sábado, 31 de julio de 2010

Jon BIlbao: Como una historia de terror


Idioma original: castellano
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable

Hace días que terminé de leer esta estupenda recopilación de cuentos escritos por Jon Bilbao y, sin lugar a dudas, tengo que decir que me sorprendieron muy gratamente, empezando por el primero de todos. La verdad es que el título del libro es muy revelador acerca de su contenido: son cuentos de terror aunque, como bien se dice en la contraportada del libro, "Jon Bilbao nos asoma a las amenazas que a menudo esconde lo cotidiano." Y es que en Como una historia de terror no vamos a encontrar cuentos típicamente de terror, con un ambiente marcadamente gótico o unos personajes extraídos de nuestras peores pesadillas. Por el contrario, el escritor asturiano ahonda en los miedos que se esconden en las situaciones más rutinarias y que las convierten en situaciones embarazosas, traumáticas y obsesivas.

El libro comienza por los "Prolegómenos", uno de los cuentos que más me han gustado, si bien es cierto que probablemente sea uno de los más simples y menos imaginativos. Durante unas horas nos inmiscuimos en la vida de una pareja y viajamos con ellos por las frías calles de una ciudad. Mientras tanto, compartimos con ellos el misterio en torno a un artículo sexual que han reservado y van a recoger. La atmósfera del cuento se tiñe desde el primer momento de un erotismo que engancha al lector hasta las últimas líneas.

Pero éste es sólo el inicio porque a partir de aquí Jon Bilbao nos muestra otras historias que rozan el absurdo, como la del vecino ladrón de ropa interior de "El ladrón de lencería", o que mezclan el mundo de las pesadillas con la realidad, como en el cuento que da nombre al libro "Como una historia de terror".

Jon Bilbao, además, recibió el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2008, concedido por RNE, por este libro de cuentos.

viernes, 30 de julio de 2010

Enrique Vila-Matas: Dublinesca


Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 2010 
Valoración: Se deja leer

El editor perfecto pone fin a su carrera perfecta y es entonces cuando se encuentra consigo mismo. Hasta la fecha se había dedicado a acumular personalmente los defectos que no podía permitirse en su vida profesional. ¿Es que el editor con el que sueñan los autores ha de ser un tipo pasado de rosca? No parece muy lógico. Tampoco está nada claro cual es el mensaje/s que se dirige a los editores, pero no hay duda de que alguno hay.

Un escritor aburrido que se pone en la piel de un editor apático y decadente para sincerarse con lectores hastiados. Y no se le ocurre nada mejor que divagar sobre el famoso viaje conmemorativo exhibiendo la mayor parte del tiempo una erudición al alcance de todos.

Lo sé, por mucho menos, se quemaba en la hoguera a la gente.

Sigo. Diálogos disparatados, repeticiones constantes, escenas absurdas, divagaciones encadenadas cuyo objetivo, - el viaje a Dublín - suena tan artificial como el resto. Ni siquiera su supuesta originalidad le salva; encontraremos más de uno si nos ponemos a buscar parecidos. A Herzog, por ejemplo. Pero no es Herzog. Falta vida, credibilidad, genio, falta amenidad, ironía, comunicación con el lector. Y, sobre todo, la impronta personal del que escribe.

Si algún mérito tiene es su crítica de la literatura contemporánea. Unas cuantas frases certeras sobre el estado de la edición actual que podían haberse convertido en un buen artículo de prensa.

La tercera y última parte es la mejor con diferencia. Una vez rebasado el omnipresente Joyce, lo que resta es un relato largo sobre el declive profesional y humano que, sin producir excesiva emoción, resulta algo más digerible. Hemos llegado al meollo de la historia, el autor se deja de anotaciones eruditas, se humaniza, notamos que empieza a creer lo que cuenta. En realidad, sigue sin contarnos nada pero lo hace bastante mejor. Ahora el hombre en que se ha convertido Rivas (antes era una entelequia) es capaz de transmitir lo que vive e incluso podemos entenderle. Lo malo es que, aunque de forma más amena y verosímil, se sigue repitiendo.

jueves, 29 de julio de 2010

Kazuo Ishiguro: Un artista del mundo flotante

Idioma original: inglés
Título original: An Artist of the Floating World
Año de publicación: 1986
Valoración: Muy recomendable

Hace ya más de un año, en la entrada que Sonia escribió sobre Nunca me abandones, la última novela de Ishiguro, dejé un comentario de lo más agresivo diciendo que la novela no me había gustado nada (algo en lo que me ratifico) y que Ishiguro me parecía "un escritor sobrevalorado". Empiezo a plantearme que aquel comentario quizás fue una demostración de que "la ignorancia es atrevida", porque lo hice después de haber leído solo dos novelas del escritor anglo-japonés (Los inconsolables y Nunca me abandones), y en cambio sin haber leído ninguna de sus primeras obras, ni la más conocida de todas ellas, Lo que queda del día. Ahora acabo de terminarme Un artista del mundo flotante y me parece que, definitivamente, Ishiguro se merece otra oportunidad.

Lo cierto es que Un artista... es distinta a las otras dos: es una novela, por así decirlo, mucho más japonesa, y no solo porque se sitúe en el Japón inmediatamente anterior y posterior a la Segunda Guerra Mundial, sino también por la forma en la que está escrita: sencilla, delicada, llena de matices, que recuerda, salvando algunas distancias, a maestros de la narrativa japonesa como Mishima o Kawabata (aunque sin sus descripciones casi pictóricas de paisajes).

También sé que ha influido para que me guste la novela, el que hable de varios temas que me resultan especialmente atractivos: el papel del artista (pintor, en este caso) en la sociedad; la relación entre arte y política, la memoria y el olvido como acto voluntario y muchas veces tramposo, o la influencia del pasado sobre el presente. El personaje principal, un anciano pintor japonés que en su momento se implicó en la campaña de violento nacionalismo prebélico, y que ve cómo las nuevas generaciones toman el poder del país e introducen nuevos valores y nuevos modos de vida, se plantea todas estas cuestiones, y se ve en la obligación de renegar de su propio pasado y a todo aquello en lo que una vez creyó. Lo mejor, para mi gusto, son los diálogos, superficialmente siempre corteses, como dicta la norma japonesa, pero llenos de tensiones, agresiones veladas y luchas de poder.

Después de esto, definitivamente voy a buscar Lo que queda del día a ver qué tal...

miércoles, 28 de julio de 2010

Matteo Motterlini: Trampas mentales. Cómo defenderse de os engaños propios y ajenos


Idioma original: italiano
Título original: Trappole mentali. Come diffendersi dalle proprie illusioni e dagli inganni altrui
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable

Vivimos en la era de la información. En todo momento nos abordan miles de datos de todo tipo, la mayoría de los cuales se instalan en nuestro cerebro de forma inconsciente. Sin embargo, todos creemos que somos lo suficientemente inteligentes y, sobre todo, críticos como para discernir cuáles de esos datos recibidos de forma indiscriminada son importantes y qué argumentos, creencias o actitudes son erróneas o inútiles. Y sí, todos nos equivocamos.

¿Acaso reaccionamos igual cuando nos ofrecen una hamburguesa que tiene el 70% de carne magra y cuando nos dicen que tiene el 30% de grasa? ¿O cuando sufrimos una enfermedad que tiene el 98% de posibilidades de curación o el 2% de posibilidades de llevarnos a la tumba? En ambas situaciones nos han dado la misma información, pero de forma diferente y, a pesar de la objetividad de los datos, hemos reaccionado de forma distinta. Y no sólo eso, sino que nuestros actos posteriores al procesamiento de esos datos variarán dependiendo del modo en que los hemos recibido.

Sin ser conscientes de ello, nos creemos más críticos de lo que realmente somos, lo cual puede tener consecuencias funestas, especialmente si extrapolamos los ejemplos mencionados a la política o la economía, por ejemplo. Pues ser un experto en un área determinada no nos hace inmunes a las trampas que nuestro propio cerebro nos tiende a diario. Porque es nuestra mente la que hace que tomemos decisiones equivocadas y, a menudo, atolondradas, aunque creamos que hemos sopesado todos los pros y los contras y que hemos reflexionado a fondo.

Este libro habla de nuestra forma de pensar y razonar y de cómo participan en ella nuestros prejuicios. Como si fuera una guía del pensamiento, nos muestra las trampas más comunes en las que nos hace caer nuestra propia mente, para que las tengamos presentes y estemos preparados para sortearlas en el futuro. Así, aprendemos qué son los "objetos/datos ancla", en qué consiste el falso consenso, el efecto halo o el wishful thinking y, entre otras muchas cosas, por qué no podemos –ni debemos– fiarnos ciegamente de nuestra percepción (por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=Ahg6qcgoay4). Un libro muy interesante, sin duda, que, si bien no va a solucionarnos la vida, sí hará que de ahora en adelante prestemos un poco más de atención a lo que nos rodea.

martes, 27 de julio de 2010

Beatriz Preciado: Pornotopía

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 2010
Valoración: muy recomendable

...O de cómo desvelar las ambiciosas e insospechadas intenciones de Hugh Hefner, el revolucionario del batín de seda. ¿Hefner? -pensaréis-. ¿El mismo anciano risueño que sigue posando rodeado de 'conejitas' en su Mansión Playboy? ¿Acaso hay algo más trivial que la vida alegre del fundador de una revista erótica? Pues en efecto, lo que hace Beatriz Preciado en este libro es precisamente repasar la vida y la obra de este magnate del porno light. Y os diré algo: el resultado es una lección de la mejor teoría contemporánea.

Preciado toma Playboy como si fuera una célula bajo el microscopio y le aplica los recursos interpretativos de la Filosofía última: principalmente, las consideraciones de Foucault sobre las tecnologías de producción de la subjetividad y la teoría de los hábitats de Sloterdijk. Así, lo que parece a simple vista un banal proyecto de entretenimiento se convierte, ante los ojos asombrados del lector, en la punta de lanza del 'régimen farmacopornográfico' en que vivimos -según Preciado-. Hay una serie de hechos que no deben desconocerse para entender este diagnóstico.

Playboy nace en 1953 como una mera revista con fotos de chicas desnudas, sí, pero pronto se va desarrollando a su alrededor un archipiélago de espacios con unas características propias. Primero viene el diseño de un espacio imaginado, publicado en la propia revista: el Ático Playboy. Después, a su imagen y semejanza, se construye la Mansión Playboy en Chicago (1959), modelo de todos los Clubs Playboy que se abrieron por todo el planeta. A esta siguieron la Mansión Playboy West en Los Ángeles (actual domicilio de Hefner) e incluso el avión privado Big Bunny (el Gran Conejo). Según Preciado, esta proliferación de espacios dedicados a la promiscuidad masculina heterosexual tiene un claro enemigo: la típica casa familiar de los suburbios americanos.

Al ofrecer un contramodelo del espacio familiar predominante en los 50 Hefner pone en crisis los roles de género y los modos de sexualidad que le estaban asociados. Sus casas para solteros reivindican para el varón la esfera privada que hasta entonces era reservada a la mujer, pero, al mismo tiempo, la modifican sustancialmente (para evitar cualquier riesgo de feminización). El resultado son espacios des-domesticados, concebidos como emisores y receptores de información y centros de producción de placer altamente tecnológicos. Convirtiendo sus mansiones en platós de televisión, Hefner inventó los realities que ahora nos invaden y anticipó la provisión de cibersexo a través de webcam. El actual declive de su emporio sólo se debe al éxito universal del modelo que inventó.

Preciado analiza las implicaciones del archipiélago Playboy con un rigor admirable y una prosa elegante y precisa. Decir que merece ser finalista del Premio Anagrama de Ensayo se queda corto.

lunes, 26 de julio de 2010

Alfred Döblin: El amigo de los animales


Título original: Der Tierfreund
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: la del recopilatorio, 1979; la de los relatos, a principios del siglo XX
Valoración: recomendable

He vuelto a encontrar, de casualidad, otro libro de esos que te alegras que se hayan cruzado en tu camino. Y, tal y como se merece este autor, a través de una historia rocambolesca y muchos senderos entrecruzados, casualidades del destino y azares varios. Perfecto. Conocía al autor por una de sus obras maestras, Berlin Alexanderplatz, y aún no se me había ocurrido traerlo al blog- oh, cielos, mea culpa-. Pero, a través de este recopilatorio de relatos, podemos presentarlo y, otro día, traer alguna de sus Obras.

Con Döblin nos encontramos ante el representante fundamental del expresionismo literario. Compañero de Brecht en Der Sturm, este alemán- judío de origen polaco tuvo una vida dificilísima. Pensador de izquierdas y crítico con el mundo que le tocó conocer y sus dos guerras mundiales, es autor de obras imprescindibles. Pero hoy nos acercaremos a una de sus primeras obras, este recopilatorio de relatos.

Aunque no poseen la calidad que desarrollará después, son muy entretenidos. Mezcla de cuentos, fábulas y fuertes críticas encubiertas, escenas de la vida cotidiana...vamos, un popurrí de trescientas páginas que no deja indiferente. Me han llamado la atención los cambios de registro de un relato a otro, pues en una de esas escenas cotidianas vemos a dos jóvenes de un barrio obrero alemán hablando con su jerga; después, a una dama de alta alcurnia definiendo sus modales aristocráticos, o a unos animales en rebelión que también poseen su lenguaje particular.

Satírico, divertido, asombroso y, por supuesto, impredecible. La lógica no guía sus líneas y no tienes ni idea de que se le va a pasar a Döblin por la cabeza a la hora de dar por terminado el relato. Esta impredecibilidad se agradece, la verdad, en un momento en el que asistimos a tantas historias repetidas y cuyos finales conocemos de antemano. No ocurre lo mismo con estos relatos. Ideal para trayectos en tren, autobús,metro o tranvía, y vacaciones. Se podría añadir a la serie de libros para el verano!

domingo, 25 de julio de 2010

Graham Swift: Últimos tragos

Idioma original: inglés
Título original: Last orders
Año de publicación: 1996
Valoración: recomendable

Conocí a Graham Swift en un contexto curioso: en un congreso sobre traducción en el que utilizaron ejemplos tomados precisamente de Last Orders para hablar de las dificultades de traducir narrativa humorística. Y bueno, lo de humorística lo dicen ellos, porque Últimos tragos es tremendamente irónica, pero sobre todo muy áspera, casi misántropa, donde no hay personajes buenos y los amigos terminan no siéndolo tanto.

El argumento de la novela no es que sea especialmente original, pero sí efectivo: un grupo de cuatro amigos de un barrio humilde de Londres se reúnen para cumplir la última novela de otro amigo suyo, recientemente fallecido, que pidió que esparcieran sus cenizas en la costa. Durante este viaje, los cuatro amigos recordarán distintos momentos de sus relaciones entrecruzadas y no siempre pacíficas ni sinceras; cada cual intentará hacer las paces con el muerto, consigo mismo y con los demás, sin conseguirlo siempre.

Vamos, que el esqueleto narrativo no es el colmo de la originalidad, pero la novela está bien trabajada, alternando las voces de los distintos protagonistas, y desvelando poco a poco sus traumas, sus tensiones, sus traiciones, sus fantasmas. Aunque a veces carga la mano un poco demasiado por el lado dickensiano del asunto, la verdad es que es una buena novela de personajes.

Por cierto, que el título de la novela presenta sus complicaciones para traducirse al castellano, resueltas solo a medias con el "últimos tragos" que han elegido; porque "last orders" es, en inglés, la última ronda que sirven en los bares antes de cerrar (y que en algunos sitios se anuncia con una campana), pero también, considerando el argumento de la novela, podría referirse a las últimas voluntades de una persona antes de morirse. A mí se me ocurre que "última ronda" igual habría quedado mejor, aunque tampoco respete ese segundo significado; en todo caso, reconozco que era difícil encontrar un sintagma en español que equivalga al original. ¿A vosotros se os ocurre alguno?

sábado, 24 de julio de 2010

VV.AA: El libro de los gatos


Idioma original: varios
Año de publicación: 2008
Valoración: Está bien


Al lado del ser humano desde hace miles de años, los gatos son animales odiados y amados a partes iguales; de hecho, es más que habituales que la gente se defina como amante de los perros o amante de los gatos, pero casi nunca de ambos. Sin embargo, hay algo en lo que coinciden todos: los gatos son animales fascinantes, independientes, elegantes, misteriosos... Muchos son los calificativos que se les ha dedicado a estos animales a lo largo de la historia y, aun así, parecen no ser suficientes.

Como prueba, os presento El libro de los gatos, una curiosa antología que reúne a 60 poetas que desde el siglo IX hasta nuestros días han dedicado parte de su obra a estos animales. Así, nos encontramos en este ejemplar a escritores como Jorge Luis Borges, T.S. Eliot (cuyo poema sobre los nombres de los gatos es especialmente hermoso), Reynaldo Jiménez, John Keats, Olga Orozco, Fernando Pessoa, Ezra Pound, Malú Urriola o William Wordsworth, entre muchos otros, lo que demuestra el influjo que han tenido, tienen y seguramente tendrán los felinos en nuestras vidas.

Como ocurre en cualquier antología, habrá poemas que nos gusten mucho y otros que no nos digan absolutamente naa. Es cierto, especialmente teniendo en cuenta que en este libro se han reunido poetas de épocas y estilos muy diversos y que escriben en idiomas diferentes. Pero es necesario reconocer su originalidad y creo que es interesante leerlo y descubrir lo que estos animales han inspirado a muchos poetas que admiramos y a otros que, gracias quizá a esta obra, podemos empezar a admirar.

viernes, 23 de julio de 2010

August Strindberg: La señorita Julia

Título original: Fröken Julie
Idioma original: sueco
Fecha de publicación: 1888
Valoración: muy recomendable

La señorita Julia es una "tragedia naturalista" del escritor sueco August Strindberg. En un único acto que condensa un lapso de unas pocas horas, la obra nos presenta a la aristócrata que da nombre a la pieza y a Juan, el sirviente con el que mantiene relaciones sexuales durante una confusa noche de San Juan de finales del siglo XIX. A partir de ese momento, ambos personajes tendrán que decidir cómo lidiar con las consecuencias de lo que han hecho.

La obra trata, a grandes rasgos, del poder. Y de la lucha por poseerlo. Trata también de la necesidad de salirse de los límites que marca la clase social y, más aún, de buscarse a sí mismo fuera de dichos límites. Y de la crueldad de utilizar al otro para conseguirlo.

Como bien explica el propio Strindberg en el prólogo de la obra, ésta no es una obra naturalista "al uso": los personajes no están únicamente marcados por la herencia, la genética y el entorno, sino por sus propias aspiraciones, por la brumosa magia de la noche de San Juan e incluso por factores físicos como la menstruación, en el caso de la señorita Julia. Encontramos, pues, personajes de aplastante profundidad psicológica, llenos de contradicciones y absurdeces que se nos van descubriendo en el tira y afloja al que hacía referencia en el segundo párrafo.

Algunos de los diálogos son verdaderamente extraordinarios: más que crudos, bestiales. Y para muestra, un botón; éste es un monólogo de la señorita Julia después de que Juan haya matado a su pajarito.

¿Usted cree que no puedo ver la sangre? ¿Cree que soy tan débil? ¡Oh! ¡Me encantaría ver su sexo entero flotando sobre un lago como ése! Creo que podría beber de su cráneo; ¡me encantaría bañar mis pies en su pecho y comerme su corazón! Aún crees que soy débil: crees que te amo, porque el fruto de mi vientre deseaba tu semilla; te crees que quiero llevar tu linaje bajo mi corazón y por toda mi sangre; dar a luz a tus hijos y tomar tu nombre. ¡Eh, tú! ¿Cómo te llamas? Nunca antes había oído tu apellido; parece que en realidad no tienes ninguno. Yo sería la “Señora Portera” o “Madame Basura”. ¡Tú, perro que llevas mi collar! ¡Tú te crees que soy cobarde y que quiero huir! ¡No, ahora me quedo! Mi padre llega a casa… se encuentra el escritorio abierto, su dinero desaparecido… envía al sirviente a buscar a la policía… ¡y entonces lo cuento todo! ¡Todo! ¡Y le da un ataque y muere! ¡Y es el final para todos! Y entonces todo queda en silencio… en calma… descanso eterno: la dinastía del conde se ha extinguido y el linaje del sirviente continúa en un orfanato… ¡Se gana el laurel en suciedad y acaba en una prisión!

No es difícil entender por qué la obra fue un verdadero escándalo.

La lectura de La señorita Julia no os llevará más de un par de horas, y merecerá la pena: pasión, tensión dramática magistralmente dosificada y mantenida, desenlace "trágicamente naturalista"... Y, sobre todo, no dudéis de asistir si se hace algún montaje en vuestra ciudad. La última, protagonizada por la televisiva María Adánez, fue todo un éxito de crítica y público.

jueves, 22 de julio de 2010

Zoom: El bonsái Dabadaba, de Yasutaka Tsutsui




Título original: だばだば杉
Idioma original: japonés
Año de publicación: 2008
Valoración: Recomendable

¿Cuántas veces nos hemos puesto a divagar hasta encontrarnos, en un callejón sin salida, dentro de una escena que nos hace reír de puro imposible? ¿Cuántas nos hemos dicho: “ten cuidado con lo que deseas porque puede llegar a cumplirse? Pero no es seguro que esa zona de nadie entre la realidad y el sueño, donde cualquier cosa que nos apetezca llegará a realizarse de inmediato, sea de verdad tan deseable.

Tsutsui parte de una premisa, absurda en el mundo real pero coherente dentro del relato, y la desarrolla hábilmente hasta sus últimas consecuencias. El resultado es una fábula divertida y amena que nos hace reflexionar, un conjunto de situaciones tan jocosas como inverosímiles y unos diálogos grotescos pero acordes con la lógica de la historia. Todo ello da lugar a una lograda sátira de nuestra propia hipocresía. El autor, recurriendo a una ciencia-ficción no futurista pero sí fantástica, ha fabricado un espejo que, mal que nos pese, nos refleja a la perfección. A través de esta mezcolanza, a partes iguales, de ilusión y realidad nos habla abiertamente de deseos inconfesables, rutinas conyugales, conductas inadmisibles y convenciones diversas.

Un relato tan lleno de humor como la mayoría de los que componen Hombres salmonela en el planeta porno que, sin recordar a ningún otro, provoca una extraña sensación de déjà vu, seguramente porque todo lo que cuenta se parece demasiado a la vida.

miércoles, 21 de julio de 2010

Anónimo: Vida del Lazarillo de Tormes

Idioma original: español
Año de publicación: 1554
Valoración: Imprescindible

El Lazarillo es, desde hace tiempo, uno de mis libros favoritos. Me parece una verdadera maravilla, que reúne la importancia histórica (como elemento de enganche entre las recopilaciones de relatos con marco, al estilo del Decameron, y la novela moderna; y por supuesto, como fundadora de la novela picaresca) y el puro entretenimiento, por lo menos en algunos capítulos. Es verdad que el Lazarillo es una obra muy irregular, tanto que parece inacabada, o apenas esbozada, en su segunda mitad; y sin embargo, aún así, lo que tenemos es una obrita preciosa, divertida, ácida y de una ambigüedad magistral.

Probablemente, lo más conocido del Lazarillo son los cuentecillos que construyen las aventuras del "mozo de muchos amos" con el ciego, con el cura o con el escudero. Quién no ha leído alguna vez, en algún manual de secundaria, la aventura del ciego y la longaniza, o la del racimo de uvas, o la de la cabezada en el toro... Mi favorito es, probablemente, el capítulo del escudero, un personaje caricaturesco y satírico, pero tremendamente humano al mismo tiempo.

Pero no es ahí, creo, donde está el mayor mérito del Lazarillo (además del estilo, que por momentos es sencillamente brillante): lo más genial, y lo que hace que esta novela sea una novela, es el marco narrativo general: como se nos explica en el prólogo, la historia de Lázaro está contada desde el final de su vida ("la cumbre de toda mi buena fortuna"), para explicar "el caso" (al final descubriremos que se trata de acusaciones de adulterio y amancebamiento de su mujer) a una "Vuesa Merced" de la que poco o nada sabemos, para que "se tenga entera noticia de [su] persona", y de paso, para que "consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron a buen puerto".

Ese hilo conductor (el aprendizaje de Lázaro a lo largo de su vida) y esa escisión narrativa entre el Lázaro que vive las aventuras, y el Lázaro mayor que las narra, es el que le da unidad y sentido a la obra, y lo dota de una ambigüedad moral y narrativa que aún hoy divide a los críticos: ¿es el Lazarillo la historia de un fracaso (porque Lázaro pasa de hijo de ladrón a marido de amancebada) o es verdaderamente una historia de aprendizaje y ascenso social (porque Lázaro consigue sobrevivir por sí mismo y sacar adelante una familia)?

Ah, y por cierto, todavía pervive el misterio de la autoría del Lazarillo, por mucho que cada año salga un especialista que diga haberlo resuelto "definitivamente". Lo más probable, salvo que se vuelva a producir otro milagro como el de la edición desconocida que apareció escondida en una pared, es que nunca lo sepamos con total certeza. Y a quién le importa...

martes, 20 de julio de 2010

Stephenie Meyer: Amanecer

Idioma original: inglés
Título original: Breaking dawn
Fecha de publicación:
2008
Valoración: Repugnante

Durante mucho tiempo he estado dudando si criticar "Crepúsculo", la celebérrima saga de vampiros de Stephenie Meyer, y en caso de hacerlo, si atacarla de forma global, hablando de los cuatro libros que la componen (sin contar esa novelita que ha sacado ahora sobre la vida de uno de sus personajes secundarios), o centrarme en el útimo, Amanecer. Y aunque en teoría he decidido esta segunda opción, me quedaré a medio camino...

Lo que me ha frenado hasta hoy ha sido que no me apetecía generar una de esas desagradables polémicas que aparecen cuando se critica un fenómeno literario de semejante calibre: en este caso, un producto de gestión y publicitación perfectamente calculadas para calar en el mundo teen.
Bueno, here we go...

Para los que no lo sepan, "Crepúsculo" es una saga que mezcla horror, fantasía y romance. Narra la historia de amor entre una adolescente mortal y rarita llamada Isabella (Bella para los amigos) Swan y un vampiro de más de un siglo de edad atrapado en el cuerpo de un chico (muy guapete, la escritora no se caaansa de decirlo) de diecisiete llamado Edward Cullen. El chaval hace vida de humano junto a su familia de vampiros adoptiva, y un buen día conoce a Bella, la nueva de la clase, y ¡zas!, se enamora locamente de ella. Y bueno, y hay que decir que Edward y su family son muy buena gente, buenos vampiros, quiero decir: se alimentan de animales en vez de humanos. Otra de sus peculiaridades es que si les da el sol no se achicharran: brillan como diamantes. Por eso viven en Forks, un pueblo en la frontera occidental con Canadá, que cada dos por tres está gris-gris-gris (¿por qué no se vienen los Cullen a Bilbao?), pero cambian de casa con asiduidad: vamos, cuando la gente empieza a darse cuenta de que no envejecen...

Acabo de decribir un poco de qué va la cosa, pero todavía no he nombrado a los indígenas americanos de la historia...Son de una reserva de la zona (uno de ellos, el joven Jacob, es el gran amigo/aspirante a novio de Bella: el triángulo amoroso ya está servido), y da la casualidad de que son licántropos enfrentados de toda la vida del Señor a los vampiros. Y también hay una cuadrilla de vampiros malotes que se quieren cargar a Bella, y todo un submundo de chupópteros cuya Santa Sede es una especie de secta ancestral instalada en Italia: los temibles Vulturis. Además, casi todos los vampiros tienen poderes: unos leen la mente (como Edward), otros son adivinos (como Alice, su hermana adoptiva)...Qué guay.

Vamos, que la Meyer crea un mundo fantástico lleno de cosas interesantes y atractivas. Pero "lo más" es el morbo que supuestamente debe dar el esperar a leer la parte en la que la parejita protagonista se lía ya, de una vez, algo que sólo ocurrirá cuando Edward controle, al fin, sus ganas de almorzarse (literalmente) a Bella...

Pero seamos sinceros: los libros son malos con avaricia. Mal escritos, aburridos, con poca trama, personajes tan estereotipados que dan lástima, cursiladas a tutiplén, malos de pacotilla sacados de pelis fantásticas de cuatro duros, y sobre todo y ante todo, toda una serie de principios conservadores y cutrefactos que atufan en cada página: no en vano, Stephenie Meyer es mormona estricta, y no se corta un pelo a la hora de dejarlo claro.

He leído por ahí que la saga ha recibido críticas horrorosas acusándola de xenófoba (los indios son pintados como verdaderos salvajes y marginados sociales), puritana (hasta el matrimonio, Bella y Edward no pretenden tener relaciones), machista hasta decir basta(Bella renuncia a todo y se sacrifica por un galán de ultratumba que es, vale, muy muy muy guapo), de describir hasta el último detalle bienes y caprichos materiales (los vampiros parecen sacados de un programa televisivo de esos de gente rica y frívola), y de estar muy mal escrita...Y estoy de acuerdo.

A todo esto yo quiero decir hoy, al hablar del libro que cierra la historia, que me parece vergonzoso (ATENCIÓN: SPOILER) cómo se narra en Amanecer el embarazo de Bella. Porque la chica, por casarse con el James Dean vampiril, renuncia a tener una vida mortal y decide transformarse ella misma en un monstruo, y para más inri, se queda embarazada en la noche de bodas (al ser aún mortal, la Meyer se saca de la manga que es posible). Y aquí llega La Follie: su monstruoso retoño la puede matar mientras esté en su vientre, devorándola por dentro y pulverizándole las costillas, pero la escritora nos saca su banderita antiabortista, y hala, nos hace creer que Bella es capaz de todo con tal de que su hija nazca.

En resumen: este libro es un espanto. Las partes en las que hay sexo (abundantes) parecen salidas de una obra de Corín Tellado; la del embarazo de Bella, es repugnante (la chica bebe batiditos de sangre para alimentar a su feto); la del alumbramiento, bien podría ser la escena de una peli de Dario Argento, y el mensaje que se da a las jóvenes es horrendo.

Comunico que van a hacer la peli de este libro, la cuarta de la saga, en dos tandas. La tercera, está en el cine ahora mismo, ¿vamos a verla?

Y por cierto, en mi modesta opinión creo que la escritora ha contado en Amanecer con algún que otro negro, ya que rompe estrepitosamente con la dinámica mojigata y contenida de los otros tres libros. Eso, o a esta mujer se le ha ido definitivamente...

lunes, 19 de julio de 2010

Shalom Auslander: Lamentaciones de un prepucio


Idioma original: inglés
Título original: Foreskin’s Lament
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable


Shalom Auslander fue educado en la ortodoxia judía, aunque pronto decidió desobedecer a Dios e incumplir todas las normas que debía respetar para tenerLo contento. Su desobediencia comenzó con los alimentos no kosher, pero no pasó mucho tiempo antes de que decidiera consumir pornografía, drogarse, robar y masturbarse de forma compulsiva, lo que desembocó en un modo de vida laico y completamente alejado de todo aquello que le habían enseñado.

Sin embargo, Auslander confiesa que sigue siendo un hombre creyente. Que, a pesar de sus esfuerzos y su consciente y meditado rechazo a todo lo judío, sigue siendo un hombre religioso –que no practicante– y, sobre todo, temeroso de Dios. Por eso, ahora que su hijo está a punto de nacer, duda si debe circuncidarlo. ¿Debe hacerlo, para tenerLo contento, o debe desafiarLo una vez más y exponerse a la muerte lenta y dolorosa que Él le impondrá como castigo?

Con un estilo rápido y una prosa hilarante, el autor nos cuenta cómo fue su educación, el carácter difícil y hermético de su familia (especialmente, de sus progenitores) y cómo cada desafío a Dios lo sume en un mar de sentimientos contradictorios. Independientemente de las divertidas anécdotas que lo pueblan, este libro nos ofrece una profunda reflexión sobre la gran influencia que tiene la religión en nuestras vidas y, así mismo, sobre la identidad. Auslander muestra así su frustración al descubrir que es incapaz de abrazar la racionalidad y olvidar completamente todo aquello que le han enseñado a creer –y temer– desde que era un niño, y elabora una cínica, directa y acertada crítica de la religión y, en general, de toda creencia extremista que condiciona nuestras vidas y nos cohibe hasta el punto de anular nuestra propia personalidad.

domingo, 18 de julio de 2010

Zoom: La bailarina de Izu, de Yasunari Kawabata

Título original: 伊豆の踊り子
Idioma original: japonés
Fecha de publicación: 1926
Valoración:
muy recomendable

Puede parecer un tópico, pero al leer este relato es imposible no sentir cómo te rodea la belleza, esa belleza especial de la que están tan fuertemente imprimadas las literaturas china y japonesa. Pero es que es así, y ocurre cada vez que te acercas a estas obras. La sencillez de la palabras, las descripciones precisas, la naturaleza a través de la mención de flores, árboles y arroyos, la intensidad de los sentimientos y la total contemplación de lo circundante.

Con este relato lo bello te rodea cuando, línea tras línea,te sumerges en el paisaje japonés junto a un joven estudiante que decide recorrer parte de su país, y se topa de bruces, y nosotros junto a él, con un grupo de músicos ambulantes. Y ella, la pequeña bailarina y su tambor.

Al más puro estilo de la literatura medieval japonesa, Kawabata nos lanza, con esta primera obra, al estilo que será característico en toda su obra. Cargado de un fortísimo lirismo, tanto que podemos pensar que estamos leyendo poesía, y a través de pequeñas pinceladas impresionistas, nos muestra algo que pudo ocurrirle a él mismo.

Kawabata se adscribe dentro de una corriente de escritores japoneses que priman la sensación en su escritura, dirigiendo su mirada hacia la literatura budista y medieval. Así, el texto nos satura de imágenes. Imágenes y belleza, aunque esta pueda ser triste y nostálgica. Él mismo decía que con las traducciones se pierden imágenes y simbolismos, y es una pena, pues si a pesar de la traducción nos hace sentir todo esto, ¿cómo debe ser el original?

Fue el primer japonés en recibir el premio Nobel en 1968. Y, tres años después, siguió la estela de otros grandes escritores japoneses, suicidándose.

sábado, 17 de julio de 2010

George Orwell: 1984


Título original: 1984
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1949
Valoración: imprescindible

Winston intenta escapar de la dictadura del Gran Hermano con todas sus fuerzas y todos los medios a su alcance, entre los que se encuentra el amor. Intenta rebelarse contra el doblepensar y la neolengua, siente curiosidad por los "proles" y recoge todos sus sentimientos y pensamientos en un diario secreto.

Yo conocí la historia de Winston a través de 1984, y las verdades que en este libro se nos administran disfrazadas de distopía cambiaron mi visión del mundo para siempre. En su mundo, el de Winston, el Ministerio de la Paz se encarga de perpetuar la guerra; el Ministerio del Amor, de aplicar castigos y torturar a los sospechosos de traición al Partido; el Ministerio de la Verdad, de transformar o destruir todos los documentos y pruebas (fotografías, periódicos, libros de texto o de historia...) que puedan contradecir la única Verdad, la verdad del Partido.

Los que se intentan rebelar son igualmente transformados o destruidos cual trozos de papel. George Orwell no duda en tratar el tema del totalitarismo en toda su crudeza, pero va más allá: pone a sus personajes al límite de su resistencia para analizar, sin tapujos, cómo el ser humano puede vilmente y sin remordimientos vender a otro ser humano ante la perspectiva de un sufrimiento insoportable.

Quien no haya leído todavía esta novela, no sé a qué está esperando :)

Por cierto: excepcional versión cinematográfica -aunque, por supuesto, el libro es mejor y más completo- dirigida por Michael Radford y protagonizada por John Hurt, Richard Burton, Suzanna Hamilton y Cyril Cusack.

También de George Orwell: El camino de Wigan Pier

viernes, 16 de julio de 2010

J. M. Coetzee: El maestro de Petersburgo

Título original: The master of Petersburg
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1994
Valoración: recomendable

El maestro de Petersburgo no es un libro fácil de leer. La habitual economía expresiva de Coetzee, que en otras novelas me ha fascinado por su precisión, aquí se me ha hecho frustrante por momentos, cuando el autor se resiste a hacer comprensibles las acciones que describe. A fuerza de parquedad narrativa, los personajes parecen moverse en una atmósfera como de ensueño, en la que actúan sin saber por qué. Esto podría volverlos irreales, si no fuera porque sólo los personajes literarios actúan siempre sabiendo por qué.

Coetzee recrea literariamente parte de la vida de Dostoyevski: cuando el escritor viaja a San Petersburgo en 1869 para averiguar las circunstancias que rodean la muerte de su hijastro Pavel. Sólo que Dostoyevski no viajó en esa fecha a San Petersburgo, y su verdadero hijastro le sobrevivió. Coetzee, por tanto, sólo toma esta excusa pretendidamente biográfica para contar lo que a él le interesa, que es el proceso de búsqueda del hijo perdido. Dostoyevski se instala en la habitación donde vivía su hijastro, viste su ropa, frecuenta sus amigos, lo busca, en fin, hasta la identificación.

El telón de fondo de la trama es una Rusia bastante revuelta. Como en otras novelas de Coetzee, el violento ambiente social sirve en realidad para poner de manifiesto las luchas internas de los personajes. Aquí las turbulencias sociales se interpretan también en términos de lucha generacional: los hijos se rebelan contra el orden de los padres, que se aferran a los hijos para tratar de agarrarse a la vida a través de una fuerza que no es la suya. Dostoyevski se aferra a Pavel a través de las mujeres que lo rodearon y, quizá, lo amaron. Su casera, Ana, responde a un tipo de mujer que también está presente en Hombre lento y, más lejanamente, en Esperando a los bárbaros: un ser sólido, atado a la vida y cargado de una intensa sexualidad, que sabe siempre cómo actuar por una especie de sabiduría instintiva. A su lado los hombres son meras marionetas de fuerzas que intentan dominar, en vano, sin comprenderlas.

Sé que pongo una valoración baja para una novela que suele reconocerse como una de las mejores de Coetzee. A mí no ha conseguido convencerme del todo. Como siempre el lenguaje es exacto, no sobra nada, y los personajes son complejos e interesantes. Pero creo que echo en falta una orientación más clara de todo el texto: muchas veces he tenido la sensación de estar totalmente perdido, y no saber hacia dónde estaba evolucionando el protagonista. No dudo de que esta fuera la intención del autor, pero a mí me ha resultado bastante desconcertante, la verdad. Supongo que ayuda también no haber leído nada de Dostoyevski y perderse los muchos homenajes intertextuales que aseguran que contiene.

También de J. M. Coetzee: Hombre lento, Elizabeth Costello, Esperando a los bárbaros, Diario de un mal año y La edad de hierro.

jueves, 15 de julio de 2010

J. T. Leroy: El corazón es mentiroso


Idioma original: inglés
Título original: The heart is deceitful above all things
Fecha de publicación: 2001
Valoración: Recomendable (en realidad me parece repugnante, pero recomiendo leerlo como "fenómeno")

El escritor del libro que hoy nos ocupa no existe. Sí, como se lee: J. T. Leroy ("J" de Jeremiah, "T" de Terminator), no es real, sino el invento de una mujer de mediana edad llamada Laura Albert que lo "engendró" a finales de los 90 y que gracias a su criatura logró pingües beneficios.
Calm down, people, me explico...

En 1999 apareció en los USA uno de esos libros que llevan el morboso tándem escándalo/éxito total impregnado en sus páginas: Sarah, escrito por un joven de 19 años llamado J. T. Leroy. La editorial que apadrinó a Leroy le presentaba como un muchacho americano pasto de todas las tragedias urbanas inimaginables. Se contó a la ingenua masa lectora que el autor era el desgraciado retoño de una prostituta drogadicta hija de unos cristianos integristas que lo tuvo a los 14 y se libró de él automáticamente. Fue criado por una bondadosa familia adoptiva hasta que la bruja de su madre se lo volvió a llevar a los 4 añitos empujándole desde entonces a un demoledor estilo de vida.

Sarah era el nombre de su primera obra y el de esa madre tan horrorosa (y ya muerta) que lo dejó, antes de cumplir los 20, convertido en un chapero drogadicto y portador del Sida que trataba de espantar a sus fantasmas a través de la literatura después de haber pedido ayuda y haber hecho buenos amigos mediante llamadas a teléfonos de ayuda psicológica. El libro era tan brutal como su vida; su prosa, simple, seca y dura como una navaja oxidada. Nada más aparecer en el panorama literario, el Éxito le acogió entre sus divinos brazos como una nueva madre mucho más generosa y grata. Nació el fenómeno J. T. Leroy.

Pero...¿qué pinta tenía este chico? Pues a juzgar por sus escasas apariciones públicas, el de una cosa andrógina y rubia con gafas de sol y chistera chata que hablaba poco y a susurros, estilo Michael Jackson. Y que siempre aparecía acompañado de una pelirroja teñida de rasgos afilados que casi hablaba más que él: Laura Albert, su presunta madre adoptiva.

En unos pocos años más, J. T. Leroy publicó otros dos libros (entre ellos, el que hoy reseño), participó en publicaciones de todo tipo, escribió guiones de cine, formó su banda musical, y se hizo amigo de la crema de las celebrities "inadaptadas chic": Courtney Love, Winona Ryder, Dennis Cooper, Michael Chanbon, Asia Argento... Ésta última, la polifacética hija del loco de Dario Argento, se atrevió a pasar a guión El corazón es mentiroso y rodarlo con ella como Sarah. Y Leroy ya tenía contrato para una nueva peli de otra de sus obras cuando se descubrió el pastel: que, oh, vaya, el chico no existía. La que escribía los libros era Laura Albert, y el ser andrógino que lo interpretaba de cara a la galería, Savannah, la joven cuñada de Laura. ¡Toma ya!

El corazón es mentiroso...Nunca mejor dicho, ¿no?

Tras el escándalo, les cuento que la productora demandó a Laura Albert (la cual tuvo una vida bastante movidita y escandalosa que hizo que muchos dieran por hecho que las burradas que contaba su Leroy las había vivido ella), y de la peli nueva, rien de rien...La que si ha escrito hace poco un libro contando su experiencia ha sido Savannah, algo que a Laura le ha sentado mal...

¿Y el libro que tocaba reseñar? Pues es un compendio de cuentos que se leen como una novela en la que Leroy cuenta sus horribles experiencias sin guardarse ningún detalle. Así, sabemos cómo le pegan con el cinturón, cómo le violan, cómo le disfrazan de niña, cómo le convencen de que toda la comida está envenenada menos ciertas marcas de patatas fritas y refresco, cómo se lo devuelven a sus abuelos integristas una temporada (los cuales le siguen maltratando en el nombre de Jahvé y le lavan el cerebro), cómo ve que su madre se vuelve cada vez más loca y drogata, cómo comienza a tener tendencias sadomasoquistas...

El libro es asqueroso, pero tiene cosas interesantes como las locuras de la madre con la comida envenenada y su fobia/teoría apocalíptica con el carbón a raíz de un trauma infantil, y hay algunos (y de agradecer) escasos momentos de ternura, como cuando el pobre Jeremiah hace amistad con una prostituta de 12 años que ejerce de madre cariñosa para él.

Pero esta obra no es literariamente valiosa, y cansa un poco leer aberración tras aberración, inmoralidad tras inmoralidad. Antes de saber que su escritor no existía, su atractivo radicaba en que era "basada en hechos reales"; después, en que es fruto de una de las mayores trampas literarias de los últimos cincuenta años.

miércoles, 14 de julio de 2010

Frederik Peeters: Dándole vueltas


Idioma original: francés
Título original: Ruminations
Año de publicación: 2008
Valoración: Está bien


El primer cómic que leí de Frederik Peeters fue Píldoras azules, una obra que me sorprendió gratamente debido a su calidad y a la capacidad del autor para desnudarse y mostrar con sinceridad sus sentimientos. Así que, después de leerla, me hice con Constellation y Lupus, muy diferentes a Píldoras azules pero igual de buenos. Y ahora ha llegado a mis manos Dándole vueltas, una recopilación de 26 historias que han aparecido en diferentes publicaciones a lo largo de diez años.

En ellas, Peeters experimenta con diferentes géneros, estilos y técnicas pictóricas (tal y como se publicaron en origen, aunque algunas de las historias han sido coloreadas para la ocasión), dando lugar a una forma de narrar acléctica pero característica, un lenguaje propio que incluso en historias de tan sólo una página es capaz de impresionar profundamente al lector.

Se vale para ello (como ya sabrán los que conocen su obra) de grandes dosis de cinismo y humor negro, enfrentándose a sus miedos (que, al fin y al cabo, son también los nuestros) y mostrando cómo ve el mundo que lo rodea. Un mundo que casi nunca es como nos gustaría y que siempre necesita un análisis tan exhaustivo como el que Peeters nos aporta.

martes, 13 de julio de 2010

Y ya van 500...

Pues sí, hoy, como que no quiere la cosa, cumplimos 500 entradas de blog, 500 días hablando de libros, sin fallar ni uno. Aproximadamente año y medio, en el que hemos tenido de casi todo: muchos comentarios, discusiones interesantes y apasionadas, algún que otro troll, unos pocos spammers y sobre todo mucha, mucha literatura. Y lo que es más importante: nos lo hemos pasado genial, seguimos y seguiremos pasándolo genial.

Estas son algunos de los números del blog, durante estos primeros 500 días:
  • Hemos publicado 500 entradas, de las que 27 han sido metaentradas; más de la mitad (277) han estado dedicadas a novelas, y más de un tercio (181) a libros en inglés.
  • Como lectores, somos muy contemporáneos: 293 de las reseñas tratan de libros del siglo XX, y 149 de libros del siglo XXI, así que quedan menos de 50 dedicadas a obras publicadas antes de 1900.
  • Y como críticos, somos bastante generosos: hay 86 "imprescindibles", 209 "muy recomendables" por solo 13 "repugnantes".
  • En total, desde que empezamos el blog, hemos tenido aproximadamente 70.000 visitantes y 116.000 páginas vistas
  • La página del blog en facebook tiene en este momento 598 "fans" (¿quién quiere ser el número 600?).
  • Unlibroaldia tiene 51 seguidores en twitter.
  • En el último ranking de Wikio aparecemos como el blog número 58 sobre literatura en español (no está mal... pero aspiramos a más).
  • Nuestro mes con más visitantes fue marzo, cuando cumplimos un año e hicimos una agresiva (ejem) campaña de marketing viral.
  • Por días de la semana, el sábado es el día que menos gente nos visita:
  • Por países, como era de esperar, España domina, con un 61,2% de las visitas, seguida por siete países latinoamericanos, y dos angloparlantes: Estados Unidos y Reino Unido. Tras una ardua campaña emprendida por Santi en su blog personal, podemos decir con orgullo que (¡al fin!) también se nos lee desde Australia.










  • Y para los más geeks, sobre todo los amantes del software libre, una de cal y una de arena: Mozilla Firefox es el navegador más utilizado para entrar en el blog (30%), aunque todas las versiones de Internet Explorer (6, 7 y 8) sumadas alcanzan el 50%; mientras que Windows (en sus versiones XP, Vista y 7) arrasan con casi un 90%.

lunes, 12 de julio de 2010

Hacia dónde va la novela


Desde finales del s. XX se ha venido anunciando la muerte de la novela. Aunque al principio pareciesen algo derrotistas, en realidad, las voces que abordaron la cuestión se referían, más que al género en sí, al modelo de novela que se venía practicando hasta entonces. Esto, como diría Eduardo Mendoza, tratando de explicar unas declaraciones suyas que levantaron bastante polémica: “La novela de sofá – heredera de las grandes obras y la única que merece tal nombre – “ya no da más de sí” y su muerte “se ha anunciado varias veces y siempre con razón”. Efectivamente, la primera transformación ocurrió a principios del s. XX, sobre todo con la llegada de las vanguardias. El modelo anterior siguió encontrando lectores, pero como experiencia creativa estaba agotado y no tuvo más remedio que evolucionar. Cuando después Vargas Llosa señala que la novela siempre fue un producto de minorías y que banalizarla convirtiéndola en light para que compita con lo audiovisual no conseguirá más que aburrir al público, en realidad estaba diciendo lo mismo: que urge dignificar el género y convertirlo de nuevo en signo de la época.

Este tipo de cambios lleva su tiempo. Tampoco son uniformes, pero la palabra que puede definirlos sería, quizá, mestizaje, pues lo que hemos observado hasta ahora es que las fronteras entre géneros están cada vez más diluidas.

En un primer grupo pondríamos obras que pierden la homogeneidad acostumbrada para convertirse en un amasijo de elementos. Como Vida de Pi de Yann Martel, La vida, instrucciones de uso de Georges Perec, No es país para viejos de Cormac McCarthy, El cuaderno dorado de Doris Lessing o Una noche de invierno un viajero de Italo Calvino. Si damos un paso más, llegamos a las que utilizan técnicas de géneros distintos mezclando la novela con un segundo género y a veces un tercero o más. Estos productos, de naturaleza híbrida, al estar formados por la acumulación de elementos, admite infinitas combinaciones. Lo que permanece invariable es la ficción, y con ella podrían fundirse historia, geografía, relato corto, biografía, crónica de viajes, reportaje periodístico, diario personal, notas sueltas, poesía o cualquier otro que se nos ocurra. Cabe todo lo que pueda transformarse en literatura o ensamblarse con ella, incluidos documentos oficiales, sentencias judiciales e instancias. Valga como muestra la magnífica Pantaleón y las visitadoras. Nos encontramos entonces con nuevas y hermosas experiencias lejos del camino trillado de siempre, con un campo abierto a la creatividad.

Aunque es una forma de expresión que llevaba casi un siglo gestándose, sólo al acercarse el fin de milenio empezó a adquirir relevancia. Hasta 1990 Mario Benedetti no se decide a publicar su miscelánea Despistes y franquezas, un tipo de obra que, por sus posibilidades de libertad creativa, le había atraído desde siempre. Y en 2003, Carlos Fuentes manifiesta que le parecería inconcebible que en la novela no tuvieran cabida “la narrativa, la poesía, el ensayo, la filosofía, la ciencia, el reportaje”. El crítico Stephen Kock se suma a esa opinión: “La novela no escrita es un libro, sin embargo, tan pulido, que parece una recopilación de fragmentos. Sin embargo estas obras no son pastiches. Tienen una unidad. Esta unidad se la da la coherencia que supone rechazar la homogeneidad. La negación de la unidad contribuye a su energía".

Encontramos ejemplos en todas las épocas: biografías noveladas como Una historia de amor y oscuridad de Amos Oz o Desde el amanecer de Rosa Chacel, combinación de ensayo y narrativa en Milan Kundera con La insoportable levedad del ser y La inmortalidad, entre otros, apuntes de viaje literarios en Ventanas de Mahattan de Muñoz Molina, meditaciones personales en Mortal y rosa de Francisco Umbral, De profundis de Oscar Wilde y Diario de la galera de Imre Kemrestz, periodismo unido a literatura desde A sangre fría de Truman Capote o Los ejércitos de la noche de Norman Mailer hasta India de V. S. Naipaul, memorias noveladas en París no se acaba nunca de Vila Matas y poetizadas en Confieso que he vivido de Neruda, misceláneas como El azul relativo de Andres Trapiello y miles de ejemplos más de todos los países del mundo que se han ido haciendo más comunes a medida que avanzaba esta primera década. En realidad son la respuesta espontánea de los autores al momento que estamos viviendo, tienen su correspondencia en otros campos artísticos como la música y las artes plásticas, se las ha definido como misceláneas o enciclopedias en miniatura y se caracterizan por ser de carácter abierto, componerse de una combinación de elementos y carecer de jerarquía entre sus componentes. Pero lo que más me fascina de ellas es la multitud de posibilidades que promete su evolución.

domingo, 11 de julio de 2010

Albert Camus: El extranjero y La peste

Título original: L'Etranger, La peste
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1942 y 1947
Valoración: muy recomendables

Siguiendo la estela de la literatura existencialista, hoy reseñamos dos de las obras más importantes del premio Nobel Albert Camus. Escritor francés de origen argelino, Camus destaca por libros profundos y con una fuerte carga filosófica. Al inscribirse dentro de la corriente existencialista, aunque él renegaba de esta etiqueta, el argumento está cargado de reflexiones sobre el sinsentido de la existencia, el absurdo y las consecuencias del mismo.

Oséase, que página tras página nos sumergimos en cuestiones sobre la humanidad, la moral y la existencia, a través de diferentes situaciones y personajes. En El extranjero, Camus nos presenta al señor Meursault, un joven al que se le ha muerto la madre hace poco y que no ha sentido nada al respecto. Ocurre después un suceso del que él es el protagonista y tampoco siente nada. Un contemporáneo suyo habría llorado y se habría apenado en el primer caso, seguramente, y en el segundo no habría llegado a producirse tal suceso. Pero Meursault es ajeno a lo que le rodea, es un extranjero en medio de una humanidad que no controla su destino,sino que se deja llevar por la creencia en gobiernos superiores, ya sean humanos o divinos. La humanidad, que ha llegado a depender absolutamente de una moral ambigua y artificial que ata al hombre y termina otorgándole una sensación de absurdo y desintegración.

En La peste conocemos la ciudad de Orán, en Argelia, que está siendo consumida por la peste. A medida que mueren sus habitantes, Camus nos presenta al médico Rieux y su compañero Tarrou, personajes que, al interactuar con otros habitantes de la ciudad, nos dan a conocer la visión sobre la existencia que tiene el autor. Llegamos al absurdo a través del desligamiento de las autoridades superiores, por lo que las cosas se suceden sin poder tener control sobre ellas. Pero este absurdo, que al principio resulta aturdidor ( y nos provoca naúseas, como en Sartre), es positivo. El ser humano debe ampararse en sí mismo y en su propia existencia, sintiéndose parte de una humanidad colectiva,pero manteniendo su individualidad. Entonces será libre de ser él mismo y, a la vez, concurrir solidariamente con el resto de sus semejantes.

Como vemos, el conocimiento del absurdo no es negativo sino liberador, y propicia la libertad del individuo. Eso sí, una libertad solidaria y y en comunión con el resto de la humanidad. Así como en El extranjero el devenir de la sociedad ha llevado al ser humano a alienarse y convertirse en un forastero para lo que le rodea, en La peste podemos encontrar un mensaje esperanzador: la peste nos acecha, y hasta puede postrarnos en el lecho, pero el ser conscientes de nuestra existencia y del formar parte de una comunidad puede devolvernos a nuestra tierra, desalienarnos y hacernos libres.

Personalmente, me gustó más La peste, y reconozco que no son lecturas muy veraniegas, pero me impactaron y provocaron tanto, que llevo varios párrafos copieteados en la libreta. Muy recomendables.

sábado, 10 de julio de 2010

Muriel Barbery: La elegancia del erizo

Idioma original: francés
Título original: L'élégance du hérisson
Año de publicación: 2006
Valoración: repugnante

Después del affaire Rayuela de hacer unas semanas, pensaba que iba a pasar mucho tiempo antes de que me decidiese a escribir una reseña negativa. Pero cuando un libro me cabrea tanto como me ha cabreado La elegancia del erizo, y me parece tan tramposo y tan falso, no puedo resistirme. Y sé que a mucha gente este libro le ha gustado, le ha parecido precioso, tierno y maravilloso, pero lo siento, yo no lo trago.

Voy a intentar razonar mi opinión, para que no me acusen de subjetivista. Empecemos por los personajes, que son inverosímiles, planos, plagados de tópicos y ni con mucho tan adorables como debe de pensar la autora: una portera de un elegante piso parisino, que esconde una cultura autodidacta deslumbrante; una niña inteligentísima y con tendencias suicidas; y un empresario japonés encantador que se traslada al edificio. Lo que pasa es que, sí, Renée (la portera) y Paloma (la niña) serán listísimos, pero también son increíblemente engreídos, pagados de sí mismos, con una actitud de superioridad moral e intelectual repugnante. Parece mentira que esos sean los personajes con los que tenemos que identificarnos y con los que, de hecho, la gente se identifica. Porque del resto de personajes no hay nada que decir: son los estereotipos más facilones y baratos del pijo burgués parisino seudointelectualoide, y aparecen tratados sin el menor rastro de humanidad ni simpatía; y que en este caso el estereotipo ataque a los de arriba en vez de a los de abajo (o los de afuera) no lo hace menos estereotipo, ni menos facilón. ¿Se puede ser más maniqueo que Barbery en esta novela? Lo dudo.

Respecto a la trama, qué decir: en la primera mitad de la novela apenas la hay. Y después, cuando comienza a avanzar, con la aparición del japonés Ozu, lo hace de manera tan forzada, tan brusca, tan poco natural, tan manipulada por la autora, que resulta increíble. No hay ni el más mínimo concepto de tensión narrativa, de suspense, de evolución (coherente) de los personajes. Las cosas pasan porque sí, porque Barbery necesita que pasen para conducirnos adonde quiere llegar, y pasan además en poquísimas páginas. Señora Muriel: para que dos personas conecten y se reconozcan no hace falta que les gusten exactamente las mismas novelas, películas, bebidas, canciones. No hace falta que uno se llame como el director favorito de la otra, o que sus gatos tengan nombres tomados de la misma novela. Y por si todo eso fuese poco, y por si tuviésemos poco nivel de glucosa, en el desenlace decide añadir dos nuevas dosis de kitsch: la confesión de Renée, y los dos capítulos finales (me los callo, por no destripar la novela, pero son verdaderamente tan empalagosos como innecesarios).

Termino con el estilo, en el que, claro, siempre nos puede quedar la duda de si se debe al autor o al traductor (aunque prefiero darle al traductor el beneficio de la duda). En primer lugar, la novela está escrita a dos voces: la voz de Renée, que cuenta lo que ocurre, y los escritos intercalados de Paloma; pues bien, las dos voces son exactamente iguales: no hay diferenciación estilística notable de ningún tipo. Una portera de cincuenta y cuatro años con callos en los pies, y una "niña bien" resabiada de doce escriben exactamente igual. Gran avance de la narrativa occidental. Por no hablar del tono pedante y la sintaxis enrevesada (por no decir torpe) que salpica la novela. Me permito poner dos ejemplos dos de este "lenguaje melodioso" (según la contraportada del libro):
...mi juventud escolar llegó hasta el certificado de estudios, antes del cual me había cuidado muy mucho de no llamar la atención -asustada por las sospechas que sabía que en el señor Servant, el maestro, había levantado el descubrirme devorando con avidez su diario, que no hablaba más que de guerras y de colonias, cuando apenas contaba yo diez años.
Como Kabuko Okakura, el autor de 'El libro del té', que se lamentaba de la revuelta de las tribus mongoles en el siglo XIII no porque hubiera traído consigo muerte y desolación, sino porque había destruido, entre los frutos de la cultura Song, el más preciado de ellos, el arte del té, sé como él que no es un brebaje menor.

Y si es (según yo mismo) una novela tan horrible, ¿cómo se explica su éxito? Pues hay varios motivos: primero, porque es una novela de esas que en inglés se llaman feel-good: te hace sentir bien al hacerte identificarte con tres personajes diferentes, inteligentes, cultos (y lectores), de manera que el lector también se siente miembro de una secta especial de gente especial. Porque recurre al tópico (topiquísimo) de los personajes solitarios que por fin consiguen comunicarse con alguien (ah, Murakami). Si a eso le añadimos una pátina de erudición -la mayoría de las veces, forzada-, el libro adquiere además el prestigio de lo serio. Y si para terminar metemos en el cóctel unos cuantos detalles melodramáticos y sentimentaloides, sobre todo hacia el final, para que el lector llore a gusto, ya tenemos montado el best-seller.

En fin, que por si no ha quedado claro, La elegancia del erizo me ha parecido una novela falsa, tramposa, pretenciosa, maniquea, manipuladora, inverosímil y mal escrita. Que no me ha gustado, vaya.

viernes, 9 de julio de 2010

Valérie Mréjen: Mi abuelo

Idioma original: francés
Título original: Mon grand-père
Año de publicación: 2007
Valoración: Recomendable

Hay quien dice que Mi abuelo es el retrato de la generación de los naciodos a finales de los años 60. No puedo decir si eso es cierto (al fin y al cabo, yo nací una década más tarde), pero sí puedo asegurar que, a pesar de su brevedad, es una novela que merece la pena leer.

Valérie Mréjen realiza en ella una cuidada y metódica disección de su familia, en la que caben su abuelo (a ratos despótico y a ratos sólo extraño), su abuela y sus sucesivas sustitutas, matrimonios interculturales, duraderos y breves, divorcios, amores, desamores, sospechas de incesto, familiares convencionales y excéntricos y un sinfín de anécdotas que nos harán reir y fruncir el ceño y recordar –salvando las distancias– aquellas ocurridas en nuestra propia familia.

Mréjen, como ya hizo en El agrio, utiliza en Mi abuelo un lenguaje claro y sencillo, una prosa directa que, organizada en párrafos cortos y diciendo lo justo, nos adentra en un mundo íntimo y apasionante, abriéndonos las puertas a una realidad que muy bien podría ser la nuestra.

Más libros de Valérie Mréjen: El agrio.

jueves, 8 de julio de 2010

Libros para el verano: Diario de un skin, de Antonio Salas

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2003
Valoración: Muy recomendable


Probablemente el título del libro no sea lo más sugerente para una lectura veraniega, pero sinceramente vale la pena llevarse este libro a la playa o a la montaña para disfrutar de una lectura amena, interesante y muy reveladora. Hace unas semanas escuché en la radio una entrevista al periodista que se infiltró en los grupos de skinheads españoles y me decidí a buscar el libro que había escrito a raíz de dicha experiencia. No sé qué es lo que más me atrajo de este periodista, si su osadía o su locura, sobre todo cuando le escuché relatar cómo a posteriori se había infiltrado en las bandas que trafican con mujeres y después en grupos islamistas radicales.

Dejando a un lado el contenido del libro, uno de los aspectos más interesantes es la forma del relato. A primera vista, en cuanto comencé la lectura, lo primero que pensé fue que muy probablemente el libro podía ser interesante pero denso y de lectura complicada y aburrida. Sin embargo, el libro me sorprendió por completo desde la primera página ya que, además de la gran cantidad de información que aporta acerca de los grupos skins, relata cómo fue su experiencia de infiltrado.

Sus miedos, sus temores, sus decisiones, sus momentos críticos y sus grandes logros y aciertos. Todo ello se deja ver por las páginas de este libro del mejor periodismo de investigación. Y aunque no parezca el libro más apropiado para un verano, sinceramente es una lectura muy recomendable, con información que sorprenderá a cualquiera que se acerque.

miércoles, 7 de julio de 2010

Libros para el verano: Azteca, de Gary Jennings

Idioma original: inglés
Título original: Aztec
Fecha de publicación: 1980
Valoración: recomendable

Entre 1519 y 1521 tuvo lugar uno de los episodios más literarios de la historia, por dramático e inverosímil. Doscientos hombres que en su tierra natal habría matado el hambre o la justicia se convirtieron, por un golpe de mano, en protagonistas de una novela de caballerías. La audacia de quienes no tenían nada que perder supo hundir un imperio próspero y pujante; su celo religioso y su sed de riquezas acabaron con la cultura que lo animaba. Pocas veces la incomprensión y la codicia se han aliado de un modo más letal que en la conquista de México.

Azteca
ofrece una de las mejores narraciones que conozco de este cataclismo histórico. La narración comienza muchos años antes de la conquista, lo que permite a Jennings trazar un cuadro deslumbrante del mundo que se hundió en 1521. Pone el relato en boca de Mixtli, un hombre inquieto y aguerrido que, desde su Aztlán natal (la patria norteña y legendaria de los aztecas) hasta la espesura de las selvas mayas, y pasando por la soberbia capital del imperio, Tenochtitlán, recorre todo el mundo conocido antes de la llegada de los españoles. Mixtli llevará una exitosa carrera de mercader y soldado, llegando a la prestigiosa orden de los guerreros águila, al servicio directo del Huey Tlatoani (Gran Orador) azteca: Ahuízotl primero, Moctezuma después. Desde este puesto privilegiado asiste a la llegada de Cortés, y a las dudas y supersticiones de Moctezuma que sentenciarán el fin de la antigua cultura mexicana.

Para quienes disfrutéis con la novela histórica este es un ejemplar muy digno y entretenido que puede ocuparos buena parte del verano (en edición de bolsillo ocupa casi 900 páginas). Además de partir de una excelente documentación, Jennings sabe sortear con elegancia algunas de las más temibles trampas de la novela histórica. Por ejempo, transmite al lector el contexto cultural necesario para comprender la acción sin demérito de la trama. Su recurso es ingenioso y eficaz: desde el principio es el protagonista quien dicta su historia a unos frailes españoles que buscan informantes sobre la cultura local. De este modo, Mixtli puede pararse a explicar con sus propias palabras todos aquellos detalles que los frailes (y, por extensión, el lector) no tienen por qué entender.

Jennings aprovecha esta forma de narración en primera persona para mostrar la distancia cultural entre aztecas y españoles por medio de las reacciones (condescendientes o escandalizadas) de los escribas al testimonio de Mixtli. Se intercalan, además, supuestas misivas del obispo Zumárraga a Carlos V que acompañan el envío periódico de los informes al emperador. En ellas se va dibujando una meta-trama (podría decirse) que concierne a la situación actual de Mixtli en cuanto narrador. Jennings (y quien lo tradujera, claro) sabe dar verosimilitud al tono de las cartas y del relato entero, sin caer en la expresión amanerada de muchas novelas históricas. Un libraco, en fin, interesante y divertido, que os enganchará a poco que os guste el género. Tiene dos secuelas que no están a la altura.

martes, 6 de julio de 2010

Libros para el verano: la heptalogía de Harry Potter, de J. K. Rowling

Idioma original: inglés
Año de publicación: 1997 (la primera novela)
Valoración: muy recomendable

Supongo que no hace falta que os presente al archiconocido protagonista de esta saga fantástica: desde que se publicara Harry Potter y la piedra filosofal, la primera novela de la saga, en 1997, el fenómeno "Harry Potter" -o la "Harry Potter-manía"- no ha hecho más que crecer y crecer. Sólo ahora, tres años después de la publicación en España de Harry Potter y las reliquias de la muerte, el último libro, parecen estar los ánimos más calmados: los ávidos lectores de literatura fantástica -sobre todo los más jóvenes, de revueltas hormonas- han vuelto su interés a la vampírica y edulcorada saga Crespúsculo, de la escritora Stephanie Meyer. Pero esto es carne para otro estofado.

No creo que las aventuras de Harry Potter, un niño huérfano que vive con sus horribles tíos y primo hasta que un buen día descubre que es mago e ingresa en la escuela de magia Hogwarts, hayan podido dejar indiferente a ninguno de sus lectores: la saga ha levantado pasiones, y cuenta con tantos seguidores como detractores. En esta reseña voy a intentar daros las suficientes razones como para reclutar lectores de ULAD entre las filas de los primeros.

Por qué leer Harry Potter...:

1. J. K. Rowling combina de manera muy atractiva lo mágico y lo no-mágico: es muy divertido ir descubriendo las peculiaridades del mundo de los magos y cómo estos se relacionan con los "muggles" ("no-magos"). Sobre todo, es divertido ir descubriéndolo a medida que lo hace el protagonista.

2. Las aventuras de Harry, Ron y Hermione en un mundo amenazado por El-que-no-debe-ser-nombrado resultan adictivas: no olvide reservar el número dos de la saga en su librería de confianza para cuando termine el uno y acucie el mono. (El que avisa no es traidor). Y así sucesivamente.

3. Como en toda buena novela fantástica, no todo es "quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste sólo en la imaginación" (como define la RAE lo "fantástico"): el lector reconoce entre la ficción dolorosas marcas de su realidad más cercana.

4. Se trata de una lectura para todas las edades: gusta tanto a pequeños como a no tan pequeños. (Explicación parcial en el punto número 2).

...y por qué leerlo durante el verano:

Pues básicamente porque, como ya he explicado, la saga consta de siete volúmenes, la mayoría de los cuales superan las 500 páginas. Además, la aparente -nótese la cursiva- evasión que caracteriza al género fantástico convierte a la heptalogía de Harry Potter en una lectura perfecta para un verano de trepidante relax literario: os proporcionará entretenimiento sin fin, os mantendrá en vilo y os transportará a un mundo paralelo que os hará olvidar, durante un rato, los problemas que pueda haber en el vuestro.

Yo descubrí la saga a los 11 años y, aun ahora, cuasi-filóloga, me da pena que ya haya terminado, y no me da vergüenza alguna confesar mi pasión. Siempre me quedará releer...

lunes, 5 de julio de 2010

Libros para el verano: Estúpidos hombres blancos, de Michael Moore


Título original: Stupid White Men...and Other Sorry Excuses for the State of the Nation
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2002
Valoración: recomendable

Hace unos años fui a Menorca en verano para trabajar en un hotel. Como iba con la mochila y a probar suerte, sólo me llevé un libro, que leí rápidamente cuando ya estaba trabajando y sabía que me iba a quedar tres meses. Así que tuve que buscar más lectura. El hotel y todas sus instalaciones estaban diseñadas para el turista extranjero, y en la sección de venta de libros, es decir, esos stands que giran con un montón de libros de bolsillo, la gran mayoría estaban en inglés. Pero encontré el de Michael Moore, en castellano. Así que lo compré. Y lo devoré.

Es su tercer libro, publicado el mismo año que el estreno del documental Bowling for Columbine (huelga decir que soy seguidora de sus películas). Se dice de este libro que es una sátira política y que arremete contra el gobierno estadounidense de George W.Bush. Cierto,es una sátira, pero sobre muchas más cosas. El tema central es George W. Bush y cómo amañó las lecciones. Se vuelve sobre su persona una y otra vez, pero no es el único eje. Es decir, no se critica tan sólo el gobierno de un país, sino cómo esto es el resultado de gestiones anteriores que derivan de conceptos como el racismo y la xenofobia, el machismo, la explotación y el interés de las grandes multinacionales, terminando todo sometido al dictado de la economía. Si en este camino hacia el máximo beneficio hay que dirigir peones que se convierten en presidentes, tanto mejor.

No sé si es la mejor lectura para relajarse observando las olas o tras un duro día de montaña y agujetas, pero desde luego ayuda a reflexionar (se esté o no de acuerdo con lo que Moore expone) y a debatir, pues seguro que hay párrafos que desearás comentar con los que te rodean, y así se producirán esas maravillosas conversaciones nocturnas sobre cómo cambiar el mundo...

domingo, 4 de julio de 2010

Libros para el verano: La forma del agua de Andrea Camilleri




Idioma original: Italiano
Título original: Forma dell’Acqua
Año de publicación: 1994
Valoración: Está bien


La mejor novela negra se parece mucho a un juego de ajedrez en el que, con el mismo rigor que una crónica periodística, y habitualmente con mayor libertad, se coloca desde el principio a cada sujeto en su casilla correspondiente para diseñar un retrato bastante aproximado de conductas, valores, formas de relación de los agentes sociales entre sí – como se apunta, irónicamente, en la nota final – y, en general, de las debilidades y grandezas de nuestro tiempo. Periodistas, prostitutas, jueces, eclesiásticos, policías, marginados sociales, militares, empresarios, traficantes, empleados municipales, profesionales liberales, políticos, mitos de la cultura etc. son vueltos del revés como un traje del que se dejan pocas costuras por repasar.

El modelo estándar de detective curtido, algo amargado y completamente escéptico, (con el que Camilleri rinde homenaje a nuestro Vázquez Montalbán tomando prestado e italianizando uno de sus apellidos), un personaje dotado de asombrosa clarividencia al que suele salvar la ironía, sirve en este caso para pasar revista a la sociedad siciliana actual poniendo de manifiesto las pequeñas y grandes hipocresías cotidianas y desenmascarando a sus responsables.

Ya desde el primer momento, el autor nos muestra su particular visión del mundo ideando un punto de partida sorprendente. Tampoco el desenlace es nada habitual, en realidad no podemos hablar de un desenlace. Y no diré más: pensad lo que gustéis.

Naturalmente, tenemos cadáver, asesino y la acción se centra en su búsqueda. A medida que ésta avanza, se retuerce y bifurca, va dejando ver los entresijos de la sociedad que retrata, con sus corrupciones, intereses ocultos y fisonomía general. Nadie se encuentra a salvo, no hay escrúpulos, la hipocresía domina los actos, todos pretenden sacar tajada, la lealtad apenas existe. Los sentimientos sí, pero andan escasos, además, esta vida es tan precaria…

La acción es trepidante según las pautas del género. Hasta las descripciones son concisas y precisas, como si acumulase el mayor número posible de datos en un atestado policial; no obstante, algunos personajes están bastante bien diseñados a partir de unos cuantos trazos firmes. Las páginas contienen una gran densidad informativa sin que eso perjudique a la comprensión, el lector, muy entretenido, camina con paso seguro por el territorio que Camilleri le marca: desde que se introduce en ese mundo sórdido en el que hasta el cadáver aparece privado de toda dignidad, contempla toda una galería de personajes, situaciones y ambientes soportando una tensión constante al haberse convertido en cómplice fiel de un detective cuya moral ha confeccionado a medida de sí mismo.

También de Andrea Camilleri: Las ovejas y el pastor

sábado, 3 de julio de 2010

Libros para el verano: Las cuatro estaciones de Stephen King

Idioma original: inglés
Título original: Different Seasons
Año de publicación: 1982
Valoración: Recomendable

Que Stephen King es, hoy en día, el rey indiscutible de la literatura de terror es algo que todos sabemos desde hace mucho. Y que a sus apenas rebasados 60 años se ha convertido en un mito de carne y hueso y un icono de nuestro tiempo, también. Partiendo de estos hechos y teniendo en cuenta que su carrera es más que conocida (aunque sólo sea de oídas), poco se puede decir de este autor que no se haya dicho ya. Sin embargo, quiero reseñar Las cuatro estaciones porque es uno de los libros de King que mejor sabor de boca me han dejado al leerlos.

Hace muchos años, dedicaba los veranos a devorar novelas de Stephen King. Eran fáciles de leer, no me hacían pensar demasiado y me daban una dosis de terror, sexo y demás instintos primarios más que suficiente (o puede que más de la recomendada) para la edad que tenía. Entonces, llegó a mis manos Las cuatro estaciones y el concepto que tenía sobre Stephen King cambió. Por primera vez, leía un libro escrito por este hombre donde el miedo y las sombras que acechan tras cada puerta no eran lo más importante de la lectura. Por primera vez, me encontraba con un King que centraba su obra en los sentimientos y los relaciones establecidas entre los personajes, dejando de lado el componente efectista y sobrenatural que lo caracterizaba.

Las cuatro estaciones compila los siguientes cuatro relatos (uno por cada estación):

Rita Hayworth y la redención de Shawshank. Andy Dufresne es condenado a cadena perpetua por el asesinato de su mujer y el amante de ésta, crímenes que no ha cometido. Resignado a pasar el resto de su vida en prisión, entabla amistad con Red, el hombre que "consigue cosas", y se dedica a la geología y a disfrutar de los pósters de divas de Hollywood que éste le consigue.

Alumno aventajado. ¿Qué haríais, si descubrieseis que vuestro vecino es un antiguo oficial nazi, uno de los más buscados? Posiblemente, lo denunciaríais. Pero lo que hace el protagonista de esta historia es todo lo contrario. Él hace que el anciano le cuente las más truculentas historias de los campos de concentración, a cambio de no llamar a la policía, sin siquiera imaginar cómo esto va a afectarle en un futuro.

El método de la respiración. Un doctor cuenta la historia de su paciente, Sandra Stanfield, joven soltera embarazada, que acude a su consulta para que la trate durante el embarazo. Algo completamente normal, si no fuera porque la joven está dispuesta a hacer lo que sea y a superar cualquier obstáculo con tal de que su hijo nazca sano y salvo.

El cuerpo. Cuatro amigos se enteran de que en el bosque han encontrado el cuerpo sin vida de un chico. Ávidos de aventura y de abandonar el pueblo en el que viven durante un par de días, deciden ir en su busca.

No puedo contar nada más sobre estos relatos sin destripar su final (aunque la mayoría los conoceréis, porque tres de ellos han sido adaptados a la gran pantalla bajo los títulos Cadena perpetua, Verano de corrupción y Cuenta conmigo), pero sí os digo que merecen la pena ser leídos. Como es habitual en la obra de King, se leen rápido y enganchan desde la primera página y, aunque El método de la respiración me parece un poco aburrido, no deja de ser interesante. Si disponéis de unas cuantas tardes libres en la piscina o en la playa o donde quiera que paséis las vacaciones, dedicárselas a este libro. No os arrepentiréis.

Más libros de Stephen King: Insomnia, Misery e It.