viernes, 12 de mayo de 2017

Ramón María del Valle-Inclán: Sonata de primavera

Resultado de imagen de sonata de primavera amazonIdioma original: español
Año de publicación: 1904
Valoración: Muy recomendable



La gran ventaja de un escritor es que puede vivir varias vidas. Crear un alter-ego que protagonice aventuras imposibles, viaje a lugares ignotos, nazca en una cuna diferente o posea unas dotes de seducción de las que carece el original es una tentación demasiado fuerte en la que muchos escritores han caído para satisfacción de su público y en beneficio de la excelencia literaria.
El Marqués de Bradomín, como Peter Pan, Sherlock Holmes y otros muchos, es uno de los personajes que flotan en el panorama cultural sin que haga falta haber leído ni una página de las obras en que aparecen para tener una ligera idea –demasiado ligera, a menudo– de quiénes son y lo que significaron en su contexto social y literario. Su acogida y trascendencia se ha visto reflejada en el marquesado que se concedió a los descendientes del escritor hace unas décadas, en el premio literario creado en su honor y hasta en una breve mención en un poema de Antonio Machado. Este Valle Inclán idealizado no solo aparece en las cuatro novelas autobiográficas denominadas Sonatas y en su adaptación teatral de 1906, lo encontramos también en la trilogía carlista titulada Comedias bárbaras. Y fue, precisamente, un militar carlista quien sirvió de modelo al autor para crear uno de sus personajes más célebres.
Valle Inclán era un maestro de la caricatura, facultad que puso en práctica ante todo con su propia persona, estilizándola y añadiendo a su figura ciertos rasgos inconfundibles que la memoria colectiva ha guardado desde entonces. Lo mismo hizo con el marqués: con solo tres adjetivos (feo, católico, sentimental) consiguió dotarle de entidad convirtiéndolo en una figura inconfundible. Conseguir esto con un personaje que de original tiene más bien poco y cuyo precedente -ese don Juan, tan reconocido, que transita por las obras más diversas- no es un secreto para nadie, podría considerarse una de las grandes operaciones publicitarias de la historia de la literatura. Los otros donjuanes se pueden confundir entre ellos, este no, pues a un apelativo diferente y a los –más que significativos– rasgos mencionados se añade un título nobiliario nada menos.
El marqués cuenta su historia en primera persona, pero no lo hace por orden cronológico: comienza en la edad adulta o verano de la vida, continúa en la época otoñal, para descender a continuación a esa primavera juvenil que ambienta esta novela y, ya en la última etapa, poner el broche a sus confidencias. Lo hará durante aquel invierno en el que, se supone –dejando aparte pequeñas inexactitudes cronológicas–. tienen lugar las anotaciones que acabarán constituyendo sus memorias.
Hablamos de un individuo que, ya desde su primera juventud, posee una alta opinión de sí mismo, que se vanagloria de cada una de sus ocurrencias, tengan las consecuencias que tengan para otros, y que, en general, se mueve por el mundo pisando fuerte y guardándose muy bien de darlo a entender, al menos desde un principio.
Las grandes obras literarias lo son, entre otras cosas, porque se convierten en un retrato fidelísimo de personajes, actitudes y conductas de cara a la posteridad, independientemente de las intenciones de quienes las firman. Ese es el motivo de que a su creador le cayese más simpático Bradomín que a nosotros. Él triunfa, él se vanagloria, pero el lector de hoy puede considerarlo hipócrita –más aún, si cabe, que su entorno–, calculador, desconsiderado, frívolo, egocéntrico y soberbio. Nada ni nadie puede interferir en los planes de este enviado de su Santidad que viaja por Italia para otorgar los honores cardenalicios a un obispo y se lo encuentra en su lecho de muerte. Pero, teniendo en cuenta que los desplazamientos eran entonces mucho más largos e incómodos y que nadie con un ego de ese tamaño se va a desplazar para nada, Bradomín tiene a bien encapricharse de la hija mayor de la Princesa que le da hospedaje, además del tiempo que necesita para llevar a cabo el encargo, todo el  que considere conveniente. No sé si les sonará de algo esto, pero se trata de una chica muy joven, que no conoce nada del mundo y está a punto de entrar en un convento. La opresión de las convenciones religiosas –que unos padecen y otros se saltan a la torera–, la del ambiente de palacio, la de las reglas no escritas y la de los testigos que rodean a los personajes principales –que apenas conocemos pero cuya mirada fija en lo que ocurre el lector tiene muy presente gracias a la habilidad de Valle Inclán– va creando un caldo de cultivo cada vez más angustioso que acabará convirtiéndose en tragedia.

También de Valle-Inclán: Tirano Banderas, Luces de BohemiaDivinas palabras

jueves, 11 de mayo de 2017

Erri de Luca: El contrario de uno

Idioma original: italiano
Título original: Il contrario di uno
Traducción: Carlos Gumpert
Año de publicación: 2003
Valoración: recomendable


Escritor napolitano nacido a mediados de siglo XX, cuando a los 18 años se trasladó a Roma empezó a implicarse en la política uniéndose a «Lotta Continua» (grupo de extrema izquierda). Además de ejercer de escritor (muy prolífico si nos fijamos en la gran cantidad obras publicadas) también ha sido reportero del Corriere Della Sera, La Reppublica Il Manifiesto. Sus opiniones y reivindicaciones políticas le han llevado recientemente a los tribunales por incitación al sabotaje de la construcción de la línea del TAV en el valle de Susa, acusación de la cuál ha sido absuelto (a raíz de este juicio escribió «La palabra contraria» donde explica el caso y defiende la libertad de expresión).

Saco a colación estos apuntes sobre su biografía porque se trata de un escritor que basa gran parte de sus libros en las experiencias vividas, a pesar de ser un escritor de ficción en la mayor parte de su obra. En este caso, el libro objeto de esta reseña y escrito a la mitad de su vida como escritor, consiste en una recopilación de relatos muy cortos (un poema y quince cuentos en poco más de cien páginas). En este conjunto de relatos se tratan los diferentes temas que han formado parte de la vida de Erri de Luca anteriormente expuestos: encontramos la parte política en los relatos que nos habla de la revolución, de reivindicaciones sociales, de desobediencia civil; vemos también la parte dedicada a una de sus grandes aficiones como es el montañismo; asimismo describe situaciones relacionadas con otro tema general que trata en todas sus obras, en menor o mayor medida: el enamoramiento y las relaciones sentimentales.

Debido a la ingente cantidad de relatos que este libro incluye, por motivos obvios no describiré de qué trata cada uno pero sí recalcaré los que más me han gustado. De todos ellos, sin duda me quedaría con «Mamm'Emilia» (un precioso poema dedicado a las madres), «Viento en la cara» (relato sobre la desobediencia y el derecho a manifestarse), «La falda azul» (historia acerca basada en el enamoramiento de un revolucionario impresor de octavillas y una joven ayudante de distinta clase social), «La camisa en la pared» (narración que trata sobre la atracción que el autor siente por una joven), «Oído» (cuento acerca de las separaciones y la angustia que provocan), «Vista» (historia sobre la guerra y el desaliento causado al pueblo), «Olfato» (breve relato sobre un recuerdo de infancia), «La cuenta» (texto acerca el fin de una relación sentimental) y «La conjunción y» (relato sobre el enamoramiento).

Contando por encima, veo que he destacado prácticamente la mitad de los relatos lo cual sustenta la buena valoración que hago de este libro. Este hecho no es de extrañar, dada la capacidad narrativa del autor por quién, además, siento una gran admiración.

Libro de lectura fácil por la delicada elección de las palabras se podría decir que puede ser de lectura rápida si se quiere simplemente leer; aún así, se aconseja una lectura pausada si se quiere gozar con el detalle ya que la escritura de Erri de Luca siempre es de muy alto nivel. Puede que algunos relatos nos gusten más que otros por su temática, por su ritmo o por la historia que nos cuenta pero, por encima de todo y en cada uno de ellos, lo que queda evidente es la gran calidad de su prosa. Habrá más reseñas de este autor en este blog aparte de las ya existentes. Es de justicia que así sea.

También de Erri de Luca en ULADTú, míoMontedidio

miércoles, 10 de mayo de 2017

Robert Louis Stevenson: El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde

Idioma original: inglés
Título original: Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde
Año de publicación: 1886
Traducción: Juan Antonio Molina Foix
Valoración: imprescindible

El gran, inmenso escritor escocés Robert Louis Stevenson fue el creador de uno de los arquetipos literarios más conocidos y que ha servido para simbolizar desde entonces mejor que ningún otro, la dualidad del alma humana e incluso el enfrentamiento, mítico en todas las culturas, del Bien contra el Mal. me refiero, claro está, al que componen los personajes que dan título a esta corta novela: el doctor Henry Jekyll y su "pariente", el señor Edward Hyde.

A estas alturas, sospecho que todo aficionado a la literatura conoce, siquiera grosso modo, el argumento de esta novela, pero, en atención a quienes no -si es que existen-, trataré de no estropearles su futura lectura. De hecho, conocer de antemano el intríngulis de esta obra juega en contra, todavía más de lo habitual, de quien se dispone a leerla: por culpa de ese conocimiento previo nos perdemos el placer de admirar el cuidado y la maestría con que Stevenson, durante las primeras tres cuartas partes del libro, administra el suspense in crescendo de la narración; cómo nos va ofreciendo poco a poco la información sobre el misterio que atañe al doctor Jekyll, casi -o sin casi-, a la manera de un thriller policíaco. Una narración no sólo dosificada con inteligencia, sino además conducida , con no menor habilidad, por un tercer personaje, el abogado Utterson, que hace el papel de "detective" de la novela, pero también el de mero observador, de intermediario entre el lector y la historia que está leyendo. Y con una insuperable creación de una atmósfera ominosa.

A la interpretación más obvia -y correcta, puesto que el propio autor hace referencia a ella en el libro-, que ya he mencionado, se pueden añadir (y, ciertamente, se ha hecho) otras que enriquecen y contribuyen a aumentar la fascinación algo morbosa que provoca esta narración: también puede ser una parábola sobre la adicción, ya sea a las drogas (obvio) o el alcohol, y los excesos que conlleva. Por otro lado, aunque algo más traída por los pelos, sería una fábula sobre la pérdida no aceptada de la juventud por parte de los hombres y de las complicadas consecuencias que suele acarrear. No obstante, la interpretación más conocida es que el Dr. Jekyll & Mr. Hyde representa una metáfora bastante acertada sobre la hipocresía y doble moral que regían en la sociedad victoriana británica, pues recordemos que en esa época fue escrita y se desarrolla la novela. Es, por último, un estupenda historia de misterio  e incluso terror.

En cualquier caso, por todas estas razones y, más aún, por su excelencia literaria, es ésta una obra que nadie puede dejar de conocer; un indudable imprescindible, todavía más cuando nos encontrados con una edición tan cuidada, ilustrada por María Gómez-Pintado.


Otros títulos de R. L. Stevenson reseñados en Un Libro Al Día: La isla del tesoroEnsayos literariosEl club de los suicidasEl diablo en la botella

martes, 9 de mayo de 2017

Hugh Walpole: El otro hombre

Idioma original: Inglés
Título original: The killer and the slain
Traducciñon: Susana Prieto Mori
Año de publicación: 1942
Valoración: Entretenido

La portada y la contraportada de este libro parecen anunciar una novela de misterio al uso. Pero ya en la primera página nos quedamos sin intriga (aparentemente), pues en ella John Ozias Talbot confiesa haber asesinado a un tal James Oliphant Tunstall.

Es el propio Talbot, vía confesión escrita, quien se encarga de contar la forma en la que cometió el crimen y sus motivos, los cuales vienen de muy lejos. Talbot y Tunstall tienen la misma edad, se conocen desde la escuela, pero mientras aquel es introvertido y asocial, este es extrovertido y sociable. Aquel podría representar el "bien" y este "el mal". Se establece, ya en su infancia y adolescencia, una relación de fascinación / odio (de Talbot hacia Tunstall). Fascinación porque siempre nos atrae aquello que no podemos tener, aquello que no podemos ser. Odio porque la consciencia por parte de Tunstall de su superioridad le lleva a ser cruel con Talbot.

Y, aunque la vida les lleva por caminos diferentes, sus vidas se reencuentran años después. Siguen siendo seres antagónicos. Talbot es puritano, un hombre gris, anodino y sin éxitos visibles, mientras que Tunstall es un pintor de éxito, un tipo expansivo, la antítesis de Talbot. Los sentimientos de fascinación / atracción / odio vuelven con más fuerza si cabe y Talbot acaba asesinando a Tunstall.

Lo que en un primer momento provoca una sensación de orgullo y alivio en Talbot acaba convirtiéndose en todo un descenso a los infiernos. Talbot, víctima de alucinaciones, comienza a ver a Tunstall, a sentir que este se va apoderando de su interior, a estar poseído, en cuerpo y alma por el espíritu de Tunstall. Esto provoca que su relativamente plácida vida se venga abajo.

Porque a partir de ese momento Talbot entra en una espiral de locura. Páginas bipolares, con doppelgangers (o similares), el bien y el mal, Ormuz y Arimán, etc. La novela se adentra más por los caminos del terror psicológico que de la novela negra convencional. Y es, en mi opinión, un acierto. Walpole trata de penetrar en los entresijos de una mente perturbada, una mente que parece un juego de espejos del que no será fácil salir.

Así que de novela de misterio al uso, poco. Más bien diría que se trata de una novela negra de claros tintes psicológicos, muy "british", tanto que uno se imagina a Peter Cushing o a Christopher Lee poniendo rostro a los personajes, y de lo más entretenida. Más que suficiente, oigan.

lunes, 8 de mayo de 2017

Eileen Chang: Un amor que destruye ciudades

Idioma original: chino
Título original:  Qing Cheng Zhi Lian (傾城之戀)
Traducción: Anne-Hélène Suárez y Qu Xianghong
Año de publicación: 1943
Valoración: muy recomendable

Es difícil encontrarse con este libro en una estantería y que no te llame la atención el título: Un amor que destruye ciudades. ¡Caramba! (En inglés he visto que se suele traducir como Love in a fallen city, que tampoco está mal, pero no es lo mismo). Es un gran título; de hecho, en gran medida me compré el libro gracias a él, porque, como la mayoría de los españoles, nunca había oído hablar de Eileen Chang: esta es la primera de sus obras que se publica en España. (En cambio, es posible que muchos conozcan la película Deseo, peligro, de Ang Lee, sin saber que está basada en un relato de Eileen Chang).


Es un gran título, pero también induce un poco a confusión: uno piensa que va a encontrar una historia de amor arrebatado, una pasión a lo Madame Bovary o Anna Karenina, destructiva y brutal. Y lo que cuenta la novela es algo bastante diferente: la lucha de una joven divorciada, Liusu Bai, por recuperar su independencia económica, sentimental y vital, huyendo del control de su opresiva y envidiosa familia, pero evitando también ser controlada por el seductor Fan Liuyuan, otro ser independiente y fuera de las convenciones sociales. La relación entre Liusu y Liuyuan se desarrolla entre dudas y sospechas, hasta que la ocupación japonesa de Hong-Kong en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, los une profunda e indefinidamente. (De ahí el título: para que su amor triunfase, Hong-Kong tuvo que ser destruída).

Eileen Chang muestra en esta novela su capacidad para construir una narración densa, con múltiples elementos en muy pocas páginas (menos de 100 en la edición de Asteroide). Por una parte, tenemos las tensiones, envidias y celos de la familia Bai, que ocupan fundamentalmente el primer tercio de la historia; después, la historia de amor entre Liusu y Liuyuan, en la que ambos aparecen como personajes complejos e independientes, individuos en un medio social controlado por la convención; finalmente, el desenlace de la novela relaciona la historia romántica con el contexto histórico y social de la época, aunque este esté claramente supeditado a la trama principal. Personalmente, me habría gustado que se extendiese más en este aspecto histórico, quizás porque es muy poco conocido para los europeos; pero encaja perfectamente dentro de la lógica del relato, según la cual todo puede suceder, incluso una guerra y la muerte de miles de inocentes, para que se consolide un amor.

El libro publicado por Asteroide incluye también un relato breve, "Bloqueo", en el que se nos presenta a un conjunto de personajes atrapados en un tranvía durante un bloqueo en Shangai. También aquí hay un esbozo de historia romántica (un hombre casado que se aproxima a una joven desconocida e imagina una futura relación con ella), pero es solo un breve sueño que se desvanece cuando el bloqueo termina, como si la paralización del tranvía (y de la ciudad) hubiera anulado las reglas y abierto la puerta a nuevas posibilidades vitales.

Con este pequeño volumen se nos da a conocer a una escritora sutil, elegante y compleja, capaz de retratar el ambiente de Shangai y Hong-Kong antes y durante la guerra, y de describir con maestría la psicología y los conflictos de una mujer en busca de su identidad e independencia. Esperemos que esta no sea la última obra que se traduzca de ella.

domingo, 7 de mayo de 2017

Tochoweek II #7: Por el bien del Imperio, de Josep Fontana

Idioma: español
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable (incluso muy) para interesados

En 2011, cuando ya contaba con 80 años de edad, el conocido catedrático de Historia Económica Josep Fontana publicó este monumental "tochaco" sobre el devenir de la política internacional, y sobre todo estadounidense, desde el final de la II Guerra Mundial hasta ese momento (hay que señalar que no se trata del último libro que ha escrito este profesor: este mismo año se ha publicado El siglo de la revolución. Una historia del mundo desde 1914 sobre la historia contemporánea de los últimos 100 años, es decir, desde la Revolución Rusa hasta ahora, y prestando más atención, en principio, a la Unión Soviética y derivados).

Es imposible resumir en pocas líneas las casi mil páginas del libro -para quien esté interesado, hay además otras 200 de bibliografía al respecto-, que abarca 70 intensos años de Historia mundial, con cientos de protagonistas y de hechos relevantes. Siendo muy concisos, diremos que el libro trata desde las consecuencias inmediatas del fin de la guerra -o antes incluso, a partir de las conferencias de Yalta, Postdam y la no menos decisiva de Bretton Woods-, el trazado del nuevo mapa europeo y mundial, y los primeros indicios de la "Guerra Fría" que se avecinaba, hasta la crisis y disolución de la Unión Soviética medio siglo más tarde. Asistimos al proceso de descolonización (no siempre pacífica o pocas veces) de los países de África y Asia al ascenso y corrupción de los regímenes laicos árabes, hasta llegar a la eclosión islamista y la "guerra contra el terror" por parte de las potencias occidentales. Vemos cómo en este "Primer Mundo" occidental se desarrollan las políticas sociales del "bienestar" hasta que el modelo entra en crisis en los años 70, provocando un involución social que propucia la contrarrevolución conservadora de Reagan y Thatcher, que ha determinado el triunfo (por el momento) de lo que Fontana llama "el capitalismo realmente existente". Y, sobre todo, asistimos a la interpretación de un guión en el que la temperatura de fricción entre las dos superpotencias sube cada vez más, se llega al boiling point durante los primeros años de la década de los 60 y el vapor resultante encontraría una válvula de escape -Vietnam, Afganistán...- hasta perder buena parte de la presión resultante. Y mucho más: el devenir de gigantes como China, Pakistán o la India; las disputas por el petróleo que pueden ser sólo la antesala de las que nos esperan en el siglo XXI por el agua y la tierra cultivable; las revoluciones culturales y la dificultad de cambiar los sistemas dominantes desde dentro...

De igual forma, Fontana le da un buen repaso a los dirigentes -norteamericanos, sobre todo- que han llevado las riendas de la política internacional durante estos 70 años: entre los presidentes republicanos, sale mejor parado Eisenhower (pese a ser el presidente que le dio el abrazo fraternal a Franco) que, desde luego, Reagan o ambos Bush; incluso a Tricky Dick Nixon, pese a sus conocidos defectos y los desmanes que auspició durante su mandato, le reconoce cierta visión global con su política de distensión. Por parte demócrata, quien mejor parado sale es Lyndon B. Johnson, aunque fuera el presidente que más implicó a su país en la guerra de Vietnam; habla mucho mejor de él que de su conservador antecesor Kennedy, Truman o Jimmy Carter (todos, sin embargo, hubieran quedado como preclaros hombres de Estado de de haber incluido a Trump en el libro... aunque también es cierto que el advenimiento de alguien como éste ya se veía venir con la implantación del "populismo republicano", vigente desde entonces, durante la campaña de Nixon). En el lado soviético, el autor reivindica sobre todo la figura renovadora de Jrushev y también lo que podía haber sido el truncado mandato de Andropov.

La tesis que sustenta toda esta obra de Fontana (muy similar a la de la serie de reportajes La historia no contada de EEUU de Oliver Stone, por si alguien la ha visto) es que todo el entremado de poder militar y político organizado por los gobiernos de Estados Unidos con el aparente propósito de enfrentarse al "peligro soviético" (y sus consecuencias. tanto conflictos en los que intervinieron directamente, como Corea y Vietnam, como el apoyo y patrocinio a dictaduras y autocracias por todo el globo: Guatemala, Persia, Indonesia, Grecia, República Dominicana, todo el Cono Sur...), sino que estaba encaminado a conseguir y mantener la hegemonía mundial norteamericana, expandiendo su ideología y por supuesto, favoreciendo sus intereses y negocios...en crear, en suma, un verdadero "Imperio americano"; la prueba está en que, en los últimos 25 años, transcurridos desde la desaparición de la URSS, la política exterior norteamericana ha seguido la misma dinámica -aun cambiando de escenarios- e incluso ha incrementado su presencia militar en el mundo (865 bases militares). Que durante todos estos años se hayan disparado de manera desorbitante los índices de pobreza y desigualdad ( y no sólo comparando el Tercer Mundo con los oaíses desarrollados, sino también entre la población de éstos), según los datos disponibles y que nos proporciona el profesor Fontana, puede ser considerado una casualidad o no (?); eso ya que lo dilucide cada cual... Pero, a ser posible, después de haber leído este libro.

sábado, 6 de mayo de 2017

TochoWeek II #6. La broma infinita, de David Foster Wallace

Idioma original: inglés
Título original: Infinite Jest
Año de publicación: 1996
Traducción: Marcelo Covián
Valoración: otro nivel

Ya estamos. Ya lo sé: valoraciones que nadie entiende. Va, pongámosle otras valoraciones: todas las valoraciones y ninguna, extenuante, inabarcable, necesario, panorámico, ditirámbico, ambicioso, colosal.
Todas valen: hasta alguna negativa. No se crea nadie que no he estado tentado de estampar este libro contra la pared en algún momento. Y se ha pasado algún día en la mesita, en la bolsa en bandolera, mientras servidor se entregaba a ese invento ULADiano de los Espaciadores, acusando, tarde o temprano, nostalgia que era curiosidad por lo que albergaban esos montones de páginas que siempre parecían estar pendientes. Y siempre he regresado, y el viaje, la paliza, la experiencia, el trayecto, ha valido la pena.
Pero nadie osará pensar que yo vaya a zanjar más de 1200 páginas (entre texto y notas tan extensas y complejas que, en algún momento, me vi obligado a usar hasta tres puntos de libro para controlar no perder ni un detalle) y vaya a hacerlo con tres o cuatro parrafitos.
Primero: hay mucha gente que no debe ni intentarlo con este libro. Por ejemplo, todos aquellos que sientan la mínima satisfacción literaria por finiquitar libros de Ken Follett y alardeen de ello, como si fuera un gran hito. Con todo el respeto; este no es su libro. Los que buscan sensibilidad poética tampoco lo tienen muy bien aquí: salvo improbables rimas consonantes con los nombres de los diversos compuestos químicos (casi todos participantes en alguna sustancia narcótica), la prosa de DFW es torrencial y arrolladora, en ocasiones casi de prospecto o de manual técnico o de memoria de calidades. Los escasos de paciencia, los ávidos de tramas que hay que descifrar, los maniáticos del minimalismo (minimalismo en una reseña sobre un libro de DFW, ay, que me parto de la risa), los que desprecian el valor de los detalles. 
La broma infinita, que toma su título del de una película en la filmografía amateur del padre del protagonista, es un agotador repaso por las incongruencias de la sociedad americana: una sociedad que extiende la competitividad a todos los aspectos de la vida y a edad muy temprana. Esos estudiantes expuestos a horas y horas de entrenamiento en una mediocre y convencional escuela de tenis, y que no encuentran otro modo de huida que el consumo desaforado y experimental de toda droga habida y por haber. Esa sociedad que ha llegado al paroxismo mercantil de encontrar patrocinadores comerciales para los años. 
Segundo: incluso descartando esos amplios sectores, nadie garantiza aquí que la experiencia sea agradable. Esta es la obra magna de ficción de un escritor cuyos ensayos de, pongamos, 50 páginas, ya eran ejercicios exhaustivos, ya eran colosales muestras de tomar un tema y sacarle hasta la última gota. DFW no es que escriba de espaldas al oyente: es que dice, como David Simon, que se joda el lector medio. O como diríamos algunos, la moderación está sobrevalorada. No es una broma (no es otra broma). El aluvión de opiniones sobre este libro es abrumador. Su anecdotario crece exponencialmente y me quedo apenas con algunos detalles. Como que se especula que solo el 10% del millón de ejemplares vendidos ha sido leído, como que existe una web (Brickjest.com) donde se han reproducido sus principales escenas con piezas de Lego, como que sus reseñas son muchas veces encabezadas por guías de lectura, para ayudar al lector en la experiencia. Esto pone muy complicado (pone imposible) ser original. Las 1.200 páginas (a un tipo de letra que se empequeñece para notas al pie y se hace minúscula en las notas de las notas al pie) representan, insisto, un desafío para resistencia y paciencias y mi consejo es obvio. Cederle al libro el ritmo que requiere y comprender que cualquier avance es importante, que la novela no hay que estudiarla y que todo el texto tiene algún aporte (las notas esconden más de una escena muy jugosa), pero que no hay Huevos de Pascua ni sorpresas argumentales y que el libro ya deja claro en su esencia que se precipita hacia un faux finàle. 
Porque la influencia más clara es Pynchon, claro. La trama surge de entre los matojos y los zarzales que Foster Wallace sitúa por doquier. Países que se han reconfigurado "exportando" territorio. Organizaciones terroristas con aroma a romanticismo. El tenis y su proyección como deporte individual sobre la vida real. Personajes crueles o víctimas de la crueldad. En casos extremos. Las siglas descabelladas, los personajes de nombres estrambóticos, que parecen mal escritos, la constante sensación de anarquía y de piezas que no encajan todavía. Y la lectura subliminal, claro. Aquí es imposible abstraerse a conocer sobre el futuro que le esperaba a Foster Wallace o incluso especular sobre las pistas que ahí dejaba. Las palabras depresión y suicidio y adicción están muy presentes. Los suicidios de las formas más extravagantes y repulsivas dejan en muy pulcro y discreto un ahorcamiento. Las notas contienen un vademecum de estupefacientes legales e ilegales del cual el autor parecía saber bastante. Las adicciones proliferan por doquier y la búsqueda del placer en sí misma o para mitigar la ansiedad acapara a las decenas de personajes. Protagonistas relativos, los Incandenza, una salingeriana familia cuyo patriarca, James (o cualquiera de sus diferentes motes) dirige la Academia Enfield de Tenis, donde Hal, uno de los hijos, despunta y convive con jugadores y toda clase de estupefacientes cuya detección en los controles rutinarios evitan a través de una red de tráfico de muestras "limpias" de orina. Pero escenas las hay a centenas, los saltos temporales son constantes (y difíciles de seguir, pero no hay que obsesionarse)  y Foster Wallace nos abate por saturación. Hay, ya lo he dicho, crueldad, mucha, escatología, humor negro a raudales y escenas truculentas, sórdidas, descriptivas de forma incómoda y a veces críptica (estoy seguro que en el libro hay por lo menos una centena de palabras inventadas), con todo el lujo de detalles que la extensión permite.
Alguien me dijo que el libro le había enternecido. A mí me sigue pareciendo que el mejor, el glorioso Foster Wallace está en sus relatos y en sus ensayos, pero estoy completamente seguro de que cualquier interesado en el curso de la literatura contemporánea ha de leer este libro, ha de obligarse a hacerlo o prometerse intentarlo, lo cual ya puede que constituya una declaración de principios (puede que uno de los blogs que debe haber se dedique a levantar testimonio de los intentos fallidos). No (opiniones encontradas las hay por doquier), por lo que se dice de la sensación de superioridad que puede derivarse de haberlo leído y creer (¡!)que se ha comprendido. Sino por la calidad intrínseca de la forma de escribir, que, comprendida su dificultad de digestión, aparece de forma constante. Frases extensas, párrafos intimidadores, tramos casi disuasorios (el fantasma del abandono pulula hasta la página 700 o así), todo lo que queráis sobre el hype y la exageración y sí, qué cojones, la reconsabida necrofilia. Pero, veinte años más tarde, tras montones de imitadores o inspirados (o iluminados) por él, tan actual que da rabia.