jueves, 7 de marzo de 2019

Katharina Winkler: Cárdeno adorno

Idioma original: alemán 
Título original: Blauschmuck 
Traducción: Richard Gross
Año de publicación: 2016
Valoración: Muy recomendable

Me cuesta empezar la reseña de este libro, pues una introducción podría suavizar lo que el libro narra. De una contundencia y desgarro realmente abismales, esta primera novela de Katharina Winkler es de una calidad literaria, por su prosa, pero también por su mensaje, altamente inusual. Veamos qué nos cuenta la autora.

La protagonista: Filiz. Niña. Seis años al inicio de la historia y seis hermanos. Y una madre que los cuida. Y un padre que se supone que también, o debería, aunque no. Y animales a los que cuidan y que son su sustento. Son solo una familia de las muchas que viven en el pequeño pueblo, todas en situaciones similares de pobreza, suciedad y miseria. Miseria económica, pero también vital. Porque hay hambre, y miedo. Del hambre, también, pero del padre. De los hombres. Y de la oscuridad, porque «ataca a la virgen que lleva dentro».

En una vida limitada y regida por los designios del padre, hay pocas rendijas por las que dejar entrar la luz de la esperanza, porque «mi mundo es un pasillo largo y estrecho del que salen un sinfín de puertas por ambos lados (…) quiero abrirlas, pero están cerradas». Y en ese pasillo la vida transcurre, en un infierno que cambia de paredes y los demonios de máscara. Pero sigue siendo infierno y sigue habiendo demonios. Porque esa es la vida que tiene, y no le espera otra, porque otras mujeres ya la sufren también. Una prisión donde el carcelero es el padre, o el marido que lo sustituye, en autoridad, no en afecto, no existe eso. Tampoco se espera. Un calabozo vital donde la violencia es física y psicológica, ejercida y autoimpuesta, por una educación que no deja lugar a la libertad, ni aunque sea en sueños. La culpa y la violencia siempre presente. El castigo al acecho. La pena constante. Y el lamento ahogado por las lágrimas, cuando se permite que aparezcan, de manera escondida, clandestinas, requiriendo el derecho a existir, y a sentir.

Y los niños que vienen, y asoman a una vida que nadie les desea. Tampoco la vida a ellos. No les espera nada bueno. La ilusión de un aborto crece, al ritmo de un embarazo. Y en la desesperación, la rutina del pozo anímico. El anhelo de una respuesta, el desespero y ansia por no ser ignorada, por devolverse a la existencia, aunque sea a golpes de una realidad desgarradora. La esperanza de algo, aunque sea malo, pero peor es la nada, la indiferencia. Es la consecuencia tras la costumbre del maltrato, del menosprecio, del castigo.

La vida en una cárcel, mental, a veces física, encerrada en su vida. Los hombres ejerciendo de carceleros, el padre o el marido. Costumbres dominantes, agresivas y violentas acompañan sus días. No hay luz, ni tan siquiera la suficiente para ver la sombra de lo que fue. O que podría haber sido, pero no en este mundo, no en su mundo, en su sociedad.

Maltratos compartidos por tantas mujeres, gritos al unísono ahogados por el terror, y por no conocer otras vidas posibles. La dominación y el abuso, la violencia y el castigo, el control oculto tras la indiferencia aparente. Sin margen, sin opción, sin libertad, sin vida. «El tiempo sin golpes es el paraíso. Hay sitio para el latido de nuestros corazones.»

La vida resumida, rutinas cortas repartidas entre golpes, maltratos y noches interminables. Secuelas por dentro, golpes por fuera. Molida a palos, en las mejores ocasiones. También los niños, también las madres. Un infierno tan profundo que parece ajeno, un marido que «golpea el cuerpo en el que ya no estoy».

Esto y mucho más, y peor, es lo que el libro ofrece. Y lo hace con una prosa cuidadísima, de una poesía extrema, de una belleza estilística sorprendente, a la vez que volátil, pues se disfruta solo en el momento de leerla. Luego llega el mensaje a nuestro interior, y explota, y nos rompe. Porque es durísimo lo que cuenta. Porque es de una atrocidad impecable y contundente. Absoluta. Sin matices. Es patriarcado en su máxima expresión, en su más despiadado ejercicio. Y basado en hechos reales, por si hubiera duda de que existe. Y hay que combatirlo hasta que desaparezca, hasta que no quede ni un solo rastro que suponga un cárdeno adorno en la piel de ellas, ni en nuestras consciencias.

Nota adicional: en un alarde de osadía reseñista he intentado adaptar el estilo de la reseña al de la autora, salvando las distancias. Espero que los lectores me disculpen por el estilo algo extraño de esta reseña, pero es que la potencia narrativa y el contagio emocional que causa me ha impedido hacerla de otra manera. Las palabras surgen de las emociones que emanan de la lectura del libro. Y este sin duda es de una potencia inusual. Como los golpes, como el castigo, como el miedo. Porque el estilo es a base de frases cortas, capítulos cortos, a veces únicamente párrafos. Para aumentar el impacto, como si hiciera falta. No hay que adornar la crueldad, ni envolverla de adjetivos. La autora lo sabe. Solo hay que combatirla, sin dejar que aflore y nos derrumbe. Como hace este libro. Como hace Filiz.


miércoles, 6 de marzo de 2019

Ian McEwan: Los perros negros

Idioma original: inglés
Título original: Black Dogs
Traducción: Maribel De Juan
Año de publicación: 1992
Valoración: Recomendable, por lo menos

No le tenía yo muy bien ubicado a Ian McEwan dentro de aquella generación Granta, ya se sabe, esos autores ingleses  que surgen en las últimas décadas del siglo pasado y prolongan sus éxitos hasta culminar en el Nobel de Ishiguro. Mejor dicho, me gusta Rushdie, me divierte Kureishi y me interesan a veces Amis, Swift o Barnes, pero no termino de pillarles el punto, no hay algo que me entusiasme como para dejarme una marca ‘de grupo’, la impresión definitiva de que ahí hay algo realmente grande y potente. Así que lo intento esta vez con McEwan, y una obra en principio no excesivamente conocida ni prestigiosa.

El joven Jeremy nos explica para empezar una singularidad de su infancia: habiendo quedado huérfano a los ocho años, tiene el comprensible –aunque entiendo que no muy frecuente- impulso de establecer lazos especiales con los padres de sus amigos. Aprovechando la ausencia de sus colegas, charla con sus progenitores, se comporta como un adulto y recobra con ellos los lazos filiales que seguramente echaba de menos. Al cabo de los años, Jeremy, ya casado y con hijos, no ha perdido su vieja inclinación, e inaugura una estrecha relación con sus suegros, una pareja que vive separada desde su mismo viaje de bodas. Los perros negros viene a ser una colección de apuntes sobre el peculiar matrimonio, que su yerno proyecta convertir en una especie de biografía.

El narrador va dejando sus impresiones a partir de las largas conversaciones y horas compartidas con los ya muy maduritos June y Bernard Tremaine. June vive en una residencia, aquejada de una enfermedad degenerativa, y su marido (del que nunca llegó a separarse legalmente) mantiene un alto grado de actividad político-intelectual. Cuando se conocieron, ambos pertenecían al Partido Comunista, y parte de la narración se dedica a indagar sobre las causas de sus respectivos desenganches de la ortodoxia. Su perspectiva política fue siempre muy diferente: ella, idealista, con la mirada siempre puesta en los principios, en los grandes objetivos finales; él, pragmático y estratega, concibe la política como pensamiento científico, alejado de las masas.

Pero la divergencia en torno a una ideología común encierra algo más profundo, una diferente posición ante la vida, la espiritualidad que florece en ella y desconcierta a Bernard, el apego de éste a lo empírico e inmediato, que June no entiende ni asume. Una incompatibilidad definitiva, radical, a la que la vieja enferma no dejó de dar vueltas durante el resto de su vida, y a la que Bernard se plegó sin demasiado problema. Ninguno de los dos dejó de amar al otro, pero ese muro persistió para siempre a pesar, como a veces ocurre, de haberse levantado en el momento más inesperado, producto de un extraño y desagradable incidente que el lector sabe que ha ocurrido, pero desconoce en qué consiste hasta cerca del final.

Sin mucha atención a lo cronológico, Jeremy va contando sus encuentros con los dos ancianos, escarbando en sus memorias, y por ahí vamos viendo pequeñas grietas, sospechando que algo se rompió, intentando juntar las piezas para tener un dibujo coherente sin conseguirlo del todo. Y es cuando el narrador vuelve a la casa familiar cuando brota finalmente la antigua verdad, como si estuviera anclada a la tierra donde ocurrió. Se ve que McEwan dosifica la información y la coloca donde quiere, y el recurso está bien manejado y es eficaz, porque entretanto va añadiendo elementos que enriquecen la historia, como las experiencias propias de Jeremy, o la sombra proyectada por la realidad histórica, desde las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín. Y lo que sabemos que es el estallido central del relato se mantiene oculto y sólo podemos ver sus efectos.

Hay también otros síntomas de buena literatura: personajes interesantes, con la complejidad poco llamativa pero real de cualquier individuo corriente; un hilo de ironía muy fina, tenue, no necesariamente ‘inglesa’, que recorre todo el relato; una distancia media entre el narrador y sus protagonistas, que pone en valor sus relaciones y da autenticidad a la historia. Pero la destreza del autor se manifiesta sobre todo al abordar escenas concretas: hay dos o tres situaciones de enorme tensión, muy duras, que se resuelven con maestría, sin perder el ritmo ni el pulso de la narración, lo que habla muy bien de la capacidad de un escritor para tener su relato siempre calibrado y bajo control.

A cambio, a la novela le falta quizá una estructura más sólida. De las confesiones y andanzas de June y Bernard sólo nos interesan cosas parciales, quizá lo que cuentan no dé para las páginas que ocupa, el relato parece tomar caminos diferentes que luego quedan más bien en poca cosa. De esta forma queda un texto algo gaseoso, sin que sepamos bien qué es exactamente lo que McEwan quiere contar. Esa endeblez del conjunto da lugar a que el interés del lector quede a ratos diluido, y sólo esas escenas potentes pero aisladas nos permiten recuperarlo de tanto en tanto. Vale que podríamos pensar en la huella de toda una vida (dos, en este caso), con su correspondiente carga de encuentros y desencuentros, de vacíos y llanuras emotivas, pero en todo caso la sensación que queda es la de un relato que podría tener bastante más peso, algo que parece escrito sin un plan determinado, sin un objetivo, aunque, eso sí, brilla la mano del escritor para narrar hechos concretos. Una historia un pelín deshilachada pero, con todo, recomendable.


Un montón de reseñas de McEwan: aquí

martes, 5 de marzo de 2019

Maurice Dekobra: La Madona de los coches cama

Idioma original: francés
Título original: La Madone des sleepings
Año de publicación: 1925
Traducción: Luisa Lucuix Venegas
Valoración: Está bien

Supongo que a muy pocos de nuestros, por otra partes, más que cultivados lectores les sonará el nombre de Maurice Dekobra, nom de plume de Ernest-Maurice Charles Tessier... bueno, reconozco que yo tampoco tendría idea de este escritor si no fuera porque aparece en el Diccionario de literatura para esnobs, reseñado por un servidor. Sin embargo, hay que señalar que Dekobra (sí, amigas y amigos, témanse lo peor: el seudónimo viene del francés "deux cobras") fue posiblemente uno de los autores más exitosos y populares del siglo XX, en especial durante el período de entreguerras; parece ser que llegó a vender noventa (¡90!) millones de ejemplares de sus libros (¡chupaos ésa, Dan Brown, James Patterson y John Grisham!) y se dice que la firma de ejemplares de éste que nos ocupa, en el Waldor-Astoria de Nueva York, convocó a tanta gente que la cola alcanzó los seis kilómetros...(¡chupaos ésa, Rubius, Brandon, Marwan o cualquiera que crea triunfar en la Feria del Libro de Madrid!).

El personaje que componía Maurice Dekobra también era de lo más interesante y glamuroso: además de escritor, reportero, guionista de cine, viajero, aventurero, bon vivant... se le considera incluso el inspirador de Tintin (de hecho, la primera aventura de éste, Tintin en el país de los soviets , no deja de tener cierta relación con esta novela)... Como escritor, cultivó la llamada "novela cosmopolita", siguiendo la senda de otros autores franceses de best-sellers (Pierre Benoît, Paul Morand), pero con un toque propio, hasta el punto de que se acabó por llamar a su estilo el "dekobrismo"; esto es: protagonistas de la "smart-set" (precursora de la jet-set), viajes lujosos en yates, trasanlánticos o trenes de lujo (la aparición del Orient Express en esta novela, por ejemplo, es anterior a la de Agatha Christie), paisajes exóticos, intrigas políticas internacionales, bellas féminas y situaciones eróticamente sugerentes... ¿Tampoco le suena a nadie esta fórmula? Pues sí, es probable que Ian Fleming conociera a la perfección las novelas de Dekobra antes de crear a su agente 007...

Y eso que, aunque se puede leer en algún sitio que La Madona... supone "la primera novela se espías",es lo cierto es que no es exactamente así y tampoco su protagonista, Gérard Dextrier, príncipe Séliman, es ningún James Bond, excepto, quizás, en lo que respecta a su éxito entre las famas. Pero lo tiene sobre todo por su bonhomía y porque es un perfecto gentleman, además de hombre de mundo. Este caballero, separado de su bella esposa norteamericana, entra al servicio, en calidad de valet, secretario o simplemente amigo -que no amante, no seamos malpensados- de la aún más hermosa y fascinante, provocadora de escándalos sin fin entre la alta sociedad británica, Lady Diana Wyndham, conocida como "la Madona de los coches-cama"; una aristócrata que se ve en peligro de debacle económica por esas cosillas que pasan a veces en el mercado de valores. Para tratar de esquivar esta ruina, Lady Diana envía al príncipe Séliman a cumplir la delicada misión de convencer al poder soviético para que le concedan la explotación de unos pozos petrolíferos en el Caúcaso 8que una cosa es ser firme partidario del sistema capitalista, la democracia liberal y aun la plutocracia, y otra renunciar renunciar a ganar una millonada haciendo negocietes con los malvados bolcheviques...). La aventura tiene paradas, a veces muy y otras no demasiado gratas, en Berlín, Viena, Constantinopla, Georgia, Mónaco y Escocia  -ya veis el "toque Bond" avant la lettre-, teniéndoselas que ver el bueno del príncipe con la también bella y dascinatemente mortal bolchevique, la sádica (se me olvidava este adjetivo) chequista camarada Irina Muravieva... pero no os desvelo si hay tomate...

Encontramos en la historia, pues, algo de acción, erotismo presente casi en cada capítulo -amén de la no poca tensión sexual entre el príncipe y lady Diana- y una visión de la política europea del momento, allá por los locos años 20, que no por sectaria, pues el punto de vista es claramente crítico con el bolchevismo y-aunque con matices-, reaccionario , no deja de ser interesante, pues Dekobra echa mano en ocasiones de su faceta de reportero internacional y pone en boca de sus personajes, sobre todo de uno de los rusos, el camarada Varichkin, reflexiones quizás trufadas de cinismo, pero también de no poco acierto sobre la situación  política mundial en los tiempos recientes. Reflexiones tanto más agudas, en cuanto aún estaba en el aire la respuesta que daría una parte del capitalismo occidental al desafío revolucionario soviético (como ya sabemos: el fascismo y el nazismo).

Dicho lo cual, tampoco hay que esperar una profundidad de análisis o una denuncia social en esta novela; al contrario, no pasa de ser un divertimento más o menos frívolo (aunque no inocente), que en su momento proveyó de lujo, exotismo y emociones fuertes -sobre todo a base de escenas subiditas de tono- al gran público lector de la época. El estilo, correcto y ágil, quizá un pelín relamido en algún momento, y eso que Dekobra, al parecer, aborrecía las fruslerías y cursiladas mal escritas, pero siempre resulta ameno y atractivo, más incluso para nosotros, como reflejo de un mundo desaparecido y que quizá nunca existió, en realidad. No como lo cuentan las novelas, al menos...

lunes, 4 de marzo de 2019

Isaac Bashevis Singer: El certificado

Idioma original: Yiddish  
Título (versión inglesa): The Certificate
Año de publicación (versión inglesa): 1992
Traductor: Carlos Lagarriga
Valoración: Entre recomendable y está bien

Esta novela de Isaac Bashevis Singer apareció originalmente en 1967, por entregas, en el diario Forverts. En ella se relatan las tribulaciones de David Bendinger, un joven provinciano que aterriza en la Varsovia de 1922 sin un céntimo. Estamos, por tanto, frente a un "bildungsroman"; uno, además, que sigue los pasos no sólo a un adolescente que debe acceder al mundo de los adultos, sino de un aspirante a escritor que quiere publicar su obra. 

Bendinger recuerda a muchos otros protagonistas singerianos. A fin de cuentas, es un judío al que le falta fe, impulsivo y contradictorio. Asimismo, salta a la vista que es un alter ego del propio Singer. De hecho, los eventos narrados en El certificado coinciden con algunos episodios de Amor y exilio, la autobiografía del premio Nobel de literatura.

También el argumento de la novela es reminicente de otros trabajos de Singer: como ya he adelantado, la acción transcurre en Varsovia, y hay callejeo y enredos amorosos a cascoporro. Por lo general, la historia es interesante y está bien llevada, aunque quizás se le podría reprochar que le sobra alguna subtrama, o que tiende a repetir eventos y situaciones. Por cierto, entiendo que dicha reiteración está justificada: vivir a salto de mata y participar de un proceso burocrático para conseguir un dichoso certificado es lo que tiene. Sin embargo, me hubiera gustado que el autor paliara la sensación de bucle, de falta de progreso, que por momentos se tiene cuando se está leyendo este relato.

El componente judío de El certificado tiene un peso importante. No en balde, hay quien afirma que esta es la novela «más judía» de la bibliografía de Singer. Me lo creo: los términos en hebreo que salpican estas páginas son tantos que hay un prolijo glosario de definiciones al final del libro. Personalmente, me gustó que el escritor no se limitara a victimizar al pueblo judío, pese a que tanto el contexto histórico en el que transcurre El certificado como su argumento se prestaran a ello. De modo que aquí hay una denuncia al antisemitismo y, al mismo tiempo, una feroz autocrítica al judaísmo y al fanatismo de algunos de sus practicantes. 

La prosa del autor es muy dinámica, incluso en aquellos capítulos sin apenas diálogos. Lástima que el argumento reiterativo lastre un poco su fluidez. Asimismo, resaltaría que, aunque el manejo narrativo de Singer es brillante, al conjunto le falta algo de empaque. Por ejemplo, se nos repite tres veces que Bendinger y una mujer con la que está viviendo parecen un matrimonio. Este símil hubiera quedado mejor de sólo sugerirse. Huelga decir que, puestos a emplearlo, con una ocasión bastaba.

La ambientación es uno de los aspectos más logrados del relato. Los que conozcan la coyuntura histórico-político-social de la época la disfrutarán especialmente. Igualmente destacaría la sensibilidad de Singer a la hora de apelar a lo universal en el hombre, su maestría al plasmar la psicología de los personajes con apenas unas pinceladas y el ya mencionado estilo, dinámico pero atento al detalle.

Pese a todas estas virtudes, no puedo recomendar del todo El certificado. Y es que a este texto no le hubiera ido mal una revisión final, que puliera aquí y allá las reiteraciones del argumento o los puntuales gazapos del estilo. En definitiva, esta es una novela disfrutable que, no obstante, le deja a uno la sensación de que podría haberse mejorado.


También de Isaac Bashevis Singer en ULAD: Shosha, La familia Moskat, La destrucción de Kreshev, Escoria

domingo, 3 de marzo de 2019

Nuccio Ordine: La utilidad de lo inútil. Manifiesto

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Idioma original: italiano e inglés
Título original: L'utilità dell'inutile
Año de publicación: 2013
Valoración: Muy recomendable



Título bastante paradójico, porque si lo inútil tiene alguna utilidad, tan inútil no será, digo yo. Tendríamos que empezar preguntándonos dónde están las fronteras de lo útil, y esa es una de las cuestiones que se plantea este ensayo (más bien tándem de ensayos) tan relevante ahora como en tiempos de la Grecia clásica y, como su autor demuestra, en otros muchos periodos de la historia. Lo preocupante es que esta inversión de prioridades ha ido aumentando con el tiempo hasta alcanzar proporciones alarmantes.
Como el propio autor indica en el prólogo, el volumen no está conformado como un todo unitario: se trata de un conjunto de fragmentos enlazados por la idea que le da título. Girando sobre ella y auxiliado por firmas más que ilustres, Ordine reflexiona sobre el servicio que presta la literatura, el tipo de formación que pedimos a las universidades, los nefastos efectos de la posesión sobre la dignidad humana, la verdad y el amor. Para acabar, y etiquetado como apéndice, se incluye un texto del pedagogo norteamericano Abraham Flexner (1866-1959). Nada más que una veintena de páginas cuyas reflexiones completan de alguna forma las del ensayista.
Precisamente del prólogo destaco este párrafo porque es un perfecto resumen de lo que viene a continuación:
 “El saber constituye por sí mismo un obstáculo contra el delirio de omnipotencia del dinero y el utilitarismo. Todo puede comprarse, es cierto. Desde los parlamentarios hasta los juicios, desde el poder hasta el éxito: todo tiene un precio. Pero no el conocimiento: el precio que debe pagarse por conocer es de una naturaleza muy distinta. Ni siquiera un cheque en blanco nos permitirá adquirir mecánicamente lo que sólo puede ser fruto de un esfuerzo individual y una inagotable pasión.”
Nos encontramos, pues, en una sociedad utilitaria para la que la cultura, el arte y la investigación resultan prescindibles si carecen de finalidad práctica. Y esto nos conduce a otra paradoja: según ese criterio, el libro que comento es completamente inútil porque solo encontrará lectores entre aquellos que estamos previamente convencidos de lo que defiende. ¿Merece la pena entonces todo ese acopio de argumentos emitidos por los autores más reputados de todas las épocas? ¿No sería más práctico utilizar otro canal más fácilmente digerible, youtube, un hilo de twitter, algo de ese tipo?
Rotundamente no. Atacar la banalidad banalizando el discurso resulta cuanto menos incoherente. El pensamiento profundo constituye una corriente invisible de la que se alimenta esa multitud alocada que corre tras el dinero fácil y rápido. Guiados por un pensamiento que constituye nuestro patrimonio, el de Séneca, Dante, Petrarca, Ionesco, Tomás Moro, Oscar Wilde, Italo Calvino, Bataille, Vargas Llosa, Foster Wallace y otros muchos, dudaremos de que esos dos calificativos estén correctamente aplicados. Incluso –tal como afirma Flexner, que nos previene, además, de los peligros del totalitarismo si el pensamiento crítico llegara a erradicarse– desde el punto de vista práctico, las fronteras son bastante difusas: gran cantidad de avances técnicos y verdades científicas han llegado a nosotros gracias a la curiosidad de mentes nada utilitaristas. Pero los autores citados van mucho más allá. Según Montaigne: “Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices”. Y Leopardi considera que lo placentero en general y la literatura en particular es lo más útil de todo. Pero la utilidad de la cultura no consiste solo en el placer que nos proporciona, pues ¿qué haríamos sin esas facultades que amenazan con cerrarse en algunos sitios? Sin paleografía ni filología, señala Ordine, “tendremos una humanidad desmemoriada que perderá por completo el sentido de la propia humanidad y la propia historia”. Solo la pedagogía vocacional, el amor por el conocimiento garantiza nuestra continuidad como seres humanos.
En menos de doscientas páginas, Ordine (y Flexner) nos presentan la eterna disyuntiva ocio/negocio y trazan un sombrío panorama. Una sociedad que considere inútil cualquier actividad no lucrativa eliminará las antiguas lenguas de los planes de estudio, dejará de editar a los clásicos, retirará su apoyo a toda investigación que no tenga utilidad práctica inmediata, los programas escolares y universitarios se enfocarán exclusivamente en el empleo, se acabarán derribando bibliotecas, museos y cualquier institución que conserve y propague la cultura, se anulará todo rastro de creatividad, y con ello morirán literatura, filosofía y todo pensamiento que no conlleve compensación económica.
Por terrible que parezca, no estamos tan lejos como parece de ese estado de cosas. Y seguimos caminando en esa dirección.

Traducción de inglés e italiano: Jordi Bayod



Del mismo autor: Clásicos para la vida

sábado, 2 de marzo de 2019

Reseña coral 10º aniversario: Casa tomada de Julio Cortázar

Idioma original: español
Año de publicación: 1945 (en la revista Los Anales de Buenos Aires) 1951 (formando parte de Bestiario)
Valoración: Sigue leyendo




Santi:

Hay obras (quizás sean esas que se suelen llamar "clásicos") que consiguen multiplicar sus lecturas a través del tiempo y de los lectores. Intentar reducir estas obras a un significado único es siempre empobrecedor, porque reduce su capacidad para producir nuevos sentidos. "Casa tomada" tiene esa capacidad: aunque se ha intentado dar una interpretación (política, filosófica, psicológica) a su trama, a pesar de su brevedad sigue siendo un relato escurridizo y polisémico. Así, cada miembro del equipo ULAD puede tener su propia visión del texto, y todas son relevantes, y ninguna es definitiva.

Beatriz Garza:

Casa tomada es una metáfora de la abulia de la sociedad acomodada que no me resultaría tan inquietante si no fuera por un elemento imprescindible: el contraste entre la gravedad de lo que se explica con el tono anestesiado, casi frío, del narrador en primera persona. Hace que un relato comprometido y muy bien escrito se convierta en algo superior, capaz de trascender el papel y dejar al lector aturdido. La frase: «Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar» es un mantra de nuestros días.

Oriol Vigil:

Casa tomada es un relato turbador, cuya ambigüedad espolea la imaginación del lector. Decía @Blau_Oblit en un tweet que habría que adaptar esta narración en formato videojuego, y me estremezco de placer (y horror, por qué negarlo) con sólo pensar en lo que eso nos podría deparar...

Carlos Andia:

Yo escribí, sin saberlo, Casa tomada. Bueno, la casa no era tan grande ni había una hermana tejiendo. Pero también había un recodo en el pasillo, y el miedo era el mismo.  Algún tipo de presencia, algo que se siente, que se escucha en la casa de Cortázar, que se ve en la mía. Una parte de esas habitaciones que queda ya fuera de nuestro alcance, las debemos olvidar para siempre, porque algo se ha apoderado de ellas, quizá los que vivieron antes, o algo que no podemos entender pero que está.
Claro, yo escribo muchísimo peor que Cortázar, pero el sueño es el mismo, o parecido, y el escalofrío seguramente recorre la espalda de la misma manera. Así que, por las dos razones y por otras más, ahora solo escribo reseñas, y aprovecho para festejar la ecuación del día: Benedetti + 3.652 = Cortázar. No está mal, no señor.

Carlos Ciprés:

La verdad es que no vale la pena hacer el esfuerzo vano de intentar decir algo ocurrente, original, valioso o interesante acerca de este texto, al que, seguro, ya le han dedicado miles de tesis, estudios literarios y psicoanalíticos, reseñas, comentarios y análisis de texto. Apenas me queda un recurso. Constatar como, con apenas un puñado de palabras escogidas, la literatura puede agarrarnos  por el pescuezo para depositarnos en el borde mismo del inmenso precipicio que es la mente del lector. Y lanzarnos al vacío…

Juan G.B.:

Receta para el cóctel Casa tomada:
-Una base de slivovice checo marca Kafka.
-Un tercio de moonshine casero (o sea ilegal), destilado por Stephen King.
-Un golpe de bourbon Shirley Jackson.
-El gusano de un mezcal de la casa Juan Rulfo.
-Ralladura de lima porteña, y adorno con una ciruela Borges.
Agitado , no mezclado. Servir en vaso corto.
(Se pueden volver a obtener los ingredientes por medio de decantación, centrifugado, etc... pero es posible que el resultado sea un combinado de licor Mariana Enriquez. Por ejemplo...)

Koldo C.F.:

Habemus casa espaciosa y antigua, familia de rancio abolengo venida a menos y habemus relato de variadas lecturas: lectura textual (casi terror psicológico), lectura en clave político-social-cultural ("desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina"), lectura existencialista o en clave de renuncia ("se puede vivir sin pensar"), etc. Muy buen relato, limpio de polvo y paja, de esos que da qué pensar. Eso sí, no es mi favorito de Cortázar, pero casi. Me quedo con "La autopista del sur". ¿Vosotros?

Montuenga:

Casa tomada es un relato de inspiración esotérica que narra cómo los habitantes de una casa solariega son arrinconados primero y expulsados después por unos enigmáticos seres de ultratumba.
No. Lo que cuenta en realidad es la apacible existencia de dos hermanos que viven en mutua compañía, sumidos en sus cavilaciones y sin necesidad de ganarse la vida, y acaban trastornados debido a la inactividad y el aislamiento.
En absoluto. Se trata de una ficción alegórica con claro contenido político, que denuncia a los totalitarismos como causantes del exilio –tanto interior como real– de los ciudadanos que no se adhieren a sus dogmas.
O más bien nos habla de un hecho común a todas las vidas. La biología nos expulsa de la infancia, la necesidad de independencia de casa de nuestros padres, diversas circunstancias o personas se convierten en engranajes que nos fuerzan a abandonar el trabajo, una pareja, nuestra ciudad de origen, esa casa que amábamos tanto… Y no siempre conocemos las causas. Puede ser que ni siquiera el día anterior a estas expulsiones fuésemos conscientes de que ya habíamos perdido lo que hasta entonces considerábamos nuestro legítimo territorio.
Y está contado tan magníficamente y con tal economía de medios, la intriga está graduada con tal perfección, el misterio expresado tan vívidamente, que notamos cómo se nos blanquean los nudillos y se nos crispa la mandíbula.
Cortazar viene a decir que el peligro más temible es aquel cuya identidad no conocemos, y cualquier lector sabe que es verdad.

Francesc Bon:

¿Por qué media docena de páginas me dejan tan inquieto? Miro la fecha de publicación, 1946, pienso si entonces Cortázar ya valoraba lo de ir a Europa a residir entre las ruinas de la II Guerra Mundial . Seguro que era muy consciente de lo que había pasado. Pienso en esa velada alusión a una relación incestuosa entre dos hermanos ya talluditos, y tampoco me resisto a entregarme a alguna divagación adicional. Que ese relato de puertas que se van cerrando y esas partes que se van aislando de la casa no sea una mezcla bastarda del juego de misterios de Poe o Lovecraft, una metáfora del totalitarismo como elemento invasor de la existencia individual, una intromisión sin respiro, una tan sutil como genial creación de atmósfera asfixiante, Kafka también asoma por ahí, tras esos espacios que se estrechan sobre uno y ese precipitarse hacia la puerta. Miro hacia adelante: ¿leería King ese cuento, lo leería Auster, lo leería Bolaño? Casa tomada debe tener cientos de interpretaciones, desde la más prosaica hasta la más freudiana, claro. En seis páginas de nada.

Marc Peig

Leo el relato en dos claves, por una parte, la introspectiva, por otra la de una sociedad en claro declive. Ambas lecturas pueden ir de la mano, pues una va en parte ligada a la otra. Así, la casa tomada lo es en tanto que espacio físico, donde se va de más a menos, dándose cuenta uno que no necesita tanto como posee y que, al perder parte de ello, se echan de menos cosas, pero también aumenta el confort al verse identificado en lo que queda. Y eso puede extenderse a la sociedad o también introspectivamente a uno mismo, pues sólo cuando conocemos todo aquello que somos, podemos ser felices, aún y a riesgo de acabar perdiéndolo, por la evolución de la vida o su decadencia; el paso del tiempo mengua ese espacio vital y las posibilidades que uno tiene, y la angustia transmitida por esa casa tomada se evidencia en un peligro que se acerca y acecha. Puede ser por el paso de la edad, con sus consecuencias, o por una economía en decadencia, según se mire. O por ambas. O por más posibles lecturas, pues el relato abre tantas puertas como las que existen en esa casa inicial, donde parece no haber límites. Ahí radica el principal valor del relato.


También de Julio Cortazar: Todos los fuegos el fuego, Rayuela, La vuelta al día en ochenta mundos, Un tal Lucas, Cartas a los Jonquières

viernes, 1 de marzo de 2019

ULAD cumple 10 años: La Génesis


Resultado de imagen de gente leyendoPues bien: hemos cumplido ya una década y eso, en estos tiempos convulsos y acelerados, debe ser una eternidad. Acostumbrado a ciertos vecinos que te hablan de la equivalencia en edad de los perros, yo diría que, aplicando un cálculo muy sui generis, nuestro blog es ya no mayor de edad, por supuesto (digamos que a partir del cuarto año o así debió ser), sino que ahora afronta las situaciones propias de la media edad. Una mirada hacia el pasado con la dosis justa de nostalgia y un decidido y firme aplomo por disfrutar de lo que nos tiene preparado el futuro. 
O traducido a un lenguaje menos cursi: que estamos bastante decididos a no dejar a nadie tranquilo con nuestra insistencia en que leáis, que leáis buenos libros (o que sean tan malos que nos podamos reír un poco despedazándolos), y que tengáis en cuenta la opinión de este grupúsculo de aficionados que empezó hace diez años (espacio reservado para lagrimitas emocionadas) y que ahora ya parece ser algo más : reseñistas, prescriptores, lectores que hacen de cuñados, divulgadores, glups, críticos, aconsejadores: así es como surgió la cosa entre los que hacemos esto. Por estricto orden de aparición, señores, aquí está nuestro staff actual, contestando unas preguntitas proclives al auto-bombo y al graciosillismo. Una simple exhibición de debilidades para provocar a los trolls.

SANTI

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el jamón que envían los patrones por Navidad (aunque los últimos 10 se han extraviado, ya es casualidad...). Más en serio, porque como dice la descripción del blog, es bonito y divertido hablar de libros con gente a la que le apasionan los libros, con libertad, con honestidad y con sentido del humor.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues la verdad... no lo creo. El blog ha cobrado vida propia, ha entrado gente nueva con muchas ganas, y por eso cada vez hago menos falta por aquí. El día que me decida a dejarlo definitivamente me dará pena, claro, pero también me sentiré orgulloso y feliz por no ser necesario para que ULAD siga adelante.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Por motivos sentimentales, esta es una reseña muy especial para mí: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/06/sergio-oiarzabal-traductor-de-suenos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me voy a dejar llevar otra vez por lo emocional: las reseñas de Ensada de su querido Eduardo Mendoza: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/01/eduardo-mendoza-el-misterio-de-la.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que no hay ningún género que no lea o reseñe por principio, ya he reseñado novela policiaca, rosa, de ciencia ficción, de terror, teatro, poesía, cómic... El género en el que me siento más inseguro par reseñar es la poesía, por eso casi nunca lo hago. Ah, y nunca reseñaría un libro mío, por motivos obvios...


MONTUENGA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero que me reporta el blog directamente está claro que no, porque no cobramos un céntimo, pero desde noviembre de 2009 que me incorporé a ULAD he ascendido como la espuma en mi empresa. Pienso que se han olido algo.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Nunca se sabe, pero yo tengo diseñado mi proyecto hasta noviembre de 2043.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
En fin, tampoco voy a buscar una por una. Pero este libro fue uno de los más largos y complejos que he reseñado para el blog y por alguno habrá que decidirse.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2017/05/tochoweek-ii-5-el-hombre-sin-atributos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Mis compañeros han escrito decenas de reseñas magníficas, así que me decido por una que destaca entre todas ellas porque quien firma es autor de la reseña (completa y muy bien fundamentada), del libro, la portada, de parte de la historia y la literatura españolas, el universo y todo lo demás.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/12/rufus-t-firefly-el-gran-engano.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
En la mesa dedicada a los best-sellers no me he parado nunca, tampoco me interesan las aportaciones que tenga que hacer el famosete de turno al acervo cultural de nuestro tiempo.


FRANCESC BON

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Estoy en ULAD porque tenía un blog personal donde hablaba de libros entre otro montón de cosas, y empecé a indagar por otros blogs que hablaban de libros, y creo que fue a través de Deborahlibros que llegué a este, así que envié una reseña de prueba, atroz, que supongo que publicaron por lástima, y luego un par, algo menos vergonzosas. Los lié de mala manera y debe haber llegado el punto en que no saben cómo echarme. A mí, por cierto, no hay dinero que pueda pagarme.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Habría que preguntarles a ellos. Yo, por si acaso, le he dicho al portero de mi casa que no acepto burofaxes. Bueno, si mi estado mental no empeora, y resuelvo algunos problemas puntuales, por qué no.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Esta siempre me ha gustado por el juego de cómo quedó.
Un libro al día: Mark Z. Danielewski: La casa de hojas (Segunda aproximación)

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un libro al día: William Gaddis: Los reconocimientos

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Bueno, deberíais saber que no suelo negarme categóricamente a nada, que más bien soy de tragarme más de alguna cosa que no cualquier estómago toleraría. Me repugna particularmente la novela romántica, si he de decidirme por algo.


JUAN G.B.

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Sólo por el dinero, claro. Yo estoy esperando a que llegue una oferta de Zuckerberg o uno de esos y le vendamos el blog por una morterada de pastizara. Si no, de qué...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Cómo que diez años? Y veinte y treinta y los que hagan falta. Mi ambición es poder contarles batallitas de los tiempos heroicos a los reseñistas pipiolos para los que el Rubius o Defreds ya sean autores clásicos.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Ésta, por razones obvias:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2015/07/carlos-hernandez-de-miguel.html


4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
No sé si es la que más me ha gustado, pero con esta me partí la caja de risa:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/01/semana-de-la-autobiografia-7-la-muerte.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Me prometí que jamás de los jamases reseñaría mi género favorito, el de la novela romántica de highlanders, porque no soportaría tener que leer los comentarios crueles que tal vez algún desalmado nos enviaría. Pero después de años de terapia ya me siento más fuerte, así que es posible que caiga pronto alguna reseña de Monica McCarty, por ejemplo...


KOLDO CF

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero, por la fama, por las fans y porque soy un puto “friki” (como vosotros)

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues si no hemos sido sustituidos por el Uber de las reseñas, ¿por qué no? Ya os he cogido cariño

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Pegaría las siete más una de “En busca del tiempo perdido”, pero pego esta de “El águila y la gallina”, de Leonardo Boff, porque es un libro que se sale de mi “zona de confort” y creo que no quedó nada mal https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/05/leonardo-boff-el-aguila-y-la-gallina.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Pondría cualquiera que de las muchas que me han hecho descubrir autores gracias a ULAD, pero puestos a elegir una me quedo con esta
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/10/juan-jose-saer-la-pesquisa.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No sé si jamás, pero no me atrevo con la novela gráfica. Mezclar literatura y dibujo se me escapa


CARLOS ANDIA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Para ser sincero, empecé a escribir reseñas para uso propio, para que las sensaciones de lo leído quedasen de alguna forma registradas. De ahí a ULAD me llevaron algunas casualidades. Y el dinero. El dinero no es nada. Yo tenía mucho y renuncié a él, ahora soy pobre pero soy más feliz.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
No me planteo las cosas ni a una semana vista, así que si hablamos esos plazos, yo me pongo de perfil. De momento, aquí estoy, y estoy genial.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Difícil, porque no estoy del todo satisfecho con ninguna, y además no me acuerdo de la mayoría. Pero pongamos el Quousque tandem…! De Oteiza, un poco como rareza:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/11/jorge-oteiza-quousque-tandem.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Todavía más difícil, porque sois todos muy buenos, y hay montones de reseñas que me parecen fantásticas (todo dicho sin ironía). Quizá la que más recuerdo es esta de Juan sobre el Ulises:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/04/tochoweek-2-james-joyce-ulises.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que reseñaría cualquier cosa. Pero, pensándolo mejor, preferiría evitar a Paulo Coelho: no me importaría reseñarlo, pero para eso tendría que leerlo.


CARLOS CIPRÉS

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
¿Qué otro aliciente cabría esperar? ¿Fama? ¿Reconocimiento? ¿Prestigio social? ¿Autoestima? Bahhh, no, definitivamente soy un tipo discreto y muy muy humilde

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Soy un tipo humilde pero muy muy veleta. Mis planes a diez años pasan por regentar una librería en Fernando de Noronha. No sé que tal estarán allí las conexiones a Internet.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Orgullo y satisfacción… de la primera que el exigente comité de selección tuvo a bien colgarme.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/09/colaboracion-zorba-el-griego-de-nikos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un excelente ejemplo de opinión razonada, escueta y emocionada, del compañero Carlos Andia
http://unlibroaldia.blogspot.com/2014/12/colaboracion-la-niebla-tres-veces-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Nunca digas jamás. Uno de los mayores atractivos de leer es que siempre encontrarás algo que no te imaginabas.


MARC PEIG

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por supuesto que no es por el dinero, iríamos apañados :-( Además, ¿qué importa el dinero teniendo visibilidad y repercusión mediática, y también la posibilidad de convertirse en un influencer y poder algún día publicar un libro biográfico que narre la vida apasionante que nos ofrece ULAD?

2. ¿Te ves aquí en diez años?

Eso espero, aunque no descarto que alguna reseña polémica acabe con mi vida uladiana. Ganas de seguir, hay; tiempo, hay menos. Pero, mientras los comentaristas y uladianos sigan siendo buenos conmigo, ¡aquí seguiremos!

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.Esta es difícil, pues confieso que siempre pienso que hubiera podido escribirlo mejor, pero, puestos a destacar una, la primera que escribí para ULAD y que abrió la puerta a que me ofrecieran formar parte definitivamente del equipo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/11/colaboracion-jr-moehringer-el-bar-de.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Creo que esta la tengo bastante clara. La reseña estupenda de “El ala izquierda. Cegador I” hecha por Koldo, no únicamente por la calidad de la reseña sino porque gracias a ella me permitió entender mejor un libro bastante complejo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/09/mircea-cartarescu-el-ala-izquierda.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Pues es algo difícil, aunque es posible que alguno de los escritos por cierto miembro de la RAE, pues no me interesa ni el argumento habitual de las novelas ni comulgo generalmente con la mentalidad del autor.


BEATRIZ GARZA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Lo hago por el prestigio que me proporciona cuando lo menciono en una barbacoa con amigos y alguien me acaba preguntando si quiero otra chuleta. O por el orgullo que sienten mis padres cuando piensan que todo el tiempo que le destino al blog no lo destino a recoger el escenario post-apocalíptico que es mi casa. ¡Eso no se paga con dinero!

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¡Y tanto!, aunque también sería bueno que se produjera un cambio generacional que nos asegurara ULAD hasta que Blogger (o un estado dictatorial) nos separe.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Quizá por lo novedoso, porque fue divertido escribirla y porque fue muy bien recibida:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/11/malditas-cubiertas-marianela-de-benito.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me gustan mucho varias reseñas y por diferentes motivos. Valoro especialmente la concreción analítica y una exposición sencilla y ordenada. Pero tampoco puedo resistirme a las reseñas gamberras e irreverentes o a las que tienen un planteamiento ingenioso. Basándome en esto último, diré:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/12/resena-y-contrarresena-patria-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No puedo decir "de este agua no beberé" porque, en primer lugar, "reseñar" no significa que tenga que ser para bien y también forma parte de ULAD alertar a nuestros lectores sobre los peligros de la basurilla editorial. En segundo lugar, he descubierto que si está bien escrito, mi cerebro y mi corazón lo reciben con gusto aunque no sea un género que de entrada me atraiga.


ORIOL VIGIL

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Bueno, es cierto que empecé por el dinero, pero debo reconocer que eso no lo es todo. También está la fama, las "groupies", los contactos que estoy haciendo en determinados sectores de dudosa reputación, el poder corruptor que me permite hundir las carreras de los juntaletras que me caigan mal...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Tanto tarda Babelia en reclutar a nuevos talentos? Pues no sé si aguantaré tanto tiempo rodeado de estos reseñistas de tres al cuarto, la verdad.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/04/verity-bargate-no-mama-no.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/07/ciudades-de-libro-5-pekin-pekin-en-coma.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Al paso que voy, no creo que reseñe nunca un libro de poesía. No porque no me guste, aunque reconozco que es un género literario al que no acudo con asiduidad; más bien, porque me veo incapaz de acercarme críticamente a él con unas mínimas garantías de éxito.