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miércoles, 28 de junio de 2023

Emmanuel Carrère: V13. Crónica judicial

Idioma original: Francés
Título original: V13. Cronique judiciaire
Traducción: Jaime Zulaika
Año de publicación: 2022
Valoración: Está muy bien

Quien ya conozca la obra de Emmanuel Carrére seguro que sabe de sus diversas exploraciones en la violencia, el dolor o la muerte. Buena muestra de lo anterior lo constituyen el magnífico El adversario o, el no menos estupendo, De vidas ajenas.

Pues bien, este V13 vendría a ahondar en la línea de los anteriores a través de la crónica de los nueve meses del juicio por los atentados del 13 de noviembre de 2015 en la sala Bataclán, en diversas terrazas del distrito X de París y en el Stade de France.

Originalmente concebidos y publicados como artículos periodísticos de periodicidad semanal y ampliados convenientemente para su publicación en formato libro, los textos de V13 tienen, en palabras del propio autor, un doble objetivo: leer el libro (la vida?) de los yihadistas desde el principio y construir un relato colectivo. Para lograrlo, Carrère ordena los textos cronológicamente y entrelaza en ellos dos componentes: las certezas y las dudas. 

En la primera están los grandes rasgos de los hechos, la atrocidad y brutalidad de los atentados, el sufrimiento de las víctimas y sus familiares. Mención especial merece la parte dedicada al testimonio de los supervivientes y/o familiares de las víctimas, historias terroríficas sobre vidas destrozadas narradas por Carrère con gran sensibilidad y que dejan al lector muy pero que muy tocado.

En la parte de las dudas estarían algunos comportamientos demasiado erráticos (aunque quizá el problema sea buscar la racionalidad donde no la hay), las personalidades de algunos de los protagonistas, las reacciones ante la tragedia, que van desde la esperanza hasta el odio, pasando por la culpa, etc.

Uno de los principales méritos de Carrère radica en ofrecernos esa visión "global", en ese no quedarse en uno solo de los aspectos de la tragedia, pero sin perder de vista que "comprender no significa disculpar".  Esto permite encontrarnos con un completo y complejo catálogo de sentimientos y personajes, que van de lo cruel y lo trágico a lo patético, de lo dostoyevskiano a lo balzaquiano.

Lo hace, además, dando al conjunto un ritmo vertiginoso (algo que me parece sumamente complicado tratándose de una recopilación de artículos) y flirteando con diversos géneros, tanto es así que V13 podría ser leído, además de como crónica, como "thriller", ensayo histórico, novela de acción o novela judicial. 

En resumen, un texto impactante, en especial en su primera mitad, pero sumamente recomendable para acercarnos a unos hechos y unos seres fieramente humanos, aunque nos pese.

Un montón de libros de Emmanuel Carrère reseñados AQUÍ

martes, 14 de enero de 2014

Colaboración: Limónov de Emmanuel Carrère

Idioma original: francés
Título original: Limónov
Año de publicación: 2011
Traducción: Jaime Zulaika
Valoración: Muy recomendable
Esta biografía novelada del escritor ruso Eduard Limónov ha sido uno de los acontecimientos literarios en España en el 2013, así como lo fue (o quizás porque lo fue) en Francia en el 2011, donde además recibió una buena ración de premios, entre ellos nada menos que el “Prix des prix”, el premio al mejor de los libros premiados ese año (¿se imaginan algo parecido aquí? Habría que elegir entre el Planeta, el Nadal, el Biblioteca Breve, el Primavera…. En fin, mejor no demos ideas).

El autor, Emmanuel Carrère, tras reencontrar a Eduard Limónov como opositor a Putin, habiéndolo conocido años atrás como escritor trasgresor en Paris, interesó por su azarosa trayectoria y decidió contárnosla. Una buena idea, sin duda; primero, porque la vida de escritor-delincuente-guerrillero-político-agitador de Limónov da no sólo para una estupenda biografía, sino que ésta prácticamente se escribe sola (más aún cuanto que, al parecer, el propio Limónov ya se había dedicado a contar en sus libros todos sus avatares, con profusión de detalles escabrosos, pues se trata de uno de esos autores que escriben básicamente sobre sí mismos). En segundo lugar, fue una buena idea porque a Carrére le ha salido un libro absorbente, vibrante, que se lee de una sentada y se echa de menos cuando termina. Y no sólo por lo insólito o aventurero del protagonista, sino por el mundo que retrata: una Unión Soviética más gris, cutre y doméstica que opresiva, pero también vital, orgullosa de sí misma… (¿quizá esa vitalidad  fuera consecuencia de la juventud, no del entorno que envolvía al personaje?). Una Rusia en permanente “zápoi” (se explica muy bien lo que es en el libro), estupefacta tras su penúltima debacle. Y un Occidente veleidoso y cruel, bajo su opulencia decadente…

La única pega a esta biografía, por ponerle alguna, es la excesiva injerencia, a mi juicio, de la figura del autor y sus circunstancias (en la línea de otros escritores franceses, como Houellebecq o Beigbeder, pero  también Laurent Binet en “HHhH”). Tal vez lo haya hecho para resaltar así el origen proletario de Limónov y su férrea voluntad de convertirse en alguien, en un héroe o una estrella (aunque sea del fracaso), a costa de todo tipo de aventuras y peripecias, frente a su propia y aburrida vida de hijo de la burguesía intelectual, él mismo escritor de gran éxito, además… (casi llega a dar pena, el pobre). Aunque, ciertamente, esta presencia un poco chapucera del propio Carrère nos sirve para encontrar dónde está el intríngulis de la historia, que aen mi opinión, trata de la oposición (o complementariedad) entre la creación de una obra literaria (que es lo que hace Carrère) frente a la creación  (o autocreación) de un personaje literario ,que es lo que hace Limónov, ya desde un principio, desde que es un jovenzuelo que decide ser no ya un bandido, sino el rey de los bandidos, no sólo un poeta, sino el más grande de los poetas, no sólo político, sino el salvador de todo un país... (y eso, para acabar pasando a la Historia, tal vez, como el protagonista de un libro… escrito por otro).

Y si bien su figura nos puede parecer incluso irrisoria o infantil (sobre todo en sus escarceos bélicos), ególatra, fanfarrona, oportunista… seguramente reflejo de una personalidad acomplejada, no deja de poseer también cierta grandeza de espíritu (incluso mucha, en ocasiones, según nos trasmite su biógrafo); y aunque le intuyamos más bien vacuo y algo gilipollas, no deja de caernos bien, el tipo, pese a que por momentos nos parezca un trasunto mal fotocopiado de Johnny Rotten o Boris Vian, de Trotsky o incluso el Brad Pitt de “El club de la lucha”. O un místico de tres al cuarto, futuro gurú en la meseta de Altai. La biografía, si ésta era su intención, resulta eficaz: al final del libro, uno le ha cogido cariño al tal Limónov, se promete no perderle de vista y siente curiosidad por leer alguno de sus libros. A ver si, encima va a resultar no ser un mal escritor, y todo.

En resumen, una lectura muy recomendable. Y ante todo, muy adictiva.

También de Emmanuel Carrère en ULAD: Aquí

Firmado: Juan G. B.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Arturo Pérez-Reverte: Hombres buenos

Idioma: español
Año de publicación: 2015
Valoración: por una parte, está bien; por otra, intragable


Hacía un porrón de años que no leía nada de Pérez-Reverte. Cuando escribo "porrón", me refiero a la época de los primeros Alatristes...¿cuánto hace ya de eso? ¿Doce, quince años? Por ahí... Lo menciono porque aunque me consta que él ha ido sacando libros con la regularidad de un metrónomo o un desfile militar (¿cómo no enterarse, con las campañas de promoción por tierra, mar y aire que suelen acompañar el lanzamiento de sus novelas?), yo no tenía mucha idea de por dónde han ido sus derroteros literarios; si sigue haciendo lo de antes o ha evolucionado hacia... yo qué sé, la autoficción metaliteraria. Por decir algo. 

Impelido por razones que no vienen al caso a leer su última novela, Hombres buenos, ahora puedo afirmar que Pérez-Reverte ha mejorado bastante como escritor: ya no abundan tanto los lugares comunes, los diálogos chulescos... los personajes apareen definidos por algo más que un patronímico chocante y dos o tres rasgos tópicos (ahora son cuatro. por lo menos); la narración se ha vuelto menos efectista y más reflexiva. A cambio, el libro también resulta más aburrido, me temo. También es verdad que la historia que nos cuenta no resulta especialmente trepidante: se trata del viaje -auténtico- que, a finales del siglo XVIII, realizaron a París dos miembros de la Real Academia Española de la Lengua con el objeto de adquirir, para tan venerable institución, una primera edición completa de la Enciclopédie de Diderot y D'Alembert, el no va más del saber científico y filosófico del momento. Una historia ésta que con seguridad le resulta especialmente cara a don Pérez-Reverte, pues no olvidemos -ni podemos hacerlo, puesto que él se encarga de recordárnoslo a lo largo de todo el libro- que también es académico de la RAE... pero una historia, en fin, que a pesar de los loables intentos del autor por darle vidilla a la trama, da como resultado una novela fundamentada, más que nada, en una recreación histórica minuciosa -y aparentemente bien conseguida, hay que decirlo- y en los constantes diálogos entre los personajes. Conversaciones que tratan sobre todo, como no podía ser de otra forma, de: 
1-Libros y autores de la época.
2-La disyuntiva entre tradición /modernidad o ciencia/ superstición (por no decir religión).
3-España; es decir: los males de España; los remedios a los males de España; la dificultad de aplicar los remedios de los males de España, etc... (toda una fiesta, vaya).

Los protagonistas, el marino don Pedro Zárate y el bibliotecario don Hermógenes, resultan una pareja dispar pero bien avenida (en la tradición de las buddy stories: Don Quijote y Sancho, el Gordo y el Flaco, Mortadelo y Filemón...); demasiado bien avenida, quizá, desperdiciando el juego que podrían haber dado sus desavenencias. Menos mal que a partir de un cierto momento se les incorpora el ínclito y revolucionario abate Bringas, (personaje también real, al parecer), para aportar la nota discordante. En todo caso, resulta incluso loable la idea de honrar la memoria de unos hombres que trataron, en la medida de sus posibilidades, de contribuir a desasnar a sus compatriotas (con eficacia harto discutible, como demostraron los dos siglos subsiguientes).

Para ser justos, hay que admitir que el resultado de estas casi seicientas páginas es una novela correcta, bien escrita y ambientada, de lectura fácil aunque, como ya he señalado, más bien aburridilla. Pero en fin, aconsejable a quien le gusten las recreaciones históricas y las novelas de corte convencional. Ahora bien... quizá no tan convencional porque resulta que Pérez-Reverte sí que se dedica, o al menos lo utiliza,  a ese recurso tan à la page que es la llamada "autoficción". Aunque sea una autoficción un tanto impostada: en efecto, don Arturo se coloca a sí mismo como personaje para contarnos sus cuitas, indagaciones y difíciles pesquisas para documentar esta novela como es debido (perfeccionista que es... y deja ver). Es un truco muy pillo, puesto que le sirve, por un lado, para colarnos así la información que, en rigor, debería de proporcionarse a través de la narración en sí. Y por otro, nos demuestra lo muchísimo que ha trabajado en la ambientación, a pesar de que tal cosa no se trasluzca siempre en la novela (por ejemplo: nos cuenta los muchos y venerables libros y cartografía que hubo de consultar para establecer la ruta exacta de Madrid a París en el siglo XVIII, con sus casas de posta, etc... y luego, apenas lo utiliza al contar el viaje). De paso, inserta como personajes a algunos de sus compañeros académicos, a quienes seguro se les hizo el culo gaseosa al verse inmortalizados en tan insigne obra.

¿Les parece que el tono de la reseña se ha ido agriando en el anterior párrafo? Pues sí, lo siento... pero si hay algo que me toca las narices -por no decir otra cosa- es esta puñetera moda de la autoficción, más aún si es fullera, como es el caso... ¿Quién les ha dicho a los juntaletras de turno que a los lectores nos interesan un pimiento su vida y circunstancias? Por lo que a mí respecta, acepto -a regañadientes- que lo haga Emmanuel Carrére, por ejemplo, que ha demostrado ser un buen escritor; paso por que lo haga Laurent Binet, que parece buen chaval. Incluso se lo puedo perdonar a... no sé, Paco Roca, que al menos tiene el doble curro de dibujar y escribir (a Cercas, por si alguien se lo está preguntando, no se lo perdono). ¿Pero a Pérez-Reverte? ¡Ni hablar del peluquín! Además, si quisiera saber algo -más- de su vida, para eso está twitter, que tampoco es que sea muy discreto, el hombre...

Vamos, jamais de la vie! (que es la manera fina de decir que en mi **** vida).

(Pido perdón si alguien se siente molesto por las palabras de mi último párrafo -excepto si se trata del autor del libro, claro está-, y les doy gracias a todos por su comprensión al permitirme el desahogo. Que tós semos personas humanas... ¿que no?).


Otros libros de Arturo Pérez-Reverte en ULADCabo TrafalgarLa sombra del águilaEl maestro de esgrimaLa reina del sur

viernes, 25 de noviembre de 2016

Reseña Interruptus. Emmanuel Carrère: Bravura

Idioma original: Francés
Título original: Bravoure
Traducción: Jaime Zulaika
Año de publicación: 1984
Valoración: Decepcionante

Antes de leer esta reseña, consulte a su médico o farmaceútico. No, perdón. Antes de leer esta reseña, recordad que se admiten contrarreseñas. Es más, estaríamos encantados de recibirlas.

Al lio. He dejado este libro en la página 120. Vale que tiene 350 páginas, que a lo mejor he pecado de precipitación o que en las 230 restantes quizá todo cobraba sentido para hacer de este libro una obra maestra, pero la verdad es que no me apetecía continuar. Hay mucho por ahí que leer.

Sé que las comparaciones son odiosas, pero cuando uno ha leído otras obras de Carrére tan buenas como "Limonov", "El adversario" o "Una novela rusa", tiende a comparar y, desgraciadamente, "Bravura" no está a la altura, ni de lejos, de ninguna de ellas. Ni tan siquiera se acerca, en mi opinión, a "El bigote", que es sensiblemente inferior a las anteriores y que fue publicada dos años después de "Bravura".

Y eso que, a priori, el punto de partida parece interesante. Porque el libro comienza hablando de John William Polidori, aspirante a escritor, licenciado en medicina a los 19 años y acompañante (y secretario) durante un breve espacio de tiempo de Lord Byron o Mary Shelley. Y parece que va a continuar con la historia de su caída en desgracia y de su derrumbamiento, hasta el punto de acabar Polidori viviendo en la miseria y convertido en un adicto a los opiaceos, debido a lo que el considera una doble usurpación (la de la idea del Frankenstein de Shelley y la de la publicación de su único relato bajo el nombre de Byron).

Pero no. Lo que parecía que iba a ser un libro semejante a obras posteriores del autor, la novelización de la vida de un sujeto real de lo más interesante, pasa a ser una novela gótica o romántica con elementos de ciencia-ficción. Esto, por sí solo, no tiene que ser algo negativo. El problema es cómo se lleva a cabo. Para esa transción comienza un juego de espejos reiterativo y absurdo, el argumento se retuerce de forma inverosímil por momentos, la narración se estanca y da la impresión de que no se va a llegar a ninguna parte, de que algo se te ha escapado por el camino. 

Llevas 80 páginas con una sensación extraña. No entiendes dónde quiere llegar el autor ni el camino que ha elegido. Se te está haciendo cuesta arriba. Pero es Carrère y decides seguir. 20-30-40 páginas más. La misma sensación continúa. No ves una salida porque el libro sigue dando vueltas en círculo. No le encuentras sentido. Te preguntas: ¿por qué no habrá seguido este hombre con la historia de Polidori, que tan curiosa parecía? Compruebas horrorizado que aún queda más de la mitad del libro y, con gran dolor de corazón y de bolsillo, decides dejarlo para otra ocasión. O no, ¡quién sabe!

Para terminar, una pregunta que cada cierto tiempo me asalta: ¿Por qué las editoriales (en general) se empeñan en exprimir el jugo de autores de reciente éxito con la publicación de sus obras de juventud, las cuales en muchos casos no están a la altura?

Otros libros de Emmanuel Carrère en ULAD: Una semana en la nieveYo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Philp K. Dick 1928-1982. El bigoteEl adversarioEl reinoDe vidas ajenasLimonov