Páginas

martes, 5 de mayo de 2026

Metaentrada: Mea culpa

Sobre la representación de género en nuestras reseñas en ULAD

Introducción

En un post reciente, en una reseña firmada a mi nombre, una seguidora (el comentario era anónimo, pero dejaba claro que provenía de una mujer) nos hizo una observación que no me pasó desapercibida. Señalaba que en ULAD tenemos un claro sesgo hacia la reseña de autores hombres.

Lo primero que quiero decir es que, al menos de mi parte, si esto es cierto, no ha sido algo premeditado. Por supuesto, eso no constituye ni excusa ni justificación. La ignorancia de un problema no hace que este desaparezca. Sin embargo, y aquí entra el mea culpa, sin señalamientos como este, sin autocrítica, los problemas simplemente no se resuelven.

También es cierto que el equipo de ULAD está compuesto, en su gran mayoría, por hombres (aunque contamos con una colaboradora, cuya participación reciente ha sido limitada por cuestiones de agenda), con una edad media de cuarenta y tantos años. Desde ese punto de partida, cualquier crítica a nuestro trabajo no solo es válida, sino necesaria. Esto no va de enredarse en discusiones estériles ni ejercicios de retórica; va de tomarse en serio las preguntas incómodas.

A partir de ese comentario, decidí revisar nuestros propios datos. Analicé cerca de 600 reseñas (perdonen que no haya ido más atrás, pero tenemos reseñas acumuladas a lo largo de más de 15 años de vida del blog) y comparé la proporción de autores reseñados con la del mercado editorial en general. Lo que sigue no pretende ser un estudio exhaustivo, pero sí un primer intento, honesto y fundamentado, de entender qué está pasando.

Metodología

Se analizaron un total de 595 reseñas publicadas en ULAD. Para cada una de ellas se identificó el sexo del autor o autora reseñada, clasificando los casos en dos categorías: hombre y mujer (en el blog se han reseñado también autores no binarios, lo cual será tema de un futuro post).

La distribución observada fue la siguiente:

Autores hombres: 340

Autoras mujeres: 255

Esto corresponde a una proporción de:

57.1 % hombres 𝑣𝑠 42.9 % mujeres

Para evaluar si esta distribución refleja un sesgo propio del blog o es consistente con el sistema editorial, se compararon estos datos con referencias externas:

1. Producción editorial en España (ISBN, datos recientes).

2. Creación literaria en español.

3. Circuito de traducciones al español.

Se realizaron pruebas estadísticas (test binomial) para evaluar si las diferencias entre la proporción observada y las proporciones de referencia eran significativas (p<0.05). Asimismo, se estimó un intervalo de confianza del 95% para la proporción observada.

Resultados

La proporción de autores hombres en ULAD fue de 57.1%, con un intervalo de confianza del 95% de aproximadamente (53.1%, 61.1%).

Al comparar estos resultados con distintos escenarios:

  1. Frente a una distribución paritaria (50/50), la diferencia es significativa (p  = 0.001).
  2. Frente al mercado editorial general en España (~60% hombres), la diferencia no es significativa (p  = 0.143).
  3. Frente a la creación literaria en español (~62% hombres), la diferencia es ligeramente significativa (p = 0.016).
  4. Frente al circuito de traducciones (~65–70% hombres), la diferencia es claramente significativa (p < 0.0001).

ULAD, en efecto, reseña una proporción significativamente más grande de hombres que de mujeres. Sin embargo, reseña menos hombres (una proporción menor de hombres) que el promedio del sistema editorial, especialmente en comparación con el ámbito de las traducciones.

Discusión

Aquí viene la parte incómoda, y la importante.

El análisis sugiere que no estamos amplificando el sesgo del mercado editorial. De hecho, en cierto sentido, estamos tirando en la dirección opuesta: reseñamos proporcionalmente más mujeres que lo que el sistema produce.

Y sin embargo, esto no es tranquilizador. Al contrario.

Porque si el problema no está (o no está principalmente) en nuestras decisiones individuales, entonces está en algo más profundo: en el sistema editorial mismo. En qué se publica, qué circula, qué se traduce, qué se promociona y, en última instancia, qué llega a nuestras manos como lectores.

Eso, me parece, es más grave.

Sería cómodo concluir aquí: “no es culpa nuestra”. Pero esa no es una conclusión suficiente, ni mucho menos satisfactoria. El hecho de que el sesgo sea sistémico no nos exime de responsabilidad; más bien nos coloca en una posición desde la cual podemos decidir qué hacer.

Porque aunque no controlemos el mercado editorial, sí controlamos (al menos en parte) nuestras lecturas, nuestras elecciones y, por tanto, nuestras reseñas.

Conclusión (y toma de postura)

Este análisis no pretende cerrar la discusión, sino abrirla.

Los datos sugieren que ULAD no presenta un sesgo de género mayor que el del sistema editorial en el que se inserta. Incluso podría decirse que lo corrige ligeramente. Pero eso no basta.

Por mi parte (y hablo aquí a título personal) creo que hay margen, y también responsabilidad, para hacer algo más.

Desde mi pequeña trinchera, puedo:

1. Leer y reseñar a más autoras.

2. Dar visibilidad a escritoras emergentes o independientes.

3. Cuestionar mis propios hábitos de lectura.

4. Y, sobre todo, ampliar las voces que forman parte del proyecto.

En ese sentido, me parece la oportunidad ideal para hacer un llamado abierto:

Si eres lectora y te interesa colaborar con ULAD, puedes empezar enviando tus reseñas a:

colaboraciones.unlibroaldia@gmail.com

Y, si hay afinidad y consenso, por qué no, sumarte como parte del equipo.

Nada nos alegraría más que contar con una mayor diversidad de voces en nuestras reseñas, voces que nos ayuden a ver lo que ahora no vemos, a detectar nuestros puntos ciegos y, en última instancia, a hacer un mejor trabajo.

Referencias
  1. Ministerio de Cultura y Deporte (España). Estadística de la edición española de libros con ISBN
  2. Agencia del ISBN
  3. Instituto Autor
  4. Federación de Gremios de Editores de España
  5. UNESCO – Global book statistics
  6. PEN International – Gender in literature reports

12 comentarios:

  1. Podéis empezar por reseñar a "Carmen Mola".

    ResponderEliminar
  2. Jajajajajajajjjajjjjajja!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Buena 👌🏼👌🏼👌🏼👌🏼

    ResponderEliminar
  4. Hola, gracias por la reflexión y el análisis estadístico. Además de "dar visibilidad a escritoras emergentes" se podría dar visibilidad a escritoras olvidadas o mencionadas de refilón en los manuales de literatura. Por aquí pasa gente que viene a sorprenderse con libros que no conoce y no estaría de más alguna iluminación a esa cueva oscura de la memoria.

    ResponderEliminar
  5. Gracias por vuestro trabajo y por vuestras posturas claramente comprometidas con la calidad literária, la justicia social y el feminismo

    ResponderEliminar
  6. Recuerdo ese comentario. Lo primero que pensé es que, teniendo en cuenta que el blog no reseña únicamente novedades sino, literalmente, cualquier cosa (desde clásicos grecolatinos hasta tebeos o manuales de autoayuda), es poco menos que inevitable que el porcentaje de autores reseñados sea ligeramente superior al de autoras reseñados. O sea, considerando la historia de la literatura en su conjunto, hay más autores que autoras. Me ha sorprendido mucho saber que, aún a día de hoy, se publica a más hombres que mujeres. Por lo demás, mi querido Alain, no puedo dejar de decírselo: es usted encantador.

    ResponderEliminar
  7. Contra cierta máxima personal relacionada con la aversión al solipsismo, comento, a cuenta de que se nos definiera como "campo de nabos" ante la excesiva presencia masculina en la lista de las bibliotecas personales.
    Porque literatura (y cultura) son conceptos que no me cuadran demasiado si tienen que forzarse a base de cuotas, y porque este blog en el que escribimos siempre ha alardeado de autonomía de funcionamiento (o caos absoluto). Por lo tanto, con todos los propósitos de enmienda que podamos tomar, nuestros resultados acaban siendo una representación de la industria editorial, de sus decisiones, de sus acciones promocionales, y, sin buscar excusas ni derivar responsabilidades, ateniéndonos no solo a todo ese reprobable pasado que nos gustaría enmendar, difícil va a ser que nuestro encono en remar contracorriente logre plasmar un mapa diferente del territorio que refleja.
    Así que, sin cuotas, sin compensaciones que suenan a condescendencia: editores, buscad autoras, apoyadlas y publicadlas, lectores y lectoras, leed sin distingo de género, prescriptores y prescriptoras, opinad sin sesgo y con sinceridad. Y si hacemos eso, aceptemos la realidad que eso nos entregue.

    ResponderEliminar
  8. Lamentable y, en cierto sentido, contradictorio.

    La lectura es uno de los pocos actos profundamente libres que nos quedan: un espacio donde el criterio personal, la curiosidad y el placer deberían ser los únicos motores. Reducir esa experiencia a una lógica de corrección —sea de género, ideológica, política, religiosa o de cualquier otra naturaleza— implica introducir una variable externa que desvirtúa ese acto íntimo.

    Ahora bien, reconocer un sesgo puede ser útil si nace de la propia curiosidad: no como una obligación que cumplir, sino como una invitación a explorar territorios que quizá uno ha ignorado. Pero convertirlo en una especie de cuota implícita corre el riesgo de transformar la lectura en un ejercicio de cumplimiento, no de descubrimiento.

    Leer por convicción siempre será más valioso que leer por compensación.

    ResponderEliminar
  9. Que buena idea, reseñar por criterios de género en vez de hacerlo por criterios de calidad. Adelante, campeones.

    ResponderEliminar
  10. Guau, qué entrada tan maravillosamente polémica! Me encantaaaaaa!

    ResponderEliminar

Deja a continuación tu comentario. Los comentarios serán moderados y solo serán visibles si los aprueba un miembro del equipo.