lunes, 31 de mayo de 2010

Zoom: Ella, maldita alma, de Manuel Rivas

Idioma original: gallego
Título original: "Ela, maldita alma" en Ela, maldita alma
Fecha de publicación: 1999
Valoración: recomendable

"Ella, maldita alma" es al mismo tiempo un cuento y el título del libro en el que Manuel Rivas recopila unas cuantas historias con temáticas diversas. Sin embargo, en esta ocasión me voy a centrar en este cuento, sin duda el mejor de todo el libro, tanto por su argumento, como por su estilo o sus juegos hipertextuales.

Manuel Rivas plantea desde las primeras líneas un diálogo entre su pequeña historia y la novela descomunal de Clarín: La Regenta. Al escritor gallego no le preocupa ocultar este guiño narrativo y desde el principio muestra claramente con palabras como "la heroíca ciudad" cuáles son sus intenciones: tomar el argumento central de la novela realista y elaborar una versión moderna, breve, quedándose sólo con lo fundamental y dándole un aire melancólico e intimista.

De este modo, Rivas nos introduce en el monólogo de un cura obrero, profundamente enamorado de una de sus feligresas, con la que mantiene una relación demasiado estrecha. Ante el lector aparecen sus dudas, sus miedos, sus remordimientos. Pero también sus momentos de gozo y pasión, en los que ve claramente que su destino no es la iglesia sino esa mujer, ella, esa maldita alma. Sin embargo, toda alegría está empapada de responsabilidad y puro realismo.

Un cuento breve, rápido de leer, sencillo, interesante y con un trasfondo de morriña que recuerda a la voz siempre profundamente melancólica de Mario Benedetti.

domingo, 30 de mayo de 2010

Jens Lapidus: Nunca la jodas

Idioma original: sueco
Título original: Aldrig fucka upp
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

Hace no mucho tiempo os hablé de Dinero fácil, obra primogénita del joven abogado/escritor Jens Lapidus, a quien ya han bautizado como el "James Ellroy sueco", y comenté que ése sería el primer volumen de lo que su autor denominaba la Trilogía negra de Estocolmo. Sin haber hecho esperar demasiado a los lectores, el segundo volumen, que lleva por título Nunca la jodas, ha salido del cascarón y en poco tiempo se ha hecho un hueco entre las novedades editoriales.

Si bien en Dinero fácil Lapidus nos contaba la historia de JW, Jorge y Mrado y nos desvelaba los deseos de conseguir dinero, cocaína y venganza rápidamente como motor de sus vidas, en esta ocasión el retrato de los bajos fondos de la capital sueca está a cargo de Niklas, un joven que vuelve a Estocolmo después de pasar varios años en una organización militar e intenta desesperadamente encontrar un sentido a su vida, de Mahmud, un joven musulmán a quien no le queda más remedio que trabajar para el capo yugoslavo Radovan después de haber salido de la cárcel, y de Anders, un policía degradado que se debate continuamente entre cumplir con su deber y convertirse en un delicuente de poca monta. Los tres protagonistas están de alguna manera relacionados con las mafias yugoslavas que poco a poco se están apoderando de Escandinavia y que puede que tengan algo que ver con asesinato del Primer Ministro sueco, Olof Palmer, acaecido años atrás y de nuevo en el candelero debido al descubrimiento de un cadáver que arroja difusas pistas sobre la investigación policial.

De narración directa y muy ágil, Nunca la jodas mantiene el estilo y la estructura de su predecesora, aportando una galería de personajes muy trabajados y, de nuevo, una intrincada trama que no deja ningún cabo suelto. Así pues, confirma la habilidad de su autor para sumergirnos en la parte más oscura de una ciudad "ideal", nos demuestra que su éxito no fue flor de un día y nos deja con ganas de leer la culminación de la trilogía. No se puede pedir más.

Más libros de Jens Lapidus: Dinero fácil.

sábado, 29 de mayo de 2010

Ernest Hemingway: Fiesta

Título original: Fiesta, posteriormente cambiado por el autor a The Sun Also Rises (traducido libremente por la autora de esta reseña como El sol también sale)
Idioma original: inglés
Año de publicación: 1926
Valoración: imprescindible

Las habilidades adquiridas gracias a su trabajo como periodista modelaron en gran medida el estilo narrativo de este imprescindible escritor estadounidense, galardonado en 1954 con el Premio Nobel de Literatura. Él mismo comparó la estructura de sus relatos y novelas con la de los icebergs: lo que hay en la superficie es sólo una milésima parte de lo que la obra, como el iceberg, esconde.

La "teoría del iceberg" se perfila ya desde Fiesta, la primera novela de Hemingway. La obra trata precisamente de la fiesta española, más concretamente de los Sanfermines. Un grupo de expatriados americanos y británicos residentes en París viajan a Pamplona para abandonarse al jolgorio de siete días de encierros, corridas de toros, alegría y mucho, mucho vino. Por eso, hubo críticos que entendieron la obra como una simple "oda al hedonismo" (crítica que motivó que Hemingway quitara la palabra "fiesta" del título). Otros leyeron la obra precisamente como una crítica satírica a este disoluto modo de vida, mientras que el propio autor se refirió a ella como una "tragedia".

Lo cierto es que no se puede entresacar un único significado de la lectura de Fiesta -si es que acaso pueda alguna vez hacerse eso con ninguna obra de arte-. En lo que la crítica sí parece coincidir es en que la novela refleja el espíritu de la llamada Generación Perdida. Y es que todos los personajes de la novela parecen no saber quiénes son ni cómo encontrarse a sí mismos: las mujeres se visten y comportan como hombres, los hombres son borregos que viven al son del cencerro de las mujeres... Se aprecian los estragos de la Primera Guerra Mundial -que Hemingway vivió en propias carnes como conductor de ambulancia-, en la que las trincheras condicionaron un nuevo modo de luchar: ya no existe el cuerpo a cuerpo y, desaparecido el heroísmo de la batalla, sólo quedan el miedo y el dolor de ver morir a tus amigos, cubiertos de barro, a un palmo de la cara.

Para tratar temas como los cambios en los roles masculino y femenino, las dificultades para definir la propia orientación sexual o el trauma de la posguerra, Ernest Hemingway se vale -entre otros- del poderosísimo símbolo de la tauromaquia. Así, el torero, encarnación de la virilidad de la que la guerra ha despojado al narrador, parece erigirse como el héroe de la novela.

Sin embargo, Hemingway siempre arguyó que el verdadero héroe de la novela era la tierra. Y es que, al final, el sol siempre sale...

(Fuente de la imagen: Hemingway on WWI)

viernes, 28 de mayo de 2010

Doris Lessing: Canta la hierba


Idioma original: inglés
Título original: The Grass is Singing
Año de publicación: 1950
Valoración: Muy recomendable


Si esta novela impacta y conmueve desde las primeras líneas es por la habilidad con que la narradora omnisciente juega sus cartas desde el principio. Lessing, haciendo gala de una singular maestría descriptiva, nos traslada, casi materialmente, al escenario de los hechos y, con la misma habilidad, consigue introducirnos en la mente y el corazón de sus protagonistas. Gracias al diseño concienzudo de los caracteres y al minucioso seguimiento en su vida cotidiana ellos se convierten en un poco nuestros también, y ése es el secreto de que el interés no decaiga nunca en una trama en que el desenlace es conocido desde el primer párrafo. El lector necesitará acompañarles en ese viaje hacia un destino marcado de antemano porque a pesar de sus constantes errores, o precisamente por ellos, se han ganado nuestro afecto incondicional y, sobre todo, porque necesitamos conocer los motivos que les han conducido hasta allí.

Poco a poco, a través de la crónica de una peculiar forma de vida, en una época concreta y en un país, Sudáfrica, podemos transitar por el día a día de unos seres a los que prejuicios de raza y sexo vapulean sin piedad. Y, sin embargo, son precisamente las víctimas quienes no manifiestan por sí mismas ninguna compasión: los negros desprecian a las mujeres blancas y éstas – personificadas por la protagonista – tampoco desaprovechan la oportunidad de ser hostiles. Irónicamente, y para variar, es el hombre blanco, en la cúspide de la pirámide social, quien puede permitirse mostrar por ambos grupos cierta condescendencia.

El clima y el paisaje contribuyen al desarrollo de los hechos y a la vez son sus metáforas. El otro clima, el social, tampoco ayuda, al contrario, aplasta con más saña a todo el que, al atreverse a ser como le hicieron, pone en tela de juicio sus normas inmutables.

El relato avanza inexorablemente. Asistimos a la descomposición de personas, relaciones, lugares, negocios y, sobre todo, de las ilusiones, hasta socavar por completo el futuro. La imposibilidad de escapar a esa atmósfera social, matrimonial, racial y hasta climatológica encierran a Mary en un callejón sin salida que es, en realidad, su refugio y su única válvula de escape: la insana atmósfera en la que la atracción más extraña e inquietante ejerce un influjo absoluto y mueve los hilos para tejer un desenlace tan sorprendente como comprensible.

jueves, 27 de mayo de 2010

Graham Greene: El Dr. Fischer de Ginebra

Idioma original: inglés
Título original: Dr Fischer of Geneva or The Bomb Party
Año de publicación: 1980
Valoración: está bien

Confieso que tengo debilidad por Graham Greene, de quien ya reseñé hace tiempo El americano impasible. Me parece que Greene es un narrador excelente: sus obras tienen una ligereza, un suspense y un humor irónico difícil de encontrar en otros autores de primera fila. Ahí está, por ejemplo, Nuestro hombre en La Habana o El Ministro del Miedo para demostrarlo; y sin embargo, el novelista tampoco duda en atacar tramas más trágicas, con resonancias épicas muy bien resultas (sin melodrama, pero también sin concesiones facilonas), como en El décimo hombre o El revés de la trama (un título magnífico, ¿no creéis?).

El Dr. Fischer de Ginebra o (La fiesta de la bomba en su subtítulo original) es una obra que se acerca más bien al primer tipo de obra: una novelista lúdica, breve, escrita con soltura y un sentido del humor bastante ácido. Aunque el personaje que mueve los hilos de la trama es el que da título a la novela (un millonario misántropo y cruel que se divierte humillando a un grupo de aduladores avarientos), la historia nos llega distorsionada a través de los ojos de Alfred Jones, su yerno, mucho más pobre que él pero también mucho más digno (al menos, en su propia opinión), a quien tanto Fischer como sus secuaces le resultan patéticos e incomprensibles.

No voy a desvelar mucho más del argumento (que tampoco tiene mucho más que contar, en realidad), pero sí añadiré que en esta obra pasa como en otras de Greene: que lo que comienza siendo una simple farsa (la escena de la primera cena a la que asiste Jones es terriblemente cruel y divertida), se va convirtiendo luego en algo más oscuro y más trágico; la segunda cena que se nos describe ya no provoca risa, sino incomodidad. Para mi gusto, la primera parte está más lograda que la segunda, que termina resultando algo inverosímil. Como retrato y ridiculización de una clase acomodada corrupta y avariciosa, que no se detiene ante nada para conseguir más riqueza (¿de qué me suena a mí eso?), la obra resulta interesante, aunque algo excesiva, más válida como caricatura que como retrato.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Balzac: Eugenia Grandet


Título original: Eugénie Grandet
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1833
Valoración: muy recomendable

Cuando lees un clásico te envuelve una atmósfera especial. Puedes estar en tu lugar preferido del sofá, con tu mantita- da igual el calor que haga, es una costumbre que tengo de esas que no pierdes truene o haga calor-, tu gato dormidito al lado, tu pareja viendo una película de esas que no te llaman nada y de las que puedes abstraerte hasta tal punto que ni oyes lo que dicen, y a pesar de todos estos ritos de lectura, te trasladas inmediatamente dos siglos atrás. Son ese lenguaje y esa forma de expresarse lo que te retrotrae atrás en el tiempo.

La historia será similar a las que se escriben hoy día, pero la atención especial a ciertos detalles, la manera de describir los lugares, el aire viciado de casas antiguas con mujeres de la alta sociedad recluidas y viviendo una existencia “ de salón”...todo nos lleva a ese siglo XIX, y a un autor francés, inscrito dentro de la novela realista. Pero al igual que sumamente prolífico, quiso escribir una obra enorme, la Comedia humana, donde pudiésemos encontrar una descripción y un análisis de la sociedad que le rodeaba. Si la Divina Comedia trataba sobre lo divino y el Más Allá, la de Balzac tiene al ser humano como punto de referencia. Y la forma de explicar los acontecimientos cambia.

Balzac tuvo una vida peculiar y conoció de primera mano, por parte de su madre primero, y de sus jefes y compañeros de trabajo después, lo que son la codicia y la avaricia. Ya aparecen en Dante y son el tema central de uno de los círculos. Aquí, también Balzac escribirá sobre ellas,y principalmente en esta novela. Eugenia, que personifica el amor puro y la bondad, como su equivalente Beatriz de Dante, se ve atrapada en un mundo que no es el suyo, donde la enorme avaricia de su padre, sus pretendientes y su amado, deberían condenarla a la venganza y el rencor. Sin embargo, esa pureza y esa fe incuestionable, la hacen reaccionar de otra manera. Pues siempre hay otra manera y Balzac quiere mostrarla a sus contemporáneos.

Muy bien escrita, con moraleja y descripciones de la sociedad francesa del XIX, se convierte en una lectura muy recomendable.

martes, 25 de mayo de 2010

Oliver Ka & Alfred: Por qué he matado a Pierre

Idioma original: francés
Título original: Pourquoi j'ai tué Pierre
Fecha de publicación: 2007
Valoración: Muy recomendable


Se suele decir que los artistas crean para expresar lo que llevan dentro, para poder liberarse de aquello que los atormenta. A pesar de que no siempre es cierto (a ver si no va a haber quien cree por entretenimiento, por diversión, por aburrimiento o por encargo), esta máxima si se cumple en el cómic que hoy reseño.

Por qué he matado a Pierre
cuenta la historia de Oliver Ka, desde su infancia hasta el momento actual. Así, vemos cómo es la relación que mantiene con sus abuelos, católicos practicantes, y sus padres, ateos liberales, y cómo esta dicotomía le marcará profundamente. También nos hace testigos de los abusos sexuales que sufre siendo niño y de cómo, a pesar de "superar" lo sucedido y seguir adelante con su vida, esos abusos se convierten en una losa que le pesa más cada día que pasa y le impide ser feliz. Se hace, pues, necesario matar a Pierre, el hombre que le hizo daño y que ahora se ha convertido en un demonio interior del que es imprescindible liberarse para poder seguir viviendo.

Ka expresa con sinceridad todos los sentimientos y estados de ánimo por los que pasa y cómo intenta luchar contra ellos, pero lo hace sin culpabilizar ni victimizar demasiado, sin sensiblerías, narrando su versión de los hechos pero dejando que sea el lector el que saque sus propias conclusiones. Al buen trabajo realizado por Ka hemos de sumarle el de Alfred, un gran dibujante que, con un trazo muy expresivo que roza lo caricaturesco y una aplicación del color muy vivaz (y acertada), se adapta perfectamente al tono de la historia.

En conclusión, podemos decir que Por qué he matado a Pierre es uno de esos libros que se merecen ocupar un sitio en nuestra estantería, una historia con mayúsculas, tan buena, que daríamos un brazo por haberla escrito, si bien no desearíamos nunca haberla vivido.

lunes, 24 de mayo de 2010

Jose Emilio Pacheco: Los trabajos del mar.

Idioma original: español
Año de publicación: 1983.
Valoración: recomendable.

El premio Cervantes de 2009 se concedió al poeta mexicano Jose Emilio Pacheco.

Hojeando en una librería una edición de sus obras completas, encontré por casualidad estos versos:

"Lo que dice la arena al mar es acaso:
-No te serenes nunca. Tu belleza
es tu absoluto desconsuelo.
Si alguna vez
encontraras sosiego perderías
tu condición de mar.
Si te calmas
dejará de fluir el tiempo."

De pronto me sentí reflejaba en estas palabras de un modo sorprendente y difícil de definir.
Ese pedacito de lucidez fue suficiente para dejarme con ganas de leer más, así que busqué "Los trabajos del mar", el poemario al que pertenecen estos versos.

El título se lo da el epígrafe con que comienza; un fragmento de "Mythistorem" de Giorgos Seferis. Desde el primer momento, los trabajos del mar aparecen identificados con "los trabajos del amor", se hace presente en el libro "el rostro de las víctimas" y se mira al futuro con esperanza en las nuevas generaciones, a las que "nosotros no tenemos nada que enseñarles/sino la paz".

En este libro Pacheco demuestra ser un autor con mucha erudición pero a la vez sencillo y coloquial.

A partir de animales marinos, rocas, frutas, cuadros, piezas musicales... va desplegando ante nosotros un mapa de preguntas sobre el mundo, la vida, el tiempo. Después de contemplarlo con calma uno tiene la sensación, un tanto difusa pero inevitable, de ser un poquito más sabio.

El libro consta de 5 partes y un epílogo que me parece lo más interesante de toda la obra.
Pretende ser una imitación de las sátiras del poeta romano Juvenal. Igual que éste criticaba de forma directa a la sociedad romana de su época, Pacheco parece hacer lo mismo con el México de principios de los 80 o quizá, más en general, con la realidad de nuestro tiempo (a la que se refiere en un epígrafe propio como "la edad de plástico").

"Si tienes el poder no despojes
a los pueblos valientes y desdichados.
Puedes robarles
todo el oro y la plata que se te antoje
pero les dejarás a cambio la espada."

Como digo, estos poemas me parecen los más interesantes del libro por la honestidad casi brutal con que critican el abuso de poder de dirigentes y personas enriquecidas, la corrupción, el derroche, la hipocresía y la doble moral... El poeta llega incluso a burlarse de sí mismo, de su pretensión de "hablar en nombre del pueblo" pero termina sus sátiras, con un doliente reclamo a la solidaridad:

"La mejor parte de nuestro ser son las lágrimas.
No hay ningún mal que pueda sernos
ajeno."

Francamente recomendable.

domingo, 23 de mayo de 2010

Frédéric Beigbeder: 13,99 euros

Idoma original: francés
Fecha de publicación: 2000
Valoración: Recomendable

Esto..., pues bueno, yo..., yo..., eh, bueno, voy a hacer una crítica literaria, ¿vale?

Me he leído este libro, que no es gordo, pero tampoco muy flaco. Está bien; de tamaño, digo...

Tiene nombre de precio, y el nombre está puesto en una etiqueta como de las de antaño de Simago, naranja, con una forma geométrica que es..., humm, como un rectángulo raro...El caso es que cuando lo vi en la tienda pensé que valía eso, 13,99, pero luego me di cuenta de que no era el precio. Ya decía yo que era raro que valiera tanto y que lo pusieran de forma tan cantosa, jo...

Argumento es lo que toca ahora, ¿no? ¿O primero hablo del escritor?

Dicen que es una "autohistoria" de esas, que el tío que lo escribió vivió lo que cuenta, más o menos. Que se dedicaba al mundo de la publicidad, un mal mundo, con mucho mangui, drogadicto, loco, putero, loco, cocainómano...Mucho fantasma, para entendernos. Y que el tío acabó harto y lo dejó y se puso a escribir libros. Dicen que escribe como otros de su quinta...Le comparan, sobre todo, con un tal Houllebecq, que también es francés, ¿joven?, y que tiene muy mala uva, y lo describen como racista, anti-mujeres, medio fascista, y dicen que escribe como un animal. Y se cuenta que son amigos, encima.

Y ahora, el argumento...

Un publicista que le da a la coca y que tiene una prostituta habitual que es "como Sharon Stone en joven y en morena", cuenta sus experiencias en el mundillo. Y nos deja claro que por ahí hay mucha coca, locura, muchas modelos y muchas flipadas...Y que si te metes mucha coca, puedes ponerte a sangrar de la nariz en una reunión muy importante, pero que no pasa nada...Y en vez de decir Danone, dice Madone, la multinacional de los yogures, que no sale muy bien retratada que digamos...Supongo que Beigbeder tiene miedo de que la tomen contra él (legal o físicamente) los de la mafia de los yogures, y por eso les llama Madone...Qué crack.

La parte más lograda del libro (por ácida, crítica, y burda) es cuando el protagonista logra que su prostituta se convierta en una estrella al contratarla como modelo para un anuncio de yogur que acaba siendo casi una peli porno. Y encima, por semejante locura, a sus artífices les dan un pedazo de premio en un festival publicitario de Cannes, creo...

Pues eso. Que el tío está loco, es publicista, drogadicto y que hace una crítica, en primerísima persona, al mundo en el que vivió. Y bueno...No sé si gustar es la palabra....Me ha sorprendido, más bien, y por eso os lo recomiendo.

Firmado: la versión menos exquisita de I.G

sábado, 22 de mayo de 2010

Colaboración: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, de Tim Hamilton

Idioma original: inglés
Título original: Ray Bradbury’s Farenheit 451. The Authorised Adaptation.
Año de publicación: 2009
Valoración: Muy recomendable

Es posible que muchos de vosotros hayáis participado en la última encuesta de ULAD. Sus resultados, vuestros votos, muestran claramente que la novela sigue reinando en vuestras mesillas de noche, en los trayectos en metro a la universidad o al trabajo, en las soporíferas esperas en las consultas médicas, en la vida del lector standard. Está bien, seguimos leyendo novelas. Seguimos leyendo, a secas, lo cual es todo un logro en esta sociedad-web 2.0 repleta de imágenes y de “cortaypegas wikipédicos”.

Es por ésta y por alguna otra razón escondida que me vino a la cabeza la obra de Ray Bradbury Farenheit 451. Pero no la novela. Pensé en el cómic, que anda un poco a la zaga en esta encuesta pero que apunta maneras. Y es que Tim Hamilton, cuya carrera en el mundo del tebeo se remonta a la década de los ochenta, ha adaptado recientemente esta obra icónica y siempre reveladora, eso si, con el consentimiento del autor original, que nos la describe así: “lo que el lector tiene ante sí es el rejuvenecimiento de un libro que una vez fuera una novela corta que una vez fuera un relato corto que una vez fuera un paseo por una manzana, un muerto viviente en un cementerio y la caída final de la casa Usher”. En fin, si este canto de sirena no os atrapa, poco me resta decir, sinceramente.

El caso es que Hamilton, quien por cierto también acaba de adaptar La Isla del Tesoro de R.L. Stevenson en forma de novela gráfica, plasma en imágenes magníficamente este libro, del que supongo baste decir que tiene como tema el replanteamiento vital que sufre un bombero que se dedica a provocar incendios con libros en lugar de apagarlos. Un espíritu libre, encarnado en el personaje de Clarisse, le hará caer en una crisis ontológica tremenda, llevándole a cuestionarse los cimientos de la sociedad censuradora y coercitiva en la que viven estos zombies a los que asusta tremendamente pensar por sí mismos.

Como suele ocurrir en el sempiterno debate en torno a las novelas convertidas en películas, en casos como éste pasa algo similar. Comparar el trabajo de Hamilton con el original es una golosa tentación en la que irrevocablemente caeremos todos. ¿Capta este cómic la grandeza del original? ¿Es suficientemente evocador y a la vez gráfico como para despertar las mismas emociones? ¿Es su deber hacerlo? ¿Ha de ser fiel o puede permitirse licencias? ¿Entenderá bien el lector la novela gráfica sin haber pasado por el training de Bradbury y/o las imágenes de Truffaut? No sé a vosotros, pero este tipo de cuestiones me aburren soberanamente. Sobre todo, cuando tengo claro lo esencial: que me gusta. Y así es en este caso.

Ver en imágenes lo que mi imaginación esbozó en su momento ha sido una sensación preciosa. No sé reseñar tebeos, como no sé poner palabras a la música, pero sí puedo transmitiros una invitación que el mismo Bradbury nos lanza en la introducción que ha escrito a estas páginas: “me gustaría sugerir que todo aquel o aquella que lea esta introducción se tome un tiempo para escoger el libro que más le gustaría memorizar y proteger de cualquier censor o ‘bombero’. Y no sólo escogerlo, sino dar las razones de por qué querría memorizarlo y de cuál es el valor por el que debería recitarse y recordarse en el futuro. Creo que si mis lectores se reúnen y hablan de los libros que han escogido y memorizado pueden producirse encuentros muy entretenidos”. Autores de ULAD, creo que en estas palabras tenéis el tema de la siguiente encuesta…

¿Os imagináis un mundo sin libros?

Firma invitada: Naiara

Reseña del libro original de Bradbury, aquí.

viernes, 21 de mayo de 2010

Michael Ende: Momo

Título original: MOMO oder Die seltsame Geschichte von den Zeit-Dieben und von dem Kind, das den Menschen die gestohlene Zeit zurückbrachte (Momo, o la extraña historia de los ladrones de tiempo y la niña que devolvió el tiempo robado a la gente)
Idioma original:
alemán
Fecha de publicación: 1973
Valoración: muy recomendable


Entrevista realizada por una Lectora a Momo, en las gradas del anfiteatro donde habita la propia Momo:

Lectora: Ante todo, gracias por atenderme. Ha sido difícil llegar hasta ti, pues tienes un montón de amigos que se acercan continuamente a contarte cosas.

Momo: ¿Y qué has hecho para que te dejen? -sonríe.

L: Pues he tenido que hacer un trato con los niños -Blanco ha sido el más estricto- y les he prometido participar en uno de sus juegos. La verdad es que no han tenido que insistirme mucho porque, si son como los del libro que cuenta tu historia, me lo voy a pasar genial!

Momo: ( ) -sonríe silenciosamente.

L: Sé que todos vienen aquí a hablarte y hablarte, y que tú los escuchas con esa habilidad especial que tienes para hacerlo -que yo creo que es sólo que “realmente” escuchas a la gente- y a todos se les ocurren nuevas ideas, y se alejan con la sensación de haber profundizado más en sí mismos. A los niños se les ocurren mejores juegos, a Gigi se le ocurren mejores historias y cuentos, y a Bepo Barrendero alguien le escucha con paciencia. ¡Pero yo quiero que me hables! O, al menos, no dejes que sólo hable yo, como ya estoy haciendo -una capa roja de rubor recorre mis mejillas-. Así que te pregunto: ¿crees que tu historia es una historia para niños? Ganaste en Alemania el premio de Literatura Adolescente...

Momo: Es cierto, pero durante un año después de la publicación, recibí durísimas críticas, que siguieron tiempos después. En Alemania debían escribirse historias realistas, y consideraron que la mía era evasiva y demasiado crítica con la sociedad. Y no entiendo eso, ¿cómo puede ser ambas cosas?

L: Ya, al criticar a la sociedad actual, ese mundo de fantasía en el que se sumerge tu historia, cobra otra intención. Es a través de esa fantasía, fantasía que envolvía la vida del autor desde su infancia, educado en un entorno profundamente artístico y surrealista, con la que el autor nos ataca. Gracias por llevarme a esta reflexión, mi pequeña niña, pero ¡no me has contestado! ¿Literatura infantil?

Momo: Uhm...Casiopea, ¿tú que dices? -y se dirige a esa tortuga del maestro Hora, tan especial. Al momento, aparece en su caparazón, luminosa, la palabra: Ambas.

L: Es decir, que la pueden leer los jóvenes, entretenerse y disfrutar, y precaverse del futuro adulto que les espera. Y, a la vez, es sumamente adulta, porque sólo cuando eres adulto y ya has vivido ciertas experiencias, puedes comprender en su totalidad la cantidad de metáforas que añade Ende. Crítica voraz a la sociedad de consumo y al modo de empleo del tiempo por parte de los adultos. Esto realmente me ha impactado al leer tu historia. Resulta fascinante cómo, de una manera tan sencilla, Ende nos muestra qué es lo que se está haciendo hoy en día, y cómo podríamos intentar cambiarlo. Por cierto, y para terminar que me estoy alargando más de lo normal -y vale, sí, tus amigos me esperan y estoy deseando jugar-, ¿piensas alguna vez en los hombres grises?

Momo: A veces sí, pero al instante me acuerdo de las voces de las flores horarias, y los olvido de nuevo.

L: Pues yo espero no tener que verlos nunca. Tan vacíos, tan malvados,tan grises, y con tanto poder sobre el ser humano...sé que han vuelto a aparecer y están repartidos por el mundo, pero, gracias a tu historia, quizá haya lugares a los que nunca se puedan acercar. ¡Gracias Momo! Me voy a jugar...

Otros libros de Michael Ende: Jojo y La historia interminable.

jueves, 20 de mayo de 2010

Stef Penney: La ternura de los lobos


Idioma original: inglés
Título original: The Tenderness of Wolves
Año de publicación: 2006
Valoración: Está bien


En el noreste de Canadá se encuentra Dove River, un poblado fundado por pioneros escoceses donde las extremas condiciones meteorológicas y la vida dura del campo cincelan con crudeza la personalidad de sus habitantes. La señora Ross, una mujer fuerte y con carácter, encuentra el cuerpo asesinado de un trampero de la localidad el mismo día que su hijo de diecisiete años y conocido del muerto desaparece sin dejar rastro. A pesar de que la investigación del asesinato atrae al pueblo a todo tipo de personajes curiosos, la señora Ross decide buscar a su hijo por su cuenta, adentrándose en el bosque con un experto –y un tanto extraño– rastreador. Su osadía concentrará todas las miradas y le llevará a conocer otras formas de salir adelante y de enfrentarse a la vida, y le enseñará que, a veces, para poder comprender el presente es imprescindible saldar antes cuentas con el pasado.

A pesar de que la señora Ross es el personaje principal de esta historia, es importante señalar que esta novela es coral y que es en los diferentes personajes y sus intrincadas historias y circunstancias vitales en las que se basa toda la narración. Y ahí la autora merece, en mi opinión, un merecido sobresaliente. No encontraremos en este libro un personaje que no merezca atención, que no presente una profundidad y una personalidad bien pensadas y trabajadas. Todos encajan a la perfección en esta novela de suspense que, narrada con destreza, en ocasiones hace gala de un acertado toque decimonónico.

La única pega que puedo encontrar en este libro es que a veces se pone un poco pesado. En general, la prosa tiene un ritmo rápido, pero creo que de vez en cuando la autora se detiene demasiado en ciertos detalles que, a pesar de que no son gratuitos, consiguen desviar la atención del hilo de los acontecimientos.

Sin embargo, esto no debería desanimar a ningún lector (sobre todo, teniendo en cuenta que este libro es su debut literario). Tenemos en Penney a una gran escritora, y en La ternura de los lobos una novela que merece la pena leer.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Zoom: La esfinge sin secreto, de Oscar Wilde

Título original: The sphinx without a secret
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1887
Valoración:
Muy recomendable

Bienvenidos de nuevo, queridos niños míos, al rincón del tío Ian, un lugar donde encontraréis cosas sorprendentes y epatentes...

Hoy os presento otro de mis relatos preferidos, La esfinge sin secreto, que si hubiera sido firmado por el señor Allan Poe, no habría sido de locos pensar en una historia sobre una maldición macabra achacada a cierta reliquia egipcia. Pero el caso es que este cuento es de la autoría del genial Oscar Wilde, el excéntrico irlandés que hace siglo y medio, desafiando a los cantamañanas puritanos de su entorno, puso todo (y a todos) patas arriba con su irrepetible personalidad, mezcla imposible de dandy irredento, gay de lengua viperina, y escritor talentoso y novedoso.

Si queréis adentraros en el personaje, además de leer su obra, no os perdáis la exquisita y rigurosa interpretación de Wilde que hizo para la gran pantalla el talentoso actor Stephen Fry en una película aceptable de 1997. Pero vamos al argumento tratando, como siempre, de escapar de los canes de los Caza Spoilers, lo cual, en esta ocasión, es una misión imposible, ya que el sorprendente final de La esfinge sin secreto es la pieza maestra de esta herramienta literaria que le deja a uno de piedra cuando la termina.

Entonces, ¿cómo lo hacemos, queridos? ¿Cómo os animo a leer este relato sin hacer girar mis palabras de admiración en torno a su genial conclusión? Bueno, pues os diré que está muy bien escrito, sin chuminadas ni prosas floridas; y que el personaje femenino de la historia es el prototipo de dama decimonónica: lánguida, atractiva, depresiva, escurridiza e intrigante; y que, de nuevo, el lector se sentirá atraído por un enigma que hasta el final no se resuelve; y que cuenta una historia efectiva en poco espacio con las palabras justas.

¿Crítica insulsa la mía? Ya lo siento, queridos niños, pero vuestro tío Ian, que vela por vuestra felicidad literaria, hasta aquí puede escribir...De lo contario, os desvelaría en su modesto habitat un secreto que se disfruta más cuando se descubre por uno mismo.

Ya me contaréis, pequeños.

Dulces sorpresas. Que os guarden los ángeles...

Más libros de Oscar Wilde: El retrato de Dorian Gray.

martes, 18 de mayo de 2010

Max Weber: La ética protestante y el 'espíritu' del capitalismo

Idioma original: alemán
Título original: Die protestantische Ethik und der 'Geist' des Kapitalismus
Fecha de publicación: 1904-1905, 1920
Valoración: imprescindible

Ya hace tiempo que decidimos dejar de lado los escrúpulos y las vergüenzas y reseñar, sencillamente, lo que nos apeteciera. Lo digo porque recomendar a estas alturas este clasicazo de la Sociología es como descubrir la rueda. Pero qué queréis: me encanta este libro y me parece una obra maestra, así que allá voy.

El estímulo inicial de este ensayo de Weber (o al menos su excusa) es un dato estadístico: en los países confesionalmente mixtos, las funciones de dirección y, en general, los puestos técnicos más cualificados del tejido económico son desempeñados mayoritariamente por protestantes, y no por católicos. Lo que en otro caso hubiera servido de base para una superficial explicación de historia social, a Weber le condujo a elaborar una de las teorías más influyentes sobre el proceso de modernización. El debate -que nunca acaba de apagarse- sobre qué significa ser moderno o, en fin, qué significa haber dejado de serlo no sería el mismo sin la hipótesis que aquí se desarrolla.

Enunciada de la manera más breve posible, ésta quedaría así: las actitudes más características del capitalismo moderno fueron promovidas, originalmente, en el marco de la moral del trabajo que predicaba el protestantismo ascético. Con esta denominación Weber se refiere a las diversas confesiones y sectas que se declaraban herederas, en mayor o menor grado, de los postulados de Calvino: primero hugonotes y puritanos, y más tarde pietistas y metodistas, entre otros grupos. La importancia de esta herencia común reside en el dogma calvinista de la predestinación, es decir, la idea de que Dios ya ha elegido a los suyos antes de todos los siglos, y que nada de lo que pueda hacer el resto en vida podrá salvarlos de la condenación eterna.

Como puede imaginarse, no resultaba sencillo vivir con la duda constante de si uno estaría dentro del número de los santos. La respuesta, claro, sólo Dios la sabía, pero había un modo de vislumbrarla, y es que un santo no se comporta como un simple pecador. Un elegido de Dios obra conforme a la fe, y toda su vida se eleva desde el mero estado de naturaleza al estado de gracia. Su conducta es intachable, metódica y constante, a mayor gloria de Dios. Si a esta tendencia a la acción racional le sumamos el rechazo protestante de los tradicionales votos católicos de la vida consagrada (obediencia, pobreza y castidad), tenemos un marco ético-religioso que incita a la producción incansable. Para un protestante ascético, al contrario de lo que pasaba para un católico, no había nada malo en la riqueza misma, sino sólo en su disfrute desordenado: por primera vez en la historia del Cristianismo se levanta el veto contra la maximización del lucro.

Las consecuencias de esta moral del trabajo fueron gigantescas y aún se perciben: ¿o es casual que ninguno de los llamados P.I.G.S. (los países europeos con mayor riesgo de quiebra económica: Portugal, Irlanda, Grecia y España) haya tenido nunca una mayoría protestante? En cualquier caso, y al margen del contenido concreto de su hipótesis, este libro es justamente célebre por las implicaciones de su metodología. Lo que demuestra Weber es que la expansión viral del capitalismo moderno no es explicable (sólo) en virtud de cuestiones de infraestructura -distribución de los recursos económicos-, sino atribuible a la eficacia de un cierto 'espíritu'. Palabra ésta muy solemne que aquí, entre comillas de prevención, no significa sino "conjunto de rasgos del carácter". La crítica a un análisis social estrechamente marxista está servida.

El caos de fechas de arriba se explica porque el ensayo se publicó originalmente en dos números de un anuario de investigación social, entre 1904 y 1905. Al final de su vida, Weber lo incluyó en la edición completa de sus ensayos sobre Sociología de la religión, incluyendo un buen número de cambios y adiciones. Es poco conocido, por ejemplo, que es sólo en esta segunda versión de 1920 donde aparece el término "desencantamiento", que desempeña, curiosamente, una función central. Un clásico, en fin, que no deberían dejar de conocer los interesados en la formación de la sociedad actual y cuya lectura se disfruta mucho más de lo que puede dejar concluir este torpe resumen.

lunes, 17 de mayo de 2010

Danilo Kiš: Una tumba para Boris Davidovich

Idioma original: Serbo-croata
Título original: Grobnica za Borisa Davidoviča
Año de publicación: 1976
Valoración: Recomendable

Las historias breves que componen Una tumba para Boris Davidovich –varias de ellas entrelazadas por personajes comunes, de forma que bien podríamos calificarla de “novela”- tienen un elemento en común: la de ser historias en las que un fundamentalismo, del signo que sea, se impone trágicamente al destino de una o muchas personas, aniquilándolas. Esta temática, lamentablemente tan propia del siglo XX y de estos principios del XXI, cobra una especial relevancia al saber que el autor, Danilo Kiš, de origen judío, perdió a varios familiares (su padre entre ellos) en los campos de concentración nazis, y vivió en la República Socialista Federal de Yugoslavia en los tiempos de la represión política stalinista. Como explica Joseph Brodski en el prólogo, la publicación original de esta obra causó, como no podía ser de otra manera, una gran conmoción en su país de origen, y el aparato político se apresuró a condenarla, utilizando como excusa un supuesto origen plagiario de la obra, hasta el punto de que su autor decidió abandonar su país.

El tema es el fundamentalismo, sí, tanto de origen político –en la mayoría de los relatos- como religioso, en “Los perros y los libros”. Y se presenta sin melodrama, sin paños calientes. Los personajes que pueblan estas páginas no son casi nunca mártires que sufren en la lucha contra el poder soviético: en la mayoría de los casos o son seres insignificantes de los que el sistema no se preocupa, o son marionetas bienintencionadas que son utilizadas y abandonadas, traicionadas, destruidas cuando ya no son necesarias. Tanto el torturador como su víctima merecen la misma atención: los mecanismos que mueven a los dos son igualmente analizados y desentrañados con la prosa clara y despiadada de Danilo Kiš.

Y aunque siempre digamos que aquí se reseñan obras y no ediciones, no podemos dejar de agradecer una vez más a la editorial Acantilado (que no nos paga por la publicidad, que conste) el acercarnos a otro autor fundamental casi desconocido entre nosotros...

domingo, 16 de mayo de 2010

Dave Sim / Gehrard: Cerebus


Idioma original: inglés
Título original: Cerebus
Fecha de publicación: 1977-2004
Valoración: Imprescindible

Cuando comencé mi andadura en el mundo de los cómics, solía pasarme horas rebuscando en las librerías, esperando encontrar alguna joya oculta. Un día, descubrí un ejemplar de gran tamaño y unas 500 páginas de extensión llamado Cerebus y lo que parecía ser su continuación, High Society, de idénticas dimensiones. Sin pensármelo mucho, los compré.

Lo que encontré en ese primer tomo fue una parodia de los cómics de Conan, protagonizada por un cerdo hormiguero llamado Cerebus, que producía más de una sonrisa y ofrecía entretenimiento sin pretensiones. Lo que descubrí en el segundo tomo, sin embargo, no tenía nada que ver con el primero. Sim utilizaba a su personaje para desarrollar, siempre desde la sátira y con grandes dosis de humor, un completo análisis de la política y los mecanismos del poder, sin pasar por alto los intereses, las relaciones, etc., que se mezclan y contaminan durante las campañas electorales.

Fascinada por el personaje y el rumbo que había tomado la historia, decidí investigar a Dave Sim y averiguar si las aventuras de Cerebus continuaban. Y vaya si lo hacían. Sim había comenzado a editar su famoso cómic de forma independiente en 1977 y dos años más tarde había decidido que éste tendía 300 números y contaría toda la vida adulta de su protagonista. Como todas las referencias que leía hablaban de un proyecto épico y de una de las obras más importantes de los últimos tiempos, decidí arriesgarme y comprar todos los tomos recopilatorios publicados hasta el momento y hacerme con los restantes a medida que se fueran publicando. Mi aventura "cerebusiana" me llevó años (leer dieciséis tomos de una media de 500 páginas —en su mayor parte cómic puro y duro, pero a veces texto corrido— en inglés no es cosa que se ventile en una tarde), pero puedo decir sin duda alguna que ha merecido la pena.

A través de todas esas páginas, Cerebus será político, Papa, guerrero, amante, cándido, despreciable, cruel, generoso, absurdo... y no sólo mostrará Sim los entresijos políticos, religiosos y amorosos de los personajes, sino que aportará verdaderas joyas (como el tomo dedicado a los últimos días de Oscar Wilde) y fuentes de polémica (como el texto por el cual fue acusado de misoginia), y nos bombardeará con múltiples referencias a la política, al arte, a la literatura y al mundo cultural de hoy en día en general. Pero, sobre todo, Dave Sim nos ofrece una historia épica, redonda, completa y deliciosamente compleja que a nadie deja indiferente.

Yo la leí completamente en inglés porque el autor se negaba rotundamente a que tradujeran su obra, pero hace poco me llegó la noticia de que había cambiado de opinión y que el segundo tomo, High Society (al parecer, no se ha traducido el primero por deseo expreso de Sim), ya está disponible en español. Así que no hay excusa que valga. Haceos con él.

sábado, 15 de mayo de 2010

Woody Allen: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

Idioma original: inglés
Título original: Getting Even
Fecha de publicación: 1971
Valoración: muy recomendable

He aquí uno de esos libros que sirven de cifra y faro de su siglo. Si Diderot y D'Alembert necesitaron un buen montón de años -y un montón aún más grande de papel- para su Enciclopedia, Woody Allen les superó de un solo tomo y con apenas 100 páginas. Con la notable ventaja de que ningún rey francés ha sido decapitado tras la publicación. Esta síntesis de la cultura mundial empieza con una reseña del primer volumen de Las listas completas de ropa de Hans Metterling (en cuatro tomos), un mangnífico homenaje a esa sana costumbre de editores y académicos que consiste en publicar absolutamente todo lo que encuentren en la cómoda de un autor muerto. En este caso, se publican las listas de la tintorería del tal Metterling, acompañadas de comentarios eruditos sobre, por ejemplo, su aversión al almidón:
"Por supuesto, Breuer ha señalado ya la relación existente entre los calzoncillos almidonados y la sensación permanente que tenía Metterling de que hablaban de él hombres con carrillos."
Una pieza, informada y rigurosa, sobre el crimen organizado nos habla de mafiosos como Thomas (El Carnicero) Covello, Albert (El Positivista Lógico) Corillo o Domicik (El Herpetólogo) Mione, y desanima a quienes busquen aquí una carrera fácil, pues "la mayoría de los criminales deben trabajar durante largas horas, a menudo en edificios sin aire acondicionado". Muy reveladoras resultan también las memorias de Schmeed, barbero del Führer, el cual informa de las terribles consecuencias ocasionadas por la intención que albergaba Churchill de dejarse patillas. Preguntado ante el tribunal de Nuremberg sobre su complicidad con el III Reich, Schmeed se defendió convincentemente diciendo: "No sabía que Hitler era nazi. La verdad es que durante años pensé que trabajaba para la compañía de teléfonos."

El abanico de conocimientos que despliega Woody Allen en este libro es ciertamente asombroso. Muestra grandes dotes como intérprete de leyendas hasídicas, por ejemplo. Como aquella sobre la mujer que parecía un arenque o el rabino que vagaba por los Urales en un traje de conejo. Sus comentarios a estas profundas tradiciones revelan toda su riqueza simbólica:
"El Rabino sueña tres noches seguidas. Los Cinco Libros de Moisés, restados de los Diez Mandamientos, suman un total de cinco. Menos los hermanos Jacob y Esaú, nos quedan tres. Fue un razonamiento parecido el que llevó al Rabino Yitzhok Ben Levi, el gran místico judío, a ganar la apuesta doble en el hipódromo durante cincuenta y dos carreras consecutivas y aun así terminar viviendo del seguro social."
Pero, por supuesto, si en algún punto destacan los conocimientos de Woody Allen, adquiridos en este caso de la pura experiencia personal, es en el campo del psicoanálisis. Recoge unas conversaciones con Helmholtz, contemporáneo de Freud y testigo de los tiempos heroicos de la Psicología. Helmholtz recuerda la terrible vergüenza que pasaba Freud cada vez que quería comprar unos bollitos llamados "Schnecken" o cómo Jung acostumbraba a regalar grandes osos de peluche a los pacientes cuyo tratamiento fracasaba.

Es éste, en fin, un compendio de la civilización occidental que no puede faltar en su biblioteca. Los cinco primeros lectores que llamen para pedirlo recibirán de regalo un frasco de absurdo existencialista o una simpática banana de peluche con gafas de pasta. Lo que nos quede.

viernes, 14 de mayo de 2010

Vicente Aleixandre: La destrucción o el amor

Idioma original: español
Año de publicación: 1935
Valoración: Imprescindible

Había pensado escribir la típica reseña erudito-pedante sobre La destrucción o el amor: hablar de su complicado contexto histórico y poético (se publicó en 1935); de su estética surrealista teñida de un romanticismo y erotismo muy humano; de sus imágenes llamativas, violentas, pero basadas en elementos fundamentales (animales, plantas, naturaleza); de su relación con otras obras de la "generación del 27" (Poeta en Nueva York, Los Placeres Prohibidos, La voz a ti debida...); de la personalidad de Vicente Aleixandre, un poeta quizás injustamente arrinconado en el gusto de las generaciones posteriores...

Pero cuando me puse a releer el libro para poder reseñarlo de facha, me di cuenta de que reseñarlo de esta manera era imposible, o mejor dicho insuficiente. Porque La destrucción o el amor es un libro tremendo, brutal, y creo que la mejor manera de convencer a alguien para que lo lea -que es lo que me gustaría conseguir- es poner aquí algunos, solo algunos, de los versos que me resultan más impresionantes. Así que aquí van.


"Yo te he querido como nunca.
Eras azul como noche que acaba,
eras la impenetrable caparazón del galápago
que se oculta bajo la roca de la amorosa llegada de la luz."

"Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida."

"Mirar tu cuerpo sin más luz que la tuya,
que esa cercana música que concierta a las aves,
a las aguas, al bosque, a ese ligado latido
de este mundo absoluto que siento ahora en los labios."

"Dime pronto el secreto de tu existencia;
quiero saber por qué la piedra no es pluma,
ni el corazón un árbol delicado." 

"Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua,
renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,
pelada roca donde se refleja mi frente
cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro."

"Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música." 

Y podría seguir citando, pero si lo que he puesto hasta ahora no te ha convencido para ir a la librería o (más probablemente) a la biblioteca más cercana, entonces sospecho que este libro no es para ti...

jueves, 13 de mayo de 2010

Zoom: El nuevo negro, de Alain Locke

Idioma original: inglés
Título original: The New Negro
Fecha de publicación: 1925
Valoración: muy recomendable

El nuevo negro es el primer ensayo del libro homónimo escrito por Alain Locke, considerado por muchos el "padre del Renacimiento de Harlem". El título es totalmente transparente: Locke analiza lo que él llama el "nuevo negro" y los cambios que han llevado a la "emancipación espiritual" de la comunidad afroamericana, pues desde la abolición de la esclavitud hasta la fecha, el negro había sido "más un mito que un hombre", "más un concepto que un ser humano". Y resulta muy interesante que Locke, él mismo un hombre de color, achaque parte de la culpa a la propia comunidad negra por haber carecido de capacidad de "auto-crítica" y por haber apelado siempre a cierto "sentimentalismo racial".

Hasta entonces, el lazo de unión entre los negros ha sido el de un problema común en vez de una vida en común. Sin embargo, con la migración de los afroamericanos no sólo hacia el norte sino hacia los núcleos urbanos el "problema de los negros" está cambiando: Locke apunta que "en el mismo proceso de ser transplantado el negro está siendo transformado".

El núcleo de dicha transformación no es otro que Harlem, que por primera vez aúna muchos y diversos elementos de la vida del hombre de color además de concentrar en el mismo lugar a diferentes tipos de hombre negro. Y es que el negro, en los años 20, está en proceso de una "diferenciación social", y es imposible seguir tratándolo "en masa".

El de Locke es un ensayo lúcido, humilde y conciliador (tal vez incluso demasiado optimista); un ensayo que no sólo estudia o describe sino que pretende servir de guía. Hace especial hincapié en que, en su necesidad y voluntad de autodefinición racial, la comunidad afroamericana no debe basarse en el desprestigio de la raza opuesta, y en que ha de tener en cuenta tanto las propias virtudes como las carencias. Este "nuevo negro" del que Locke habla no quiere diferenciarse ni separarse de la América mayoritariamente blanca, sino integrarse en la democracia estadounidense y compartir al cien por cien la cultura y las instituciones americanas. Recuerda al lector que la comunidad afroamericana, como ya ha demostrado en el ámbito musical y está empezando a demostrar en el artístico, tiene mucho que ofrecer a una América conciliada.

"Si bien en nuestro tiempo el negro no podrá celebrar una completa iniciación en la democracia americana, puede al menos (...) celebrar el logro de una significativa y satisfactoria nueva fase de desarrollo grupal". Así cierra Locke el ensayo, y una no puede evitar preguntarse cómo habría celebrado Locke el que un hombre negro sea por primera vez el líder de dicha democracia.

Reseñas relacionadas: Passing, de Nella Larsen

miércoles, 12 de mayo de 2010

Ana María Matute: Olvidado rey Gudú

Idioma original: castellano
Fecha de publicación:
1996
Valoración: imprescindible

Este es otro de esos libros que, al repasar la estanterías en busca de una “posible reseña”, lo ves y te dices a ti misma, bueno, te gritas a ti misma algo como: “¡¿Pero no lo habías visto antes?! ¡¿Cómo puede todavía estar aquí y no haberte obligado a sentarte a escribir?! ¡¿Pero qué haces todavía aquí?! ¡Corre hacia el portátil!”. Y bueno, aquí estoy.

Es una novela (novelón, 768 págs) densa, triste, cruel. Y completa. La leí hace muchos años, y la verdad es que estoy pensando en volver a leerla. Me encantó, a pesar del sabor amargo, muy amargo, que te deja.

Pionera dentro del género en España, Ana María Matute consigue crear un mundo que poco tiene que ver con la fantasía convencional. Se engloba a esta novela dentro del género fantástico, pero no encaja bien dentro de ese cajón. No. Sí es cierto que la atmósfera es medieval, se habla de reyes y reinas, de trasgos, ondinas, luchas dinásticas y guerras de conquista para ampliar fronteras. Pero algo tiene que no termina de cuadrar. Quizá lo oscuro, lo cruel, lo denso. Sí, estas tres palabras me vienen a la cabeza cada vez que releo algunas líneas. Oscuridad, crueldad, densidad. Una atmósfera que encierra y que te oprime. Estás angustiado, deseas correr, escapar, y gritas, pero ni hay alguien que esté dispuesto a escucharte, ni mereces que te saquen de ahí, ni puedes hacer nada, absolutamente nada, para escapar de ese lugar. Quizá tuviste una oportunidad hace tiempo, pero todo te ha llevado a desaprovecharla. Estás solo, y el amor no es ni prioritario, ni posible.

Me imagino un tomo de Olvidado Rey Gudú junto al Señor de los Anillos y Juego de tronos, dándoles golpes y saltando sobre ellos. O llorando, acurrucado en una esquina, completamente sólo y a oscuras, deseando con todas sus fuerzas que ninguna luz se encienda, o quizá, si es una vela y se acerca demasiado, con suerte, se quema.

¿La trama? Todo lo referente en un espacio de tiempo ni muy corto, ni muy amplio, sobre el reino de Olar, sus gobernantes y sus habitantes. Ambientado en el medievo, y con las mismas preocupaciones y deseos que el ser humano tiene desde siempre. Pero no es una historia bonita, ni un cuento de hadas. Es real, tirando a pesimista (para mi gusto personal, tirando a muy pesimista).

Extraordinariamente bien escrito, por lo que el efecto de tristeza se agudiza. Personajes y tramas sumamente complejas, reales, sin ocultar la más mínima grotesca motivación de herederos y princesas. Tienes que ser como Gudú, y no cogerle cariño a ningún personaje. No te identifiques, no intentes acercarte a ellos. Te destrozarán, y te harán llorar. Y no puedes. No. Una sola lágrima, y todo ese mundo habrá desaparecido.

martes, 11 de mayo de 2010

Carlos María Domínguez: La casa de papel

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2004
Valoración: Está bien

Un profesor de literatura recibe la noticia de que una colega ha muerto atropellada cuando cruzaba la calle leyendo un libro de Emily Dickinson. Pocos días después, recoge un paquete originario de Uruguay que alguien ha enviado a la difunta compañera y que contiene un ejemplar manchado de cemento de La línea de sombra, de Joseph Conrad. Intrigado por el extraño envío y las circunstancias –aún más extrañas– que rodean la muerte de su colega, viaja a Sudamérica en busca de alguna pista que le ayude a entender qué está pasando.

Sin embargo, lo que en realidad realiza es un apasionante periplo por el mundo de la lectura, de los coleccionistas, de las grandes y pequeñas bibliotecas y de las personas que aman los libros, hasta encontrarnos con quijotes modernos y locuras disfrazadas de pasiones (y al revés).

No puedo decir que sea un libro excepcional (la prosa es correcta y el estilo, ameno y sencillo, sin nada especial), pero sí que es una delicia para todo aquel que disfrute de la lectura y, sobre todo, de los libros. Porque independientemente de la historia principal, la que narra el protagonista y nos sumerge en su viaje, éste es un libro sobre libros y lectores, una novela que muestra cómo los libros pueden cambiar la vida de quien los lee y cómo, a su vez, los lectores pueden alterar el destino de los ejemplares que poseen.

lunes, 10 de mayo de 2010

Rafael Chirbes: Crematorio


Idioma original: español
Año de publicación: 2007
Valoración: Muy recomendable

En esta novela se aborda una cuestión de gran actualidad por haber saltado hace poco a los medios ciertos hechos ocurridos en la costa levantina. Chirbes recrea la trayectoria de un especulador inmobiliario utilizando una efectiva estructura que incorpora gran variedad de puntos de vista, nos introduce en el propio corazón especulativo y analiza sus entresijos, si bien someramente, dejando que sea el lector quien componga el cuadro entero a partir de unos cuantos rasgos. Conocemos también la otra cara de la moneda: la historia de quienes se mantuvieron al margen, el callado fracaso al que se reducen sus vidas y los errores que cometieron eliminando así todo rastro de un maniqueísmo que hubiera dado a la novela un tono mucho más superficial y rentable.

Nuestro protagonista, años después de abandonar su profesión de arquitecto para sustituirla por actividades más lucrativas, se ha convertido en un potentado. El relato arranca entonces, con el fallecimiento de su hermano Matías. En esos momentos, cuando el cuerpo espera a ser incinerado, varios personajes (la sobrina, el mencionado, el amigo de la infancia etc.) ponen en marcha el mecanismo del recuerdo. A través de cada uno de ellos, el autor traza un panorama social y personal sin concesiones, reflejando tanto el gran avance económico de un período de nuestra historia como el precio ético, emotivo y de simple felicidad personal que a veces ha supuesto ese avance. Todos los personajes son retratados sin piedad, intentan salvarse, justificarse a sí mismos, pero, en el fondo, no tienen más remedio que reconocer la derrota: unos, de sus ideales y valores, otros, de los afectos.

Me gusta esta novela porque enfoca lo esencial, porque no es autocomplaciente, porque crea personajes de carne y hueso, porque no rehúye la perversión pero tampoco se recrea en ella ni la usa para remover el morbo de nadie. Me gusta porque es capaz de enfocar varios puntos de vista sin perder el pulso. Y, sobre todo, porque está bien escrita. Chirbes utiliza el flujo de conciencia, tan en auge en los años 70, con la libertad de puntuación de entonces. Unas ideas se enganchan con otras y el relato va surgiendo con tanta naturalidad que nada de los que se nos cuenta nos asombra.

Enmedio de ese panorama encontramos tráfico de varias clases: las pensamientos se agolpan mientras alguno conduce por la autopista, pero hay otros muchos tráficos: el de sexo, droga, capitales... En el papel central del reparto, aparece la corrupción y, como comparsas, las personas que han sucumbido a ella: unos, como Rubén, adueñándose de lo que encontraron a su paso y los que no quisieron subir a ese carro quedándose en la cuneta. El mundo se ha vuelto hostil, los valores se arrastran por el fango, el paisaje levantino ni siquiera existe. Pero no importa, ¡que viva el triunfador!

domingo, 9 de mayo de 2010

Félix Francisco Casanova: El don de Vorace

Idioma original: español
Fecha de publicación:
1976
Valoración:
Recomendable
(diálogo/discusión entre Que No Me Gusta y Te Debería Gustar)

QNMG: Pues es que no me gusta este libro...

TDG: ¡Pues te debería gustar!

QNMG: ¿Por qué? ¿Porque lo digas tú?

TDG: No, no, no porque lo diga yo, no: poque lo dice muchísima gente con autoridad en la materia, hombre...

QNMG: ¿Y quién tiene, según tú, autoridad en la materia? ¿Suplementos culturetas de medio pelo, programas de tele y radio más parciales que ni sé, admiradores de todo lo que se sale de lo común?

TDG: Si empiezas desde ya a faltar, mal empezamos...No creo que todos los suplementos culturales sean de medio pelo; en ellos, como en todo, hay gente más y menos valiosa...Y en cuanto a programas de tele y radio, si te digo la verdad, aún no he visto en estos medios nombrar ni una sola vez a Casanova...Piensa un poquito más antes de emitir tu opinión, porque te juro que en ocasiones pareces uno de esos trolls cibernéticos que se desahogan en blogs y páginas de Internet de sus frustraciones existenciales...

QNMG: Uauh...Qué bonito, ahora resulta que insinúas que soy un frustrado existencial...¿Quién es el faltón, querido amigo? Y todo porque creo que ese libro que me has recomendado con tanto interés, argumentando que su autor es nuestro Rimbaud patrio, me parece una tomadura de pelo...

TDG: A ver, que no te quería insultar...Lo que quiero decir es que en este caso da la casualidad de que coincido plenamente con muchos críticos y artistas que tras leer El don de Vorace han reivindicado a Casanova como un escritor alucinante cuyo estilo es, no puedes negarlo, simbolista...Y a ello se unen datos muy apetecibles a la hora de construir un mito: que el chico era un rockero guaperas admirador de Jim Morrison y de Rimbaud, que escribió el libro con apenas diecisiete años y murió con diecinueve en extrañas circunstancias, que vivía en las paradisíacas islas Canarias... Y ya sabes cómo gustan los seres peculiares a los buscadores de iconos culturales.

QNMG: Sí, ya sé cómo gustan a los buscadores de...pasta. ¡Pero si todo es marketing, amigo mío! Que no, que no... Que El don de Vorace es una locura que no se puede leer, diantre... Vale que empieza bien, con las tribulaciones de un tipo que va explicando que es inmortal, y además, la historia tiene un par de personajes muy interesantes: el intelectual moribundo en silla de ruedas y la ex amante de Vorace, fascinada por el viejuno discapacitado. Pero yo creo que tras el primer tercio del libro, a Casanova se le fue la pinza, sobre todo, después de las dos primeras muertes...

TDG: ¿Que se le fue la pinza? ¡Por supuesto que se le fue la pinza, ahí está la genialidad de la obra! Se le fue pero bien, y es genial leerlo... Esas figuras, esas alegorías, esas frases cargadas de escatología, infiernos y malas pulgas, sin sentido, son fascinantes... ¡Casanova es un simbolista total en prosa! ¿Cómo un amante de Rimbaud y compañía como tú no puede adorar semejante artefacto descacharrante? No te entiendo...

QNMG: Pues chico, ya no sé cómo explicarte que no, que no me gusta, que eso no es una novela, jolín...Ni original, ni poderosa, ni nada...No es una novela. Y eso no quita para que como poeta el Casanova fuera la bomba...Simplemente creo que no pudo escribir una buena novela simbolista, tal vez porque el simbolismo sólo puede lucir despampanante en poesía.

TDG: Pues quizás, no sé..., pero a mí el libro me ha encantado.

QNMG: Bueno, para gustos los colores...

TDG: Y además, Casanova ganó con él un premio literario nada más escribirlo...

QNMG: Pues me alegro por él, pero eso no prueba nada, ya sabes lo que pienso de los premios literarios...

TDG: Vale, vale, no me saques, por Dios te lo pido, el tema de los concursos literarios y su corrupción...

QNMG: Tranqui, no pienso sacarlo...Tengo frío, y hambre. Creo que me voy a casa...

TDG: ¿Tienes hambre? ¿Un hambre "vorace"? ¡Jejeje...! Perdona el chiste malo, tenía que hacerlo...

QNMG: No te pego porque eres mi amigo...Anda, venga, nos vemos mañana. Chao!

TDG: Chao! (Decidido: no pienso enseñarle el borrador de mi primera novela a este elemento. Es simbolista...)

sábado, 8 de mayo de 2010

Jorge Luis Borges y Alicia Jurado: Qué es el budismo

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1976
Valoración: muy recomendable

Está bien, no lo esconderé más tiempo. Tengo una agenda oculta desde que empezó Un libro al día, y sólo ahora que empiezo a confiar en el triunfo de mi conspiración la reconozco ante el público. Se llama Todo Borges, y consiste en reseñar todas y cada una de las obras del Maestro. Las imprescindibles, las muy buenas y las que él mismo rechazó; las mayúsculas y las menores, las necesarias y las de ocasión. Ésta de hoy -la séptima en Un libro al día- pertenece al grupo de las obras menores, escritas en colaboración y con motivo de algunas circunstancias muy concretas. Nada de esto, claro, le resta mérito ni calidad.

Como ya conté al hablar de Historia universal de la infamia, Borges se ganó la vida durante muchos años como conferenciante y, añado, como colaborador de periódicos y revistas. Con su erudición heterodoxa y su estilo hipnótico supo divulgar en la Argentina algunos temas que eran exclusivos, hasta entonces, de la secta académica. La cábala, el platonismo, las sagas nórdicas, Dante o Las mil y una noches fueron algunas de las obsesiones personales que descubrió al público general. Otra fue, precisamente, el budismo. Aunque no tiene una presencia explícita en muchos de sus cuentos, no sorprende que Borges sintiera una honda atracción por el budismo. La sospecha de que la realidad es un sueño, el sarcasmo ante la vanidad del yo, la convicción de que el tiempo humano está atravesado de secretas causalidades operantes... Si añadimos el gusto por la paradoja y la abominación de la violencia, entenderemos que la sintonía iba más allá de lo literario.

En este librito (de algo más de cien páginas) se aprecia que son dos las fuentes del interés de Borges por el budismo. En primer lugar, su aspecto más legendario y especulativo. Antes de lanzarse a describir con fruición la pintoresca cosmología budista, Borges se complace en advertir lo siguiente:
El budismo, como el hinduismo, del cual procede, postula un número infinito de mundos, todos de idéntica estructura. Afirmar que el universo es limitado es una herejía; afirmar que es ilimitado, también; afirmar que no es ni lo uno ni lo otro, es asimismo herético.
Es decir, la profusión de mundos, dioses e infiernos es una ilusión reconocida por el budismo, una ficción que se sabe ficción y sin embargo se empeña en complicarse sin tregua: esto no podía dejar de fascinar al Borges inventor de ficciones. (Por la misma razón por la que le atraía Blanqui.) El segundo motivo de interés es más personal: la fuerza original del budismo reside en su mensaje de salvación ético-contemplativa. La tolerancia budista fue tan propia de la vida de Borges como lo fue un cierto anhelo de iluminación laica, propio quizá de una peculiar mística de la belleza. La cercanía al zen por este camino de contemplación inmanente es, por momentos, tan estrecha, que no podemos saber si es Borges mismo quien habla, pretendiendo citar. En este hai-ku, por ejemplo:
Desde las gradas del templo, alzo a la luna del otoño mi verdadera cara.
El libro no aportará contenido nuevo a los conocedores del budismo, pero sí una visión personal sobre el tema, que Borges pone en relación con la filosofía de Schopenhauer, las matemáticas de Cantor o la mitología judía. Procedente de una serie de conferencias, el texto exhibe su estilo inconfundible, lo que confirma que el trabajo de Alicia Jurado se limitó a las labores bibliográficas y de revisión.

También de Borges: Antología de la literatura fantástica, Ficciones, Atlas, Otras inquisiciones, El Aleph e Historia universal de la infamia.

viernes, 7 de mayo de 2010

Colaboración: Un diamante tan grande como el Ritz , de F. Scott Fitzgerald

Idioma original: inglés
Título original: A Diamond As Big As the Ritz
Fecha de publicación: 1922
Valoración:
muy recomendable

Para mi reciente viaje en tren a Francia decidí llevar conmigo París era una fiesta, de Ernst Hemingway. Me parecía una lectura ideal para las casi seis horas de camino que se me venían encima y, como finalmente pude comprobar, resultó ser una obra genial, directa, personal y tremendamente acertada, en la inigualable línea de su autor, vaya. Es en este libro (así como en Fiesta) donde este ganador de los Premios Nobel y Pulitzer empieza a popularizar la expresión “Generación Perdida”, utilizada por su íntima amiga Gertrude Stein para definir al conjunto de escritores estadounidenses que vivieron en la capital francesa, así como en otras zonas del viejo continente, durante el período que abarca desde el fin de la Gran Guerra hasta la también Gran Depresión (también conocidos como la Generación de Fuego). Fitzgerald, Dos Passos, Hemingway, Faulkner y Steinbeck son algunos de estos portentos creativos, quienes vivieron de primera mano, como en el caso del expatriado Hemingway (no dejéis de leer Por quién doblan las campanas o Adiós a las armas), los horrores de la guerra y a quienes Stein espetó: “You are all a lost generation”.

No nos dispersemos, no obstante, y retomemos la cuestión que nos ocupa. La librería Shakespeare & Co. debe ser siempre una visita insoslayable en la ciudad de las luces, un establecimiento muy cercano a Notre Dame supuestamente regentado por el nieto de Walt Whitman, que Hemingway menciona una y otra vez en París era una fiesta. Haciendo una asociación de ideas de lo más freudiana, pensé que sería muy especial adquirir allí una novela de F. Scott Fitzgerald, “Scotty”, amigo del anterior y protagonista de muchas de las vivencias que se narran en dicha obra. Así, como llevada por una corriente cósmica, llegó a mis manos Un diamante tan grande como el Ritz. De todos es sabido que Fitzgerald es un tremendísimo escritor de relatos cortos. Forzado por circunstancias vitales, se vio en la necesidad de escribir para publicaciones como Saturday Evening Post, Collier's Magazine y Esquire dejando a un lado su producción novelística en más de una ocasión, también magnífica. A caballo entre el cuento y la novela corta, esta cautivadora historia fue publicada en el año 1922 en la revista The Smart Set y posteriormente incluida por el creador en su colección de historias breves Tales for the Jazz Age (un término acuñado por él mismo en referencia a su producción literaria durante los años 20).

Alguien a quien admiro profundamente me dijo sabiamente en una ocasión: “Hemingway es un puñetazo; Fitzgerald provoca el mismo efecto con una caricia”. Y así es, sin duda, como procede en esta historia. Su protagonista, John T. Unger, será enviado a una escuela privada de Boston, en la que conocerá a Percy Washington, quien extrañamente sólo se comunica con él. Con una tensión contenida que aumenta en cada página, su progresiva amistad les permitirá compartir cada vez más confidencias, siendo una de ellas la primera pieza del puzzle: Percy le hará saber a Unger sobre la opulencia de su padre, poseedor de una fortuna y de “un diamante tan grande como el Ritz”. Invitado por la familia de Washington, nuestro protagonista pasará un lujoso verano en Montana, conocerá el amor, la muerte y la decepción, experiencias que le cambiarán radicalmente su vida y que ensombrecerán su visión del género humano.

Crítica, intensa, mordaz, satírica y autobiográfica en muchas ocasiones, este breve escrito describe perfectamente el sentimiento que embargaba a la juventud americana en los años 20: desilusión, desesperanza, indefensión, vacío, desconfianza, nihilismo, destrucción, náusea. Esta oda contra el materialismo perpetrada por Fitzgerald, para quien “el dinero ha aniquilado más almas que el hierro los cuerpos”, retoma tales intereses, recurrentes en las obras de este superdotado de la pluma, un hombre destrozado por una época convulsa y una vida marcada por la enfermedad: su propio alcoholismo y la esquizofrenia de su mujer, Zelda Sayre, también escritora, cuyos delirios hicieron de este matrimonio un nido de celos, aversión y resentimiento, sentimientos que marcarán indeleblemente su trayectoria literaria.

Quizá el sufrimiento es la madre de la creación. El caos en el alma y el dolor siempre han sido grandes afrodisíacos para los artistas. Si es así, Fitzgerald es una confirmación de esta teoría, pero también lo son el resto de genios perdidos con él en aquella generación que todavía hoy nos cautiva y que absolutamente nadie debería dejar de leer.

Firma invitada: Naiara

También de F. Scott Fitzgerald: Hermosos y malditos y El gran Gatsby.

jueves, 6 de mayo de 2010

Branimir Šćepanović: La boca llena de tierra


Idioma original: serbio
Título original: Usta puna zemlje
Fecha de publicación: 1974
Valoración: Imprescindible

Un hombre, después de ser diagnosticado con una enfermedad terminal, decide viajar a su Montenegro natal a despedirse de la tierra que le vio nacer. Sin embargo, a medio camino, abandona el tren en el que viaja y se adentra en el bosque con la intención de encontrarse allí con la muerte, lo que provoca que se convierta en el protagonista de una huida cuyas causas desconocen tanto él como sus perseguidores.

Como afirma Goran Petrović en el prólogo, éste es un libro inquietante. Narrado desde el punto de vista del protagonista y desde el de aquéllos que lo persiguen, refleja con realismo y, al mismo tiempo, de forma simbólica y con una gran carga metafórica, la relación entre el individuo y la colectividad. O, dicho de otra manera, el eterno enfrentamiento entre la norma y aquello que se aleja de ella.

De prosa accesible, exige aun así una lectura pausada y atenta, una dedicación que no esperaríamos de un libro que no llega a las 100 páginas. Es indudable que no necesita más, pues cada uno de sus párrafos derrocha calidad –y desasosiego–, y que, a pesar de su brevedad, nos encontramos ante una de las grandes obras de la literatura contemporánea.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La "Cuestión de Coimbra" y las "Conferencias del Casino"

A veces (solo a veces) la historia literaria es divertida, porque contiene algunos pasajes casi novelescos: revoluciones estéticas, duelos literarios o incluso físicos, cambios de fortuna... En el caso de la literatura portuguesa, uno de estos episodios (casi) novelizables tuvo lugar entre los años 1865 y 1871, cuando se produjo una violenta lucha (verbal) por el control del "campo literario" -que diría Bourdieu- entre los mayores y los jóvenes, con triunfo final (¿no es siempre así?) para los segundos: una polémica en la que participaron algunas de las personalidades que iban a marcar los siguientes treinta años de la historia y la cultura portuguesa, como el poeta Antero de Quental; el novelista Eça de Queirós, o el pensador e historiafor Teófilo Braga, considerado como uno de los padres del republicanismo y de la historiografía moderna en Portugal.

Para entender la razón de la polémica, situémonos en su contexto: el panorama literario portugués estaba, en los años 1860, dominado por la figura del poeta romántico António de Castilho, y una recua de escritores lisboetas a los que se conocía peyorativamente como "escuela del elogio mutuo" (por razones obvias). Los otros grandes románticos habían desaparecido: el gran Almeida Garrett había muerto en 1854, y Alexandre Herculano estaba prácticamente retirado de la vida pública. Contra a este estancamiento literario reaccionó un grupo de estudiantes de la Universidad de Coimbra, cuyos miembros más destacados eran Teófilo Braga, Antero de Quental y Vieira de Castro, que reclamaban una visión más abierta y europeísta de la literatura (y de la política) portuguesas.

La "Cuestión de Coimbra" comenzó con la publicación de Poema da Mocidade de Pinheiro Chagas, en el que Castilho, como "padrino" suyo, incluyó una "Carta ao Editor António Maria Pereira". En ella, además de alabar a Pinheiro Chagas (a quien llegaba incluso a proponer con todo el descaro para un cargo público), atacaba a los jóvenes poetas de Coimbra. A esta introducción contestó Antero con una nueva carta titulada "Bom Senso e Bom Gosto" (otro nombre por el que se conoce a esta polémica), en la que a su vez atacaba a Castilho y defendía la necesidad de renovar la literatura. La polémica literaria pronto se transformó en personal, sobre todo porque Antero y Teófilo ridiculizaron al "maestro" Castilho a cuenta de sus canas y su ceguera, y quedó aparcada aproximadamente un año después.

Sin embargo, en 1871, la polémica tuvo una segunda parte, ahora ya trasladada a Lisboa, donde residían casi todos sus protagonistas. Las Conferencias Democráticas, también conocidas como "Conferencias del Casino", fueron impulsadas por Antero de Quental, y sus propósitos iban más allá de la mera renovación literaria, ya que pretendían ser un instrumento para revitalizar la vida intelectual lisboeta e introducir en Portugal las más modernas ideas de Europa en materia de filosofía, política, ciencia o literatura: republicanismo, socialismo, democracia, darwinismo, realismo...

Llegaron a realizarse cinco conferencias: dos de Antero de Quental (una de ellas sobre la "Decadencia de los pueblos peninsulares", muy interesante también para la historia cultural española), una de Eça de Queirós (en que defendía el realismo como "literatura nueva"), otra de Augusto Soromenho (hoy perdida, aunque se sabe que despotricaba contra la literatura portuguesa, hasta el punto de decir que todos los clásicos "pueden sustituirse por un buen diccionario") y la última de Adolfo Coelho sobre educación. Después de la quinta conferencia, el gobierno decidió prohibir su celebración por defender "ideas peligrosas", como el Republicanismo o el Socialismo, lo que contribuyó, probablemente, a multiplicar su relevancia: el debate sobre la prohibición y sobre las conferencias se extendió por el país, y llegó incluso al Parlamento portugués.

El balance de las conferencias es desigual, tanto en contenido como en repercusión pero lo que es indudable es que en ellas, y en la cuestión de Coimbra, se abrió una nueva etapa en el pensamiento y la historia cultural portuguesa, que culminó con la proclamación de la República en 1910, y que dio visibilidad a una nueva generación de escritores (conocida como la "Generación del 70") que pedía paso frente a un romanticismo anquilosado y caduco.

Nota: Las imágenes de Castilho, Antero de Quental y Teófilo Braga (en ese orden) están tomadas de Wikimedia Commons (aquí, aquí y aquí)