domingo, 31 de marzo de 2013

Eduardo Galeano: Las venas abiertas de América Latina

Idioma original: español
Año de publicación: 1971
Valoración: muy recomendable

Esta es la reseña número 1492 de UnLibroAlDía.
Para cualquiera nacido o educado en el entorno hispanoparlante esta no es una cifra inocua. Es la fecha que cambia la historia de un continente.
Eduardo Galeano es un escritor mediático. Es un escritor que no deja a nadie indiferente, respecto al cual lo que unos consideren elegancia y contundencia otros lo considerarán narcisismo y pretensión. Lo que alguno considere información otro lo tildará de manipulación. Así de dividido tiene al público, y a él parece irle perfectamente. No negaré que, aunque mi pose es neutral, casi equilibrista, me admira como encaja esta situación con estoicismo. Ser el foco de admiraciones y odios descabellados por igual, es algo que pocos logran, aunque sí es cierto que el mundo de la literatura es proclive a este tipo de antagonismos.
Las venas abiertas de América Latina es, para empezar, un libro que todo el mundo debería leer. Si no le he otorgado un imprescindible es sólo porque, lector contumaz de ficción como soy, acostumbro a reservar esos calificativos para obras que aportan otro tipo de valores añadidos. Pero si hablamos de rigor, de referencias, de valentía en la exposición de hechos, de intención informativa hacia el lector, del estilo pulcro adecuado a este fin, creo que debo saltar por encima de ese Galeano de pose hierática y algo altiva, y reconocer su enorme valentía al publicar este libro en 1971. Un tratado histórico exponiendo una historia alternativa del continente, donde los conquistadores y los inversores y los colonizadores pasan, con muy pocas excepciones, a ser usurpadores, por adjudicarles un calificativo común, y, encima, usurpadores al precio que sea. Al de la coartada religiosa o cultural para camuflar expolio y genocidio en toda regla. Un libro que, en un mundo ideal ( o sea, en cualquiera que no sea el que vivimos) sería lectura obligada para comprender la historia de un continente, de unas naciones cuyas fronteras lo son por los caprichos y conveniencias de sus colonizadores. Galeano llena las páginas del libro de frías fechas y frías cifras (el primer capítulo se llama Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta) cuya consecuencia resulta ser calentar al lector, un lector que rara vez puede sentirse indiferente hacia ese aluvión de datos, en un principio presentados como objetivos (aunque la historia que siempre se nos ha explicado oficialmente no parezca serlo mucho) y, a poco que se tenga cierto interés por la historia, corroborados por muchos de los hechos y circunstancias posteriores a su publicación. A los hechos podemos remitirnos. Cuántas poblaciones indígenas desaparecidas, cuántos idiomas precolombinos desaparecidos, cuántas riquezas trasladadas a las colonias. ¿Es eso un dato subjetivo?
Curioso que algún pasaje me trajera a la memoria al juez Holden de Meridiano de sangre. Por la impunidad de quien campa a sus anchas.
Galeano lo cuenta todo con el tono con que deben contarse estas cosas: sin alardeos estilísticos que las frivolicen, pero con estilo que las haga amenas y las aleje de la mera relación académica. Cada uno puede tener su propia opinión sobre Galeano el personaje. Los escritores no existen para gustarnos como personas. Pero este libro aporta una visión, incluso cuarenta años tras su publicación, con tantas diferencias y tan importantes respecto a las habitualmente mostradas, que su simple lectura, por pura curiosidad, contribuye a ampliar puntos de vista, a dudar de ciertas versiones.

sábado, 30 de marzo de 2013

Jonathan Swift: Una modesta proposición

Idioma original: inglés
Título original: A Modest Proposal for Preventing the Children of Poor People From Being a Burden to Their Parents or Country, and for Making Them Beneficial to the Publick
Año de publicación: 1729
Valoración: Imprescindible

Jonathan Swift (sí, el de Los Viajes de Gulliver) publicó en 1729, anónimamente, Una modesta proposición para prevenir que los niños de los los pobres sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público, más conocida simplemente como Una modesta proposición, y considerada como una de las mejores muestras de sátira moderna.

Siguiendo los modelos de la sátira clásica como Juvenal o Tertuliano, Swift presenta la difícil situación de las familias irlandesas, y la triste visión de las madres con "tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna". Ante esta lamentable situación, Swift propone una original y productiva situación: seleccionar cada año a 100.000 de esos niños mendigos de un año de edad, y utilizarlos como carne para la alimentación de los ricos y los terratenientes.
"Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno."
La propuesta es obviamente satírica, pero está presentada con total seriedad, ofreciendo demostraciones de las ventajas económicas que esta medida supondría tanto para los irlandeses como para los ingleses. La ironía, por supuesto, no está exenta de crítica, con un nivel de acidez que hoy resultaría políticamente incorrecta. Por ejemplo, refiriéndose a los terratenientes ingleses, dice Swift:

"Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos."
Y más adelante, en relación con la división religiosa de la isla:

"en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros."
Una modesta proposición puede definirse como un breve panfleto político-literario, pero que tiene la virtud de mostrar de manera oblicua la terrible situación de los campesinos irlandeses y la acción u omisión culpable de los terratenientes ingleses. Leyéndolo es imposible no reírse ante lo absurdo de la propuesta, pero también es imposible no sentir la punzada de la terrible realidad que refleja. En la línea de la mejor sátira política de todos los tiempos...

Para quien quiera leerlo:
-Texto completo en inglés, en el Proyecto Gutenberg.
-Texto completo en español, en la Biblioteca Ciudad Seva.

Nota final: esta entrada se publicó originalmente en el blog Como un libro abierto el 25 de abril de 2009, pero su autor nos ha cedido el texto muy generosamente para su publicación en Un libro al día.

viernes, 29 de marzo de 2013

Heda Margolius Kovály: Bajo una estrella cruel. Una vida en Praga (1941-1968)

Idioma original: checo
Título original: Na vlastní kůži
Año de publicación: 1973
Valoración: imprescindible


Tras ser deportada al gueto polaco de Łódż y vivir en él tres años, Heda Bloch fue finalmente enviada a Auschwitz. A pesar de que su familia fue asesinada en las cámaras de gas, ella consiguió sobrevivir y, un año más tarde, logró escapar cuando era trasladada junto con otros prisioneros al campo de Bergen-Belsen y llegar a su ciudad natal, Praga, donde se escondería hasta el final de la guerra.

Heda se reencontró con sus antiguos amigos y su novio, Rudolf Margolius, y comenzó una nueva vida en una Checoslovaquia cuya población, que volvía a tener ilusión por reconstruir el país y dejar atrás el horror vivido con el nazismo, acogió con esperanza el régimen comunista. Desgraciadamente, la alegría no duraría mucho, pues el nuevo sistema político resultó ser tan malo o peor que aquel del que acababan de librarse.

Margolius había sido nombrado secretario de Estado de Comercio Exterior del gobierno comunista (y gracias a ello la autora nos cuenta de primera mano cómo funcionaba la maquinaria oficial y qué medidas políticas y económicas se pusieron en marcha para llevar, de nuevo, el país a la desgracia) y durante una de las primeras purgas estalinistas fue injustamente acusado de alta traición y condenado a muerte, tras lo cual Heda y su hijo fueron marginados por todos los que los rodeaban (salvo por unos pocos amigos fieles), ella perdió su trabajo y ambos se vieron obligados a malvivir durante años.

Posteriormente, Heda se casó con Pavel Kovály (quien sufriría a partir de entonces también el rechazo de la sociedad checa, por haberse casado con la viuda de un traidor), con el que años después consiguió huir a Estados Unidos y comenzar, esta vez sí, una vida mejor. 

Hay varios motivos por los que considero este libro un imprescindible. Uno de ellos es que está muy bien escrito: la autora ni se compadece de sí misma (lo cual, en un libro de esta temática, sería algo muy fácil de hacer) ni crea una prosa melodramática, sino que va al grano e intenta narrar los acontecimientos de la forma más objetiva posible.

Otro es que es un testimonio valiosísimo de cómo había que vivir bajo un régimen totalitario –especialmente en el caso de la autora, pues puede contar la forma de vida de la gente de a pie y la de las personas que, como ella y su marido, disfrutaban de los privilegios (en teoría, inexistentes, puesto que bajo el gobierno comunista todos eran iguales) de trabajar para el sistema– y otro y, para mí, más importante, es que muestra cómo las personas que viven bajo un sistema político corrupto y enfermo acaban siendo cómplices (ya sea por egoísmo o miedo) de la barbarie que en realidad rechazan. Por todos esos motivos, merece mucho la pena leer este libro.

jueves, 28 de marzo de 2013

Ryszard Kapuscinski: Cristo con un fusil al hombro

Idioma original: polaco
Título original: Chrystus z karabinem na ramieniu
Año de publicación: 1975
Traducción: Agata Orzeszek
Valoración: muy recomendable

Tranquilos: esto no tiene nada que ver con la Semana Santa.
No sé lo que les pasará a otros, pero, para mí, la obra de Kapuscinski constituye una auténtica necesidad. La de ir leyendo, uno tras otro, todos sus libros y la de alternarlos con las obras de ficción de otros autores que, usualmente, no tienen nada que ver. Porque Kapuscinski acaba siendo, casi, un género en sí mismo y, por ese extraño efecto refrescante de su lectura por placer; una lectura que está en el centro de una encrucijada de otros géneros pero que siempre resulta sumamente interesante.
Y no porque sea más de lo mismo hay que considerar que Cristo con un fusil al hombro (magnífico título) sea un libro previsible. El arte de la escritura del polaco se encarga de esa especie de artimaña: se lee el relato, se lee el relato desde, por ejemplo, la mía, una óptica europea de relativa lejanía con lo que pasa (hechos de hace 40 años) y se asocia ese disfrute a una especie de novela de aventuras particularmente dada a los malos finales, pero pronto se cae en la cuenta de que de novela nada y de aventuras menos. Que son hechos reales y que son personas de carne y hueso las que se encuentran sumidas en la realidad de los conflictos bélicos. Quién puede dejar de leer un relato que se titula Por qué mataron a Karl Von Spreti. Que Kapuscinski fuera un maestro en el arte de asociar el mejor de los edulcorantes, su excelente estilo, no significa que no nos haya suministrado la medicina. Y su principio básico suele ser: las víctimas de las guerras suelen ser siempre los débiles. O: el poder de las armas siempre acaban ostentándolo los totalitarismos. Sean subliminales, o surjan de sus reflexiones a pie de campo, los mensajes de Kapuscinski son nítidos y su formato de prescripción siempre es la mejor prosa periodística. Una infalible combinación que enriquece a quien la lee. Profesores de historia contemporánea: usen estos textos.

No le hacen falta más que unas líneas iniciales:

Estos tres hombres vestidos de verde botella y armados con metralletas son fedayines. Apostados en la carretera que va desde Beirut hasta la frontera con Israel, su cometido consiste en parar los coches. El que tiene un motivo justificado para seguir viaje, lo sigue, pero el que pasa por allí porque sí o aquel que tiene aspecto sospechoso, es obligado a dar media vuelta. Éste no es un lugar para turistas: aquí hay guerra. Israel está a tan sólo diez kilómetros.

Dos párrafos más tarde:

Los tres fedayines son muy jóvenes. El menor a duras penas llegará a los quince años. Muestra un semblante grave: se toma muy en serio su cometido de montar guardia. Con su casco, su metralleta, y su uniforme de campaña que le viene grande, tiene el aspecto del pequeño soldado de enlace de la sublevación de Varsovia....

...Rashidiya huele a naranjas y a sangre.

Apenas hemos pasado la primera página y la escritura de Kapuscinski nos ha trasladado en el tiempo y en el lugar. Luego acudiremos a Sudamérica, a Centroamérica, a África. Donde había conflictos estaba Kapuscinski y donde estos conflictos tenían cosas que merecían ser explicadas, ahí estaba Kapuscinski para hacerlo mejor que nadie.

También de Ryszard Kapuscinski en Unlibroaldía: ÉbanoLa jungla polacaEl imperioEl Sha o la desmesura del poderEl emperador, Un día más con vida

miércoles, 27 de marzo de 2013

Rubén Martín Giráldez: Menos joven

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: muy recomendable


A ver cómo lo explico. Hay libros que son como edificios llenos de ventanas desde las que el lector puede asomarse y mirar a la calle, a las habitaciones, al patio de escaleras. En algunas de ellas te detienes más, por la razón que sea: porque te cautiva la decoración, porque la luz es débil y sientes curiosidad, porque en la negrura de un cuarto cerrado escuchas ruidos que te aterrorizan. Y cuando sales del edificio arrastras un equipaje singular, parecido a las maletas de otros lectores que también echaron un vistazo a esas ventanas, pero matizado por tu propio recorrido. No hablo sólo de niveles de interpretación, que también, sino de algo más: cómo uno entiende la cultura en general y la literatura en particular, cómo uno pone sobre la mesa lo que sabe y lo confronta con lo que cree saber, cómo uno siente la necesidad de regresar y mirar un poco más, una ventana más, una idea más. Libros, en definitiva, que proponen, preguntan, provocan; libros ante los que es imposible quedarse indiferente.

Menos joven es una reflexión desde las maletas del autor y un ensayo filosófico en muchas ocasiones descojonante sobre el equipaje cultural disfrazado de programa radiofónico con caballos disfrazado de novela francesa cubierta por unas tapas falsas de novela española de 2012 que forma, sin exagerar un ápice y en sentido arquitectónico, un objeto casi perfecto con piezas cuidadosamente escogidas, que empiezan a sumar a partir de unas cubiertas con misterio y atraviesan las tapas interiores, pasan por las calcomanías de personajes famosos incluidas, la sorprendente página de créditos o la ficha de personajes, se enrocan en los afilados apuntes manuscritos de los márgenes y terminan, prácticamente sobre un escenario sonoro, por dejar sin aliento al viajero. Creedme: no miento en nada. Y lo más cojonudo es que, cerrado el libro, todo tiene sentido.

Rubén Martín escribe como un salvaje, completamente desbocado (este adjetivo no es gratuito). A veces enlaza comentarios, referencias culturales, episodios seguramente vividos y giros metaliterarios con tanta velocidad que es difícil seguirlo, pero el narrador se da cuenta del despiste y para, da una vuelta, nos arrea y seguimos. Cuidado: el narrador es un mentiroso confeso, un cínico mayormente despreciable, un loco feliz, un egocéntrico manipulador, y nos obliga a escucharlo con precaución. Escucharlo, sí. Os lo explico:

El peinado de Calígula es un espacio radiofónico de entretenimiento infantil protagonizado por adultos en el que los participantes tienen por objetivo localizar a sus ídolos y darles caza. Menos joven es la narración oral íntegra del locutor de ese programa durante el episodio en el que concursa un hombre llamado Bogdano. Todo lo que leemos, por tanto, es la "pormenorizada" "descripción" de los "acontecimientos" que "tienen lugar" por boca de ese verborreico, imparable y acelerado locutor. De quien ya os he comentado un poco el perfil. ¿Y Bogdano? Bogdano es un pequeño hijoputa, aunque quizá otros lectores lo hayan encontrado más tierno, qué sé yo, poco hecho. Bogdano cree tener las ideas claras y corre sin piedad hacia sus objetivos, convencido de su drama personal, con la indolencia propia de saber a quién culpar por todo, sin dudas, arrollador. Ese es Bogdano: un tío que está buscando pegarse la Hostia del Siglo.

Vuelvo al ejemplo del edificio lleno de ventanas. Rubén Martín ha concebido un libro genial, extraño y ambicioso, del que se han escrito reseñas muy distintas. Se repite mucho aquello de "matar al padre" (siendo aquí "padre" la educación adquirida, la biblioteca familiar, los ídolos de adolescencia, las lecturas antiguas, etc.), pero a mí me cuesta verlo exclusivamente de ese modo, aunque lo entiendo. Creo más bien que el autor ha realizado un ejercicio de limpieza íntima. Se ha puesto a sudar delante del espejo para, de una vez y para siempre, dejar de tomarse a sí mismo tan en serio como el ámbito de la cultura actual solicita (o impone) y ser capaz, contra marea y en un país que históricamente no sabe cómo hacerlo, de reírse de todo, pero sobre todo de él. Reírse de uno mismo, ese trance. Y esa liberación. Puesto aquí en forma de libro único, lleno de guiños, de puñetazos, de caídas del caballo. Con un humor negro y brillante, ingenioso, retorcido.

Llegas al final de un capítulo y te encuentras la nota manuscrita (¡a lápiz!) de alguien que leyó ese ejemplar que tienes en las manos antes que tú:

"Se me ocurre algo mejor para cerrar un capítulo: es el día en que todos los padres del planeta confirman a sus hijos que son franceses. Escenas de terror y llanto ante la terrible noticia."
A ver cómo lo explico.

martes, 26 de marzo de 2013

Gregor von Rezzori: Un armiño en Chernopol

Título original: Ein Hermelin in Tschernopol
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 1958
Valoración: Recomendable

Desde luego, la contraportada de este libro, o más bien, de la trilogía en la que está incluido ("Memorias de un antisemita"), trata de seducir muy bien al lector con frases así:  "comparado a menudo con autores como Joseph Roth y Robert Musil, y considerado por algunos el Proust de la lengua alemana, Gregor von Rezzori recupera para sus lectores un fragmento no desdeñable de aquella Europa mítica", o "Un armiño en Chernopol -novela galardonada con el prestigioso Premio Fontane- es un grandioso fresco social de la Europa de entreguerras ambientado en una ciudad imaginaria (...), y los personajes más variopintos, por cuyas venas corre 'sangre dacia, romana, gépida, ávara, petchenega, cumana, eslava, húngara, turca, griega, polaca y rumana' ".

Pero, ¿quién es Gregor von Rezzori?  ¿Y qué cuenta en sus celebradas "Memorias de un antisemita", cuya primera parte reseñamos hoy aquí?

Rezzori (1914- 1998) nació en Czernovitz, capital de la Bucovina, cuando ésta era una provincia oriental del imperio austrohúngaro. Estudió en Viena y vivió en Bucarest, Berlín, París e Italia. Se dedicó al periodismo, a la ilustración e, incluso, al cine (como guionista y actor), pero es conocido, sobre todo, por su actividad novelística.

Escrita en alemán, su "gran trilogía" es la obra por la que más se le conoce, y en ella realiza una recreación más que una descripción fiel y realista de su mundo, un mundo en constantes cambios que pasó de pertenecer al imperio austrohúngaro para convertirse en parte de Rumania primero, del impero soviético después, de Ucrania finalmente.

En Un armiño en Chernopol (otro nombre para Czernovitz), Rezzori hace gala de un estilo "engañoso", ya que provoca que el lector pueda pensar que se encuentra ante un narrador decimonónico (su lirismo; su melancolía contenida; sus descripciones larguísimas de paisajes y aspectos físicos; el uso interminable de subordinadas; largas reflexiones personales; lenguaje satírico; su, a veces fallido, interés en bucear en la psicología de sus personajes...). Pero en cuanto ciertos sucesos y acontecimientos tienen lugar en la trama, el hechizo se rompe: descubrimos que estamos ante las memorias de un hombre que vivió su infancia y juventud en la primera mitad del siglo XX, y nos cuenta sus vivencias en una pequeña ciudad del sudeste europeo.

En esta novela, Rezzori presenta a una serie de personajes a los que quiere dotar de carisma y peculiaridades inolvidables (un poeta ingresado en un manicomio, un distinguido prefecto, una dulce e inteligente niña, una altiva y caprichosa aristócrata, una estirada profesora de ballet...), teje sus páginas con sucesos de todo tipo (duelos, infidelidades, los primeros a ataques a comercios judíos...), y logra generar una lectura divertida, agradable y satisfactoria.

De todos modos, en esta primera parte de la "gran trilogía" yo no he visto la obra maestra que muchos dicen que es, quizás porque, como ya he indicado, veo a un hombre del siglo XX intentando transmitir sus recuerdos y sensaciones con maneras de los grandes novelistas del XIX, y eso es algo que me chirría un poco. Pero sólo un poco. Por eso recomiendo Un armiño en Chernopol, y en cuanto termine con las otras dos novelas de "Memorias de un antisemita", escribiré sobre ellas por estos lares.

lunes, 25 de marzo de 2013

David Vann: Tierra

Idioma original: inglés
Título original: Dirt
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable


Galen tiene 22 años y está obligado a convivir unos días con sus familiares más cercanos, cuatro mujeres que parecen no tener nada en común con él salvo el apellido. Su madre es una mujer errática que lo usa como sustituto del padre que nunca conoció, su tía Helen es una persona resentida y cruel que hará lo que haga falta para conseguir lo que desea (y que cree que le corresponde por derecho), su prima Jennifer es una adolescente despreciable que lo usa como un juguete y su abuela, aparentemente senil, se deja "querer" por los anteriores personajes, ignorante (o no) de que sólo la cuidan para poder echar mano a su herencia.

En los días que estos cinco personajes pasan en una cabaña alejados del mundo, sin embargo, la alegría familiar brillará por su ausencia. Saldrán a la luz viejas rencillas, nuevos problemas y un pasado trágico que la madre de Galen se esfuerza por callar y al que su hermana Helen se refiere una y otra vez.

Después de que la excursión termine como el rosario de la aurora y ya de vuelta en casa (en una casa perdida en mitad del desierto), el protagonista no tendrá otro remedio que iniciar una guerra que ha estado evitando toda su vida y enfrentarse, por fin, a su madre, lo que tendrá terribles consecuencias para los dos.

Tras ambientar sus anteriores obras en Alaska, David Vann ha decidido cambiar de escenario y situar a sus personajes en California, en una zona abrasada constantemente por el sol y en la que, como el protagonista afirma en un momento del libro, ningún ser humano puede sobrevivir. Al menos, no con sus facultades mentales intactas.

El autor utiliza a los personajes de la novela (y en especial a Galen) para indagar en las causas no sólo de los conflictos familiares, sino de lo mucho que éstos nos marcan y, sobre todo, de las tragedias que pueden provocar, si no se manejan como corresponde. La rabia (la que los protagonistas esgrimen contra sí mismos y contra los demás), al final, resulta ser un personaje más de la novela, alimentada a base de silencios y secretos que la convierten en un ser tan asfixiante como el paisaje en el que todo tiene lugar.

A pesar de que esta obra no es, en mi opinión, superior a Sukkwan Island, sí es un libro recomendable. Especialmente, para pasar un mal rato y para no querer ir de vacaciones con la familia nunca jamás.


También de David Vann: Sukkwan Island.

domingo, 24 de marzo de 2013

Jaime Rubio: El problema de la bala

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: está bien

Hace ya bastantes años empecé a seguir un blog de humor absurdo llamado La decadencia del ingenio. Hace algunos meses empecé a seguir a un twittero gracioso, de un humor bastante absurdo, llamado Jaime Rubio. Hace algunas semanas descubrí dos cosas: que Jaime Rubio es el autor del blog La decadencia del ingenio, y que es también el autor de tres novelas de humor absurdo (como era de esperar): La decadencia del ingenio, El secreto de mi éxito y El problema de la bala. Cuando vi que la tercera estaba disponible en la página Libro de Notas a un precio más que asequible (ahora cuesta 2,40€, pero creo que yo la compré de oferta por 1€...) me decidí a probar...

Me gustaría hacer una aclaración antes de pasar a hablar del libro: creo que hay dos cosas que son especialmente difíciles para un escritor: escribir una escena de sexo sin caer en lo cursi ni lo pornográfico; y hacer reír al lector sin caer en el humor fácil de caca culo pedo pis. Son pocos los libros con los que recuerdo haberme reído (no una sonrisa irónica de complicidad, sino una carcajada que se oiga desde la habitación de al lado): así a bote pronto me acuerdo de haberme reido con Sin noticias de Gurb, con Wilt de Tom Sharpe, con algunos relatos de Woody Allen y Groucho Marx... y sí, lo confieso, con algunos pasajes del Quijote. Digo esto para que se ponga en perspectiva todo lo que voy a decir a continuación sobre la novela de Jaime Rubio.

Porque El problema de la bala es (¿ya lo había dicho?) una novela de humor absurdo, un poco en la línea de Christopher Moore. El protagonista de la novela decide un buen día suicidarse pegándose un tiro, sin saber que ese será solo el principio de sus problemas: acusado de asesinato (porque de hecho ha matado a una persona), debe enfrentarse simultáneamente a su propia putrefacción y a un proceso judicial rocambolesco en el que acabará sentenciado a muerte (otra vez) y recluido en la cárcel Modelo a espera de que se cumpla la sentencia.

Que conste que la novela me ha entretenido, que es para lo que se compra y se lee una novela como estas. Así que, en ese sentido, prueba superada, Jaime Rubio. Ahora, la mayor pega que le pongo al texto es que el humor que utiliza es muy blando, muy blanco, me habría gustado que fuese más incisivo y más ácido, y que no recurriese tanto a determinados tópicos o estereotipos (los abogados solo quieren dinero, los políticos son unos idiotas corruptos, etc.). He echado en falta en la mezcla un poco de Ricky Gervais o de Masaenfurecida, por decirlo así. O un poco más de absurdez, aunque parezca mentira leyendo el argumento de la obra del párrafo anterior. En algunas páginas da la impresión de que se acaba el impulso de la idea inicial y se sigue leyendo un poco por inercia, a la espera de que el tono remonte...

Y es una pena, porque tengo la impresión de que no haría falta mucho para afilar el texto, solo una dosis de ironía al estilo de Ambrose Bierce (cuando se pone irónico) o de sátira a lo Jonathan Swift (cuando se pone satírico). Recuerdo por ejempo un pasaje en que un personaje dice (aproximadamente, cito de memoria): "Usted no es perfecto: estudiaba Filosofía y seguro que se hizo algunos enemigos en la Facultad"; con haber cortado la frase después de "Usted no es perfecto: estudiaba Filosofía", ya habría sido más gracioso (aunque también más ofensivo para miles de estudiantes de Filosofía everywhere, claro).

En fin, que es una novela divertida, alocada, entretenida pero blandita. No descarto en algún momento (dentro de algún tiempo) comprarme alguna otra del mismo autor, aunque, entre tanto, me contentaré con seguir a Jaime Rubio en su blog y en Twitter.

sábado, 23 de marzo de 2013

Zoom: Truman Capote: Un día de trabajo

Idioma original: inglés
Título original: A day's work
Año de publicación: 1980
Traducción: Benito Gómez Ibáñez
Valoración: imprescindible

No acababa de comprender esto de los Zoom en UnLibroAlDía: una parte concreta de un libro que opinamos merece ser destacada. Menudo problema: puestos a elegir, me quedaría todo Música para camaleones de cabo a rabo. Con ese Ataúdes tallados a mano, relato largo en medio de relatos cortos y artículos que es, por sí solo, superior a la obra de millones de escritores. Pero opto por Un día de trabajo,  uno de los relatos cortos de la primera parte del libro; y no estoy solo en la elección, por lo que parece. En la Red hay montones de estudios sobre este relato, sobre su significado, sobre su importancia. 
Esta modesta reseña será una más, temo que no vaya a destacar, pero UnLibroAlDía no puede ignorar por más tiempo esta colosal obra maestra.
En este relato Truman Capote acompaña a Mary Sánchez, mujer de origen portorriqueño que recorre cada día apartamentos de NY que se dedica a limpiar. Capote le pide acompañarla y ella acepta aludiendo a la soledad que a menudo siente cuando trabaja. 
Los apartamentos, el estado en que los encuentran y en que quedan tras el trabajo de Mary, la relación casi epistolar con los residentes en ellos, cada uno de ellos es una pequeña historia donde la limpiadora demuestra conocer bien a sus clientes. Habla a Capote sobre su vida y su familia, saca una pitillera con cigarrillos de hierba que usa para hacer llevadera la jornada. 
La historia, casual, casi surgida de la nada, contiene innumerables matices: desde el tema del racismo (Mary es de raza negra) hasta un pequeño atisbo de lucha de clases; la presencia amistosa de Capote, compartiendo confidencias, luego cigarrillos, luego helados, hasta un baile. El detalle surrealista de la inclusión en los diálogos de un loro propiedad de uno de los clientes de Mary. Fascinante como Capote edifica sobre una premisa a priori tan humilde. Más: la fe cristiana, el recuerdo de los muertos, el fogonazo esquivo del sueño americano (uno de los hijos de Mary triunfa como dentista mientras otro está encarcelado). Apenas 20 páginas donde aún caben descripciones de los apartamentos, paseos bajo la lluvia, y entradas en la iglesia al final de la jornada. Apenas 20 páginas, que esto es un zoom, rodeadas de otras 200 plagadas de maravillas.

También de Truman Capote en Unlibroaldía:  MiriamDesayuno en Tiffany'sEl arpa de hierbaOtras voces, otros ámbitos, A sangre fría

viernes, 22 de marzo de 2013

Leonardo Sciascia: Muerte del inquisidor

Idioma original: italiano
Título original: Morte dell'Inquisitore
Año de publicación: 1964
Valoración: Muy recomendable

Leonardo Sciascia (que se pronuncia, más o menos, como "Shasha") es una figura interesante de la literatura y la cultura italiana de la segunda mitad del siglo XX: profesor, periodista, político (famoso por sus discursos irónicos, directos, afilados) y escritor de novelas policiacas alejadas de la norma, sin un final cerrado y reconfortante; un escritor que mucho antes que Saviano se atrevió a retratar el mundo de la mafia y sus promiscuas relaciones con el poder político y económico.

Esta Muerte del inquisidor es una obra peculiar, una reconstrucción histórica pero con un inevitable aire de relato novelesco. Recrea, a través de una documentación bastante amplia, el asesinato del inquisidor Juan López de Cisneros a manos del fraile Diego La Matina en 1657, durante el proceso de interrogatorios (léase torturas) a que el fraile fue sometido antes de ser condenado a morir en la hoguera. La obra parte de un misterio casi policiaco: el origen desconocido de la persecución de la Inquisición contra La Matina: ¿quizás algún tipo de herejía religoso-política relacionada con el cuestionamiento de la propiedad privada? ¿Por qué, si era en efecto un hereje peligroso, la Inquisición encarceló y condenó a La Matina a varias penas menores antes de su condenación definitiva?

El "caso" que da origen al texto sirve de punto de partida para la presentación más amplia del régimen de terror implantado por la Inquisición en Sicilia, y en el resto de los reinos cristianos durante varios siglos: un régimen de delaciones, torturas, abusos de poder, brutalidad y fanatismo en el que, viene a decir Sciascia a lo largo del texto, la religión no pasaba muchas veces de una mera excusa para el ejercicio de un poder absoluto y arbitrario. Del mismo modo que el caso de De La Matina sirve para representar a toda la Inquisición, la Inquisición sirve para representar a todas las formas de poder omnímodo e ilimitado, sea cual sea su origen.

La lectura del texto gana con el paso de las páginas: al principio resulta fácil perderse entre la maraña de datos, nombres, fechas y documentos, hasta encontrar el hilo central que guía la historia. Después asistimos fascinados (con una fascinación algo morbosa, es cierto) a la representación de los terrores de las sesiones de tortura y las iniquidades de un sistema seudo-judicial sádico y corrupto.

Por cierto que el traductor de la obra, Rossend Arqués, merece una mención especial por su trabajo en la traducción de los fragmentos de documentos de los siglos XVI y XVII, en los que ha hecho un esfuerzo por reproducir la distancia gráfica y gramatical del original italiano, imitando la ortografía vacilante del español de la misma época. Probablemente un experto en historia de la lengua española pondría algunos reparos a algunas de las soluciones adoptadas, pero para el lector no especialista el efecto está muy bien conseguido. Algo menos mérito tiene el corrector ortotipográfico del texto (cuyo nombre nunca conoceremos) al que se le han escapado algunas erratas molestas (acentos, comas que sobran, espacios que faltan, etc.).

Nota final: Es imposible (para mí, por lo menos) hablar de Sciascia y de sus obras y no pensar en Andrea Camilleri, otro escritor siciliano, admirador de Sciascia para más señas, y que, como él, compagina la escritura de novelas policiacas (frecuentemente muy críticas con el sistema policial, político y judicial) y el compromiso político. De hecho, esta Muerte del inquisidor me ha recordado en cierto modo a Las ovejas y el pastor, una obra igualmente a medio camino entre el ensayo histórico y la novela, y que también reflexiona sobre el poder religioso, su vinculación con los poderes más terrenos y sus consecuencias en la vida social siciliana. La obra de Sciascia, en todo caso, tiene una profundidad y una resonancias más amplias que la de Camilleri.

jueves, 21 de marzo de 2013

Roberto Saviano: La belleza y el infierno


Idioma original: italiano
Título original: La bellezza e l'inferno. Scritti 2004/2009
Año de publicación: 2009

Valoración: Muy recomendable

Este volumen, que recopila materiales publicados en diversos medios, está dividido en cinco apartados: Sur, Hombres, Negocios, Guerra, Norte, y se abre apelando al gran poder de la literatura, que convierte en carne y sangre unos fríos datos estadísticos. En estos primeros artículos, se informa también al lector, someramente, de la forma de vida que ha de llevar alguien como él, amenazado de muerte por la mafia: precauciones extremas, soledad, enclaustramiento, la amargura producida por los ataques a su reputación, pero también la satisfacción que le produce sentirse a gusto con su conciencia, la confianza en sus cualidades literarias, el agradecimiento por ciertas solidaridades o el placer de saberse embarcado en un mundo intelectual a su medida. Su fe en  el compromiso del escritor es incuestionable y eso le lleva a censurar a esos colegas que solo ven en su oficio una forma de enriquecerse. Pero si él no simpatiza con esa clase de personas, más incómodo resulta para ellos, ya que –según le hizo ver el mismísimo Salman Rushdie- se ha convertido en testimonio vivo de que se puede actuar de otra manera, mucho menos pragmática.

En alguno de los artículos incluidos en Sur muestra una audacia insólita. En el primero, Carta a mi tierra, publicado en La Repubblica en 2008, facilita gran número de detalles, incluso nombres y apellidos; narra, explica, argumenta, pero sobre todo increpa y pregunta. Porque lo que aflora es una rabia infinita y el ardiente deseo de que alguien con capacidad de decisión se ponga en marcha, acabe con la pasividad de siempre e intente modificar la situación. El sur del título es Italia –y, dentro de Italia, Nápoles-pero también el África de Miriam Makeba o la Francia del festival de Cannes dónde se proyecta el film basado en su novela, Gomorra. Hombres está dedicado a personajes concretos que, en su opinión, han destacado por una escritura apasionada o por su afán de superación, o que pasaron por las circunstancias más adversas convirtiendo su vida en un hecho excepcional gracias al arte o a alguna vocación a la que se han entregado en cuerpo y alma. Por ejemplo, los “huesos de cristal” del pianista de jazz Michel Petrucciani durante los años 80 y 90, o Messi, que ha llegado convertirse, a base de cabezonería, en un indiscutible as del futbol, o el padre de Eluana Englaro y su valiente decisión que le enfrentó a una parte de la opinión pública italiana, o la madre de una víctima de la mafia, que acusó el asesino de su hijo frente a frente y a cara descubierta. En el apartado Negocios, se desvelan ciertos pormenores relacionados con la mafia, sus fuentes de ingresos, unos claramente ilegales, como la cocaína, otros fácilmente legalizables,  entre ellos el negocio del cemento que se legitima a través del transporte y la construcción. Su enorme poder, afirma, radica en algo tan sencillo como la facilidad que les otorgan las leyes para lavarse rápidamente las manos solo con cambiar el dinero de sitio. Por eso, los capos pueden presentarse como respetables y acaudalados ciudadanos, siempre omnipresentes en cualquier negocio lícito y rentable, a los que se permite hacerse de oro impunemente recogiendo las basuras de toda Italia y acumulándolas en las regiones del sur. En Guerra se refiere a la literatura como arma de combate a partir de unos pocos ejemplos. Finalmente, en Norte repasa las luces y sombras de esa parte del mundo, desde los premios Nobel al nazismo pasando por los campos de trabajo soviéticos.

Estos artículos, aparecidos en La Repubblica, L’Espresso, Il Manifesto, El País y varias páginas de Internet de 2004 a 2009, reflejan la habilidad de Saviano, no solo para dar a conocer la realidad tal cómo es sino para mostrarla más allá de lo evidente, para darle la vuelta con el lenguaje y destapar lo que ocultan los tópicos revelando todos sus aspectos.

La prosa es concisa y enérgica, el autor tiene la habilidad de sintetizar resaltando el detalle conmovedor, la escena emocionante y de emplear el término sorprendente y  exacto. No sigue una secuencia lógica ni cronológica, se mueve a saltos, muestra y razona según un esquema aparentemente caprichoso pero lleno de sabiduría y tremendamente efectivo. Alterna el razonamiento, la exposición de hechos, la pura exclamación, la descripción, todo mezclado para componer estos expresivos artículos. Saviano escribe bien, lo sabe y no le importa admitirlo, su talento es su principal valor, pero también, y bajo un aspecto algo caótico, existe un trabajo enorme, tanto de investigación como literario. Aunque su mayor recurso, aparentemente a disposición de todos y en realidad al alcance de muy pocos, es la verdad. Como suena.

También de Roberto Saviano: Gomorra. Además, se le menciona aquí

miércoles, 20 de marzo de 2013

Kiko Amat: Eres el mejor, Cienfuegos

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: está bien

Kiko Amat es un escritor difícil de situar dentro del panorama actual. Diría que es una especie de francotirador pop, casi punk, pero no punk porque su literatura sea dinámica y veloz, sino punk porque es anfetamínica, en el buen sentido, en el sentido del nervio. Para nada en el del nihilismo. Pop, porque lo son sus personajes, porque lo es todo lo que cuelga en su web personal.
Uy, que lío.
Mejor empiezo otra vez.
Apuntaos 10 puntos si os gusta la literatura relacionada con la música, o simpatizáis (aunque lo encontráis naif) con lo del 15-M, o andáis cerca de los 40 años.
Apuntaos 20 puntos si os gusta el cómic, habéis vivido con amigos en pisos de estudiante donde estudiar era lo que menos se hacía, o conocéis lo que es una redacción de un periódico o un medio escrito cualquiera.
Apuntaos 30 si vivís en una ciudad de más de 300.000 habitantes, o en el extrarradio de alguna que lo sea, o habéis militado en alguna de las llamadas tribus urbanas, o lo han hecho conocidos de vuestro círculo más cercano.
Apuntaos 40 si sois anglófilos o tendéis a ello, si tenéis más de 500 discos, si conducís una Vespa, o si esa ciudad en la que vivís es Barcelona o su área metropolitana.
Y finalmente apuntaos 50 si habéis leído antes algo de Kiko Amat.
Las puntuaciones son acumulables: a cualquiera que llegue a los 50 puntos puede que le guste este libro.

O dicho de otra manera.

Kiko Amat ha desarrollado un estilo propio: escribir siempre con una especie de pulsación adolescente, acelerada, insegura. Como si sus protagonistas fueran todos jóvenes que nunca representan primeras ni segundas opciones para las mujeres. Como si los pasos hacia la madurez que van dando tuvieran todos vuelta atrás. Eso los hace cercanos y entrañables. Ese estilo propio se ha ido puliendo. A los 40 y pocos (justo como Cienfuegos, el protagonista de esta novela), Amat ya va por su quinto libro, cuatro novelas y el falso ensayo Mil violines (excelente referencia musical), y su progresión toma buen rumbo. Es otro escritor (como Monzó, como Houellebecq) cuya experiencia vital trasluce a su escritura. Procedente de la prensa musical, todos sus personajes principales contienen detalles de ese poso, aunque todos acaban presentando detalles distintivos. Pero sus novelas son frescas, dinámicas, y dejan un rastro en el lector más profundo de lo que parece. Aunque su estilo sea de todo menos académico y, en algún momento, resulte algo plano e ingenuo.

Cienfuegos es el nombre del protagonista: redactor en un periódico afectado por la crisis, cuya oficina  se encuentra en la Plaza de Catalunya de Barcelona. Una plaza que, en noviembre de 2011, está ocupada por La Rabia, un movimiento contestatario de fácil identificación. Cienfuegos ha conocido tiempos mejores: ha publicado una novela, pero de poca repercusión; ahora se arrastra entrevistando a estrellas trasnochadas a las que en el fondo menosprecia. Su vida personal es un desastre, donde también ha sido arrinconado por los que triunfan más que él. Pero intenta tirar adelante. Rodeado de un entorno que le genera desconfianza y aislamiento, Cienfuegos, de vuelta de todo, toma la descabellada decisión de irse a vivir con unos músicos okupas que conoce accidentalmente. No será su única idea descabellada. Tentado por el propietario del periódico para traicionar sus principios, decide mantenerse firme.

Lo que aleja a este libro de ser algo más memorable es ese ciego empeño de Amat en que su obra sea una especie de reflejo de su crecimiento y su experiencia vital, de conducirla a través de personajes ligeramente reminiscentes (de sí mismo, y los unos de los otros) que se comportan siempre como adolescentes nerviosos.  La trama anda algo justa, los recursos estilísticos de Amat resultan preocupantemente escasos, e incluso en su estilo propio está algo corto de inspiración. Eres el mejor, Cienfuegos, acaba resultando algo redundante en la búsqueda del chascarrillo, en la insistencia en mantener una agudeza constante, incluso en algo que parece un diálogo interno que, a la postre, acaba saturando un poco al lector. Ese tono resulta algo forzado, lo aleja de la credibilidad que, por ejemplo, Rompepistas sí tenía, y acaba llevando a la sensación de leer una historia algo vista, algo caricaturesca, a lo que no ayudan las ilustraciones intercaladas, que no añaden nada al libro. No un paso atrás, pero si un paso en falso. Puedes hacerlo mejor, Amat.

martes, 19 de marzo de 2013

Lars Iyer: Magma

Idioma original: inglés
Título original: Spurious
Año de publicación: 2011
Valoración: muy recomendable


A Lars, el protagonista de este libro, le gustaría ser escritor. A su amigo W. también. Pero como no tienen el talento necesario o no dedican las suficientes horas al oficio o es que han nacido en la época equivocada o vete a saber por qué otra razón –inventada o real–, ninguno de los dos puede vivir de lo que escribe. Quizá podría hacerlo W., que tiene más talento que Lars y, además, trabaja en sus textos mucho más tiempo que su amigo, pero al final resulta que ni uno ni otro ven cómo se les abren las puertas del mundo literario e intelectual.

W., a quien conocemos gracias a que Lars no deja de hablar de él, sabe que, para poder llegar a ser como Kafka, su gran ídolo (o como Blanchot o como cualquier otro literato famoso y lo suficientemente maldito para resultarle atractivo), tiene que vivir como él. Tiene que tener la misma existencia desgraciada, vivir en una Europa convulsa y abandonarse al alcohol o las drogas o lo que sea que toque.

Pero eso tampoco vale. Y como se dan cuenta de que nunca conseguirán lo que desean, de que son dos Max Brod sin Franz Kafka, W. centra su existencia en descargar su frustración y su gran colección de aforismos y citas literarias (más como muestra de lo que le gustaría saber que de lo que en realidad sabe) sobre Lars, al tiempo que lo insulta y ridiculiza, y le hace responsable de su propio fracaso, mientras éste concentra sus esfuerzos en lidiar con una extraña humedad que está invadiendo su casa y lo está desterrando de la misma

Gracias a las vidas de estos dos aspirantes a escritores que matan el tiempo acudiendo a presentaciones de libros y bebiendo ginebra, Lars Iyer teje una sutil pero afilada crítica del mundo literario actual. Así, se llega a la conclusión de que lo verdaderamente importante no es escribir y realizar un buen trabajo, sino que el "escritor" sea visto, que tenga contactos, que sea tomado como referencia y, sobre todo, que lleve un estilo de vida "literario", si es que alguien sabe realmente qué es eso.

Magma (o Spurious, en su versión original) es la primera entrega de una trilogía (que se completa con Dogma y Exodus) en la que su autor (profesor de filosofía) se dedica a diseccionar la vacuidad del mundillo literario. Y vaya si lo consigue. En apenas 165 páginas Iyer nos da una lección de escritura y de análisis que nos trae a la memoria ciertas reflexiones que ya hizo en su momento Dubravka Ugrešić (aquí). Sin duda alguna, un libro perfecto para disfrutar de la literatura y para replantearse unas cuantas cosas acerca del sinsentido en el que se está convirtiendo la figura del escritor últimamente.

lunes, 18 de marzo de 2013

Santiago Roncagliolo: Tan cerca de la vida

Idioma original: español
Año de publicación: 2010
Valoración: recomendable

La ciencia ficción (porque, sí, estamos ante una novela de ciencia ficción) tiene ciertos sub-géneros (o sub-subgéneros) a los que los autores vuelven una y otra vez, intentando buscar aristas nuevas a temas ya tratados, aunque respetando los códigos establecidos por las obras precedentes. El subgénero de robots, por ejemplo, al que Isaac Asimov sacó tanto jugo; o el de los viajes en el tiempo; o, como es el caso, el de los "replicantes": seres casi humanos pero no del todo humanos, producidos industrialmente pero capaces de confundirse con las personas. Parece ser que este tema tiene especial atractivo para los escritores "serios", porque es también el tema de Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero, y en cierto modo de Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro.

En Tan cerca de la vida, efectivamente, conocemos a Max, un analista de logística que acude a Tokyo (hasta la portada del libro recuerda a Lost in Translation) para una convención de la Corporación Géminis, dedicada a desarrollar androides de apariencia cada vez más orgánica y dotarlos de Inteligencia Artificial. El objetivo, obvio pero utópico, es lograr crear seres humanos artificiales que pasen por seres humanos y que cumplan sus funciones mejor que los seres humanos. Por ahora, todo lo que han conseguido son robots asistentes incapaces de mantener una mínima conversación, un niño que canta y un loro que, este sí, reproduce perfectamente las características de un loro "real".

Max se siente desorientado, se siente solo y diferente, no habla la lengua, no conoce a nadie y no comparte intereses ni afinidades con el resto de los invitados a la convención. Solo dos personas se interesan por él: el director de la corporación, Marius Kreutz, que demuestra tener grandes esperanzas depositadas en Max; y Mai, una misteriosa y silenciosa camarera del hotel en que se alojan, por la que Max sentirá una inmediata (y correspondida) atracción.

Cuando se escribe en un subgénero definido con una serie de patrones que hay que respetar (por ejemplo, si uno escribe una novela de vampiros) se establece necesariamente una tensión entre el mantenimiento de los elementos canónicos del género, y la innovación a partir de estos mismos elementos. Tan cerca de la vida parte, efectivamente, de la ya larga tradición de obras sobre Inteligencia Artificial y humanos artificiales, aunque no queda tan claro que logre aportar algo definitivamente innovador al género.

Es evidente que el tema del replicante, como el del "cyborg" (mezcla de humano y máquina) se presta a interrogaciones sobre el límite de lo humano o de la identidad individual; pero Roncagliolo no avanza demasiado por ese terreno. Prefiere, en cambio, construir un thriller de tonos oscuros y leves incursiones en el género de terror; como tal thriller está bien construido, aunque deje algunos cabos abiertos, y desde luego la lectura no resulta en absoluto pesada. Lo que me pregunto es si se puede decir algo nuevo sobre los "replicantes" que no se haya dicho ya; si las preguntas sobre la humanidad de los androides y los límites de la Inteligencia Artificial no se han convertido ya en un tópico al que resulta difícil sacarle punta nuevamente. Roncagliolo y Rosa Montero piensan que sí...


También de Rongaliolo: El amante uruguayo

domingo, 17 de marzo de 2013

Gheorghe Săsărman: La cuadratura del círculo

Idioma original: rumano
Título original: Cuadratura cercului
Año de publicación: 1975 (en español: 2010)
Valoración: Muy recomendable

 
Esta obra, si bien circunscrita en cuanto a contenido a la categoría de fantástica, pertenece a un género incierto, a caballo entre la narrativa, el ensayo, el cuadro descriptivo y la poesía surrealista. Recoge además elementos de la arquitectura (en la que Săsărman está doctorado aunque nunca haya llegado a ejercerla), la historia –de la prehistoria a las predicciones futuristas, pasando por épocas diversas–, la filosofía, la mitología y la ciencia ficción, y rasgos de subgéneros como el de aventuras, terror o cómico. Como indica su traductor y prologuista Mariano Martín en su minucioso análisis de la trayectoria del texto, este no ha sido tenido en cuenta como se merece debido a la censura rumana -que en la primera edición suprimió unas cuantas ciudades y algún párrafo suelto, sin demasiado fundamento, como suele ocurrir en estos casos- pero también por ser imposible de encuadrar en un género específico
 
Los mensajes que transmite la obra pueden resultar algo crípticos. Pero merece la pena el esfuerzo por el carácter poético de los textos, la variedad de estilo dependiendo del carácter de cada pieza, las referencias culturalistas y su carácter satírico evidente. Igualmente sugestivos son los nombres, la mayor parte de ellos de inspiración grecolatina o simbólicos.
 
En las piezas exclusivamente descriptivas, obviamente no aparecen personajes, en los demás raramente encontraremos individuos, las personalidades suelen ser colectivas pero, a su modo, presentan caracteres y acción. Todas ellas aparecen cuajadas de símbolos, abundan las escenas de violencia y destrucción (por lo general humana, solo ocasionalmente debido a los elementos o al transcurso del tiempo), así como el análisis etimológico de los vocablos, también es frecuente la aceleración de los acontecimientos de forma que, en solo unas pocas líneas, se nos ofrece un panorama histórico.

Vavilón parece un zigurat y se presenta como precursora de Las mil y una noches. Protópolis se ha cubierto con una cúpula transparente y su aislamiento de la atmósfera, junto a una tecnología punta, introduce automáticamente medidas preventivas e higiénicas que vuelven longevos a sus habitantes. Paradójicamente, y mediante un irónico proceso –menos disparatado de lo que pueda parecer– comienzan a experimentar síntomas involutivos que presagian un paso atrás como especie. Una ciudadanía que enferma de aislamiento pero, sobre todo, de éxito es una forma de analizar nuestras propias sociedades en clave de humor.

(…) En un intento por agotar las posibilidades, se incluye una ciudad sin nombre, cuya existencia se llega a cuestionar. Una ciudad inquieta y efímera, hasta se diría que itinerante, cuya construcción dura eternamente y de cuya existencia solo dan fe unos cuantos testimonios de fiabilidad dudosa. Y, a pesar de todo, es una de las que sentimos más cercanas, al presentar individuos reales, aunque sin entidad definida, que llegan a entablar un diálogo. También hay diálogo en Kriegbourg, la ciudad repleta de riquezas que sirve de tumba a los codiciosos, o en Moebia.

Verticity no incluye conversaciones pero cuenta con un protagonista con nombre propio, Nat, gracias al cual puede esbozarse una trama, Su curiosidad nos acerca a un cuadro futurista que recuerda un poco a 1984 de Orwell, también, de alguna forma, nos previene de la afición excesiva por lo virtual, algo que podía parecer exagerado hasta hace poco y que ya estamos experimentando casi literalmente. Sah-Harah presenta también a un personaje: el intrépido Lord Knowshire que, al explorarla, y pensando que rodea el perímetro de un círculo enorme, tras un angustioso periplo, llega a su auténtico destino, el centro de una espiral.

Conviene introducirse en esta serie de 36 estampas poco a poco y en el orden que nos parezca. No es un volumen para leer de forma continuada pues, si bien tiene un propósito unitario carece de argumento. De esta forma podremos asimilar mejor el carácter de cada construcción y no las confundiremos entre sí.

sábado, 16 de marzo de 2013

Juan José Millás: Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2004
Valoración: Está bien

No voy a mentir. Busqué este libro en la biblioteca al poco de enterarme del nuevo cisco político (y cutrefacto, todo hay que decirlo) que nos ofrece nuestro querido país. Me refiero a toda la historia del nuevo alcalde de Ponferrada (León), del PSOE y que, al parecer, ha logrado su alcaldía gracias al apoyo del PPero Ismael Álvarez, (penosamente) muy conocido en toda Spain por culpa de la condena por acoso sexual a una concejala de su partido que le cayó hace unos añitos. La concejala se llamaba Nevenka Fernández y era muy joven y guapa. Seguro que se acuerdan...

No voy a entrar en detalles sobre esta noticia, ni dar mi opinión sobre la espinosa pregunta que preside todo el marrón (¿Merece seguir en política un tipo que fue condenado por acoso sexual y que pagó la pena que por ello le pusieron?). Sólo voy a contarles qué me parece el libro que Juan José Millás escribió sobre el acoso que sufrió Nevanka Fernández, que actualmente vive y trabaja fuera de España junto a su novio. Un libro que el reconocido (y de peculiar estilo) escritor tejió basándose en las entrevistas, más bien informales, que mantuvo con Fernández.

Hay algo que no es como me dicen me ha agradado y sorprendido, sobre todo, por su frescura.
Millás abandona en esta ocasión sus habituales vericuetos metaliterarios, fantásticos y enrevesados, para contar con un lenguaje claro y libre de todo lirismo, sin "efectos especiales", se puede decir, una historia basada en el testimonio de una víctima, y sus propias conclusiones y reflexiones.

Así, si lo que el lector busca aquí es morbo, se sentirá decepcionado. Y eso que en manos de otro escritor, el sensacionalismo habría estado bien servido gracias a los ingredientes básicos del llamado "caso Nevenka": chica guapa y de buena familia, con apenas 24 años, se convierte en concejala de su pueblo y se lía con su jefe, el alcalde, un cacique cincuentón que pasa de halagarla babosamente a hacerle la vida imposible cuando ésta decide dejarle.

Pero Millás, gracias a lo que sea, va más allá e intenta entender él y hacer entender al lector, por qué pasó lo que pasó: por qué Nevenka se vio prácticamente abandonada por familiares y amigos cuando decidió denunciar a Ismael Álvarez (no voy a enumerar y describir las faenas y bribonadas que el hombre le hizo a su ex-amante, pero creánme que saberlas le deja a uno con muy mal cuerpo...); qué pudo provocar que una chica así (joven, preparada, atractiva y de buena familia) se emparejara con un hombre de la edad de su padre; qué les llevó a los escasos apoyos que recibió Nevenka a actuar así; qué les pasa a muchas mujeres cuando una de su género es maltratada delante de ellas pero resulta que la víctima es joven y hermosa; cómo las personas somos capaces de autoengañarnos para no enfrentarnos a una realidad que echa por tierra valores e ideas que considerábamos inquebrantables, etc...

En fin: el libro que hoy reseño, más que la crónica de un escándalo político-sexual reciente, es la narración de la desagradable experiencia de una joven que vio cómo su cartesiana vida se convertía en un mal sueño, sus nervios la traicionaban, y era acusada de chiflada y exagerada por casi todos.
En su obra, Millás convierte a Nevenka en héroe de un género muy peculial del cine de suspense. Me refiero a esas películas cuyos protagonistas descubren un buen día que el mundo que les rodea se asienta sobre vilezas y falacias, y cuando hacen públicas sus opiniones y deciden actuar, son tratados como dementes excepto por algunos aliados.

Lo que sí que echo en falta en este ¿ensayo? es más puntos de vista, quizás de gente que conoció a los implicados en otros contextos, personas del pueblo, etc... Pero, sin duda, se trata de una lectura honesta e interesante. Luego, por supuesto, están las conclusiones que uno pueda sacar...

Si lo leen, atentos al símil de los peces negros en peceras repletas de pececillos de colores. Me encantó. Como la vida misma...

También de Juan José Millás en ULAD: Dos mujeres en Praga



viernes, 15 de marzo de 2013

Patricio Pron: El comienzo de la primavera

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: recomendable

Aunque la fidelidad por parte de un autor a una temática concreta haya generado grandes obras literarias, es agradable ver a escritores saltar de una historia a otra, que no tiene nada que ver, en escenarios, en estructura, en formato. El comienzo de la primavera tiene un único punto en común con El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, que es la recreación de una situación de incerteza que progresivamente avanza. Aunque quizás en este libro esa situación guarde más semejanzas con el género policíaco.
El comienzo de la primavera es una historia de cómo la curiosidad se convierte en obsesión. La de un joven argentino, parcamente denominado Martínez, por un anciano profesor de filosofía alemán llamado Hollenbach. Frente a la huraña actitud de éste y su extraña negativa por carta a colaborar en la traducción al español de sus obras, Martínez encuentra en esa reticencia el acicate para viajar a Alemania a intentar aclarar los motivos. Ese viaje, puede que Martínez ya lo sospeche cuando lo inicia, encontrará más respuestas de las que ha ido a buscar.
Patricio Pron no ha escrito un libro fácil de leer. Las referencias filosóficas, completamente justificadas por la trama, son a veces un obstáculo de difícil franqueo. El cambio constante, cada cierto número de párrafos, del narrador de la historia, puede resultar desorientador si el lector no está atento. A pesar de lo cual uno tiene la sensación de que todo encajará. Y naturalmente, porque los orígenes de la historia  y de sus personajes se arraigan en la Alemania de la primera guerra mundial y el período entreguerras, esa evolución, suponemos, nos deparará una sorpresa. Pensando en libros como El lector o en viejas películas como La caja de música. No es una cuestión de frivolidad o de licencias literarias. Pron ha vivido en Alemania y debe haber leído lo suyo sobre esa generación del post-nazismo, separada a la vez que mezclada, como si fuera una argamasa heterogénea donde era difícil distinguir entre arrepentidos de lo hecho y arrepentidos de haber sido atrapados por hacerlo.
Ese juego es el que mantiene la atención en un alto nivel. Porque la muy solvente capacidad narrativa de Pron y la solemnidad de la historia nos lleva de la mano. Un pequeño pero, para los perfeccionistas: que el hecho culminante, el que conduce a Martínez hacia el objeto de su búsqueda acabe surgiendo en una circunstancia casual, en un encuentro poco creíble y que considero algo incrustado. No es que haya que ser siempre tan exigentes. Pero el desarrollo es lógico, los pasos se están acercando, y esa escena parece ser el nudo gordiano del libro. A partir de ahí las incógnitas dejan de serlo y el juego de coincidencias y trasuntos de personalidades de Pron se prepara para encajar como en esas tomas de explosiones de objetos que se proyectan al revés.
Aunque hay que decir que ese encaje, ese final que vemos avecinarse, tiene bien poco de efectista, resulta sorprendentemente natural y discreto, circunstancia que puede contrariar al lector que busca en esta buena novela una resolución al estilo de las novelas históricas más sensacionalistas, pero que aparta a Pron del arriesgado oficio de urdidor de tramas perfectas, para situarlo en el nada desdeñable de ser un muy eficaz escritor.

También de Patricio Pron en Unlibroaldía: El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia

jueves, 14 de marzo de 2013

Volker Wieprecht y Robert Skuppin: Errores populares de Berlín

Idioma original: alemán
Título original: Berliner populäre Irrtümer
Año de publicación: 2011
Valoración: está bien


Toda ciudad tiene sus leyendas particulares: que si un edificio está en un sitio porque así lo decidió el rey X, que si la calle Tal se llama así porque todos los que entraban en esa calle decían "Cual", etc... A pesar de que, en general, no solemos cuestionar tales historias, éstas no siempre son verídicas, pero podemos alegrarnos de que también la realidad, en ocasiones, sea más interesante (y mucho más sorprendente) que aquello que creíamos cierto.

Para echar abajo ciertos mitos y prejuicios, poner ciertas cosas en su sitio y, sobre todo, aprender un poco de historia, existen en Alemania varios libros que se dedican a aclarar todas estas cuestiones en diferentes regiones: tenemos el libro sobre Baviera, sobre Sajonia, sobre Renania, sobre la RDA... y, como no podía ser de otra manera, sobre Berlín.

Volker Wieprecht y Robert Skuppin (locutores de culto de la Radio Eins alemana) se han encargado de escribir este glosario en el que descubrimos si es cierto o no que la ciudad de Berlín recibe su nombre porque antiguamente había muchos osos (Bär, en alemán) en la zona o si es merecida la fama de que sus habitantes son menos amables que el resto de los alemanes. También nos enteramos de que la archiconocida hamburguesa y el Döner Kebap fueron inventados en esta ciudad, de si existieron (y, más importante, si todavía existen) estaciones de metro y tren fantasmas... y otras tantas curiosidades que nos ayudan a conocer mejor una ciudad de la que parece que conocemos mucho y, al final, resulta estar llena de misterios.

Lo bueno de este librito es que tiene una prosa ágil y se lee con rapidez, además de contar con innumerables anécdotas que nos hacen sonreír en más de una ocasión. Pero, como toda obra que condense una gran cantidad de datos (no siempre relacionados entre sí), es conveniente no leerlo de un tirón, sino dosificarlo y dedicarle tan sólo unos pocos minutos al día. Así nos enteramos poco a poco y sin aturullarnos de todos los secretos que esconde la capital alemana.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Manuel Rivas: Las voces bajas

Idioma original: gallego
Título original: As voces baixas
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable

La verdad es que no soy nada mitómano en relación con los escritores: hay gente a la que le gusta leer entrevistas, (auto)biografías, reportajes sobre la vida de los escritores; no es que eso tenga nada de malo, no lo estoy criticando, pero a mí me interesa fundamentalmente la obra de los escritores, y no su vida (incluso en aquellos casos en que existe una relación bastante próxima entre vida y obra). Digo esto para aclarar que a lo mejor a otro tipo de lectores este libro les puede resultar más interesante que a mí, y disfrutarlo más...

Porque Las voces bajas es un libro autobiográfico, o un libro de memorias si se quiere, en el que Rivas desgrana, de una forma algo impresionista, sus recuerdos de infancia y adolescencia en Castro de Elviña, un barrio a las afueras de La Coruña. Habla de su familia, de su madre lechera, de su padre albañil, de las dificultades para conseguir sacar adelante a los cuatro hijos, de la educación y la vida durante el Franquismo... Habla de las costumbres de los campesinos gallegos, de las lavanderas y las mujeres que llevaban cien lechugas sobre su cabeza, de los juegos infantiles y los ya no tan infantiles...

El libro está escrito con espíritu lírico, no intenta tejer una historia sino transmitir una visión, quizás algo idealizada, de una época en la vida del autor y de Galicia. Se nota en el texto, en todo caso, un sentimiento de nostalgia, que se podría denominar "romántica" en el sentido decimonónico del término, por las costumbres y las formas de vida tradicionales, hoy en buena parte desaparecidas.

Un sentimiento parecido trasluce a veces en Bilbao-New York-Bilbao de Kirmen Uribe, solo que en el caso de Kirmen Uribe esta nostalgia romántica está compensada con muchos otros elementos que muestran la abertura hacia el presente y el futuro, y sobre todo está envuelta en un formato narrativo pos-moderno más próximo de la autoficción que de la autobiografía. En Rivas no: en Rivas el tono es confesional; la estructura narrativa es simple y no problemática ni problematizada, y el contenido, aunque seguramente a Rivas no le guste esta palabra, predominantemente saudosista.

Personalmente, los pasajes que más me han gustado del libro (y esto quizás sea deformación profesional o vicio personal) son aquellos en los que se habla de la "boca de la literatura", una expresión que Rivas gusta de usar a menudo. Son aquellos momentos en los que, en medio de la vida diaria más diaria, se abre un espacio para la belleza, la creatividad, la fantasía o el ingenio. Puede ser una historia contada en voz baja por la madre; o una ocurrencia irónica del padre; o una expresión coloquial pero cargada de sentido y sonoridad... La boca de la literatura está en todas partes, o mejor, puede estar en cualquier parte, agazapada en la cotidianeidad.

Como una última nota triste, en el libro se menciona varias veces el pueblo de Sada, cerca de La Coruña, y eso me trajo a la memoria a nuestro compañero Ensada. Me habría gustado comentar este libro con él, a ver qué le parecía, y si sus recuerdos coincidían o no con los de Rivas.

También de Manuel Rivas: Ella, maldita alma, ¿Qué me quieres, amor?

martes, 12 de marzo de 2013

Quim Monzó: Mil cretinos

Idioma original: catalán
Título original: Mil cretins
Año de publicación: 2007
Valoración: recomendable

Quim Monzó es un ejemplo de esa generación de autores que empieza a publicar en catalán en la época de la transición, esa generación que, por el franquismo, no ha podido ser educada oficialmente en su idioma nativo, pero que, muerto el dictador, toma inmediatamente el relevo y la responsabilidad de reavivar una literatura tras décadas de persecución de su idioma.
Quizás, seguro, existan estudios que analicen la evolución de las temáticas a lo largo de la vida de los escritores. No sólo la cuestión de la inspiración o el modelado del estilo o la persistencia de algunos patrones. Porque se me ocurren pocos casos tan paradigmáticos como la obra de Quim Monzó. Que, desde los últimos años 70 en que empieza a adquirir cierta fama, con relatos algo surrealistas, dinámicos, físicos y carnales, hasta hoy, en que, con apenas 60 años, el otro día confesaba, en un brillante artículo  estar "con un pie en el geriátrico", ha evolucionado de una manera tan patente.
El Quim Monzó sexual de 1994, el de El porqué de las cosas, se ha replegado. En Mil cretinos no queda nada de él, los vicios no es que se hayan abandonado, si es que ni se ha intentado: es que han quedado atrás, muchos ellos, por una cuestión casi física. Aquí el Monzó más airado, el de la ironía ácida, es el que toma el poder. Gruñón o, término intraducible del catalán, rondinaire; como cierto personaje en Cómo ser buenos de Nick Hornby. Monzó que, cuando se publica este libro, ha superado largamente la cincuentena, ya ha abandonado a los personajes jóvenes, modernos y ligeros de cascos que poblaban sus cuentos de los 80. Los relatos de este libro tienen que ver ya con residencias de ancianos, con madurez, con cercanía de la muerte y con cierta sensación amarga de vuelta de todo. Cosas que en ese momento ya forman parte del entorno vital del autor, Conceptos todos ellos que podríamos, por comodidad, rehuir, claro. Alguien recriminó hace un tiempo a Philip Roth que sólo escribía libros sobre ancianos. Monzó no llega a tanto. Pero sí está, en Mil cretinos, aposentado de lleno en circunstancias y escenarios crepusculares, agrios, escasamente complacientes con el lector y, en el fondo, malhumorados con todo en general. Vitalista a costa de quejarse de que lo bueno se acabe, esta colección de relatos demuestra que a Monzó ese terremoto que ha afectado a sus temáticas no le ha hecho abandonar su estilo directo y poco dado a las florituras. Me aventuro a esa conclusión tras una segunda lectura que me confirma su resentimiento, su enfado y una especie de pose encabronada ante los golpes de la vida y las consecuencias de la madurez. A Monzó se le nota aquí que le gusta mucho menos lo que ve por delante que lo que ha dejado atrás (Monzó tampoco es que haya sido Bukowsky, pero ha vivido lo suyo) y esa sensación, lo más alejado posible al color de rosa y al optimismo más insensato, puede que no nos resulte precisamente agradable. Pero es lo que hay: no culpemos a su autor por no poder haber evitado escribirlo.

También de Quim Monzó en UnlibroaldíaEl porqué de las cosas