador, ya mayor, regresa a los recuerdos de su adolescencia, en que conoció a Ricky y a Mellie; narra después el proceso de colapso mental de Ricky, su acercamiento a Mellie y (la parte más bonita del libro) su larga relación y su matrimonio lleno de todas las cosas buenas y malas de la vida. Algunos pasajes (como cuando Ricky quiere deshacerse de su dinero, dólar a dólar, o cuando Hoo encuentra las notas domésticas de Mellie escondidas en medio de sus libros) son realmente memorables.

Y sin embargo la pega mayor que yo le pongo a este libro es que cada cierto tiempo cae en lo cursi, que sé que es un término y un límite difícilmente objetivable pero que también creo que es indudable que existe. Cuando Mellie cuenta un cuento de hadas y "una solitaria lágrima rueda por su mejilla", eso es para mí el epítome de lo cursi; o cuando en el día de su boda Mellie y Hoo se encuentran bajo la "lluvia lunar"; la nota que Hoo le envía a Mellie antes de casarse con ella, a muchos lectores les habrá parecido deliciosa, pero a mí también me ha parecido cursi, y bastante tópica además.


En un párrafo de La insoportable levedad del ser que me viene a la memoria a menudo, Milan Kundera define así lo kitsch:


El kitsch provoca dos lágrimas de emoción, una inmediatamente después de la otra. La primera lagrima dice: ¡Qué hermoso, los niños corren por el césped! La segunda lágrima dice: ¡Qué hermoso es estar emocionado junto con toda la humanidad al ver a los niños corriendo por el césped! Es la segunda lágrima la que convierte el kitsch en kitsch.
Si se sustituye la palabra kitsch (que entre tanto se ha pasado de moda) por la palabra "cursi", y así es como yo veo esta novela. Si entras en el juego y te emocionas con el resto de la humanidad, entonces la disfrutarás hasta el infinito y más allá. Pero si eres como yo y esos momentos particularmente empalagosos te provocan escalofríos, entonces le pondrás algún pero al bueno de Halkin. Y eso a pesar de que, como digo, me sigue pareciendo una novela bonita.