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martes, 8 de octubre de 2019

ULAD inaugura el premio ¡NOOOO! BEL

Estimados señores de la Academia. Dejen ya de jugar. Que si el año pasado no dan su premio por unos asuntillos de tema sexual. Que somos muy coherentes y no hay premios que dar, castigados todos a la cama sin postre.

Respuesta contundente: ULAD crea el NOVEL

Y ahora, este año, todo olvidado, pero el palmarés no puede quedar vacío. El tiempo, que todo lo borra y, como si hubiéramos saltado una casilla, y ahora DOS Nobel. Para recuperar la media. 
Oigan: esto es trampa. Y les va perfecto: pueden premiar a pares, contentando y compensando, a equidistantes no les va a ganar nadie: un hombre y una mujer, un novelista y un poeta, un representante de la literatura occidental y otro de las periféricas, uno blanco y uno de color, un escritor consolidado y uno casi debutante. O pueden premiar a un pianista y a un guitarrista. Ejem. O mejor, a ciertos dos escritores españoles muy machotes y muy amigos. Qué comodona les ha quedado la jugada. Pueden optar por un escritor comercial y otro artístico. 
La de escritorzuelos que estarán ilusionados porque este año hay dos premios y eso dobla sus posibilidades. Cuánta ilusión en cuántos despachos llenos de papelotes o presididos inmaculadamente por una máquina de escribir, por un PC, esperando pacientes a la prensa dispuesta a fotografiar el RINCÓN DONDE CREA EL GENIO. 
POR DOS.

Respuesta aún más contundente: ULAD crea el ¡NOOOO!BEL

Porque ULAD es un blog cohesionado e integrado por 10 personas de conducta recta e intachable, 10 seres humanos a los que poco hay que reprochar salvo el tamaño de las baldas de sus estantes. Olvidemos la pequeña escisión de la rama catalana y el asunto que acabo con la fusión entre MAS ULAD y MENOS ULAD. Estamos unidos, estamos fuertes, miramos adelante.

Y este es nuestro premio: nuestros colaboradores explican quién NO debería ganar el Nobel, quién ni de coña debe alzarse con el honor, con el prestigio, CON LA PASTA, porque no nos gusta nada lo que hace, porque no aguantamos lo que escribe, por pura envidia. Motivos no nos faltan. Adelante.


AMÉLIE NOTHOMB, por Francesc Bon


Lo mío con la escritora belga es para llorar. Para reverdecer, o quizás rectificar sensaciones, leo Barba Azul, novela de hace unos años (pone la sinopsis, vigésimoprimera, desde entonces ha publicado 7 más, incluyendo una titulada Riquete el del Copete), y casi sollozo (habrá reseña, qué diantres). Pero con tamaña producción, su condición de escritora de pequeño país, los precedentes de Modiano, de Jelinek... tengo algo de miedo de que los señores de la Academia la tengan en cuenta. Una autora que emplea las portadas de sus libros para enseñar sus poses-con-sombrero acompañadas de expresión vivaracha, casi siempre la misma. Que pinta a sus personajes con trazos gruesos de simplicidad o fragilidad casi paródicos. Que suelta puntualmente sus cien pagínitas de volatilidad tiznada de trascendencia de suplemento dominicial. Que ensucia el catálogo de Anagrama de manera incomprensible, año tras otro. La palabra es REPUGNANCIA. Ni se les ocurra.


PAULO COELHO, por Carlos Andia

La gente es idiota. O no, peor, se ha quedado sin referentes. Ya no cuela la recompensa de la vida eterna, ni los ideales de justicia o de una sociedad nueva. Nos han convencido de que no hay más que sálvese quien pueda, de que el sistema no se va a mover por mucho que gritemos o recemos. Y aquí aparece él, Coelho, irrigando el planeta con sus frases redondas, sugiriendo que hay una Dimensión Diferente donde un Espíritu Recto conecta con el Alma de las Cosas y finalmente la Armonía Universal se instala en nuestras vidas. Igual no hay Cielo para los justos ni paraíso socialista, pero si tu hijo está enfermo, o te echan del trabajo, o piensas que tu vida es una mierda, Coelho tiene la frase perfecta para reconducirte al Equilibrio.
En su día tuve la mala sombra de reseñar aquí el único libro de este individuo que ha disfrutado del honor (inmerecido, sin duda) de una entrada en el blog. Me arrepiento. Ya sé que vende mucho, que grupos editoriales le pagan bien por escribir en suplementos, pero me da pena. Siento que haya gente que se deje embelesar por tantas sandeces. Y solo me queda un consuelo: en el fondo, este tipo es inofensivo, es una droga cutre, no muy cara, que a él le hace rico y a los demás, a lo sumo, nos provoca un sarpullido.


J. K. ROWLING, por Oriol Vigil

Esta autora es mundialmente conocida por haber escrito la heptalogía protagonizada por Harry Potter. Y sí, sé que J. K. Rowling ha publicado otras cosas. Sin ir más lejos, ha hecho sus pinitos en novela negra o ficción adulta. Pero mucho me temo que en eso no la reivindica ni Dios.
Ya puestos, tampoco entiendo que se reivindique a Harry Potter como si de una obra maestra de literatura juvenil se tratara. Claramente, esta exitosa saga va de mal en peor (aunque hay que reconocer que sus dos primeras entregas funcionan a su manera): un worldbuiling y un sistema de magia inverosímiles, mensajes poco intuitivos, continuidad cada vez más contradictoria...
Pero claro, piensa Rowling, a la gente le gusta Harry Potter, y todo lo demás es un fracaso, así que hay que exprimirle, a él y a su universo. Sacarle el dinero a los potterheads a base de libros "complementarios" más próximos al merchandising que a genuinos productos literarios. Aprobar como canon una pieza teatral que parece más bien un vulgar fanfiction.
Por si lo dicho no fuera suficiente para cuestionar la calidad como narradora de Rowling, la tía va y desempeña un flagrante ejercicio de intrusismo al escribir, sin tener ni p*ta idea de cómo hacerlo, varios guiones cinematográficos (relacionados con el mundo de Harry Potter, of course).
Y una última cosa: ¿esta mujer no ha oído hablar de la muerte del autor? En Twitter no deja de ampliar innecesariamente el universo de Harry Potter (también suelta rancias diatribas políticas, pero eso dejamos que lo critiquen otros blogs). ¡LO QUE NO HAS ESCRITO EN LAS NOVELAS, PELÍCULAS, ETC, LO DEJAS A LA IMAGINACIÓN DE TUS LECTORES, PESADA!


KARL OVE KNAUSGARD, por Koldo CF

Porque estoy hasta las narices de esa literatura del yo que no es otra cosa que un continuo mirarse al ombligo, porque el interés que puede tener (para mí) este tipo de literatura procede bien de una "nueva estética narrativa". bien de una vida "excepcional" o bien de una proyección de lo individual hacia lo colectivo y creo que no se da ninguno de los tres casos, porque me aburre soberanamente, porque la potencia ambición sin control no sirve de nada, porque tienes los santos cojones de ponerle el título de "Mi lucha" a las 21222851 páginas de la historia de tu vida (¿"Mi lucha" llevar a tu hija a un cumpleaños, "Mi lucha" hacerte pajas, "Mi lucha" emborracharte en la adolescencia?), porque no te hacen falta ni el premio ni la pasta (joder, que eres KOK, un noruego de dos metros, con pinta de estrella del rock y más atractivo que un plato de jamón ibérico acompañado de una botella de Dom Perignon) y porque si no le dieron el Nobel a Thomas Berhard... ¿cómo te lo van a dar a ti, alma de cántaro?

P.S.: También un poco por tocarle las narices a Marc, la verdad.


CUALQUIER MIEMBRO O MIEMBRA DE LA RAE, por Juan G. B.


Es obvio que candidatos/as para no merecer jamás de los jamases este premio sobran; mis compañeros han nombrado a varios (yo añadiría al franchute ése con pinta de clochard), pero, ante la imposibilidad de decidirme por nadie, me vais a permitir que haga un disparo por elevación: no se lo daría a ningún o ninguna baranda de los que calientan el sillón en la Real Academia Española de la Lengua. Mis razones (tengo más):

  1. Porque aún me dura la vergüenza ajena de cuando se lo dieron a Cela. Además del espectáculo de él y su mujer bailando el vals, por la caterva de lameculos que salieron hasta de debajo de las piedras.
  2. Porque todos sabemos que los literatos (incluyo en esto a periodistos) que entran en tan venerable institución lo hacen por puro postureo, para figurar y disimular su mediocridad como autores. No me refiero a filólogos y lingüistas: fijo que José Antonio Pascual, director del Nuevo Diccionario Histórico del Español, curra más en un solo día que todos los CebrianesGoytisolosGimferreresMolinasAnsones en los muchos años que lleven allí.
  3. Que todos los escritores miembros de la Academia son un poco peñazo, para que nos vamos a engañar (sí, incluso PérezZzz-Reverte, que se supone escribe novelas de aventuras y acción): Soledad PuértolazZzz, Javier MaríazZzz, Felix de AzZzúa, Luis Mateo DíezZzz... El único con un poco de chispilla era Álvaro Pombo, pero desde que ya no da mítines de UPyD ha decaído bastante (a ver si le dejan en esta ¿nueva? campaña).
  4. Que mola pensar en la envidia que corroerá a todos éstos cuando se crucen en los pasillos con Vargas Llosa (quien, y dolerá más o menos, pero hay que reconocerlo, sí había hecho méritos para que le concedieran el Nobel). Y encima tendrán que ofrecerle la mejor de sus sonrisas, pues no sólo es uno de los suyos: es el puto macho alfa de la manada.

E.L. JAMES, por Beatriz Garza


Alfred Nobel dejó por escrito en su testamento que el Premio Nobel de Literatura se le entregara «a quien hubiera producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». Y se fue al otro mundo convencido de que tales directrices eran suficientes para diferenciar la LITERATURA del resto de mierdas varias que se publican a diario, se venden como rosquillas, se adaptan al cine y conducen a autores hasta los primeros puestos de la lista Forbes; como sucede con E.L. James. Pero no voy a argumentar por qué E.L. James no se merece el Nobel, si no por qué sí se merece el NOOO-Bel y es que, señoras y señores, lo que ha conseguido esta mujer es digno de llevarse un premio:
  • Ha conseguido que sus Cincuenta sombras III y III se convierta en la obra erótica de referencia. ¡Qué importa que D.H. Lawrence escribiera El amante de Lady Chatterley hace casi cien años! Ella ha sabido empezar de cero para buscar la esencia del erotismo y he aquí los resultados: cero esencia, cero erotismo y cero literatura.
  • Ha logrado rellenar (y rentabilizar) centenares de páginas con personajes absolutamente planos e inverosímiles, conflictos facilones y poco desarrollados y una voz narrativa menos convincente que las audiodescripciones de las películas para personas invidentes.
  • Ha situado la, hasta hace no mucho relegada, literatura erótica en la primera línea de los estantes de las grandes librerías, junto a las memorias de Belén Esteban y el libro de recetas del chef de moda. Oh, pues en tal caso muchas gracias, señora E.L. James.
Y es que para que E.L. James mereciera el Nobel de Literatura tendría que vivir más de cien vidas y en todas ellas dedicarse a cualquier cosa menos a escribir.


JAVIER MARÍAS, por Santi

Sí, sé que me arriesgo más que muchos de mis compañeros, porque mi candidato al ¡Nooooo! Bel tiene opciones de ganar el Nobel, el de verdad. Por lo menos, eso dicen todos los años todas las encuestas. Y la verdad, creo que sería un error y una oportunidad desaprovechada. Mi opinión sobre Marías ya la expliqué en esta otra entrada, así que no me voy a repetir. Solo añadiré que darle el Nobel a Marías ahora, que se ha convertido en un representante de lo antiguo y lo establecido (tanto en literatura como en varios ámbitos sociales y políticos, en particular en relación con el feminismo) sería darle en el siglo XXI un premio a un escritor que sigue anclado en el siglo XX. Si en su momento Marías pudo ser innovador y rompedor en el contexto de la literatura española, ahora en cambio es un peso muerto: más de lo mismo, sin riesgo ni ruptura. El Nobel no puede premiar eso.


JOHN BANVILLE, por Montuenga

Al paso que va, no me extrañaría que el escritor irlandés John Banville –desdoblado en Benjamín Black cuando escribe novela negra– aparezca cualquier año de estos en la lista de candidatos. Por ello, y sin negar sus evidentes méritos –reconocidos  con importantes galardones, entre ellos el Príncipe de Asturias 2014– he creído oportuno incluirlo en la lista uladiana de No-Candidatos al premio.
Comienzo por su prosa que, a juzgar por la traducción al castellano, es correcta, agradable, cuidada y lo primero que suele destacarse. Se reconoce además su sobriedad. Sin embargo, sus personajes suelen estar desdibujados, abusa de las coincidencias y sus descripciones tienen una extensión desproporcionada. Intuyo un carácter laborioso que construye sus tramas con dedicación y pule incansablemente sus escritos, pero ese afán perfeccionista acartona un poco (o un mucho) sus historias, de tal manera que a algunos nos resulta imposible conectar emocionalmente con ellas. Sospecho que su autor, absorto en los aspectos técnicos, evita implicarse a fondo. Pero, como bien saben, el primer requisito de un relato, de cualquier relato que se precie, es interesar al lector, y somos unos cuantos los que nos quedamos más bien fríos leyéndole, tanto en su faceta de novelista serio como en la otra, más lúdica a priori. Yo, la verdad, tampoco encuentro tanta diferencia entre las dos.

Hablando claro, Banville no solo me aburre: ni siquiera soy capaz de recordar ni uno solo de sus argumentos; a mi entender les falta consistencia, por eso al poco tiempo se desvanecen en el aire. Sin embargo, admiradores tiene, eso no se puede negar. Sus motivos tendrán, digo yo.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Malditas cubiertas: "El diablo en la botella", de Robert Louis Stevenson

El diablo en la botella, ya saben, ese relato cortito de Stevenson que contaba las peripecias de un frasco que contenía un diablo, o más bien un geniecillo, que como no podía ser de otra manera concedía deseos, sí, pero bajo condiciones muy estrictas y bastante peligrosas para su poseedor. Como cuento bastante popular, más bien ligero y con un siglo largo de antigüedad, ha sido objeto de multitud de ediciones, y naturalmente (y aquí llega nuestro objeto de deseo, de regocijo, curiosidad, o lo que sea) ha reunido una pléyade de cubiertas de todo pelaje e intención, y de muy diversos grados de creatividad.

Con semejante título, los elementos a representar ese reducen prácticamente a dos, obviamente el diablo y la botella, dando mayor o menos protagonismo a uno u otro o decantándose por alguno de ellos en exclusiva. Como mi viejo ejemplar del libro ni siquiera tenía cubierta elegí la más aséptica y al mismo tiempo relativamente vistosa: este jarro de aspecto inocente de aquí al lado.

La botella, ella solita, protagoniza aproximadamente una cuarta parte de las cubiertas.  Casi todas las botellas presentan el aspecto diríamos de matraz entre esférico y aforado, más o menos estilizado, y componen imágenes en general elegantes y con un punto de misterio implícito, como estas:


Y en alguna ocasión combinan con la evocadora imagen de un velero que acentúa la impresión de aventura, o con paisajes marinos quizá algo discutibles, pero que al menos certifican que el autor del dibujo realmente se ha leído el libro (lo cual apostaría algo a que no se da en todos los casos):



Aunque hay también quien lleva el minimalismo y la literalidad hasta perpetrar una botella como esta, que se diría de eso que se llamaba 'vino de mesa', o sea, un tintorro infame de a 1,5 €, antes de que derivaran en el tetrabrik.


Y otros fuerzan la creatividad hasta el extremo, para ofrecernos la imagen bicolor de aquí al lado, que viene a ser una deconstrucción, no sabemos si de la botella o del diablo, o de la fusión de ambos.


A veces la botella se acompaña de otras imágenes (afortunadamente, porque si no, no habría mucho más de qué hablar) y, en otro rasgo que acredita la voluntad de integrar algo más del contenido del libro, junto a ella aparece algún personaje marcado por su relación con el vidrio tentador. En esta pequeña subserie de botella+personaje encontramos, por este orden,  
(1) un bastante convincente Keawe –ya saben, el chico hawaiano que carga mayoritariamente con el frasco-, como un tanto acojonado espantado ante lo que se le viene encima, en pose que recuerda a los viejos tebeos de vaqueros

(2) se supone que el mismo caballero, en pose meditabunda, en plan ¿y si le doy una patada y si la tiro sin más al mar?

(3) Otro muchacho morenito que ve desde demasiado cerca cómo erupciona el contenido, algo que los ilustradores se empeñan en presentar, pero que en el cuento no ocurre en absoluto. 

                          Y por fin (4), seguramente el mismo personaje, que bajo un grafismo ligeramente expresionista muestra su desesperación (joder, aunque haya conseguido mi casoplón, este bicho me va a buscar la ruina). Obsérvese que el inquilino de la botella tiene hasta un tridente.


Y bueno, claro, cómo olvidar a este joven de actitud punki y camiseta modelo Tequila que decora una de las varias ediciones juveniles. Es difícil saber si expresa el horror ante las exigencias del pequeño demonio, o es que acaba de meterle un trago al contenido del recipiente.


Porque no perdamos de vista que dentro de la botella hay, obviamente, un diablo. Aunque del texto se desprende que es más bien una especie de genio, dañino pero en el fondo algo justiciero, casi todos los editores y diseñadores se empeñan en mostrarlo como una miniatura embotellada del mismo Lucifer. Solo estas dos cubiertas lo muestran como diablillo juguetón y cabroncete que, o bien luce su mirada aviesa desde el interior, o incluso amaga burlonamente con escapar, tras conseguir deshacerse del corcho:



Pero no es la actitud mayoritaria. Casi todas las cubiertas que se centran en el diablo lo dibujan como algo aterrador sin paliativos. Puede ser como presencia casi abstracta, pero claramente mortífera.


Y repetidamente, como invertebrado repugnante, ofidio venenoso u otras variantes de animales flexibles, retráctiles, tentaculares...

O como representación del mal en vertientes culturales muy diferentes:

  • (1) Aspecto apocalíptico que recuerda a alguna divinidad hinduista
  • (2) Escultura sobre piedra de raigambre claramente europea
  • (3) Modelo Bestia, sujetando su propio habitáculo (que lleva a pensar qué ocurrirá si se introduce por entero)
  • (4) Máscara ritual, no tengo claro si africana o de alguna civilización precolombina, que hubiera hecho las delicias de Picasso, que ya saben que se moría por este tipo de objetos.
Pero oiga, hablando de Picasso ¿sabe alguien qué puede significar en la cubierta de este libro un primer plano de lo que creo que es una de las señoritas de Avignon? ¿Tanto le horroriza al diseñador el cubismo como para identificarlo con este ser maligno?

Impresiona también este Satanás musculado, villano de comic que ha resuelto pasar de la botella, a la que ha hecho añicos, y extender su poder letal directamente sobre el mundo, sin engañiflas de aprendiz. 

No todo son monstruos. Este pobre pequeñín, aunque nos mire con malas pulgas, está ahí, acurrucado y sin salida como el lagarto en la botella de sake. Casi dan ganas de liberarlo, si no fuera porque recuerda un poco al homúnculo del Fausto. Por cierto ¿tenemos claro si el taimado personaje flota en un líquido, o bien permanece suelto en el vidrio, como el siguiente de la lista?

Sí, justamente este otro, que más parece un ratoncito, observado con más pena que espanto por sus poseedores, y representado desde un punto de vista subjetivo bien original (bueno, también da la impresión de que pudiera escapar si se lo propone, así que ojo)

Y ya que hablamos de ojos, vean a la criatura de al lado, todavía más cuitada, reducida a un ojo de Sauron de escaso poder intimidatorio dentro de un frasco que se antoja francamente inestable.

La más lograda combinación de botella y demonio es a mi juicio la de aquí abajo, con puntito ígneo y fantasmagórico contrastando con lo que parece una bonita licorera. Vamos, que podría ser un buen anuncio de algún brebaje duro, como 'La muerte negra' o alguna variedad de absenta de 70º.
Y hay luego algunas interpretaciones realmente bizarras del relato del sufrido Stevenson. La entrañable colección Alianza 100 veía al diablillo nada menos que como algo parecido a ¡un caballito de mar!

Esta otra edición (izquierda) arriesga hasta más allá de los límites: prescinde de diablo y botella y presenta a una feliz pareja de aspecto caribeño, enmarcada con colorido reggae.

Y bueno, a esta última cubierta, por lo demás equilibrada y estéticamente muy correcta, le vemos más bien poquita relación con el cuento, al margen de la mansión. Pero si es usted seguidor habitual de ULAD y más concretamente de esta sección, seguramente recordará unas cuantas de la misma familia gráfica. Y si tiene dudas, eche un vistazo a la etiqueta cubiertas que aparece aquí abajo ¿Quién tendrá el copyright de la imagen nocturna inscrita en marco vegetal?

lunes, 1 de julio de 2019

Semana de la Arquitectura y el Urbanismo #1: De qué hablamos cuando hablamos de arquitectura


Decía Walter Gropius que el proyecto arquitectónico abarca desde el diseño de un tenedor hasta el de una ciudad; y es que bastaba con que Walter Gropius —fundador de la Bauhaus y conocido con el sobrenombre de Príncipe de plata— abriera la boca para que sus discípulos convirtieran en dogma cualquier cosa que saliera de ella. Gropius aparte, la experiencia y la práctica del oficio han demostrado que, efectivamente, en el acto de proyectar un tenedor o una ciudad, el único factor que difiere es la escala. No obstante, dada la complejidad y la pluridisciplinariedad que subyace en el proyecto urbano, me resisto a subyugar el término urbanismo y, por lo tanto, me referiré siempre a la arquitectura y el urbanismo (en adelante, A&U). 

La Semana de la A&U tiene como objetivo dar visibilidad a unas cuantas obras en las que la A&U juega un papel protagonista; pero hay tantos libros que se ajustan a tal premisa que resulta imposible ofrecer una muestra representativa en solo una semana ya que, por más que hayamos establecido un marco temático, esto no deja de ser ULAD donde, por definición, reseñamos lo que queremos. De todos modos, y conscientes de que os vamos a dejar con ganas de más —y ahora que mis compañeros no me escuchan—, no es descartable que repitamos fórmula en un futuro para recoger más obras de interés que no hayan tenido cabida en esta primera incursión. Así que se aceptan sugerencias. 

El hecho de que las novelas, biografías, ensayos o novelas gráficas que versan alrededor de la A&U sean tan numerosas se debe a la fuerte atracción que dicha disciplina/arte/oficio ejerce sobre la mente humana. ¿Por qué será? 

1. Porque todo proyecto de A&U trata de aunar necesidades de distinta naturaleza o, lo que es lo mismo, de encontrar el equilibrio entre conflictos de diferente naturaleza. Y como todo el mundo sabe, si hay un conflicto, hay una historia. Y la A&U es una cantera de conflictos, algunos tan genuinos como: 
  • ¿Arte o Pragmatismo?
  • ¿Yo o el Colectivo?
  • ¿Cuál es la apuesta estética?
2. Porque toda obra de A&U modifica su espacio y las dinámicas vitales del ser humano. Y eso significa poder. Y tal vez por eso aquellos que ostentan o ansían el poder siempre han visto la A&U como una herramienta para alcanzar sus propósitos. 

3. Porque todo proyecto de A&U aúna gran cantidad de elementos y actuaciones que sólo pueden combinarse de un único modo (existe una metáfora muy efectiva: por más que mezcles huevo, aceite, sal y vinagre, la mayonesa no existirá si no logras ligar debidamente todos los ingredientes). Del mismo modo, todo proyecto de A&U aúna gran cantidad de manos y mentes —dejemos atrás de una vez el paradigma del arquitecto solitario— que deben coordinarse para llevar la obra a buen puerto y ese hecho también da lugar a multitud de situaciones y conflictos dignos de ser contados. 

4. Porque EL ARQUITECTO —a pesar de lo que acabo de decir justo antes— sigue siendo para el imaginario colectivo una figura enigmática. (¿Quién estaba detrás de todo el invento de Matrix?. Curiosamente, un arquitecto).

Podría pasarme la semana entera con mis elucubraciones. En todo caso, esta primera Semana de la A&U de ULAD ofrece una selección para todos los gustos en la que la novela gráfica tiene, además, una representación notable. En términos genéricos y para no hacer ningún spoiler
  • Ensayos sobre arquitectura y urbanismo. 
  • Reflexiones alrededor de la vivienda como icono arquitectónico y como elemento fundamental para la vida del ser humano. 
  • La arquitectura en su vertiente más constructiva y cotidiana. 
  • Las facetas del arquitecto como figura pública y como figura privada. 
  • La relación de la arquitectura con el poder.  
  • La siempre conflictiva relación de la arquitectura con mamá Arte. 
Esperamos que os guste.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Malditas cubiertas: Cuando mil palabras sí valen más que una imagen

En anteriores entradas de Malditas cubiertas hemos aprendido, gracias a la didáctica a la par que divertida exposición -sin olvidar su encomiable minuciosidad- de nuestra compañera Beatriz que la lectura que hagamos de un libro puede estar influenciada por el diseño y cualquier ilustración que alguien haya decidido colocar en la cubierta del mismo. Así ocurría con los ejemplos que nos proporcionaba: Marianela y, sobre todo, la controvertida Lolita (controversia que, visto lo visto, quizás sea en buena medida causada por las cubiertas que se lan puesto a la novela, precisamente...).

 Ahora bien, yo pregunto. ¿os parece que es tan fácil condensar conceptualmente un libro que puede tener 500, 700 o incluso más de mil páginas en una sola imagen, en un diseño que resuma perfectamente lo que su autor nos ha pretendido contar y que además resulte atractivo y destaque en medio del proceloso y voraz océano de las mesas de novedades? Pues para nada: es un trabajo ímprobo que exige la máxima creatividad y esfuerzo por parte de los profesionales de la materia. ¿No os parece dificultoso en grado sumo encontrar conceptos originales nunca antes utilizados en el diseño gráfico y que confieran a la cubierta del libro una impronta única, inimitable, que imprima un estilo único al libro que está anticipando?




       




Una vez estrujadas las meninges para hallar un concepto original, el diseñador gráfico (bueno, o alguno de sus asistentes-becarios-estamos-pagando-por-trabajar-aquí, que los chavales tienen que foguearse) deberá dejarse los ojos revisando miles y miles de imágenes, visitando museos, consultando libros de arte y fotografía para encontrar ésa que resulte única, que represente al libro y sólo a ese libro que estamos tratando de arropar con una cubierta singular e inimitable.




¡Qué decir de aquellos creadores audaces que deciden no conformarse con las ya un poco repetidas pinturas de Jack Vettriano y apuestan por reivindicar y difundir, siquiera desde la humildad de la cubierta de un libro, la obra de artistas poco conocidos! Un aplauso desde aquí a esos valientes...


Pensemos, además, que una cubierta adecuada puede no sólo facilitar el reclamo y la venta de un libro entre su público potencial, sino abrir nuevos nichos de mercado, expandir el target hasta convertir el título en cuestión en un ansiado long-bestseller. De esta forma, se consiguió difundir la obra de Henry James entre el gremio de mecánicos de automoción, la de Virginia Woolf entre celebrantes del Día de San Patricio o de Stephen King entre seguidoras luso-brasileiras del estilo Lady Di:



La infancia puede ser un momento tan adecuado como cualquier otro de la vida para iniciarse en la lectura de los clásicos, más aún teniendo el cuenta la afición y destreza de los escolares en el manejo del tippex.

Mientras que, por otra parte, libros considerados siempre como infantiles se pueden disfrutar de forma más completa en la edad adulta (y de gustos algo más...ejem, complicados)




Ya sé lo que estarán pensando. que el recurso a imágenes con un toque erotizante es un truco ya muy manido, incluso cutre... Sí, es cierto, pero no desdeñemos el potencial de enseñar un poco de carn...quiero decir un bello rostro y una hermosa figura , a la hora de llegar a nuevos públicos lectores que descubran  las infinitas posibilidades de maravilla que ofrecen los libros.¿Cómo se explica, si no, el gran predicamento que tuvieron en USA las ideas ultraliberales en de Ayn Rand allá por los años 80?

¿O el éxito de la obra cuentística de Poe entre ese otro grupo tan vintage, pero a priori antiético que son los fans de Barbarella?

No descartemos tampoco que el prestigio de los autores rusos del siglo XIX venga sobre todo de la idea, quizás poco acertada, de que eran unos vivalavirgen que se pasaban el día bebiendo (como cosacos, no hace falta remarcarlo) y fornicando con bellas eslavas... Bueno, vale, en algún caso, tal vez no sea una idea tan equivocada, es cierto...


En esta utilización algo epatante de imágenes erótico-festivas (por decirlo así) destaca la constante y nunca suficientemente reconocida labor de Vexin Classics, cuyas cubiertas provocan en el lector asociaciones con el libro en cuestión que sin su ayuda quizás nunca hubiesen contribuido a enriquecer su lectura de esta manera...




No debemos descartar, pues, la utilización de este tipo de imágenes. Si gracias a ellas, se ha conseguido, por ejemplo, iluminar con nuevas interpretaciones la obra del Tolkien, proponiendo significados más sugerentes a títulos como Las dos torres o que los lectores chinos se den cuenta de que en la serie Crepúsculo el personaje de Bella Swan no era sino una excusa para disimular, ante el reprimido público occidental la verdadera relación amorosa que ocurre en la célebre saga vampiro-licantrópica... si ha sido posible esta apertura de miras, insisto, ¿por qué no ir más allá y -contentando además a los seguidores de la ultraderecha española, a los que tan atrayente resulta este tipo de parafilias- por qué no tratar de acercar, por ejemplo, a los aficionados a la zoofilia travestida? Haberlos haylos, seguro, o al menos en Noruega lo tienen claro:


En fin, como vemos, el camino ya está abierto y gracias a las cubiertas adecuadas, es posible potenciar la lectura entre colectivos en principio poco proclives a los libros o, al menos a ciertos libros. Con un diseño apropiado, se puede atraer  a cualquier tipo de lector o lectora hacia cualquier libro, por alejado que parezca de sus gustos. Ahora bien, todo editor ha de ser también cauto y no contratar a cualquier diseñador para su proyecto sin antes asegurarse de que es el idóneo para el encargo; el steampunk, por ejemplo, no tiene por qué ser lo más pertinente para una novela del siglo XIX ni el hecho de que salga un payaso con un globo significa que se trata de un libro infantil. Ni, por supuesto, que la obra esté ambientada en Escocia, que sea del mismo tipo que las de Megan Maxell o Monica McCarty... 





Vaya, que cada responsable editorial tiene que saber qué estilo es el más conveniente y propio para sus libros. Aunque las posibilidades son infinitas... ¡Todo sea por fomentar la lectura!






Bonus Extra: Para las personas interesadas en profundidar en el apasionante aunque turbador tema de las cubiertas bizarras, aquí unos cuantos enlaces que sin duda harán sus delicias: