jueves, 13 de abril de 2017

Rayco Pulido: Lamia

Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: recomendable

En Barcelona, en plena posguerra española, se sucede una serie de enigmáticos crímenes: varios hombres son asesinados en sus propios domicilios, en ausencia de sus familias. En cambio, el marido de Laia, embarazada de siete meses y guionista de un popular consultorio radiofónico lo mismo puede estar muerto que vivo: ha desaparecido sin que nadie pueda dar con una pista al respecto, ni siquiera el detective que su esposa ha contratado, "Herr Doktor" Mauricio, por lo general exitoso gracias a su dominio d ela hipnosis, que le facilita la colaboración y sinceridad de los testigos.

Con estos componentes el autor canario Rayco Pulido va entretejiendo una historia que combina crimen, misterio, sexo, hipocresía y la cutrez (en todos los sentidos) propia de esos malhadados años en que está ambientada. También aparece aquí y con un papel de lo más significativo, otro elemento hoy en día más presente en los medios de comunicación y que por eso tal vez haya quien juzgue su presencia como oportunista: los malos tratos a las mujeres. En mi opinión, sin embargo, este supuesto oportunismo no es tal, puesto que, por un lado, es un factor que tiene no poca importancia en la trama; por otro, nunca está de más que se airee -y denuncie- la perpetración de ese maltrato, aunque sea en una obra de ficción.

Ilustrada con un vigoroso trazo en blanco y negro, aunque eso no es óbice para haga gala de una ambientación cuidada y eficaz, la trama de esta novela gráfica está resuelta de forma sorprendente y satisfactoria (bueno, según para quién), aunque tal vez parezca dejar algún que otro hilo suelto; en realidad, ello se debe al empleo de la elipsis que hace en algún momento el autor, dejando que seamos los lectores quienes intuyamos los detalles que no se nos muestran. En cualquier caso, a mí me resulta un refrescante estímulo que no se nos considere meros espectadores pasivos de la historia, sino más partícipes en ella, con la inteligencia e imaginación suficientes para rellenar los huecos, en vez de limitarnos a abrir un paquete perfectamente cerrado y atado con un lazo.

En resumen, una novela gráfica interesante y ágil cuyo mayor defecto es que se nos puede hacer demasiado corta. Una obra llena de tristeza, insania y violencia para retratar un tiempo y un país en los que sobraban las tres cosas.


miércoles, 12 de abril de 2017

Sergi Puertas: Estabulario

Idioma original: Español
Año de publicación: 2017
Valoración:  Recomendable

Según la RAE, un artefacto es un "objeto, especialmente una máquina o un aparato, construido con una cierta técnica para un determinado fin". Pues bien, "Estabulario" es un artefacto literario en toda regla. Está claro que no es un máquina o aparato, aunque de estas hay unas cuantas a lo largo del libro, pero, desde luego, está construido con una cierta técnica para un determinado fin: perturbar al lector.

Esta perturbación se logra a través de seis relatos que podríamos calificar de "distópico-apocalípticos", en los que se mezcla la ciencia-ficción, el terror (cotidiano) y la crítica social. Todos ellos se sitúan en un futuro no demasiado lejano, en el que la tecnología juega un papel importante (¿haciendo la vida más fácil o como elemento alienador?) y están protagonizados por personajes en situaciones límite que apenas pueden distinguir entre realidad y ficción. Son relatos cargados de mala baba, humor negro como el carbón, grotescos, excesivos, gamberros, desagradables en ocasiones, relatos en los que Puertas juega hábilmente con la información, fragmentaria al principio, caja de sorpresas a posteriori.

Quizá si tuviera que elegir me quedaría con los relatos menos "alocados", con esos que llevan una carga más "social", como "Obesidad mórbida modular", en el que un trabajador viste, como una segunda piel, un uniforme de trabajo controlado por una aplicación que, casualmente, se "va al carajo" y se lleva por delante todo lo demás. O como "Manos libres", quizá el más desagradable y angustioso, en el que se juntan encierro, muerte y tecnología en un mundo en destrucción. O como "Nuestra canción" que es, probablemente, el relato que más me ha gustado. Se trata de un relato reversible, en forma de pildorazos, en el que los personajes se mueven en una sensación de extrañamiento e irrealidad, al igual que ocurre con "Estabulario".

Por contra, "Pegar como texto sin formato", pasado de rosca, que en un primer momento parece un relato sobre la corrupción y acaba convirtiéndose en una orgía de sangre y cocaína y "Torremolinos", en el que se combinan reality-shows, control mental  y drogas en una Andalucía independiente mezcla de Andorra, Marruecos y Corea del Norte, son quizá los que más "fuera de juego" me han dejado y menos he disfrutado.

En cualquier caso, hay que reconocer que Puertas consigue con estos relatos removerte de tu asiento. Su personal mundo y su particular visión del mismo no dejarán indiferente al lector por excesivos, por angustiosos, por salvajes. Pero también he de decir que, en algunos momentos, uno se ve sobrepasado por tanto exceso. 

Pese a todo, y en previsión de que el futuro nos pueda deparar algo semejante, recomiendo asomarse a esos mundos que nos enseña Sergi Puertas. Eso sí, absténganse lectores de estómagos delicados.

martes, 11 de abril de 2017

Stig Sæterbakken: A través de la noche

Idioma original: noruego
Título original: Gjennom natten
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun y Øyvind Fossan
Año de publicación: 2011
Valoración: muy recomendable

En un mundo literario como el actual, con novedades que se suceden de forma continua y envueltas de grandes promociones, sorprende que aún haya joyas por descubrir, que prácticamente hayan pasado desapercibidas y no estén magnificadas por los medios. Ocurre pocas veces, acontece de forma muy puntual, pero cuando sucede, te genera un sentimiento de alegría interior, controlada y que disfrutas íntimamente. El pequeño, pero no menospreciable placer, de encontrar algo casi inaudito. Esto es lo que ocurre con la publicación de esta novela de Stig Sæterbakken, primera traducción al castellano de la mano siempre hábil de Kirsti Baggethun (que ya tradujo previamente escritores noruegos de la talla de Hamsun, Carl Frode Tiller y el mismísimo Knausgaard).

Muy al estilo "knausgaardiano" (¿existirá ya este término?), en este libro Sæterbakken nos narra la historia de Karl Meyer, quien de forma honesta, triste y descarnada nos cuenta ya en un primer magnífico párrafo que su hijo Ole-Jakob está muerto. La forma en que lo explica, cómo lo vive y lo transmite ya nos indica que los sentimientos y el dolor están muy presentes. Y nos describirá cómo siente la pérdida sin edulcorarlo, sin endulzarlo, lo hará con el corazón aún compungido y una falta de aliento descontrolada que la angustia y el desaliento por la pérdida le provocan. La tragedia envuelve a Karl arrastrándolo a un abismo emocional y él nos arrastra hacia ese abismo hasta poder sentirlo, como se puede apreciar en el primer párrafo de la novela:

«La tristeza llega de muchas formas distintas. Es como una luz intermitente que se apaga y se enciende. Está ahí y es insoportable, porque es imposible tenerla ahí todo el tiempo. Te llena y te vacía. Mil veces al día se me olvidaba que Ole-Jakob había muerto. Mil veces al día, de pronto, lo recordaba. Y ambas cosas me resultaban insoportables. Olvidarlo era lo peor que podía hacer. Acordarme de él era lo peor que podía hacer. Era una sensación de frío que iba y venía, pero nunca de calor. Solo había frío y ausencia de frío. Era como estar de espaldas al mar. Se me helaban los talones cada vez que una ola rompía sobre ellos. Luego la ola se retiraba. Luego volvía.»

Así, con este primer párrafo brillante, el autor ya nos adelanta que el libro tratará sobre el dolor y la pérdida, sobre las decisiones tomadas, sobre quién somos realmente y por qué hacemos aquello que hacemos, aún y a sabiendas que probablemente no sean buenas elecciones. Hay aflicción, hay tormento, hay tristeza mezclada con momentos de euforia, hay descontrol y hay remordimientos. Hay mucha vida ahí, con episodios de entusiasmo en su parte más alegre, pero con muchos momentos de lo que es su parte menos bonita pero que de igual manera constituye nuestro ser. Y sí, como ya sucede con Knausgaard también hay cotidianidad, porque por mucho que intentemos ocultarlo, por más que intentemos luchas contra rutinas, es lo que ocupa la mayor parte de nuestra vida y no tiene sentido escribir un libro basado en la vida de una persona obviando que existe esta parte. Pero el autor sabe condensarlo, no necesita un gran número de páginas para detallarnos el escenario ni la personalidad de Karl, va directo al grano y pone el énfasis en la herida, donde la pérdida aún escuece, y donde la causa asoma y asusta. Stærbakken va directo al grano, no se anda con rodeos al expresar sus intenciones de forma análoga a como sentimos. Nuestros sentimientos llegan sin avisar y nos impactan de forma directa. El autor hace lo mismo al narrárnoslo para que lo sintamos de la manera más real posible.

También es cierto que el libro tiene alguna parte menos lograda, al menos así lo parece cuando uno llega a ella. Superada la primera mitad, de un nivel realmente elevado, hay cierto giro en el estilo que uno comprende cuando termina el libro. Así, ciertos tramos de la novela pueden confundir al lector donde se aprecia claramente ese cambio de registro, acercándose a las novelas de terror. Pero, aun así, el autor sale airoso también en esta parte llevando la oscuridad íntima al terreno físico, estableciendo un vínculo de forma muy lograda para llegar a un gran final donde todo encaja.

Aún días después de terminado el libro y siguiendo impactado por su lectura, constato que tenemos en nuestras manos un libro que debería dar que hablar y ser la primera de muchas traducciones de este autor al castellano. La calidad de la prosa y la visceralidad de las emociones sugieren que el resto de la obra no debe quedar en el olvido si amamos la buena literatura. Y mientras no llegue, tomemos aire y recuperémonos del viaje vital al que nos ha arrastrado Sæterbakken.

lunes, 10 de abril de 2017

William Somerset Maugham: El velo pintado

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Idioma original: inglés
Título original: The Painted Veil
Año de publicación: 1925
Valoración: Recomendable



Décadas después de haberse publicado las grandes novelas de adulterio, Somerset Maugham va un paso más allá del hecho en sí e intenta analizar las consecuencias de la transgresión mostrando a un marido conocedor de los hechos en una época en que el matrimonio es aún el único recurso con que cuentan las mujeres para vivir con dignidad.
El escritor tomó la expresión de un soneto de Shelley para usarlo como título y epígrafe, incluso, como inspiración de algunas escenas. En ellas se recrea la sensación de irrealidad que tenemos a veces y que podría asimilarse con esos paisajes que, debido a un efecto óptico, a primera vista parecen pinturas. Una vez concluido el punto culminante de la trama, vemos a la protagonista, abandonar Mei Tan Fu que “con sus murallas almenadas era como el lienzo pintado que representaba una ciudad en las antiguas obras de teatro”. Asistimos aquí al primer gran momento de lucidez del personaje, pues lo que ve, más allá de un pedazo de paisaje, es la vida con otros ojos.
Pienso que, en general, el mayor talento de Maugham consiste en la perspicacia de su análisis social. No necesita acumular detalles para trazar los rasgos definitorios de los ambientes que conoció de primera mano. La vida de la alta sociedad inglesa, la de los funcionarios británicos en China, el papel de la religión en las costumbres se muestran con la mayor fidelidad, también los prejuicios de la época asumidos por el propio escritor, como demuestran expresiones referidas a las niñas chinas que hoy consideraríamos, como mínimo, poco afortunadas.
Pero, aunque tiende a esquematizar mostrando prototipos más que personas y empeñándose en definirlas explícitamente, consigue unos retratos bastante convincentes. Aparte de unos cuantos secundarios de lujo (como Waddington o la madre superiora), los perfiles más acabados son el de Walter Fane, Charlie Townsend, la madre de Kitty y sobre todo la propia Kitty, el personaje más rico y complejo, al que retrata con mayor profundidad. En un principio conocemos su mentalidad juvenil así como la educación que la originó y, a través de reacciones y pensamientos, descubrimos su evolución paso a paso.
Maugham no es partidario de entretenerse en divagaciones, prefiere ir al grano, recrear ambientes cuando es necesario, pero ciñéndose siempre al hilo principal. Si procura no dispersarse es porque considera que la mayor parte de las novelas contienen relleno en exceso, incluso recomienda el sano ejercicio de saltarse las páginas sobrantes. Una opinión bastante discutible que, lógicamente, condiciona el desarrollo argumental de sus novelas. Aunque hay que admitir que lo hace para bien, pues sus planteamientos tienen un rigor y una efectividad poco comunes: cada pieza encaja perfectamente en su lugar y no sobra ni falta nada.
No obstante, y aunque se trata de un argumento de sobra conocido por haber servido de base para más de una película, ciertos aspectos del texto original me parecen bastante trasnochados. Sobre todo en las últimas escenas, esa insistencia en resaltar las conclusiones que, según el autor, debemos extraer de los hechos, tanta enseñanza moral explícita resultan chocantes y hasta un poco molestos.

domingo, 9 de abril de 2017

Zoom: Carmen de Prosper Merimée

Idioma original: francés
Tïtulo original: Carmen
Año de publicación: 1845
Valoración: interesante

Segunda obra seguida que califico como "interesante" (la anterior fue Un largo camino a casa de Saroo Brierley). ¿Qué quiero decir con esta calificación? Que a lo mejor son obras que estética o literariamente no son imprescindibles, maravillosas, avasalladoras, pero sí son obras que (me) provocan reflexiones y que darían, por ejemplo, para ser analizadas en clase con los alumnos; y de hecho, en mi caso, lo están siendo.

En esta ocasión se trata de un clásico, una de esas obras que todo el mundo dice conocer, pero muy poca gente ha leído. De hecho, sospecho que la versión que tenemos de Carmen tiene mucho más que ver con la ópera de Bizet que con la novela de Merimée. Por eso, a lo mejor esta entrada podía organizarse en forma de lista, con el llamativo título de "10 cosas que probablemente no sabías sobre Carmen". Vamos a hacerlo así:

10 cosas que probablemente no sabías sobre Carmen

1.- Prosper Merimée es una figura interesante en sí misma: políglota, traductor, viajero, autor de teatro, novelas, narraciones de viaje, amigo de la condesa de Montijo... Por si esto fuera poco, a Merimée y a su amiga George Sand se debe el descubrimiento de los tapices de La dama y el unicornio, en un castillo del centro de Francia.

2.- Primera sorpresa: Carmen es una novelista bastante corta: unas cincuenta páginas, notas incluidas, con letra moderadamente grande.

3.- El narrador de Carmen (que no su protagonista) es un arqueólogo francés que viaja por España intentando descubrir el lugar donde ocurrió la batalla de Munda; no está muy lejos de ser el propio Merimée aunque nunca se dice explícitamente. Durante ese viaje conoce al bandido don José y a la gitana Carmen, convirtiéndose así en un clásico "narrador testigo".

4.- El núcleo de la novela, su tercera parte, consiste en el relato de la relación entre Carmen y don José, y sus celos de picador Lucas. Sí, la novela incluye la terna romántica de personajes estereotípicos españoles: el bandolero, la gitana y el torero. La cuarta y última parte, en cambio, es una digresión sobre los gitanos, sus orígenes, su lengua y sus costumbres que queda bastante separada del resto; quizás sea aquí donde más se nota que Carmen es obra de un extranjero.

5.- Tanto don José (que es navarro) como Carmen (que no se sabe de dónde es, aunque ella dice que también es navarra) hablan euskera en varios momentos del texto. Desde una perspectiva actual esto resulta un poco chocante, en una obra que se ha convertido en un icono de la españolidad, pero desde el punto de vista del romántico francés que era Merimée, no deja de ser una nota más de exotismo, además de un recurso narrativo que le permite hacer avanzar la trama en varios momentos.

6.- A pesar de ser un autor romántico, sobre todo en la construcción de los personajes, el estilo de Merimée no es excesivamente recargado ni exagerado, cosa que se agradece. Predomina la acción frente a la descripción, e incluso estas descripciones son relativamente ligeras. Eso sí, la visión de España es la de los románticos: peligrosa, atrasada, primitiva, salvaje.

7.- No creo que sea muy sorprendente si digo que Carmen es una novela bastante misógina. Sí, Carmen es una mujer libre, que hace lo que quiere y que domina a los hombres con sus artes de seducción; pero también es el prototipo de femme fatale que provoca su condenación y la de los hombres a los que seduce. Es el pecado y el caos; el diablo y la selva. De hecho la mayor parte de las comparaciones que se hacen sobre ella son con animales: cuervo, loba, potra, gata... Y por si hubiera dudas, el epígrafe del texto las despeja; dice: "La mujer es como la hiel, pero tiene dos buenos momentos: en el lecho y en la muerte".

8.- A pesar de esta visión negativa de la mujer, simultáneamente también se puede decir que Carmen es un personaje trágico romántico: asume que el precio de la libertad es la vida; rompe las normas sociales, pero acepta su destino. Prefiere morir libre a vivir subyugada o a traicionarse a sí misma.

9.- La ópera de Bizet modifica bastantes elementos de la historia: da mucha más importancia al torero (que en la novela es un picador, y prácticamente no tiene voz propia); omite el personaje del marido de Carmen, amplía el papel de Remendado y crea otros nuevos, sobre todo femeninos, probablemente para adaptarse a los cánones operísticos. Esta versión, y las músicas que la acompañan (la habanera de Carmen, la marcha de los toreros, la canció del "toreador") son las que han pasado a la cultura popular, y no tanto la novela de Merimée.

10.- Curiosamente, existe una novela española que no creo que sea descabellado interpretar como una respuesta a Carmen: me refiero a La Gaviota, de Fernán Caballero. Frente al hedonismo, el romanticismo y la visión extranjera de Carmen, Cecilia Böhl de Faber propone una versión tradicionalista, católica y nacional. La protagonista, María, La Gaviota, es como Carmen una mujer libre, arisca y rebelde; pero en este caso su marido, el pobre Stein, es el modelo positivo que se propone al lector como alternativa. El desenlace trágico sirve para remachar el mensaje ideológico: el libertinaje y el abandono de las tradiciones nacionales lleva a la infelicidad, al pecado, a la muerte.

¿A que era interesante Carmen, como decía yo al principio? ¿A que sí? ¿A que sí?

sábado, 8 de abril de 2017

Colaboración. Laurent Binet: La séptima función del lenguaje

Idioma original: Francés
Título original: La Septième Fonction du langage
Año de publicación: 2016
Valoración: Decepcionante

Reconozco haber alabado el puro gesto de esta novela apenas me enteré de su publicación, y no me arrepiento, quién no se maravillaría ante tamaña mescolanza de asuntos en apariencia incongruentes: la muerte “accidental” del semiólogo más famoso del siglo pasado, Roland Barthes, como leitmotiv de una trama detectivesca; un policía, el inspector Bayard, y un profesor de lingüística, Simon Herzog, (arquetípica dupla literaria: el aventurero y el cerebrito) que buscan sino la verdadera importancia de una supuesta séptima función del lenguaje esbozada secretamente por Roman Jakobson, el lingüista ruso, en algún manuscrito perdido o episodio olvidado de la historia. Bueno, hasta aquí bien, excelente, mucho dato, las referencias supuran, rebrotan causando atracciones casi involuntarias.
Y es cuando leo el primer capítulo, que a pesar de una prosa que tiende a parecerse, muy a su pesar, a la prosa de Dan Brown, logra cautivarme por sus cambios de tonalidad: apreciaciones ensayísticas que pasan luego a relatar vertiginosamente algunas escenas de acción sin notársele las costuras. Todo bien. Paso al segundo capítulo, y noto que los recursos siguen incólumes, pero, atención, ya no sé si se trata puramente de un policial, o de un desfile de personalidades históricas, o de postales intelectualoides matizadas, muy a la fuerza, con retratos a lo Easton Ellis de fiestas endemoniadamente gringas pero contextualizadas en la Francia de principios de los 80. A esta altura la verdad es que ya no tengo mucha idea de qué trata. Y no es esto lo que precisamente desvía mi atención, algo que suele ser una característica que le perdono a gran parte de los pocos experimentos narrativos que he leído, sino lo que verdaderamente me preocupa es que a esta altura, a las ya tanta y pico páginas, no sepa aún diferenciar quién es Herzog y quién es Bayard. Expresando los mismos pensamientos y gestualidades, es como si se tratara de los dos nombres de un mismo personaje.
Me doy cuenta, pues, con lamentable entusiasmo, de que el libro es una pirotecnia hábilmente conducida más que un libro propiamente tal; el autor falla en los requisitos mínimos de la coherencia de los personajes, los cuales se muestran planos —como se dice en la jerga—, iguales todos, y no sin falta, mal presentados. No creo tampoco que el poco trabajo con los personajes sea una falta intrínseca. Por ejemplo —guardando las proporciones por supuesto—  los personajes del uruguayo Juan Carlos Onetti hablan todos como Onetti, pero Onetti es Onetti, y en eso no es pecador, es su estilo. Pero Binet, ya, digámoslo, publicó una primera novela muy buena (HHhH, Seix Barral, 2011) en la que ya jugaba con aquel manido recurso del autor-personaje, y que no tuvo estos problemas de delineamiento, pues de cierta forma ya estaban todos creados: un personaje histórico como Heydrich y sus verdugos, y el otro, él mismo, Laurent Binet. Pero ahora se le fue la mano. Con qué poca pericia nos retrata a un Foucault luego de una clase repitiendo como un mono los presupuestos de la biopolítica, o a un Sollers a la mesa con Althusser y Lacan, sobreexcitado y lanzando disparates, escenas que nos recuerdan más a capítulos de Padre de familia o de Friends que a una novela con estas pretensiones; una parodia, una escenificación demasiado plástica, sin el rumor de verdad que pugna en la buena ficción, es decir, lo creíble a pesar de la mentira. Binet, pues, a mi parecer, en ésta, como narrador, fracasa con bombos y platillos.
Hay algo que si bien debería seguir aplaudiendo en esta novela (lo que a grandes rasgos, o en una fórmula sumamente sucinta, resumiría como pop + docto), pero la descomunal falla narrativa acaba por opacarlo todo. Ciertos procedimientos se pasan de tal manera por alto que todas estas reuniones intelectuales en casa de la familia Kristeva-Sollers, o estas extravagantes fiestas a las que asiste un Foucault recién rapado y con chaqueta de cuero, quedan como meras anécdotas ficticias y blandas que hacen usufructo de personajes reales. Y, lo repito, es lamentable que a medida que uno siga avanzando en la lectura no haga más que hastiarse de trucos repetidos, de estos retratos supuestamente cómicos de un Sartre en las últimas, de un eventual presidente Mitterrand, de un joven aún Umberto Eco, donde más que provocar risa (pues los personajes son reconocibles, y en eso el lector atento exige un poquito más de altura en el tratamiento, pues los concibe en toda su complejidad) te dejan descolocado. Por eso al mostrarlos meramente como la superficie, como el puro símbolo vacío: Foucault pervertido y calvo, Barthes pollerudo y gay, Althusser autista y neurótico, Lacan sucinto y grave, es que no logra conmover, y todo parece una farsa, un disfraz demasiado gesticulado. Y con ello, acarreando largamente el aburrimiento del lector, el verdadero atractivo queda menospreciado: el policial y su velocidad. Dos ruinas por pretensioso. El policial se ufana en su intermitencia, en su cruce forzoso de perfiles intelectuales; y los propios intelectuales, interactuando entre ellos como humoristas de stand up comedy, ya no nos arrancan ni una sola risa.


Firma: Ziben de Sastia

También de Laurent  Binet en ULAD: HHhH

viernes, 7 de abril de 2017

Bridget Christie: Un libro para ellas

Idioma original: inglés
Título original: A Book for Her
Año de publicación: 2015
Traducción: Rita da Costa
Valoración: está muy bien

Propicios días. Debido a la naturaleza de este libro, que podríamos llamar de humor feminista -o feminista de humor-, he supuesto que puede concitar no pocos comentarios de nuestros queridos lectores -quizás me equivoque-, así que he pensado adelantarme a algunos para ir ganando tiempo. Con permiso, paso directamente a ellos, pues:

-¿Por qué, si se titula Un libro para ellas, lo está reseñando uno de "ellos"? En efecto, así es: puedo dar fe de que soy un "él". Ahora bien, el título original A Book for Her, es un juego de palabras con A BIC for Her (sí, BIC, como los bolis... de hecho, a causa de los bolis), el espectáculo con el que su autora, que es una humorista británica  de stand-up comedy ha triunfaado en su país. Además, el título original tiene una apostilla: Y para él, si es que lo puede leer. Yo soy un él, y puedo leer, al menos en un idioma, así que aquí me tienen...

-¿Qué esos de "humor feminista", contar chistes sobre lo inútiles que son los hombres y llamarles a todos "machirulos"? Para nada; sólo a los abiertamente sexistas... En realidad, debería haber escrito "humor de una feminista" o "humorista feminista" -y Christie  insiste en que hay tantos tipos de feminismos como feministas- puesto que el libro trata sobre todo de la experiencia de la autora en el mundo de la comedia y de cómo fue componiendo los números sobre feminismo y discriminación sexual que ahora la han proporcionado cierto éxito. Todo, según ella, a partir de una epifanía feminista que tuvo Christie en 2012, gracias a la ventosidad sexista de un hombre (la autora emplea más y muy a menudo el término "pedo", pero a mí me hace más gracia "ventosidad"). Suena raro, pero lo explica perfectamente en el prólogo, alternando la historia con chistes sobre Hitler y sobre Jeremy Clarkson. Una combinación irresistible, sin duda...

-¿Pero cómo puede alguien tomarse a broma algo tan serio como es la discriminación de las mujeres y la lucha por hacer respetar sus derechos? Precisamente. Christie escribe desde su posición y experiencia, partiendo de la base de que se puede hacer comedia sobre cualquier cosa (se nota que no vive en España), adecuándolo al contexto y, por supuesto, a quién hace y a quién va dirigido el humor. Sospecho que tiene bastante maña en el arte de caminar por el filo: no sólo es una feminista -sobrevenida, dice ella-, humorista profesional y madre, sino inglesa hija de irlandeses y católica pro derecho al aborto... Sólo cambia el tono, aún sin renunciar al humor, cuando habla de un tema tan espeluznante como es la mutilación genital femenina... Es más, a modo de epílogo incluye un estremecedor poema sobre el asunto  -aunque no es suyo- que convierte al libro, en ese momento, en muy recomendable.

-Si ella misma admite que no tiene mucha idea sobre el feminismo, ¿por qué hay que leer este libro? Bueno, sospecho que esa idea de que es una feminista ignorante y de que su iluminación vino a partir de una ventosidad masculina -por maloliente que fuera- es más un recurso cómico que otra cosa. Para empezar, dudo que su conciencia feminista se despertase a los cuarenta y un años. Y por otra parte, sus opiniones sobre una diversidad de temas, desde la misoginia, la industria del sexo, el feminismo conservador o la movilización social a través de internet pueden parecer simples excusas para desarrollar su vis cómica, pero en realidad, resultan exposiciones muy razonadas y razonables.

-Esto no es más que un patético intento de este blog de lavar su imagen de reducto heteropatriarcal y sexista. En efecto; la idea es reseñar de vez en cuando algún libro supuestamente feminista para conseguir un purplewashing a través del cambio en el storytelling, que nos redima de cara a nuestros haters, aunque sea, como en el caso de hoy, a través del mansplaining más descarado (no tengo idea de lo que significa nada de esto, porque ya he explicado que sólo soy capaz de entender un idioma). Además, si el libro feminista lo ha escrito una mujer, tal vez consigamos subir de nuestro vergonzante 15% de reseñas de escritoras reseñadas en el blog a un exculpatorio y hasta reivindicativo 16% ¡El cielo es el límite... bueno, no; en realidad el 100% es el límite ; )