sábado, 30 de abril de 2011

Isaac Bashevis Singer: Shosha

Título original: Shosha
Año de publicación: 1978
Idioma original: yiddish
Calificación: Recomendable

¿Aaron Greidinger? Sí, lo conozco. Se crió aquí, era hijo del rabino. Prometía mucho cuando era un niño, siempre estudiando y con esos libros tan gordos a cuestas. Parecía que se iba a romper la espalda cualquier día. Y mírelo ahora. Un mantenido. Escritor, se hace llamar. ¡Ja! En mis tiempos, la profesión de escritor era algo honorable. Cada libro o cada obra de teatro era un acontecimiento, algo que había te revolvía por dentro, no sé si me entiende. Algo que uno guardaba en su memoria toda la vida, porque enseñaba algo nuevo. Pero lo que Aaron escribe no vale ni el papel en el que está impreso. Si es que ha llegado a publicar algo alguna vez... Porque siempre habla de su próxima obra y nunca termina ninguna. Si su padre pudiera verlo... qué vergüenza.

Y la vida que lleva. ¿Sabe usted la vida que lleva? Aquí todo el mundo habla y al final toda Varsovia sabe lo que pasa. Son los años treinta, los que hemos vivido la Gran Guerra estamos de vuelta de todo, no sé a quién pretende sorprender haciéndose el transgresor con su vida lividinosa. Pero déjeme que le cuente: tiene relaciones con Celia, la mujer de uno de sus mejores amigos ¡y mayor que él! También está liado con una comunista, Dora, un verdadero cáncer para este país. Y con una actriz americana (judía, sí, pero americana. Habla yiddish como si masticara un zapato), ¡que también está casada! Y, por si fuera poco, también se trajina a la criada, Tekla, cuyo novio está vaya a saber dónde. Qué poca vergüenza.

Y ahora dice que se quiere casar con Shosha. ¡Shosha! Ah, ¿no conoce a Shosha? Es una de las hijas de Bashele, una vecina. De lo peor del barrio, ya le digo. El marido de Bashele las abandonó cuando las crías eran aún pequeñas y se lió con otra mujer. Vaya panorama. Pero Shosha... jugaba con Aaron cuando ambos eran niños. Él es uno o dos años menor que ella, no recuerdo bien, pero ya de crío era mucho más listo. Ella es más tonta que un nabo. Casi no sabe leer ni escribir y la echaron de la escuela por zoquete. Además, cuando era niña tuvo una enfermedad extraña y dejó de crecer. Tiene más de veinte años y parece una cría de ocho. Y mentalmente se ha quedado igual, todos en el barrio sabemos que es retrasada, pero no se lo decimos a Bashele. Lo que le faltaba: tener semejante carga en casa y saber que todos los vecinos nos damos cuenta de que su hija es subnormal.

Con ella dice Aaron que se quiere casar, que es el amor de su vida. ¡Ay, qué risa! ¡Si es incapaz de ir a la compra sola, porque se pierde! ¿Cómo va a ser una esposa? Ni siquiera podrá darle hijos, es imposible que crezca nada en ese cuerpecillo de muñeca. A saber qué intenciones tiene Aaron. ¿Quiere que le diga lo que pienso? Quiere que todo el mundo piense que es un buen hombre y que va a cuidar de ella. Pero qué va. Lo que quiere es tener una criada que no moleste y poder seguir acostándose con todas esas mujeres experimentadas ¡y casadas! Si lo supiera su padre...

viernes, 29 de abril de 2011

Arthur Schnitzler: La señorita Else

Idioma original: alemán
Título original: Fraülein Else
Año de publicación: 1924
Valoración: Muy recomendable

Bien, vamos allá, a ver qué tal esta novela, la verdad es que a Schnitzler solo lo conozco como autor teatral, y si vamos a ser sinceros, hace un mes y medio ni siquiera sabía quién era, pero bueno, venga, vamos allá. Empieza: vale, me sitúo, es el monólogo interior de una muchacha de diecinueve años, algo pagada de sí misma y algo tontita pero no tanto como la gente piensa. Está en un hotel de montaña con unos familiares, se aburre, coquetea con su primo Paul que coquetea con su prima Cissy. ¿Costumbrismo? ¿Novela psicológica? A ver, a ver, paciencia, sigo.

Ah, aquí estalló el conflicto: a la chiquilla le llega un telegrama de su madre, necesitan dinero, tienen deudas, su padre está en peligro de prisión, pero ¿cómo conseguir ese dinero? Qué cara dura la de la madre, sugerir a la pobre Else que se lo pida al señor Dorsday, ese viejo verde. Y claro, se veía venir, ¿es que la madre no lo veía venir? ¿O sí lo veía? Qué cara dura. Bueno, no voy a contar más, que luego los lectores de ULAD se quejan de que les destripo los libros. Ay, cómo sufre la pobre Else, cómo se debate entre unas opciones y otras, cómo le gustaría que su primo le hiciera caso a ella en vez de a la niña mimada de Cissy.

Pasan las páginas y ni me doy cuenta. Qué bien escrito está esto, pardiez. Cómo mezcla los pensamientos lógicos de la chavala con los no tan lógicos, las asociaciones espontáneas, los diálogos. Y cómo consigue que la acción se comprenda perfectamente solo con esos pensamientos. Qué personaje más curioso esta Else, dan ganas de abrazarla y de darle una bofetada al mismo tiempo... Ay, qué tensión, ya se acerca el final de la novela. Jejeje, mira, ha incluido unos cuantos pentagramas de música en medio del texto, qué original. Vaya, ya se ha acabado la novela, qué sensación más tonta de vacío. Voy a escribir una reseña, a ver si se me pasa...

También de Arthur Schnitzler: La cacatúa verde

jueves, 28 de abril de 2011

Colaboración: Sin rumbo, de Eugenio Cambacérès

Idioma original: español
Año de publicación: 1885
Valoración: está bien / recomendable

Según Aristóteles, el asno es el único animal que no tiene bilis negra, generadora de la melancolía, la cólera y los cólicos. La de nuestro protagonista es la clásica historia del hombre que no puede vivir como un burro: a pesar de su éxito económico y social, Andrés parece dueño de una innata -y fisiológica- imposibilidad para ser feliz, para encontrar su rumbo. Es el animal que no logra hallarse en su elemento.

Terrateniente en la pampa argentina, dandi y playboy en el Buenos Aires de finales del siglo XIX, nada le despega a Andrés la apatía más allá de un breve lapso de tiempo. No encuentra alfajor que le quite ese amargor a su saliva: la sociedad es una vidriera de máscaras y maquillaje; el campo, lejos de la idealización del beatus ille, evidencia que la vida es hiriente, violenta y brutal. Sin rumbo es una peculiar versión argentina del ser humano como bestia: el personaje está sumido en un vagar pesimista, sin Dios; sin un Canaán al que dirigirse, sin un rumbo previamente marcado, nuestra fisiología nos lleva a errar.

En la prosa de Cambacérès son recurrentes la comparación y la enumeración. La comparación es generalmente de carácter campestre o sensorial. En muchas ocasiones se atribuyen al hombre características animales con una intención no solamente lírica: quizá el autor quiera recordarnos la brutalidad del ser humano, su biología zoológica más allá de la razón y de la cultura. Del mismo modo, recurre al tropo de la personificación de la naturaleza para dar viveza a las descripciones del paisaje. Por su parte, la enumeración de términos o frases cortas y filosas refuerza la concisión y vuelve el texto ágil y palpitante.

La escritura de Cambacérès va directa al grano. Blandiendo un narrador omnisciente en tercera persona, el autor parece querer combatir un subjetivismo o relativismo narrativo, intención propia de la corriente naturalista en la que lo inscribimos: en el escaneado psicosanitario de este Prometeo moderno, no permite que la visión del personaje contamine la explicación del estado psicológico de Andrés. Con todo, rehuye la asepsia estilística y se permite dotar al texto de cierto lirismo y de un tinte muy personal.

Firma invitada: A. L. G.

miércoles, 27 de abril de 2011

Irène Némirovsky: El baile



Título original: Le Bal
Año de publicación: 1930
Idioma original: francés
Calificación: Está bien


Antoinette Kampf tiene catorce años y sus padres son unos nuevos ricos más preocupados por tener un nombre dentro de la sociedad francesa que por su propia hija. No es que la dejen desamparada (tiene una niñera inglesa que se ocupa de ella veinticuatro horas al día, una reputada profesora de piano, la llevan al mejor colegio, viste los mejores vestidos y siempre tiene todo tipo de comida en abundancia sobre la mesa), pero desde luego no le dan todo el cariño ni le prestan la atención que merece.

Antoinette sueña con crecer, convertirse en una mujer, enamorarse y, sobre todo, reza a Dios todas las noches para que se mueran todos (padres incluídos) los que la dejan de lado. Ignorantes de los sueños y la tristeza de la pequeña, los señores Kampf deciden organizar un baile que reuna a la flor y nata de la sociedad parisina: más de doscientas personas reunidas en la lujosa mansión del matrimonio, bailando al sol de la orquesta y disfrutando de las más lujosas viandas y del más exquisito champán francés. A pesar de todas las expectativas puestas en tal acontecimiento, una decisión repentina de la pequeña hace que la historia tome un giro inesperado y que sus progenitores se enfrenten con aquello que más temen: ellos mismos.

Escrita con la maestría que caracteriza a Némirovsky, El baile es una simpática novela corta que se centra en el universo de una preadolescente. Es interesante y está bien contada, pero, en mi opinión (quizá demasiado influida por lo mucho que disfruté Suite francesa), no deja de ser la crónica de una pataleta prépuber, más un cuento largo que una novela corta. Es decir, que sí, que Némirovsky escribía como una reina, pero la historia tampoco es para echar cohetes.

También de Irène Némirovsky: Suite francesa

martes, 26 de abril de 2011

Tony Judt: Algo va mal


Idioma original: inglés
Título original: III Fares the Land
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable

Esta obra póstuma de Tony Judt - profesor británico afincado en Estados Unidos, autor de ensayos importantes y reputado articulista – podría molestar a los que piensen de forma distinta suponiendo que alguno de ellos llegue a leerla. Pues, aunque está claro que su intención era otra: tratar de persuadir al norteamericano medio – tan hostil como todos sabemos a esta clase de cuestiones – de los beneficios de cierta intervención estatal en asuntos económicos, lo cierto es que la gran mayoría de sus lectores ya estarán convencidos de antemano y, quizá, considerarán obvios sus argumentos e, incluso, su postura excesivamente cauta. Pero, como él mismo se encarga de aclarar, la suya es una voz disidente en un mundo conquistado por la pretendidamente infalible ciencia económica – incluso ahora, cuando la realidad la ha puesto contra las cuerdas – donde las leyes del mercado no deben discutirse jamás. Precisamente uno de sus mayores méritos es la sensación constante de que no está abordando ninguna novedad, sensación causada por su razonamiento irreprochable, la claridad de sus planteamientos y su excelente síntesis de los antecedentes históricos. Aunque resulte algo repetitivo – probablemente a causa de un propósito didáctico que no oculta – y no es tan sistemático como debería, éste es un volumen de divulgación que hacía falta, que seguirá vigente muchos años y fue objeto de un trabajo febril en los últimos meses de la vida de Judt, que se daba cuenta de que se le acababa el tiempo.

El autor aborda los fundamentos éticos de esta intervención y su justificación histórica, insiste en el hecho de que un estado que se inhibe de la marcha económica de un país no es necesariamente más democrático y que ciertas limitaciones de la libertad individual, como “las cámaras de circuito cerrado, los rescates estatales de bancos de inversión demasiado grandes para dejarlos caer, las escuchas telefónicas y las costosas guerras en otros países”, pueden resultar al ciudadano mucho más agobiantes que los impuestos. Considera que las dos grandes causas de la decadencia de la izquierda de posguerra en los países occidentales son: la aparición, en los años 70, de una nueva izquierda individualista que, por razones de edad, no estaba tan convencida como sus padres de la necesidad de cooperación social y, en segundo lugar, el triunfo de la Escuela de Chicago, basada en las ideas de economistas austriacos de posguerra traumatizados por la experiencia del nazismo.

Las consecuencias están a la vista, en unos países más claramente que en otros. Por ejemplo, internet acorta distancias, difunde noticias de forma inmediata pero, en lo que concierne a la opinión pública y como sustituto de la prensa escrita, uniformiza los puntos de vista y propicia una visión de los hechos bastante más superficial. Además, todo es susceptible de privatizarse: los servicios postales, la sanidad, la seguridad ciudadana, los suministros de los ejércitos, ciertas áreas exclusivas de las grandes ciudades. Ni siquiera se salvan los clubes de futbol. La relajación ética a que todo esto puede dar lugar son más que evidentes. En palabras del propio Juddt “una vez que dejamos de valorar más lo público que lo privado, seguramente estamos abocados a no entender por qué hemos de valorar más la ley que la fuerza”.

Pero la tributación progresiva está desacreditada en Estados Unidos y, si bien cada vez menos, ha sido asumida en Europa por la mayoría de los partidos de derecha. En consecuencia, la izquierda no tiene hoy día mucho que ofrecer a no ser que se reinvente a sí misma. Y no es cierto que, como desde hace tiempo se quiere dar a entender, hoy día los conceptos izquierda y derecha hayan perdido vigencia. Como él dice, “los que se ganan la vida con su trabajo no quieren lo mismo que los que viven de dividendos e inversiones, los que no necesitan servicios públicos no quieren lo mismo que los que dependen de ellos, los que se benefician de la guerra tienen objetivos distintos de los que se oponen a ella” y así sucesivamente.

En resumen, ni el crecimiento ininterrumpido de los mercados, a costa de lo que sea, y en detrimento de las economías individuales de los que están por debajo en la escala social, es lo mejor que les puede ocurrir a los países ni es inevitable como se nos quiere hacer creer. Judt defiende la reincorporación del argumento ético dentro del discurso político del que formó parte indiscutible después de las dos grandes guerras y del que nunca se debió prescindir. Sobre todo porque el mundo se ha vuelto realmente peligroso desde el momento que “quienes ostentan el poder también han perdido el control, que ahora está en manos de fuerzas que se encuentran fuera de su alcance.”

lunes, 25 de abril de 2011

Pierre Michon: Rimbaud el hijo

Idioma original: francés
Título original: Rimbaud le fils
Fecha de publicación: 1991
Valoración: Muy recomendable

Acabo de terminar un libro que me ha encantado pero no sé muy bien cómo hablar de él, cómo catalogarlo, cómo hacer que los lectores de este post se digan a sí mismos: "Vaya, pues si lo localizo, me lo leo sin dudarlo".

El problema de Rimbaud el hijo es que no es ni un ensayo-ensayo, ni una novela-novela, ni un poema en prosa-poema en prosa, ni una biografía-biografía. No, qué va: lo es todo, algo que puede fascinar o provocar rechazo a esa clase de lector que no está para que se lo pongan complicado ya desde la base. Pero en este caso, ya sea por el apasionado tempo de la obra, ya sea por el loable análisis que el francés Michon hace de la persona (atentos a la alargada sombra de la mamma de Arthur Rimbaud, Vitalie Cuif) y existencia de su amado compatriota, recomendaría a estos lectores que fueran pacientes y que se dejaran embrujar por Rimbaud el hijo.

Y bueno, esto ya no es un problema, pero sí es cierto que para disfrutar de este híbrido creado como homenaje deslumbrante y entrañable (en el sentido más orgánico de la palabra) al príncipe de los poetas malditos, es necesario saber un poco de dónde salió Arthur Rimbaud, cómo se hizo célebre, cómo conoció a Verlaine y la clase de turbia relación que ambos mantuvieron, por qué dejó de escribir y cómo acabó sus días. Si no, el que lea este libro no entenderá por qué Michon saca a colación cietos nombres y ciertas figuras.

Pero gracias a Dios yo no he tenido ningún problema de este tipo. Qué va decir una que lleva una docena de años leyendo todo cuanto cae en sus manos del padre de El barco ebrio, el hermosísimo enfant terrible de los versos franceses nacido en Charleville, pervertido en París y deshumanizado en el norte de África. Vamos, que le doy las gracias desde aquí a Pierre Michon: no ha hecho sino engrosar aún más la lista de libros impecables engendrados en honor a Arthur Rimbaud.

domingo, 24 de abril de 2011

Ganadores del I Concurso ULAD de Reseñas

Reunidos (virtualmente) los miembros permanentes de ULAD, y después de una sesuda (ejem) y larga (ejem) meditación, hemos decidido por unanimidad que los tres ganadores del I Concurso ULAD de reseñas literarias son:

  • Felipe Cammaert, por su reseña de Tres ataúdes blancos, de Antonio Ungar
  • José Ignacio Rodriguez, por su reseña de Blankets, de Craig Thompson
  • Javier Agirre Ortiz, por su reseña de Las nubes de José Blanco

El premio del concurso consiste en un ejemplar del libro Traductor de sueños por Babilonia, de Sergio Oiarzabal, publicado por la editorial Masmédula. Las reseñas premiadas se publicarán en ULAD a lo largo de las próximas semanas, para disfrute de todos nuestros lectores.

Enhorabuena a todos los premiados, y ¡hasta el próximo concurso ULAD!

    sábado, 23 de abril de 2011

    Mi libro perfecto...

    ...no es un rectángulo ni un círculo, sino una hipérbola, que me aproxime siempre a algún lugar inexistente y cada vez más lejano: mi libro es un libro que me pierda.

    Me gustaría leer un libro que se adelantase a mis preguntas, que dialogase conmigo, que fuese premonitorio, que me desvelase secretos; un texto consejero que me despejase el camino, que siempre estuviese empezando y que no se acabara nunca. En una palabra, que fuese mágico.

    Mi libro soñado es una llave que no gira hacia la izquierda ni hacia la derecha, sino hacia todos los lados, y que precisa de una mente despierta y una imaginación inagotable para descubrir su mecanismo.
    Y es también la caja china a la que está unida la llave con una tira de cuero; una caja pequeña con muchos compartimentos, algunos fáciles de abrir, y otros que nunca han sido abiertos.
    Y es también el juguete perdido en el último rincón oscuro de esa caja, un ingenio que se puede oler, tocar, mirar, montar y desmontar, expandir como un acordeón, una caja de música llena de agujeros donde guardar las cosas importantes.
    Y, finalmente, mi libro soñado es también el escondite donde habitan la llave, la caja y los juguetes, un lugar remoto al que solo se puede llegar si conoces el mapa del tesoro.

    A mi libro perfecto le faltan páginas, así que soy incapaz de comprenderlo del todo, pero no importa, porque sin esas páginas el libro está todavía más completo que antes.

    Mi libro perfecto es el libro refugio, el libro abrazo, el libro amigo. Ese libro milagroso que parece que fue escrito expresamente para mí. Ese libro generoso que me acoge entre sus páginas y me regala la oportunidad de vivir otras vidas, de habitar otros mundos, mientras la Realidad se desmorona a mi alrededor.

    Abres un libro y te sumerges en una historia que te transporta, literalmente,a su mundo. Te absorbe, te introduce en su interior, y ya no estás en el sofá, ni en el tren: estás en esa historia que quieres leer. Vives lo que viven sus personajes, hueles lo que huelen, tocas lo que tocan, oyes lo que oyen. No lo estás leyendo, lo estás viviendo.
    Y cada vez que abres el libro perfecto, te transporta a otra historia, a esa que quieres vivir en cada momento. Se mueve contigo, te conoce y te hace experimentarlo todo.

    A mi libro perfecto no le sobran páginas. Tiene las justas, ninguna más. Cuando lo lees, no te entra un ansia maníaca, una necesidad irrefrenable por quitarle hojas y reciclarlas. Mi libro perfecto es breve y silencioso. Casi un suspiro. Es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

    Yo no busco libros que me rasquen las orejas ni que me den masajes en la ijada. Busco libros que, como cuervos despiadados, me arañen los ojos mientras leo y al mismo tiempo intenten -¿quizá en vano? el mal ya está hecho- curarme las heridas.

    Aún estoy leyendo el libro perfecto. No creo que lo termine nunca, pero lo sigo intentando.

    viernes, 22 de abril de 2011

    Frank Kafka: América (El desconocido)

    Título original: Amerika – Der Verschollene
    Idioma original: alemán
    Fecha de publicación: 1927
    Valoración: imprescindible

    Nunca podré agradecerle lo suficiente a Max Brod el que hiciera caso omiso de lo que su amigo le pedía con tanta vehemencia: quemar su obra. Si lo hubiese hecho, no habría conocido a uno de mis autores de mesilla. Lo confieso, me gusta Kafka. Mucho. Ya en otras reseñas he señalado mis preferencias por la literatura de corte existencialista (y digo de corte, porque si bien no podemos aplicarle estrictamente este apelativo a K., podemos decir que tiene “un aire”), y este autor es uno de mis ejes al respecto.

    Vale, El proceso es imprescindible, y El castillo, y ¿América- El desconocido? (aprovecho para decir que el verdadero nombre de esta novela inconclusa parece ser que es El desconocido, y no América, título atribuido después al texto por el mismo Brod). Si navegáis por la red podréis encontrar multitud de referencias a esta obra tildándola de positiva, alegre, menor, no tan imprescindible...sin embargo, discrepo. Y DISCREPO en mayúsculas.

    La historia narra en sus únicos siete primeros capítulos escritos y un capítulo final inacabado, el viaje de Karl Rossman a América. Sus padres envían a este joven de 16 años a casa de su tío, un empresario de éxito, para tapar el hijo ilegítimo que ha tenido Karl con una de las sirvientas de su casa. El hecho de que el autor no espere a que Karl desembarque para contarnos sus surrealistas o kafkianas situaciones podría indicarnos que no, que el título de América no está demasiado bien elegido. Además, Kafka nunca pisó suelo americano, de ninguno de los dos hemisferios. Más bien, utiliza la referencia a ese nuevo mundo precisamente para eso, para introducirnos en uno de esos viajes personales y desoladores a los que nos tiene acostumbrados.

    Ya digo que lo describen como libro alegre. Bueno,sí, encontramos un humor que no vemos en otras de sus obras, pero es irónico tirando a muy satírico y aunque nos provoque una sonrisa, no tiene nada de gracioso. También El proceso o El castillo, en algunos momentos, pueden parecernos hilarantes por lo absurdo, pero se trata de una hilaridad oscura. Además, el final, realmente sorprendente si lo comparamos con otros, no es el auténtico final del autor. Vamos, que si lo leéis, seguramente estaréis seguros de que, en un par de páginas más, la historia podría darse la vuelta y Karl podría volver a verse desengañado otra vez.

    ¿Menor? Puff, escrita antes que las dos obras es aquí donde podemos ver el germen de algunas de las ideas que después desarrollará más extensamente en el resto de sus obras. No olvidemos que se trata de una obra apenas esbozada, hay que juzgarla desde otro prisma.

    En fin, creo que queda claro que para mí es otro imprescindible. (Y recomiendo leerlo en el orden en el que se escribieron, así que deberíamos empezar por esta obra, luego El castillo y El proceso.)

    También de Kafka: Carta al padre, Un médico rural y Sueños.

    jueves, 21 de abril de 2011

    Blas Matamoro: Novela familiar. El universo privado del escritor


    Año de publicación: 2010
    Idioma original: español
    Calificación: Recomendable

    Es muy común que a los que nos gusta (mucho) leer también nos guste saber sobre los autores que escribieron nuestros libros más queridos. Aunque en algunos casos esta curiosidad llega a convertirse en el "efecto fan" y el lector en cuestión se convierte en el más ferviente admirador de un escritor (del mismo modo que los adolescentes forran sus carpetas con fotografías de músicos o actores), lo normal es que nos conformemos con saber ciertos datos (la fecha y lugar de nacimiento, algún premio importante recibido, alguna anécdota curiosa o estrafalaria, etc.). En muchas ocasiones, entre esos datos cobran gran importancia los orígenes y las circunstancias familiares del autor (dónde nació y vivió, cómo era su familia, si se casó, cuántas veces lo hizo...), pues suelen ser claves para entender ciertas obras o llegar a comprender por qué alguien escribió lo que escribió como lo escribió.

    Teniendo en cuenta todo esto, Blas Matamoro publicó en 2010 el ensayo Novela familiar. El universo privado del escritor (obra que ganó el Premio Málaga de Ensayo en 2009, por cierto), libro que hace un recorrido por la literatura universal a través de más de trescientos escritores y su vida privada. A través una red de pequeños ensayos, casi microrrelatos, Matamoro examina cada caso particular y explica cómo las circunstancias familiares marcaron la vida y la obra de todos esos autores.

    Así, conocemos a aquellos escritores "sin" padre (distinguiendo, claro, si el padre había muerto o salió a por tabaco y nunca volvió, si fueron hijos de madres solteras...) o con un padre autoritario y contrario a su vocación literaria, o incluso a aquellos cuyos padres también fueron literatos. También tiene gran importancia la figura materna, y eso nos lleva a conocer a aquellos escritores con madres encantadoras y conflictivas, a veces letradas y siempre idealizadas (para bien o para mal). Como también es idealizada la figura femenina, tanto por los escritores como por las escritoras, y la relación con sus hermanos, compartieran o no la vocación literaria del escritor en cuestión.

    Con autores estilo sencillo y atrayente, Matamoro desgrana las vidas de muchos de los escritores más grandes de todos los tiempos y, aunque no hace un estudio psicológico, sí aporta muchas pistas que nos ayudan a entenderlos y a leer sus obras. Es éste un libro que hay que leer poco a poco (si no queremos que tantos datos sobre tantos escritores nos aturullen) y es perfecto como obra de consulta. Un libro recomendable, en mi opinión, para todos aquellos amantes de la literatura.

    miércoles, 20 de abril de 2011

    Agustín Fernández Mallo: El Hacedor (de Borges). Remake

    Idioma original: castellano
    Fecha de publicación:
    2011
    Valoración: prescindible

    [Un Libro al Día ofrece en exclusiva para sus lectores un extracto de la entrevista que realizará en el 2061 a Augusto-Fernando Mállez, autor de un remake del célebre libro de Agustín Fernández Mallo, El hacedor (de Borges), Remake.

    ULAD-Así que se define Vd. como un apropiacionista.

    AFM-Eso es. Un apropiacionista de tomo y lomo. Pero no crea que me lo invento yo, no. Tengo mis predecesores, como todo el mundo. Allá a comienzos del siglo XX, por ejemplo, los ultraístas ya se apropiaban de anuncios publicitarios en sus poemas. Era su manera de introducir el collage en literatura.

    ULAD-Así que en realidad Agustín Fdez. Mallo no era demasiado original al repetirlo a comienzos del XXI, ¿no cree?

    AFM-Bueno, Fdez. Mallo llevó esta idea más lejos, apropiándose de todo un libro completo. Pero, de todas maneras, su originalidad consistía precisamente en no buscar la originalidad. Fue capaz de inventar una nueva épica de la copia, y ese fue sin duda su mayor legado.

    ULAD-¿No comparte entonces, la extendida opinión de que las apropiaciones de Fdez. Mallo estaban totalmente injustificadas? Su remake de El Hacedor, sin ir más lejos, contiene ejemplos notables. Es bien conocido que sustituyó "El poema de los dones" de Borges por una transcripción de un viejo spot: "Don don, ding ding don, don don, toma Lacasitos".

    AFM-Sí, en efecto, un ejercicio de pudor timorato que me he encargado de remediar. En su remake, Fdez. Mallo se cree muy audaz por incorporar algo considerado extra-literario: un anuncio. Ahora bien, es obvia la narratividad de esa tonadilla, que sigue presa en los límites de la letra escrita. En mi remake del libro he sustituido ese pasaje por una ración de croquetas.

    ULAD-¿Disculpe?

    AFM-Sí, verá, mi intención es la de violentar los límites de la literatura, así que primero pensé en ofrecer Lacasitos al lector, para salvarle de la esclavitud de la letra (a la que Fdez. Mallo seguía condenándole). Pero hubiera sido un ejercicio de apropiación demasiado evidente, así que opté por la croqueta. No se le escaparán, supongo, las muchas lecturas intertextuales que pueden hacerse.

    ULAD-Desde luego, desde luego... Oiga, ¿y qué me dice de todas esas páginas en las que sólo encontramos la frase "Me la sopla"?

    AFM-Fdez. Mallo, como sabe, siguió en su libro exactamente la misma estructura del libro de Borges. Hubo textos de Borges que a Fdez. Mallo no le dijeron nada, de modo que dejó el título y debajo puso, por ejemplo, "Éste me lo salto". Pero, de nuevo, se pasó de cauto. Leyendo su remake se hace evidente que la relación de muchas páginas con las equivalentes del libro de Borges es puramente incidental, traída por los pelos, que se decía entonces. (risas)

    ULAD-(risas)

    AFM-Lo que yo hago es reconocer mi verdaderos sentimientos hacia el texto original que estoy versionando. Ser más sincero, vaya. De ahí que la mayor parte de capítulos consten solamente de una frase, a saber, "Me la sopla".

    ULAD-¿No le preocupa caer en la más absoluta trivialidad?

    AFM-Más bien lo busco con todas mis fuerzas. ¿Qué hay menos trivial que lo trivial?

    ULAD-Ya...

    martes, 19 de abril de 2011

    Mario Vargas Llosa: El sueño del celta

    Idioma original: español
    Año de publicación: 2010
    Valoración: se deja leer

    Antes de empezar, y para situarnos, aclaro: Vargas Llosa nunca ha estado entre mis escritores favoritos. Disfruté mucho con Pantaleón y las visitadoras y con La tía Julia y el escribidor, dos novelas divertidísimas; y Los cachorros me parece un modelo acabado de novela experimental, muy en boga en cierto momento entre los escritores del "boom". No he leído Conversaciones en La Catedral ni La fiesta del chivo, de los que tengo muy buenas referencias. Pero en general, respeto la amplitud y la variedad de la obra del Premio Nobel. Por eso, y porque había oído buenas críticas, me acerqué a El sueño del celta con grandes esperanzas.

    Esperanzas que, en buena medida, han quedado defraudadas. No es que sea mala: es una novela correcta, dignamente estructurada (sin grandes virtuosismos: un doble plano presente/pasado y un narrador omnisciente focalizado en el protagonista) y pasablemente escrita (aunque se nota que Vargas Llosa no ha puesto ningún esfuerzo en el estilo; de hecho a veces cae en tópicos y latiguillos). Pero es sobre todo una novela sin poesía, sin imaginación, sin vuelo. Se diría que don Mario ha caído en una trampa en la que suele caer muchos escritores noveles: se ha documentado tanto sobre las andanzas del protagonista, Roger Casement, por el Congo, la Amazonia o Irlanda, que se ha sentido obligado a introducir toda esa información en el texto, en vez de usarla como fondo o como fuente para la creación literaria.

    Por otra parte, la novela palidece hasta casi desaparecer en comparación con otras novelas que han tratado temas semejantes. Qué decir de El corazón de las tinieblas (Conrad aparece como personaje en la novela, de hecho) o de la seccion africana del Viaje al final de la noche; y en el caso del Amazonas, ahí está La vorágine, obra maestra que sin duda Vargas Llosa debe conocer de sobra; u otras obras de literatura indigenista como Huasipungo. Esas novelas hablan del modo en que la maquinaria imperialista destroza a los habitantes de las colonias, igual que esta; pero a partir de esa idea construyen una obra de arte que ofrece muchas otras lecturas y que multiplica su capacidad de significación. Con El sueño del celta no pasa eso; ni si quiera consigue indignar, conmover o conmocionar con sus descripciones: es todo demasiado frío y funcionarial, como si se hubiera contagiado de los Informes que el propio Casement escribió sobre la situación del Congo o de las plantaciones de caucho del Perú.

    De hecho, tampoco tengo claro el porqué de la elección del tema (las atrocidades, siempre idénticas, cometidas por los Imperios en sus respectivas colonias), que a estas alturas resulta algo obvio y trillado: las brutalidades del colonialismo han sido ya destapadas, criticadas, expuestas e irregularmente expiadas por los imperios responsables; denunciarlas ahora no tiene mayor mérito ni exige especial valentía. Salvo que Vargas Llosa esté intentando decir que estas atrocidades todavía ocurren hoy en día, algo que probablemente sería verdad, pero que no me encaja con las habituales posiciones políticas del escritor...

    Puede que esté siendo demasiado duro con la novela, pero es porque, evidentemente, de un Premio Nobel uno solo puede esperar la excelencia. Y esta no es una novela excelente. Es una buena novela, una novela correcta, pero que no deja huella. Qué le vamos a hacer.

    lunes, 18 de abril de 2011

    Dennis Lehane: Shutter Island

    Año de publicación: 2003
    Idioma original: inglés
    Calificación: Se deja leer

    "Aquí todos flotan", piensa el lector de esta novela, recordando la frase del payaso más famoso de la literatura de terror (creado por Stephen King), al poco de empezarla. Flotar en el sentido de que todo el mundo está como una cabra, de que todo es muy raro, de que la narración es confusa, de que el autor estaba en un momento peculiar de su vida.

    Este es uno de los libros extraños de Lehane, escritor de obras memorables como Mystic river o Cualquier otro día. Es bastante breve, y presta poca o ninguna atención, frente a aquellas, a la composición de la época o del estado general de la sociedad civil. Pero miento: quizá sí lo hace, pero exclusivamente de un lugar concreto (una isla) y de una sociedad civil específica (sus habitantes).

    El argumento es sencillo: una paciente del Hospital Penitenciario Ashecliffe, para enfermos mentales graves (y peligrosos), se ha fugado. El problema es que, físicamente, de acuerdo con las condiciones de vida de los pacientes y las de seguridad, impuestas por los médicos, es imposible que se haya fugado. Además, el Hospital está en un islote. Así que las autoridades envían a los agentes federales Teddy Daniels y Chuck Aule para investigar. Y todo esto en una época indeterminada en la que no existían teléfonos móviles (el pleistoceno de la novela negra).

    Lo que se encuentra Teddy, el protagonista, cuando llega, es un microcosmos sórdido y podrido, en el que conviven una serie de pacientes con profundas psicopatías, violentos, junto a un prácticamente marcial grupo de vigilantes y unos cuantos doctores muy extraños, oscuros, sibilinos. La atmósfera es misteriosa: el lugar es como el sueño de misántropo, lejano y cubierto de niebla; el clima es feroz, cambiante y riguroso; las comunicaciones son frágiles y, por supuesto, se pierden; los personajes siempre hablan como con doble sentido, como si al decir "hola" el lector interpretara, aun sin decirlo el autor, que han dicho "te vamos a joder". O algo peor. No es que sean, como suele decirse, "tíos chungos", sino que TODO es chungo.

    El resto es, propiamente, el libro: la investigación avanza, los médicos ponen problemas para que los federales puedan seguir determinadas pistas, la mujer desaparecida esto, el terrible pasado del protagonista lo otro, los vigilantes son demasiado agresivos, huele como si fuera a revelarse un secreto... Mientras avanza la acción, el lector va conociendo una estupenda colección de locos perdidos y, poco a poco, Teddy va cayendo en una imparable pérdida de la razón, poseido por sus sentimientos de culpa, miedo y dolor. El final del libro es la clave y sin él nada tiene sentido.

    La prosa es justita. Creo que Lehane escribe muy bien cuando se pone, pero en este libro no me deslumbra, no me lleva preso sin interrupciones como en otros casos. Me parece un poco atolondrada, dubitativa. Me tropiezo en el ritmo, me aburro con algunos párrafos, como si el narrador no prestara atención a lo que está contando. Pero entretiene, un rato.

    La peli me pareció que estaba bastante bien llevada, por cierto.

    domingo, 17 de abril de 2011

    Asa Larsson: Aurora boreal


    Título original: Solstorm
    Año de publicación: 2003
    Idioma original: sueco
    Calificación: Está bien


    —Así que, aunque se apellide Larsson, no tiene nada que ver con el creador de Lisbeth Salander.
    —No, nada, simple coincidencia. Imagino que en Suecia Larsson debe de ser un apellido bastante común. Como Pérez.
    —Ya. Pero la protagonista del libro también es una chica joven e independiente que vive en Estocolmo. Seguro que tiene un montón de traumas, como la Salander, y es la mejor en su campo, haga lo que haga.
    —Pues no. Tiene un pasado que no es el más ejemplar que digamos, pero ninguna historia de abusos ni cosas raras o truculentas. Es abogada, pero tampoco una especialmente brillante. Ni siquiera tiene bufete propio, es una asalariada del montón.
    —Y, ¿cómo se mete en un berenjenal de asesinatos e intrigas?
    —Resulta que aparece asesinado Victor Strangard, el predicador más famoso de Suecia, y la que encuentra el cuerpo es su hermana. Sobre ella recaen inmediatamente todas las sospechas, así que la protagonista va a ayudarla.
    —¿Por qué?
    —Porque son del mismo pueblo y, cuando eran adolescentes, eran amigas.
    —Ya. E imagino que habrá un policía simpático que creerá en ella cuando nadie más lo haga y la ayudará a descubrir al asesino, ¿no?
    —No exactamente. Hay un fiscal que es como para dar de comer aparte y un par de policías que investigan el caso y te llegan a caer bien, pero no hacen nada especial por ella o se saltan las normas a la torera para avanzar en la investigación. Son bastante correctos.
    —Vamos, que no hay tanta emoción como en los libros del otro Larsson y los personajes no son el colmo del carisma… ¿Cómo es posible que este libro lleve más de veinte reimpresiones a la espalda?
    —La razón es que está bien escrito. Puede que no sea el colmo de la buena literatura y que no te tiemblen las piernas de la emoción cuando lo leas, pero la Larsson sabe escribir. La trama está bien llevada, los personajes están bien construidos… Maneja muy bien las normas de la novela negra y no hay un happy end típico de las películas hollwoodienses.
    —En resumen, ¿me lo recomiendas?
    —Sí, está bien. Te lo lees en dos o tres tardes, te da la dosis justa de emoción y misterio y pasas el rato. No se puede pedir más.
    —También es verdad. Lo que pasa es que tanto libro de misterio en Suecia ya carga un poco, al final no sabes si los libros de ese estilo están bien o van a ser noveluchas que no valen nada pero se publican para aprovechar el tirón. ¡Si no paran de publicar novela negra nórdica! Como ésa sea la realidad en el Norte, dentro de poco no va a quedar allí ni el apuntador.
    —Ja, ja, ja, sí, la verdad es que se han pasado un poco con el boom escandinavo. Pero, si el libro está bien, da igual de dónde sea.
    —Supongo. Pero yo este año me voy de vacaciones a Canarias, por si acaso.

    sábado, 16 de abril de 2011

    Mercè Rodoreda: La calle de las Camelias

    Idioma original: catalán
    Título original: El carrer de les Camèlies
    Año de publicación: 1966
    Valoración: recomendable

    Mercè Rodoreda me resulta una narradora desconcertante, y me gustaría saber si a alguno de vosotros, lectores, os ocurre lo mismo. Me explico: su prosa sencillamente hilada, empapada del lenguaje hablado, tiene la habilidad de conducir al lector -o a esta lectora- a través de los acontecimientos contados casi como entre algodones. Tanto es así, que, en un principio, uno puede incurrir en el error de creer que lo que se narra es igualmente liviano. Pero no: en algún momento, uno toma súbita conciencia de que lo que está leyendo son como puñaladas en el estómago. Sorprendentes y dolorosas.

    Esta novela cuenta el descenso a los infiernos de Cecilia, una mujer profundamente marcada por el abandono que sufrió al nacer. A pesar de ser recogida y criada por una amorosa pareja de señores de mediana edad, Cecilia tendrá problemas desde el principio para encontrar su espacio en el mundo, y lo buscará desesperada e infructuosamente en la cama de diversos hombres. La calle de las camelias narra la lucha continua de Cecilia por lograr la independencia económica pero sobre todo emocional que le otorgará, al fin, la libertad.

    Narrada en primera persona, la novela está conformada en su mayor medida por los recuerdos de Cecilia, o los recuerdos que ella tiene de los recuerdos de otros personajes: nos explica, por ejemplo, cómo le contaron que fue abandonada y encontrada en la calle de las Camelias, y las especulaciones de los vecinos con respecto a su origen, lo cual está inevitablemente distorsionado por su propia subjetividad. Pero creo que lo que más condiciona esta elección de la primera persona son los silencios de la protagonista: es importante lo que nos cuenta, pero es mucho más importante todo lo que se calla.

    viernes, 15 de abril de 2011

    E. Annie Proulx: Atando cabos

    Idioma original: inglés
    Título original: The Shipping News
    Año de publicación: 1993
    Valoración: Muy recomendable

    Algunas veces, no muchas, se pone en nuestro camino una historia que parece hecha a medida para el momento y lugar en que nos encontramos. Entonces vamos prolongando la lectura, alternándola con otras, dedicándole el menor tiempo posible pues no querríamos que se acabase nunca.

    En este caso no servirá de nada, pues una serie de personajes entrañables nos seguirá acompañando mucho tiempo. Comenzando por ese hombre bueno al que, en un principio, nadie parece valorar. Un ser de lo más común, no hay que esperar de él nada extraordinario. Pero ocurre que, en algunas vidas o en algún momento de esas vidas, enamorarse puede resultar un error. Y, si difícil es reconocerlo, más aún lo es llegar a asfixiar un sentimiento que el tiempo ha dejado crecer libremente.

    Pero la tragedia, que se suele presentar sin previo aviso, trae consigo la urgencia de renovarlo todo. Entonces pasamos de la ciudad de Nueva York, en la que apenas habíamos reparado y que podía haber sido cualquier otra, a las costumbres marineras, las continuas inclemencias del tiempo en Terranova y a sufrir con los personajes las penalidades propias de un clima tan extremado como aquél.

    Al lector se le obliga a sumergirse, como en las aguas de ese mar omnipresente, en un mundo que es como un espejismo dónde nuestro protagonista ha de adaptarse a las condiciones del lugar (clima y paisaje como trasunto, una vez más, de las adversidades) que va sobrellevando con temple, serenidad y paciencia, a través de una prosa muy descriptiva, con abundantes frases sin verbo, sobre todo al principio, y asociaciones novedosas que en algunos párrafos la aproximan a la prosa poética. Los avances son pequeños, las conquistas insignificantes, pero no hay duda de que se está construyendo una vida palmo a palmo y ése será su verdadero triunfo.

    La impasible belleza de un paisaje marcado por los rigores del frío, el encanto de lo cotidiano en cualquier circunstancia, las señas de cada etapa vital, la amistad (o la buena vecindad o el compañerismo), el amor, la paternidad van pasando por el personal tamiz de la autora para convertirse en un trozo de realidad no exento de lirismo. Por eso no es de extrañar que, inspirándose en una narración tan visual como ésta, tan anclada en los detalles, se produjera una película de igual título pocos años después de su primera edición.

    No olvido el elemento misterioso, que no se concreta nunca pero que siempre está ahí: el que la naturaleza encierra para el hombre y el del hombre hacia sí mismo. Y el constante presentimiento de algo inminente que nunca acaba de llegar.

    jueves, 14 de abril de 2011

    Zoom: La hija de los guardeses, de George Gissing

    Idioma original: inglés
    Título original: The daughter of the Lodge
    Fecha de publicación: 1901
    Valoración: Muy recomendable

    El hombre atractivo que ilustra este post no es otro que el escritor británico George Gissing, uno de esos personajes de la historia de la literatura que poseen una vida de película.

    Resulta que el bueno de Gissing, huérfano de padre, fue expulsado de su colegio por robar una generosa cantidad de dinero, gracias a lo cual se fugó con una prostituta a los Estados Unidos para hacer a la mujer su esposa sin tener que aguantar monsergas varias de su entorno.

    Pero no piensen que nos encontramos ante un maldito al uso, no, qué va...La obra de Gissing contiene tanto novelas como relatos, obras de teatro o ensayos esmerados y minuciosos que demuestran por si solos qué clase de mente dotada poseía su autor, un hombre sereno y sensato que no se cortaba ni media a la hora de criticar el mundo que le rodeaba. Entre sus frutos destacan por encima del resto Mujeres solteras (el título lo dice todo, ¡y eso que se trata de un hombre que murió a principios del siglo XX!) o La nueva Grub Street, un libro que pone a parir la afectada y presuntuosa sociedad londinense de la época, fascinada por los artistillas pretenciosos, que Gissing padeció en sus propias carnes.

    La hija de los guardeses es una maravillosa historia de Gissing que leí gracias a que Alba Editorial sacó en 2008 un logrado compendio de relatos en los que las féminas y sus luchas sociales y personales son las protagonistas: "Cuando se abrió la puerta. Cuentos de la nueva mujer".

    ¿Y que por qué considero que este relato es muy recomendable? Pues una vez más, tratando de no destrozar la agradable sorpresa al lector, sólo diré que cuenta cómo una joven de familia humilde (la hija de los guardeses de una mansión de ricachones), pese a volver a casa con el mentón mirando al cielo gracias a sus estudios y sus logros, se da cuenta de que los "ricos de toda la vida" siguen viéndola a ella y a los suyos como seres inferiores. Y sí: hablamos de 1901..., ¿o no?

    miércoles, 13 de abril de 2011

    Torgny Lindgren: Agua y otros cuentos

    Título original: Berättelserna
    Año de publicación: 1983-1999
    Idioma original: sueco
    Calificación: Muy recomendable

    Comienzo esta reseña confesando que, hasta que este libro llegó a mis manos, no había oído hablar de Torgny Lindgren. Y es una lástima, porque ahora, 207 páginas después, me doy cuenta de que durante años me he perdido a uno de los más interesantes narradores que conozco. Miembro de la Academia Sueca, está considerado uno de los grandes escritores contemporáneos y tiene a sus espaldas una larga carrera como novelista y escritor de relatos.

    En Agua y otros cuentos, el autor reúne sus narraciones más importantes escritas entre 1983 y 1999, pero, cosa curiosa, no las organiza por orden cronológico (como es habitual), sino que las agrupa por temas: primero, las de tema rural; después, las de tema bíblico o mitológico; y, por último, las que hablan de la creación artística.

    Con un estilo sencillo y, sin embargo, absolutamente poético (reconozco haber leído algunos cuentos varias veces seguidas sólo por disfrutar del fabuloso uso del lenguaje del que hace gala), Lindgren nos cuenta historias tan dispares como la de la búsqueda de agua en una región sueca tan árida que bien podría pertenecer a África y no al país nórdico; la de Lot y su mujer y lo que ocurrió después de que ésta se transformase en estatua de sal; la del agricultor que comete un crimen y éste se delata en sus cultivos; la de Buda y la trampa que le tendió el espíritu del mal o la del entierro de Thomas Mann (en mi opinión, una de las mejores del libro).

    Independientemente del tema tratado, todos y cada uno de estos relatos merecen el tiempo invertido en ellos. Fantásticos, conmovedores, terribles, curiosos… podría calificarlos de mil maneras y aun así siento que me quedaría corta. Porque lo mejor que se puede hacer con estos cuentos es leerlos. Y, una vez terminada la lectura, volver a la primera página y leerlos otra vez.

    martes, 12 de abril de 2011

    Zoom: Daisy Miller de Henry James

    Idioma original: inglés
    Título original: Daisy Miller. A Study.
    Año de publicación: 1878
    Valoración: Recomendable

    Desde el atrevimiento que da la ignorancia, afirmo: Henry James es mucho mejor escritor de novellas o relatos, que de novelas largas. Y esto lo digo después de haber leído solo una de las segundas (Washington Square, que me pareció un peñazo) y tres de las primeras: Otra vuelta de tuerca (algo desfasada pero muy bien escrita); Los papeles de Aspern (magnífica, magistral, sensacional, algún día escribiré la reseña) y esta de hoy, Daisy Miller, que no me ha parecido tan genial como Los papeles..., pero que desde luego es un ejemplo de técnica narrativa y creación de personajes.

    En realidad, Daisy Miller tiene una curiosa mezcla de comedia sentimental y tragedia clásica. De hecho, he leído que hay dos versiones (la de 1878 y otra "remasterizada" por el propio escritor en 1909), y que la primera es más ligera; la segunda más trágica. No sé de cuál de las dos es traducción el texto que he leído yo, pero la impresión que me ha dado es de un progresivo adensamiento y oscurecimiento de la trama, a medida que pasan las páginas.

    Todo empieza de la manera más inocente, con un encuentro casual entre la encantadora Daisy Miller, muchacha americana inigualablemente hermosa, despreocupada y coqueta, y Winterbourne, un joven también americano, más preocupado por las convenciones sociales; un encuentro casual en Suiza al que sigue un encuentro premeditado en Roma, donde la joven Daisy reparte sus encantos entre el tal Winterbourne y otro joven no tan joven, el italiano Giovanelli; y donde las habladurías la condenan y la estigmatizan por su conducta demasiado libre y su excesivo trato (¡a solas! ¡y de noche!) con hombres solteros.

    Esta misma mezcla de comedia y tragedia hace que me surjan dudas respecto al mensaje moral (si es que hay alguno) que transmite la novela: ¿culpa James a la joven Daisy por su conducta inapropiada, por no saber adaptarse a las normas sociales o, por lo menos, por no comprender que la opinión de los demás puede tener efectos en nuestras vidas? ¿O por el contrario la presenta como una mártir del convencionalismo y la represión burguesa que impiden que las personas ser libres y felices? En la primera mitad de la novela da la impresión de lo segundo: el lector, como Winterbourne, se enamora de la naturalidad, la gracia y la belleza de Daisy; pero luego, ya en Roma, cuando el propio Winterbourne parece condenarla y rechazarla, ya no queda tan claro. ¿Y si toda individualidad y excentricidad no fuera aceptable, ni deseable?

    En realidad, probablemente no importa, probablemente sea imposible saberlo. Daisy Miller es una obra literaria cervantina en ese aspecto: tiene la cualidad de presentar a sus personajes sin juzgarlos y sin manipularlos para hacerles decir lo que el autor quiere decir. Y encima solo tiene 30 páginas...

    lunes, 11 de abril de 2011

    Johann Wolfgang von Goethe: Las desventuras del joven Werther

    Idioma original: alemán
    Título original: Die Leiden des jungen Werther
    Año de publicación: 1774
    Valoración: imprescindible

    Esta novela epistolar nos habla de Werther, un joven voluble y apasionado cuyo subjetivismo transforma la realidad en la que vive: no solo la Naturaleza parece impregnar sus emociones, sino que él mismo contagia a la Naturaleza de sus estados de ánimo. Por eso podemos decir que Werther es un relato más de emociones que de acciones.

    Huyendo de algún sitio y de alguna mujer, el joven llega a Walheim, una pequeña ciudad donde se dedicará a la vida ociosa y contemplativa del artista desocupado: paseos campestres, pintura, fiestas... Allí conocerá a Lotte, un "ángel del hogar" que cuida de sus hermanos tras la muerte de su madre. Werther hará caso omiso de las voces que lo previenen sobre enamorarse de una joven comprometida.

    El futuro matrimonio de ella trunca desde el principio el posible romance entre ambos jóvenes. Aunque también el lector tiene que estar prevenido: como toda la novela está narrada a través de la distorsionada lupa de Werther, resulta imposible conocer los verdaderos sentimientos de Lotte con respecto al joven y con respecto a su prometido, Albert. Este último se nos presenta como la figura antitética del romántico Werther: hombre práctico, no derrocha tiempo que no le reporte beneficios; mesurado, no hace alarde de grandes pasiones.

    Werther intentará en distintas ocasiones enderezar su vida y mitigar las pasiones que la dominan, pero, ¡oh!, ¿qué alma romántica podría tener éxito en tal empeño, y más a finales del siglo XVIII?



    El síndrome Werther se propagó en el momento de la publicación del libro, contagiando las venturas y desventuras del protagonista a los jóvenes románticos de la época. La moda wertheriana condicionó incluso los modos de vestir: ellos querían ser Werther; ellas, Charlotte. Y muchos decidieron terminar como el protagonista.

    Pese al éxito arrollador de la novela, Goethe siempre se arrepintió de haberla escrito. ¿Quizá porque creyese que en ella quedaban demasiadas fantasías y pasiones pueriles al descubierto...?

    Con ayuda de un pajarito...

    domingo, 10 de abril de 2011

    Jiří Kratochvil: En mitad de la noche un canto

    Título original: Uprostřed nocí zpěv
    Año de publicación: 1992
    Idioma original: checo
    Calificación: Muy recomendable


    Jiří Kratochvil pertenece a ese grupo de escritores que aparecieron en el panorama literario checo después de 1989, en la llamada “era post-Kundera”. Como ocurrió con tantos otros autores originarios de la Europa comunista, su obra fue publicada de forma clandestina hasta la Revolución de Terciopelo y tuvo que ejercer las profesiones más dispares (que nada tenían que ver con su vocación literaria) para poder sobrevivir. Afortunadamente, desde entonces ha sido internacionalmente reconocido (ha sido galardonado con numerosos y prestigiosos premios) y se dedica exclusivamente a la literatura desde 1995. Es autor de novelas, relatos y ensayos alejados de las técnicas narrativas convencionales (y, por lo tanto, más que interesantes) y siempre relaciona sus obras con Brno, ciudad en la que nació y ha pasado la mayor parte de su vida.

    En mitad de la noche un canto, como no podía ser de otra manera, también está ambientada en Brno y comienza con la gestación y nacimiento de su protagonista, Petrík, en “aquel año que sería el último de la guerra y el primero de la paz”. A medida que el narrador de la historia crece y evoluciona, Kratochvil nos guía en un viaje por una fantasmagórica Brno cuyos habitantes viven al límite y que cambia casi más deprisa que el propio protagonista, al compás de los vertiginosos cambios políticos y sociales que experimenta todo el país.

    En esa Brno siempre onírica, siempre fantástica y a pesar de todo siempre real, el protagonista se ve constantemente amenazado por un omnipresente y casi kafkiano Ellos, aquellos que siempre vigilan y tienden trampas, mientras su madre intenta sacarlo adelante y ambos sufren la desaparición de su padre.

    Con una prosa rica y compleja, continuos saltos en el tiempo y un argumento que en todo momento mezcla lo alegórico y lo real, En mitad de la noche un canto se nos presenta como una magistral tragicomedia marcada por la búsqueda del padre y de la propia identidad en un mundo siempre cambiante. Pero también demuestra que Kratochvil es uno de los mejores escritores de nuestro tiempo y que su talento literario rompe todos los estándares a los que nos hemos acostumbrado.

    Como dijo el propio Milan Kundera, “las obras en prosa de Jiří Kratochvil son el mejor evento ocurrido en la literatura checa desde 1989”. Ahí es nada.

    sábado, 9 de abril de 2011

    Alda Merini: La Tierra Santa

    Idioma original: italiano
    Título original: La Terra Santa
    Año de publicación: 1984
    Valoración: Muy recomendable

    Supongo que esto os ha pasado a muchos: hay un escritor que no conocéis, del que no habéis oído hablar nunca. Luego un día, alguien os lo nombra u os lo recomienda, y de repente está por todas partes: está en todas las librerías (antes también estaba, pero tú no lo veías), una cita suya encabeza este poemario, esa película está basada en una novela suya, aquel crítico escribió un ensayo sobre su obra... Algo así me pasó con Alda Merini: hace un año, no sabía quién era. La conocí porque una buena amiga italiana puso varias citas suyas en el facebook; después de eso, Alda Merini empezó a surgir espontáneamente aquí y allá, como si todo el mundo la conociera y me lo hubiera estado ocultando; así que cuando el fin de semana pasado encontré en una librería de Lisboa una edición bilingüe de esta obra, supe que tenía que comprármela.

    Sospecho que este no es el mejor libro de Alda Merini, porque he leído otros poemas que me han gustado más, pero aun así es un poemario de sorprendente claridad, desnudez y dureza. La Tierra Santa no es un libro de lamentaciones, sino de meditaciones en torno a la ausencia, al aislamiento y a la locura. Es, en realidad, una selección de cuarenta poemas (saben a poco) realizada por su editora, Maria Corti, de entre todos los que Merini escribió durante sus internamientos en un sanatorio cercano a Milán. El manicomio, en la palabra de la autora, se transforma en una Tierra Santa alucinada y cruel, sin paraíso:

    Ho conosciuto Gerico,
    ho avuto anch'io la mia Palestina,
    le mura del manicomio
    erano le mura di Gerico
    e una pozza di acqua infettata
    ci ha battezzati tutti.
    Pocas veces, creo, la claridad clásica de la forma ha contrastado tanto con la crudeza del fondo: ese universo de muertos en vida (apartados de la sociedad, enajenados en más de un sentido) que es el manicomio. La poeta, dolorosamente lúcida, percibe la realidad que la rodea y la convierte en metáfora universalizable, por lo que el universo poético está lleno de muros, enfermedad, soledad y símbolos bíblicos y orgánicos básicos (pájaros, hierba, tierra, sol). Los poemas, generalmente cortos y de versos cortos, componen una obra coherente dominada por la ausencia: la ausencia de libertad, de armonía, de contacto humano.

    Hace un año no sabía quién era Alda Merini. Ahora, que estoy en una cafetería de la Avenida Roma (pura coincidencia) leyendo este libro, mientras en una mesa de al lado una chiquilla canta canciones de misa, me gustaría poder seguir leyendo el resto de su obra. Y me apetecería llamar a Txiki para preguntarle si conoce a esta poeta, si la ha leído, porque creo que le gustaría.

    viernes, 8 de abril de 2011

    Jorge Luis Borges: El hacedor

    Idioma original: castellano
    Fecha de publicación: 1960  
    Valoración: muy recomendable

    Esta vez tengo una buena excusa para avanzar otro pequeño trecho de mi taimado proyecto "Todo Borges": se ha publicado hace poco el remake que ha hecho Fernández Mallo de este libro en cuestión. Estoy leyendo la versión nocillesca y no quería dejar de hacer reseña del original antes de dedicarme a la copia. Lógico, ¿no? Platónico, al menos.

    Este es quizá el libro más heterogéneo de Jorge Luis Borges (en dura competición con Atlas). En él hay relato, poesía y ensayo: o sea, todo lo que Borges sabía hacer e hizo. Como es habitual en toda su obra, los límites entre géneros no están nada claros. Los poemas son lo más reflexivo de todo el libro, mientras que no hay ningún ensayo que no se convierta en narración. Lo peculiar de El hacedor es su falta de propósito y de unidad.

    Las piezas que lo componen incluso fueron escritas en diversos momentos. Sin embargo, o precisamente por eso, se trata de uno de los libros más inconfundiblemente borgianos. Los espejos, la ceguera, el anhelo imposible de encerrar el mundo en la palabra, el anglosajón y sus mitologías, Dante: todas las obsesiones de Borges están aquí. Contiene textos celebérrimos como el "Poema de los dones" o "Borges y yo". Si tuviera que elegir, yo me quedaría con dos. Uno se titula "Ragnarök" y narra un supuesto sueño del propio Borges. En el sueño, los Dioses vuelven tras un exilio de siglos, pero lo que al principio es entusiasmo colectivo no tarda en truncarse... El otro pertenece a la parte final del libro, que está separada del resto bajo el título "Museo". En esta parte Borges se dedica a lo que mejor sabía hacer: el fake, el extracto de erudición apócrifa. La pieza a la que me refiero también es bastante conocida, y probablemente sea uno de los textos literarios más citados por lógicos, filósofos y críticos de arte: "Del rigor en la ciencia". Lo podéis escuchar aquí.

    No es un "imprescindible" a la altura de Ficciones, por ejemplo, pero sí es un gran texto, que debéis correr a leer si es que no lo habéis hecho ya. Y por favor, ni se os ocurra leeros antes el remake de Fernández Mallo.  

    También de Borges: Antología de la literatura fantástica, Ficciones, Atlas, Otras inquisiciones, El Aleph, Historia universal de la infamia, Qué es el budismo, Siete noches e Historia de la eternidad.

    jueves, 7 de abril de 2011

    Anne-Sophie Brasme: Respira

    Idioma original: francés
    Título original: Respire
    Fecha de publicación: 2004
    Valoración: Está bien

    Hay libros que resultan ser precisamente lo que se sospechaba que eran, y en estos tiempos que corren, en los que magnificar obras mediocres (o directamente malas) es una técnica del todo lícita para lograr vender lo máximo posible, se agradece.

    Respira es la primera novela de una joven francesa (Anne-Sophie Brasme, 1984) que cuenta lo que nos resume su contraportada o la reseña que podamos leer en cualquier revista literaria. Ni más ni menos: Charléne, una adolescente especialita y sufrida, cuenta desde su celda qué le llevó a asesinar a su presunta mejor amiga, una maquiavélica de manual que pasó de considerar a la protagonista su amiga del alma a humillarla y maltratarla sin piedad. Y ya está...

    Y sí, el argumento puede recordarnos a una película de después de comer basada en hechos reales, pero bueno, ya estábamos advertidos, y desde luego, el estilo que utiliza Brasme para contar esta historia de obsesiones, locuras, vacíos afectivos en aturdidas almas adolescentes, etc, etc, es conciso y efectivo, directo y crudo, algo que tiene mucho mérito en una escritora de tan sólo veinte inviernos. Ah, y lo de "respira" es porque la protagonista/heroína tiene asma, una enfermedad que dota al relato de un toque de asfixia y ansiedad que le va muy bien.

    Dejo al lector que juzgue por sí mismo Respira y vea que tiene su cosita esta primera novela que quizás sea la carta de presentación de una escritora peculiar de esas que dejan con la boca abierta con cada nuevo atrevimiento literario.

    miércoles, 6 de abril de 2011

    B. Traven: El tesoro de Sierra Madre

    Título original: Der Schatz der Sierra Madre
    Idioma original: alemán
    Fecha de publicación: 1927
    Valoración: muy recomendable

    Leí esta novela hace muchos años ya, en un momento en el que escogía los libros de una colección titulada: “Biblioteca mundial de grandes aventuras”, donde estaban Ivanhoe, David Copperfield y El fantasma de la ópera entre otros. Y le llegó el turno a esta novela de 300 páginas cuyo autor, en su momento, no conocía de nada. No es que el título me llamara mucho la atención, pero me estaba quedando sin opciones. Así que empecé a leerlo.

    Enseguida comprendí que el contexto en el que lo había incluido no era muy acertado: el título puede inducirnos a pensar en una búsqueda del tesoro, y la colección nos lo mete en el saco de las aventuras…pues no va por ahí la cosa. Sí y no, pero más no que sí. Me explico.

    Nos situamos en el México de 1930, donde aún podemos ver las secuelas de la revolución mexicana. Dos de nuestros protagonistas, Dobbs y Curtin, se encuentran en paro y buscan trabajo en el puerto, mendigando incluso, pero todo sin mucho éxito. Deciden probar suerte en los pozos petrolíferos, pero es un trabajo muy duro y mal pagado. Hasta que conocen a nuestro tercer protagonista, Howard, un hombre mayor que les cuenta historias sobre minas de oro y riquezas. Suena bien, y deciden unirse a él y buscar alguna mina de oro en la Sierra Madre.

    Y ahí es donde se acaba el argumento de la gran aventura, pues, y aunque el autor ya nos había dado muestras de ello al tratar el trabajo de los jornaleros y el de los pozos petrolíferos, la novela se convierte en una llamada a luchar contra la opresión de la clase trabajadora y en un alegato contra la ambición y sus terribles consecuencias. Cómo el ser humano puede transformarse por unas migajas de poder y cómo todos arrastramos un halo de fatalidad que siempre nos alcanza. La cosa está en cómo salimos de ella.

    Muy bien escrita, crítica, poderosa y real, tan real que estremece, pues la leí muy joven y varios pasajes me impactaron por su violencia narrativa y la dureza de sentimientos que demuestran algunos personajes. En el recuerdo, me veo rodeada de una atmósfera asfixiante, al modo de la que produce Crimen y castigo.

    Sobre el autor se ha escrito muchísimo, pero basta con saber que no quiso que se supiese nada de él, ni en vida ni después de muerto. “Dan cuenta los nada menos que 31 pseudónimos que utilizó, las siete nacionalidades que dijo detentar, las 32 profesiones que en algún momento afirmó haber ejercido, y las 19 personalidades que se le adjudicaron (según contabiliza Javier Marías).” Quizá una militancia tremendamente activa dentro del anarquismo que le llevó fuera de Alemania tiene algo que ver...

    martes, 5 de abril de 2011

    Beryl Bainbridge: La excursión

    Título original: The Bottle Factory Outing
    Año de publicación: 1974
    Idioma original: inglés
    Calificación: Recomendable

    Que conste que yo sólo sé de la excursión del domingo lo que me han contado. Que la organizó Freda, una de las pocas inglesas que trabajan en la fábrica. Porque aquí, sobre todo, trabajamos italianos. Porque el dueño de la fábrica es italiano. Y embotellamos todo tipo de vinos y licores, muy buenos todos. El trabajo no es bueno. Es monótono y hace frío y los trabajadores beben demasiado y al acabar la jornada están todos borrachos. Un desastre. Pero a lo que iba. La excursión.

    La organizó Freda, decía, esa chica rubia y gordita que siempre lleva a Brenda pegada a su sombra. Vaya carácter tiene, por cierto, cualquiera se enfada con ella. Como se le meta algo entre ceja y ceja… No hay más que ver cómo ha removido Roma con Santiago para conseguir que todos nos fuéramos de excursión. Y cuando digo todos, quiero decir todos, ¿eh? Jefes y trabajadores. Claro que ése era el deseo de Freda. Si va todo el mundo, va también Vittorio, el sobrino del dueño, y nadie que tenga ojos en la cara puede no ver cómo ella lo persigue constantemente.

    Como hace Rossi con Brenda, por otra parte. Rossi es el encargado y tiene las manos largas como un día sin pan. Todos los días llama a Brenda aparte y todos sabemos lo que pasa cuando se encierran en la oficina, aunque la pobre intente evitarlo. Qué infeliz, con ese carácter que tiene hacen con ella lo que quieren.

    En fin, que me desvío del tema. La excursión, decía. Lo que me han contado es que se reunieron todos en la fábrica, se fueron al campo embutidos en los coches como sardinas y allí pasó de todo. La gente se emborrachó, se peleó (sí, sí, Patrick volvió con la ceja partida), hubo quien jugó al fútbol, montaron a caballo… incluso encontraron un cadáver. Una lástima, sí. Había salido un día tan bonito…

    Pero qué puedo decir yo, no estuve allí. No sé quién era el cadáver ni qué pasó después. Ni si Freda consiguió a Vittorio o Rossi a Brenda o con quién se lió Patrick a tortas. De todas maneras, es irlandés y todas las noches bebe más de la cuenta y la lía en algún bar, podría haber sido cualquiera. Y las chicas… bueno, ya sabemos cómo son las inglesas. Todas unas descocadas, sin sentido del honor ni de la familia. Una pena. Este país… en cuanto pueda me vuelvo a Italia. Como dice Patrick, que en cuanto pueda se vuelve a Irlanda, porque no entiende el carácter de la gente de aquí. Normal…

    Pero me vuelvo a ir del tema. La excursión, decía. No puedo contarle mucho, ya le digo que me dejaron en tierra. No pude ir.

    lunes, 4 de abril de 2011

    Chico Buarque: Budapest

    Idioma original: portugués
    Título original: Budapeste
    Año de publicación: 2003
    Valoración: Muy recomendable

    Budapeste no es, como yo creía, la primera novela de Chico Buarque, sino la tercera (la última, que ya reseñamos aquí, es Leche derramada). Pero sí es la más aclamada por la crítica, y la que confirmó que no se trata de un cantante que en sus ratos libres escribe libros, sino de un creador polifacético capaz de adaptarse a distintos medios. Y efectivamente, Budapest es una novela excelente, poética y sorprendente por su historia y por sus personajes, tanto como por su estilo.

    Budapest cuenta -con cuidado desorden y desconcierto- la historia de José Costa (luego, Zsozse Kósta), escritor fantasma (lo que popularmente se conoce como "negro") especializado en escribir artículos, discursos y autobiografías ajenas; en uno de sus viajes, Costa aterriza accidentalmente en Budapest, y allí se enamora del idioma húngaro, de sus sonidos y de su propia dificultad. Entonces empieza una doble vida entre Rio de Janeiro y Budapest; entre su mujer, Vanda, presentadora de la televisión brasileña, y su profesora de húngaro, Kriska, con la que mantendrá una escurridiza relación.

    No hay que dejarse engañar por el título: esta no es una novela sobre Budapest; de hecho, Chico Buarque ha reconocido que no había estado en Hungría cuando escribió la novela. El tema fundamental, diría yo, es la actitud del protagonista (y del autor) hacia la palabra: una palabra que, por un lado, en su trabajo como "negro", utiliza y manipula y viola y prostituye; pero que todavía conserva su enorme capacidad de atractivo exótico cuando se convierte en un idioma extraño y misterioso. La misma fascinación por la palabra que demuestra Chico Buarque en su estilo, preciosista y poético.

    domingo, 3 de abril de 2011

    Anónimo (mayas quichés): Popol Vuh (Libro del Consejo)

    Idioma original: quiché
    Fecha de publicación: no hay una fecha clara
    Valoración: muy recomendable

    Últimamente me hallo rodeada de los antiguos mayas, los tengo por todas partes, susurrándome cosas sobre Itzamná o Kukulkan...y obligándome a leer muchísimo, que si la costa de Yucatán, la ciudad de Tikal, el dichoso Popol Vuh...vale, lo confieso, no me susurran nada, es más aburrido que eso, he estado preparando un curso sobre ellos pero es como si estuviesen por todas partes!

    En fin, que hoy presentamos una de los pocos textos que se han conservado de esta cultura después de la quema masiva a la que fueron llevados cientos de libros mayas. Se le llama la Biblia de los mayas pues nos cuenta su visión de la cosmogonía y la mitología, esenciales para entender su cultura.

    El texto ha pasado por multitud de manos y países. Lo redactaron los mayas quichés, en idioma quiché pero con caracteres latinos (esta era una buena forma para que no fuese enviado directamente a la quema) y nos cuenta fray Francisco Ximénez que data de mediados del siglo XVI . Permaneció oculto hasta 1701, cuando los mayas quiché decidieron mostrárselo. Tradujo el texto al castellano, estructurándolo en dos columnas: una en quiché y otra en castellano. Después de viajar a Europa y pasar por varios países, fue devuelto a América y hoy se conserva en Chicago. Por fin se ha podido estudiar y se ha intentado desentrañar su significado.

    Se puede dividir en cuatro partes. Primero nos narra la creación del mundo, y cómo dividen el mundo en Caan, trece escalones ascendentes y descendentes donde moran los trece señores del supramundo; Xibalbá, con sus nueve peldaños también ascendentes y descendentes y sus nueve señores del inframundo; y Cab, la superficie de la tierra, un cuadrado plano con las cuatro esquinas gobernadas por un punto cardinal, y donde nace la Gran ceiba que con sus ramas toca el Caan y con sus raíces el Xibalbá, uniendo todo lo que habita en esta estructura romboidal.

    Después, los tres intentos fallidos de creación del ser humano, hasta que dan con el maíz y el invento funciona; las leyendas y aventuras de varias parejas de gemelos legendarias y un breve repaso de la historia de los reyes de Yucatán.

    Dependiendo de la traducción,nos encontramos ante una lectura amena, y divertida. Sí, lo he escrito bien, divertida, pues la parte referente a las leyendas de los gemelos es graciosisima. Se centra sobre todo en la pareja constituida por Hunahpú e Ixbalanqué, y cómo descienden al Xibalbá y engañan a los señores de la noche. Es tronchante leer cómo se hacen trastadas unos a otros, como cortan una cabeza que se suplanta con un calabacín, hay mosquitos espía, engaños como: “Sentaos en ese banco, que estaréis cansados” y se sientan, y se achicharran el trasero porque el banco estaba al rojo vivo, etc...

    Una forma de acercarse a la cultura maya de primera mano y entender su visión del mundo. ¡Ah!, y si os estáis preguntando sobre si hay más referencias a estas historias, pues sí, en las pinturas del sitio de San Bartolo o en las de Bonampak se encuentran testimonios del Preclásico y Clásico mayas que lo confirman.

    sábado, 2 de abril de 2011

    Donald Ray Pollock: Knockemstiff

    Título original: Knockemstiff
    Año de publicación: 2008
    Idioma original: inglés
    Calificación: Muy recomendable

    Knockemstiff existe. Es un pueblo situado al sur del estado de Ohio (EE.UU.), aunque hoy en día está casi deshabitado. Donald Ray Pollock, el autor de Knockemstiff (el libro de relatos), nació y creció allí. Dejó el instituto a los diecisiete años, trabajó en una planta cárnica, en una fábrica de papel (en la que estuvo treinta y dos años) y, tras graduarse en la universidad (a los cincuenta y cinco años, que tiene mucho mérito), publicó esta colección de relatos que lleva el mismo nombre que su lugar de origen. Y, sinceramente, te quita las ganas de querer visitarlo.

    Porque Knockemstiff es un pueblo olvidado de la mano de Dios. Es un agujero. Apenas tiene doscientos habitantes y quien no es un drogadicto o un borracho es un subnormal fruto de la endogamia. Y siempre hay alguien que es blanco de la violencia de los demás. No hay una sola persona que no haya recibido una paliza, aunque algunos tienen gran experiencia dándoselas a los demás. Da igual si se trata de su mujer, de sus hijos, de alguien que se ha metido con ellos o de alguna persona que pasaba por allí y aparentaba ser normal y feliz. Lo importante es que no tenga una sonrisa en la cara al acabar el día.

    Y da igual lo que digan, es casi imposible salir de allí. Para cuando quieres darte cuenta, tienes Knockemstiff corriéndote por las venas y amarrándote al porche de casa, a la dosis diaria, a la pelea vespertina o el sexo sucio ocasional. Pollock lo consiguió, sí, pero quedó tan marcado por el lugar que ha tenido que escribir una colección de relatos para sacárselo de dentro. Dice que todos los personajes y lo que se cuenta en el libro son fruto de su imaginación, pero no me lo creo del todo. Hay tanta sordidez y frustración y todo parece tan real… La verdad es que no sé si estamos ante un maestro de la narrativa o ante alguien que ha vivido en el infierno. Quizá las dos cosas.

    viernes, 1 de abril de 2011

    Zoom: La tortuga, de Patricia Highsmith

    Título original: The turtle
    Idioma original: inglés
    Fecha de publicación: 1975
    Valoración: Recomendable

    "La tortuga" es un relato incluído en Crímenes bestiales, un libro de cuentos de una de las grandes damas de la literatura negra: la norteamericana Patricia Highsmith.

    No hace demasiado, cierta escritora compatriota de la Highsmith sacó al mercado un libro biográfico poniendo a la célebre autora, al menos humanamente, verde que te quiero verde. Pero es que según se cuenta, Patricia Highsmith, una mujer muy guapa en su juventud y de buena familia, adolecía de un carácter más bien reservado, arisco, poco sociable e incluso desagradable.

    Marcada por una relación amor/odio con su madre (la cual, al quedarse embarazada muy joven y pasar el padre del tema, llegó a confesarle a su hija que estuvo a punto de provocarse un aborto envenenándose) y sus tendencias homosexuales, y acusada de muchas cosas malas (antisemitismo inclusive), las creaciones de miss Highsmith supuran negritud a mansalva. Pero son muchos los que reivindican la obra de este genio procurando separarlo de lo que fue el ser humano que lo contenía.

    En numerosas ocasiones su obra ha sido llevada al cine gracias a la riqueza de sus retorcidos personajes y sus tramas asfixiantes. Pocos serán los que no hayan visto alguna película del oscuro suplantador Ripley o la magna Extraños en un tren, basada en la primera novela de la autora.

    El cuento que hoy reseño forma parte, como ya he indicado, de un compendio de relatos que como su propio título indica, cuenta historias en las que animales con cualidades humanas son el autor/detonante de asesinatos de todo tipo.
    Dejo al lector que descubra qué pasa con la tortuga de agua que da título a este cuento en el que una madre dominanta e insoportable que trata a su hijo como si fuera un muñeco manipulable y ridículo, aparece un día en casa con una linda tortuguita, al parecer, una mascota para el crío...

    El final, seguro que deja a más de uno con la desagradable sensación que a mí me dejó ya que la crueldad de los adultos con los niños y los animales, y el deseo de vendetta de un infante quedan más que bien condensados y nos dan pistas de lo que la Highsmith sentía por su madre.

    PD: "La tortuga" puede leerse en Ciudadseva, esa maravillosa página que nos permite disfrutar de maravillosos cuentos de todas las épocas y autores...