miércoles, 31 de marzo de 2010

Stendhal: Rojo y negro


Título original: Le Rouge et le Noir
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1830
Valoración: Muy recomendable

Siete razones para no reseñar Rojo y negro, por un vago llamado Ian Grecco:

1-Es que lo leí hace mucho, mucho tiempo, cuando apenas era un adolescente, venciendo así la terrible oleada de pereza que me invadía cada vez que cogía entre mis manos la edición que andaba por casa. Se trataba de un ejemplar del año de la polca, adquirido en una tienda de segunda mano, grueso, polvoriento, con letra enana y la jeta de un tipo con cara de interesante en la portada, seguramente, un personaje sacado de algún cuadro famoso y "recortado" para la ocasión por el diseñador de turno. Rojo y negro, decían unas austeras y regias letras colocadas encima de la cara de aquel hombre con gesto duro, casi de perfil, y portador de cabellos y ropas negras. Parecía un cura joven pero ya muy quemado por la existencia. Y en la contraportada, flotaba una ausencia total de sinopsis o buenas palabras sobre la obra. Pereza, pereza, pereza...Pero lo acabé leyendo. "Te van a devorar los ácaros", me advirtió mi buena madre. Y aunque me encantó y puedo contar de qué trata, sucede lo que he dicho en la primera línea: que hace demasiado que lo leí como para poder reseñarlo dignamente.

2-Si reseño este libro, tengo que hablar inevitablemente de su final, porque Stendhal se basó en un suceso similar para escribirlo. Y los cazadores de spoilers de ULAD pedirán mi cabeza...

3-Me iría demasiado por las ramas aludiendo a las similitudes entre Stendhal (llamado en realidad Henri Beyle) y Julien Sorel, su criatura, un joven de origen humilde que quiere trepar en la escala social cueste lo que cueste, y que se debate entre dos opciones: la de decantarse por el romanticismo del buen soldado que quiere defender a su patria (uniformado de Rojo), o la de entregarse a Dios y a su servidumbre (vestido pulcramente de Negro).

4- Es un rollo explicar el contexto histórico, político y social de la obra, la época de la Restauración borbónica, y explicar por qué Julien Sorel, pese a ser fan de Napoleón hasta la médula, oculta sus verdaderos ideales para caer bien en el medio en el que quiere medrar.

5- Si hablo de las dos mujeres a las que Julien Sorel seduce, los hunters of spoilers pedirán para mí, una vez más, la guillotina cibernética. Ellas son una mujer madura y su propia hija, esposa y retoña respectivamente del hombre para el que Sorel entra a trabajar, pero sólo una de las dos (no, no diré quién) es la que verdaderamente le roba el corazón a nuestro protagonista y la que le llevará a la perdición...

6-Debería, por propia debilidad personal (adoro hablar de "síndromes" con nombres sugerentes), explicar de qué va el síndrome de Stendhal, y por qué se le llama así, desviándome de la obra a tratar...Pero si hacen memoria, no hace mucho, en un anuncio de coches, se me adelantaron; en él contaban cómo Stendhal entró en una catedral en Florencia, y que la construcción le pareció tan hermosa, que se le cortó la respiración, se le nubló la vista y casi le dio un pampurrio al buen hombre. El doctor le diagnosticó algo así como una sobredosis de belleza. El síndrome de Stendhal es eso, desde entonces...

7- En Internet ya existen varias reseñas sobre el libro, ¿las han visto? Aunque no sean muy buenas, son más concretas que la que yo pueda hacer, y explican que Rojo y negro es una maravilla para el estudio psicológico de los personajes, y que la galería de secundarios es impecable, y que la obra se divide en dos libros, y que escritores como Tólstoi o Gide la tomaron como ejemplo...Vamos, que otros ya han hecho el trabajo.

Resumiendo: que no pienso escribir un reseña sobre Rojo y negro. Ya lo siento...

martes, 30 de marzo de 2010

Colaboración: La despedida, de Milan Kundera

Idioma original: checo
Título original: Valčík na rozloučenou
Fecha de publicación: 1973
Valoración: Recomendable

En el panorama narrativo actual, siglo presente y postrimerías del anterior, abundan escritores que repiten clichés, que conocen y practican aquellas fórmulas que garantizan las ventas mientras escriben como autómatas, sin pasión. Así, la naturaleza lúdica del escritor como contador de historias, trilero de personajes y tramas se ha difuminado en favor de una carrera desenfrenada por publicar. Sea lo que sea, casi todo vale.

En este contexto algo desolador resulta agradable descubrir al Milan Kundera de La Despedida. Porque en esta novela el autor se dedica fundamentalmente a jugar con el lector y así recuperar el vínculo perdido. Juega con él, y mucho, a través de una trama que hila con el sofisticado arte de la ironía y el engaño.

Así, en un balneario algo trasnochado de la antigua Checoslovaquia se dan cita una serie de personajes cuyas vidas se entelazan y detienen a lo largo de cinco días de otoño a la espera de un desenlace final. Klima, músico de éxito y mujeriego de vocación, comparte los días y la afición musical con el Dr. Skreta, a cargo de un curioso proyecto demográfico; Jakub, ex-convicto y represaliado político y su protegida Olga, paciente del balneario al igual que el excéntrico millonario americano Bertlef; Ruzena, joven enfermera y embarazada a la espera más que de un hijo, de un padre para él.

Kundera se esconde y aparece en varios de sus personajes, se ríe de ellos y por tanto de sí mismo e incluso del lector (aunque eso sí, con benevolencia). Se muestra esquivo y falsamente misógino, desciende a los infiernos del hombre para, desde ahí, criticar a la mujer y viceversa. No deja títere con cabeza. Los personajes, muy bien perfilados, son complejos y forman parte del juego: excepcionalmente caprichosos y egoístas, los hace comportarse a veces con sorprendente candidez. Los giros, continuos en la trama, recuerdan al lector que ésta es una novela de autor, que es Kundera el director de orquesta y que nosotros, como lectores, somo meros espectadores a merced del humor e intenciones del escritor.

En definitiva, un libro recomendable, muy bien escrito y con una engañosa ligereza, pues al final trata de temas profundos, los habituales del autor: el amor, y la muerte, la infidelidad, la política y el exilio. Eso sí, con un toque cómico que hace de su lectura un juego.

Firma invitada: Iñaki

También de Milán Kundera: La ignorancia, La broma, La insoportable levedad del ser, La inmortalidad.

lunes, 29 de marzo de 2010

Eva Illouz: Intimidades congeladas

Idioma original: inglés
Título original: Cold intimacies. The making of emotional capitalism
Fecha de publicación:
2006
Valoración: muy recomendable

Estoy convencido de que la teoría con mayúsculas es aquella que nos muestra la relevancia de lo que habitualmente consideramos trivial e insignificante. Eva Illouz sabe hacerlo de un modo magistral en este pequeño libro. Habla de esos programas-confesionario que proliferan en televisión (tipo El diario de Patricia, en España; Oprah Winfrey en EE.UU., etc.) y habla también de las páginas de Internet dedicadas a la búsqueda de pareja. Y cuando uno cierra el libro no acaba de creerse cómo pudo pasar por alto, hasta entonces, lo que estos programas y estas páginas dicen sobre nuestro modo de comprendernos y experimentarnos a nosotros mismos.

Este volumen reúne tres conferencias sobre la relación entre las emociones y las estructuras económicas del capitalismo. A mí este tipo de recopilaciones me suelen echar para atrás: no es raro encontrarse con textos de ocasión, sin hondura argumentativa y con expresiones destinadas a la galería. Pero no es el caso, en absoluto. Claro está que las circunstancias son toda una garantía de rigor: Eva Illouz fue invitada por Axel Honeth, el actual director del Instituto de Investigación Social de Frankfurt (sí, el de la Escuela) a dictar lo que ellos denominan "conferencias Adorno". No se trata de glosar el pensamiento del filósofo crítico, sino de plantear la posible vigencia de sus principales ideas. De hecho, Adorno no tiene sino una presencia muy indirecta en el texto, pero ésta sorprende por su honradez y rigor. Illouz, en el sanctasanctórum de la Teoría crítica, se lanza a cuestionar alguno de sus principales presupuestos, englobándolos en lo que denomina su "anhelo de pureza". Son algunas de las páginas más lúcidas del libro, por cierto.

El propósito de Illouz consiste en rescatar el tema de las emociones, habitualmente relegado a un segundo plano en el tratamiento sociológico del capitalismo y la modernidad. Su tesis principal es que a lo largo del siglo XX se ha dado una progresiva imbricación de nuestras destrezas emocionales y del funcionamiento capitalista de la economía. En las empresas se ha ido valorando cada vez más la competencia emocional, mientras que los individuos hemos pasado a comprender nuestras emociones como bienes intercambiables en el mercado. Si esta interpretación es plausible, y Eva Illouz hace que lo parezca, se impone la necesidad de repensar mucho de cuanto creíamos seguro sobre lo privado y lo público.

domingo, 28 de marzo de 2010

Nella Larsen: Passing

Idioma original: inglés
Título original: Passing
Año de publicación: 1929
Valoración: imprescindible

A pesar de que sólo llegó a escribir dos novelas y algunos relatos, Nella Larsen es una autora imprescindible del Renacimiento de Harlem, movimiento artístico impulsado por los negros en el Nueva York de los años 20. Sin embargo, el libro no sólo no ha sido editado en España sino que tampoco parece haber sido traducido al español. Pero que no cunda el pánico: todo se andará, que Larsen está siento revalorizada últimamente.

La novela se centra en la relación de dos personajes femeninos antagonistas. Irene es una mulata -aparentemente- orgullosa de serlo que está casada con un hombre negro; Clare, también mulata, está casada con un "racista blanco" y pasa por blanca, incluso ante su marido, para beneficiarse del estatus social y económico que les era negado a los negros en aquella época (el título de la novela hace referencia al modo de vida de ésta última). Las dos mujeres, antiguas compañeras de colegio, se reencuentran casualmente después de muchos años sin saber nada la una de la otra; a partir de ese momento, y a pesar de los peligros, Clare hará todo lo posible por hacerse un hueco en ese círculo del que tan duro había trabajado por desligarse.

Passing va más allá de la clásica historia del mulato trágico que, atrapado entre dos razas, no logra encontrar su sitio entre ninguna. Narrada desde la perspectiva de Irene, Larsen se adentra magistralmente en las profundidades de la psicología femenina y crea una historia llena de sugerencias cuyo inesperado y ambiguo final no es sino el colofón perfecto para una historia igualmente ambigua.

Curiosidad sobre la autora: fue Nella Larsen la que introdujo a Federico García Lorca en los círculos literarios neoyorquinos de los años 20. Podéis leer aquí lo que el español escribió sobre Larsen en una carta a su familia.

Fuente de la foto: Nella Larsen, de madre danesa y padre afroamericano.

sábado, 27 de marzo de 2010

Nick Cave: Y el asno vio al ángel


Título original: And The Ass Saw The Angel
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1989
Valoración: Muy recomendable

Conversación entre Unlibroaldía y el primer ejemplar editado de Y el asno vio al ángel:

ULAD: Por fin en ULAD. ¿Cómo se siente?
LIBRO: Con ardor de estómago. Pero siempre me siento así.
ULAD: ¿De dónde viene su nombre?
LIBRO: De una parábola bíblica: «Y el asno vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; [...]». A Nick le gusta ponerse religioso. A veces.
ULAD: Hablando de Nick Cave... ¿por qué un músico de su categoría se pasa a la literatura así, de repente?
LIBRO: Yo no diría que haya sido algo repentino. Las letras de sus canciones son muy poéticas, verdaderos tesoros. Y las bandas sonoras que ha compuesto... ¿Ha escuchado la de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford?
ULAD: No.
LIBRO: Pues debería. Y también la de The Proposition (cuyo guión, por cierto, también escribió Cave). Son historias en sí mismas. Nick es un hombre muy literario, ya le digo. Sólo era cuestión de tiempo que hiciera un paréntesis y se dedicara a desarrollar otra rama artística.
ULAD: He oído que ha sacado otra novela...
LIBRO: Sí, este año, pero no la conozco, no puedo opinar sobre ella. Aunque me han dicho que somos muy diferentes.
ULAD: ¿No tiene miedo a las comparaciones?
LIBRO: No, para nada. He recibido muy buenas críticas. Para ser el primogénito y mi padre alguien, digamos, novato, sólo he recibido elogios. ¡Y he tenido varias reediciones! Que hace poco haya sido publicado en castellano no quiere decir que no haya tenido reconocimiento en inglés.
ULAD: ¿Qué es lo que cuenta? ¿Cuál es su historia?
LIBRO: Es un poco complicado. El protagonista es Euchrid, un tipo mudo y deforme de nacimiento, que vive en una comunidad de cultivadores de caña. Sus padres están locos y los miembros de la comunidad se burlan de él. Aunque durante un tiempo consigue refugiarse en sí mismo, al final debe poner los pies en la tierra y... bueno, no voy a contarle el final. ¡Léame!
ULAD: Parece una historia dura.
LIBRO: Lo es. Además, está narrada en primera persona, desde el punto de vista del monstruo.
ULAD: ¿Monstruo?
LIBRO: A ver cómo se lo explico... ¿Ha visto Las colinas tienen ojos? Pues imagine que el que cuenta la historia es el que se los carga a todos. Quítele el componente gore, por supuesto, pero quédese con la historia y tenga en cuenta que el monstruo que habla, aunque deforme y tarado, desarrolla un discurso de lo más coherente. ¿No le da curiosidad?
ULAD: No sé si estoy de humor para enfrentarme a algo así, la verdad.
LIBRO: La historia es dura, sí. Ya le he dicho que tengo ardor de estómago. Pero soy un gran libro. De ésos que no se olvidan.

viernes, 26 de marzo de 2010

Julio Llamazares: Luna de lobos

Idioma original: español
Año de publicación: 1985
Valoración: Muy recomendable


Llegué a este libro gracias a un curso de literatura del siglo XX al que no le dio tiempo de cubrir todas las lecturas propuestas. Terminé el curso con el libro sin leer, reposando en las baldas de mi biblioteca, y con el firme propósito de encontrar un momento para leerlo, especialmente porque valoraba mucho al profesor que me lo recomendó. Bastante tiempo después, llegó ese momento y, con ganas de descubrir qué se escondía en aquel libro que me había recomendado, me lancé a la lectura. El resultado, muy recomendable.

Julio Llamazares parte de una situación histórica muy concreta, un contexto que determina por completo el devenir de los protagonistas, pero luego centra su atención en la parte más humana y cotidiana del asunto, dejando a un lado datos históricos y exactitudes innecesarias. La novela narra la vida de tres makis, tres soldados de la República que ante el avance del ejército nacional deciden refugiarse en las montañas colindantes a su pueblo. A partir de ese momento, sus vidas se convierten en una lucha diaria por la supervivencia, al mismo tiempo cerca y lejos de sus seres queridos, esperando una amnistía, una intervención extranjera que ponga fin a la dictadura, cualquier cambio que les permita sobrevivir una noche más, un día más.

Llamazares analiza con profundidad el tema de la violencia. Violencia que no hace sino engendrar más violencia, convertir a los hombres en lobos desesperados que se rigen por una única norma: su instinto de supervivencia. Y además, lo hace con una novela cargada de poesía, escrita con sencillez, con las palabras justas y sin excesos estilísticos. Una novela que da gusto leer de principio a fin, pese a la amargura que transmiten sus palabras.

También de Julio Llamazares: La lluvia amarilla

jueves, 25 de marzo de 2010

Carlo Collodi: Pinocho

Idioma original: italiano
Título original: Le avventure di Pinocchio. Storia di un burattino
Año de publicación: 1883
Valoración: Está bien

La literatura infantil, tanto la tradicional/popular como la escrita por autores individuales reconocidos, es especialmente interesante cuando permite varias lecturas distintas: una superficial, la destinada específicamente a los niños, interesados por la novedad y la aventura; y otras más profundas, simbólicas, psicológicas o ideológicas, para los adultos, o para los estudiosos. Los casos de Alicia en el país de las maravillas y Peter Pan son evidentes, por la diferencia entre la sencillez de sus "versiones Disney" y la complejidad de sus textos originales.

Bueno, pues en este sentido, Pinocho me ha decepcionado, porque no me parece que se preste a este tipo de doble lectura. Sí, como narración para niños la encuentro fantástica: está llena de sorpresas, personajes fabulosos, aventuras sin cuento. Casi puedo imaginarme a los padres de medio mundo poniendo voces mientras leen Pinocho a sus hijos ("Dejen de molestar", dijo el cangrejo, etc.); pero para un lector adulto y sin niños a los que leer, no tiene tanto interés. Además, su mensaje moralizante es tan evidente (los niños malos sufren todo tipo de penalidades; los buenos, los que estudian y se esfuerzan, consiguen lo que quieren) que resulta casi insultante -me atrevería a decir, que incluso para una mente infantil.

Hay capítulos que están bien traídos, y por supuesto siempre es posible encontrar lecturas intertextuales (Gepeto como Jonás, la ballena como Leviatán, Pinocho como nuevo Telémaco; su transformación en burro, como en el Asno de oro...) pero que no son suficientes para hacer más interesante la lectura; la trama es demasiado episódica (falta hilazón entre unos acontecimientos y otros, algo que sin duda se relaciona con su publicación original por capítulos) y por si fuera poco el personaje de Pinocho resulta tremendamente antipático, sin siquiera esa picardía atractiva de Peter Pan, o la ingenuidad infantil de Alicia.

El siguiente libro de este tipo que querría encontrar y leer: El mago de Oz...

miércoles, 24 de marzo de 2010

Colaboración: El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores, de Brock Clarke

Título original: An Arsonist's Guide to Writers' Homes in New England
Idioma original: inglés
Año de edición: 2009
Valoración: Decepcionante

Llevaba tiempo queriendo hincarle el diente a este libro desde que lo vi una mañana entre las novedades de una tienda Relay del aeropuerto. Con una portada vistosa, colorida y muy acertada, me parecía una lectura ideal para esas horas de aburrimiento interminables en salas de espera, intercambiadores y hoteles. La sinopsis no dejaba lugar a dudas: Sam Pulsifer, un joven con bastante mala suerte, incendia sin querer la casa de Emily Dickinson y desde entonces su existencia se ve mediatizada por ese acontecimiento. Cuando años más tarde aparecen churruscadas las casas de otros autores de renombre, todos los dedos apuntan a él, etc. “Suena muy entretenido”, me dije. “Me voy a divertir”, pensé. “Y habrá muchos guiños literarios”, concluí. Así que lo compré, finalmente, en otra visita al aeropuerto.

Pero mi gozo en un pozo, como dice el sabio refranero castellano. Aunque el planteamiento inicial tiene su gracia, lo cierto es que desde mi punto de vista Brock Clarke no tiene claro en ningún momento qué tipo de libro quiere escribir, improvisa fatalmente y nos ofrece, al final, una obra con intenciones cómicas a la que le falta gracia, una novela negra con intrigas muy pobres y un anecdotario literario de copia y pega que apenas seduce. El personaje principal, Sam, tiene su interés, pero nada más. La galería de secundarios –muy poco trabajada– poco aporta a la construcción global del libro, y éste se queda en un sirimiri de escenas de acción y sorpresitas detectivescas que no merecen el gasto (19 eurazos). Además, y ya no sé si esto es cosa del propio autor o de la traducción, durante todo el libro tuve serios problemas para seguir el ritmo de la narración, así como dificultades para “engancharme” a la extraña sintaxis con que está construido: falta de fluidez, situación errática de las pausas, variación inexplicable de tonos…

Gran parte de las intenciones del autor son reveladas en un curioso y divertido epílogo en el que Sam Pulsifer (el personaje) entrevista a Brock Clarke, como si de un suplemento cultural se tratase. Tiene su gracia, pero evidentemente no basta. Quizá un autor diferente, con otra trayectoria, más innovador o con las ideas más claras, podría haber gestado una pieza de mucho más interés. Pienso ahora en una versión a la española, con la casa museo de Lorca chamuscada desde el principio, y no puedo evitar soñar con las portadas de El País y El Mundo culpando a unos y a otros, manifestaciones de repulsa, el poeta revolviéndose en el barranco de Viznar y Gibson en todas las radios explicando que es una maniobra de fulano de tal. Ciertamente, un libro como éste, escrito sin mala leche y para entretener, solamente puede escribirse en Estados Unidos, porque aquí no hemos aprendido todavía esa cosa tan sana de tomarnos un poco menos en serio a nosotros mismos.

Firma invitada: Iván

martes, 23 de marzo de 2010

Zoom: Dejando la casa amarilla, de Saul Bellow

Idioma original: inglés
Título original: Leaving the yellow house
Fecha de publicación: 2001
Valoración: Recomendable

La casa amarilla, lugar donde vive Hattie, es mucho más que un domicilio, más, incluso, que un hogar. Se ha convertido en el elemento que completa su persona, lo que le da sentido y la dignifica ante ella misma, llegando a facilitar en ella cierta filantropía anticipada, hecho que, dadas las circunstancias, resulta, como mínimo, insólito. También es su cobijo, su amiga, su colchón de seguridad para el futuro, su refugio y su escudo protector ante los demás. Dicho de otra forma, la casa amarilla lo es todo y sin ella su dueña no sería nada, apenas una insignificante vagabunda.

Pero el tiempo de disfrutar de la casa es limitado y parece que su fin se acerca con rapidez. La puede perder, siempre sin vuelta atrás, por dos motivos y ambos acechan en un horizonte próximo.

Dejando la casa amarilla
no es otra cosa que el desamparo convertido en relato y la introspección hecha técnica, algo en lo que Bellow es un maestro indiscutible. Sumergidos en una pacífica zona rural, en plena América profunda - con sus particulares rasgos, los rigores propios de aquellas soledades, las inclemencias del clima y el influjo de todo ello en las costumbres de la gente - asistimos a la pasiva oposición de la protagonista a aquello a que le expone tanto su condición de mujer como la falta de medios, la vejez, la enfermedad y la indiferencia, cuando no abierta hostilidad, de sus vecinos.

El autor consigue, una vez más, que hagamos nuestro al personaje, y no sólo racionalmente como es habitual en su obra. En este caso logra infundir un verdadero afecto por él en el lector, a pesar de sus limitaciones y su evidente actitud autodestructiva (o quizá por eso mismo). Para ello facilita las claves que nos ayudarán a comprenderlo y hasta a ponernos en su lugar si esto fuese posible. En entonces cuando la casa amarilla empieza a convertirse, también para nosotros, en el bien más preciado, más incluso que la vida de Hattie, que no vale un centavo ni siquiera para ella misma.

Incluido en el libro Collected Stories.
Fuente de la imagen: Egon Schiele "Haus mit Holzdach" 1915

lunes, 22 de marzo de 2010

José María Mijangos: Soul Man

Idioma original: español
Año de publicación: 2009
Valoración: Repugnante

Acostumbrados desde niños a admirar a los triunfadores, a medida que nos hacemos adultos nuestra visión del mundo cambia y empezamos a sentir curiosidad y, en muchos casos, también admiración por los antihéroes, aquellas personas que parece que han venido a este mundo para llevar las de perder en todo lo que emprenden. En esta ocasión, Mijangos nos cuenta la historia de Cleophus, un hombre cuya existencia es un sinnúmero de golpes recibidos, incluso cuando todo parece ir bien y por un segundo se tiene la sensación de que la vida va a cambiar a mejor.

Cleophus es el hijo no reconocido de Mad Dog Rufus, un músico de blues borracho y mujeriego que parece pasar más tiempo en la cárcel que editando sus discos (que son siempre prohibidos casi al mismo tiempo que ven la luz) u ofreciendo conciertos que casi siempre acaban en peleas. Cleophus crece y se convierte en un delicuente juvenil, en músico, en una copia de lo que fue su padre y en un motivo de preocupación constante para su madre, que decide casarse con un militar y huir de Memphis para intentar enderezar a su hijo y conseguir una vida mejor para los dos. Es así cómo Cleophus da con sus huesos en Madrid y comienza una vida llena de blues, pasión sin medida, alcohol y un total desprecio por su propia existencia y todo lo que lo rodea.

Ésta es la historia que podemos leer en Soul Man, una novela homenaje a todos aquellos antihéroes (artistas o no) de los que tantas veces hemos oído hablar. A pesar de que Mijangos domina la técnica y parece que conoce muy bien el tema que trata, esta narración no cumple con las expectativas. Desarrollada en clave de humor, es cierto que en ocasiones nos hace reir, pero antes de llegar a la mitad del libro sus fórmulas se vuelven repetitivas y, a falta de novedad, pierden su efecto. También, a veces, la historia resulta forzada y poco creíble, como si el autor se esdorzara demasiado en intentar convencernos de que lo que cuenta es cierto.

Una pena que la fuerza con la que el libro comienza y engancha al lector en las primeras páginas se vaya desvaneciendo y nos deje, al final, con la sensación de haber perdido el tiempo.

domingo, 21 de marzo de 2010

Christian Jacq: La pirámide asesinada

Título original: La Pyramide assassinée
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1993
Valoración: muy recomendable

Ya he comentado en alguna otra ocasión que no soy seguidora de la novela histórica pero, hete aquí, que debemos hacer una nueva excepción. Y debemos decir ¡Excepción!, pues Christian Jacq se merece estos signos de exclamación. Es arqueólogo y egiptólogo y sitúa sus novelas, generalmente, en el contexto del antiguo Egipto. Tiene predilección por Ramsés II (faraón de la XIX dinastía y archiconocido por su personaje en Los diez mandamientos, junto con el Moisés de Charlton Heston- aquí hago un breve aparte para matizar que históricamente parece ser que los relatos bíblicos sobre Moisés no coinciden con la época de Ramsés II, sino con la de uno de sus cientos de hijos, y sucesor, Merenptah). Se nota esta predilección en sus obras, pues suele situar a sus personajes y sus acontecimientos bajo el reinado de este faraón.

Ha escrito varias sagas, y La pirámide asesinada es el primero de los tres que forman El juez de Egipto. En esta primera obra, nos presenta a Pazair, un joven juez de Tebas, al sur, que es enviado a Menfis, la capital del reino, en el norte de Egipto. Allí conoce a Neferet, una joven médico que está medrando en la Corte. La trama comienza cuando le llega un documento a Pazair que tiene que firmar como juez, y este no termina de comprender del todo lo que aparece en él. Y comienza a investigar. Descubrirá un complot contra Ramsés II...

El argumento atrapa desde el primer momento, interesante, rápido y bien hilado. Un estilo sencillo y directo que lleva al lector de una página a otra, intentando desentrañar la conspiración.

Pero, lo llamativo de esta novela y la saga completa, no es tan sólo el buen argumento, sino el completísimo y documentadísimo contexto histórico. Conozco a unos egiptólogos que cada vez que Christian Jacq publica una novela, la leen ávidamente intentando ser los primeros en encontrar errores históricos. Y hasta hoy no los han encontrado. Es decir, novelas didácticas con las que se puede aprender mucho del Egipto en tiempos del Reino Nuevo y que, además, están bien escritas y entretienen al lector. ¿Qué más se puede pedir? Sí, ya sé, que no acaben, pero no pasa nada, pues Christian Jacq es muy prolífico y tiene varias sagas. Y si después sigues queriendo más, tiene un montón de libros de historia. Y no sólo sobre Egipto.

sábado, 20 de marzo de 2010

Rafael Reig: Manual de literatura para caníbales

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2006
Valoración: Muy recomendable

Si alguien quiere leer un manual de literatura pero sólo acercarse a uno le causa un sopor irrefrenable, éste es su libro.

Si alguien quiere leer una historia curiosa, divertida y absurda a partes iguales, éste es su libro.

Si alguien necesita una guía de lectura para acercarse a los dos últimos siglos de la literatura en español, éste es su libro.

Rafael Reig toma como punto de partida la historia de la familia Belinchón, marcada por la desgracia desde que un antepasado aprendiera a leer y escribir, a principios del siglo XIX. Desde entonces el ansia caníbal por leer y escribir la obra maestra de su generación, entierra a todos los Belinchones, pero al mismo tiempo les da la oportunidad de conocer y frecuentar a los mejores escritores de cada tiempo, a quienes Rafael Reig retrata sin tapujos y con bastante mala leche.

Por los ojos del lector pasan los ornitorrincos sublevados (los románticos), los pacientes paquidermos (los realistas), los albatros a pie (los modernistas), las termitas y su estrategia (la generación del 98) y otros tantos especímenes literarios que alcanzan hasta nuestros días. Además, cada capítulo finaliza con algunos ejercicios prácticos para el lector y unas lecturas recomendadas, propuestas didácticas cargadas también de ironía.

Todo ello hace de este atípico manual de literatura una lectura muy recomendable de la que se aprende al tiempo que se disfruta.

viernes, 19 de marzo de 2010

John Steinbeck: La perla

Idioma original: inglés
Título original: The Pearl
Año de publicación: 1947
Valoración: recomendable

Para mí, volver a coger una novela de Steinbeck ha sido como volver al hogar. Uno se desliza suavemente sobre sus líneas, dejándose mecer por la humildad y honestidad que destilan, con la sensación de volver a pisar terreno conocido, inadvertidamente añorado.

La perla es una novela corta que nos cuenta cómo la vida de Kino, un buscador de perlas mejicano, cambia radicalmente cuando encuentra "la perla del mundo", la más grande y perfecta jamás vista por nadie en la región. Por su imaginación empiezan a desfilar posibilidades que hasta el momento parecían estar totalmente fuera del alcance de su raza oprimida: se casará por fin en la iglesia con su mujer, Juana; comprarán zapatos nuevos; su hijo Coyotito aprenderá a leer y a escribir y les explicará "lo que realmente dicen los libros"... Pero pronto la perla despertará las envidias de todos y se revelará como una fuente de mal más que de bienestar.

Esta trágica y durísima parábola trata temas sencillos pero complicados como la avaricia, la ambición desmedida, la autosuperación, la familia o el racismo, todo esto en el marco de una pequeña comunidad vecinal. El lenguaje de Steinbeck es, consecuentemente, sencillo pero sugerente: es el lenguaje de Kino y de Juana, su incondicional esposa, el lenguaje que uno "no suele encontrar en los libros".

Lo mejor de Steinbeck y de La perla, los personajes femeninos: parecen estar siempre en la sombra, subyugadas a los maridos, pero nada más lejos de la realidad. Juana es comprensiva, dura y firme -estoica casi-, y el valor de Kino se nutre de su fortaleza.

También de Steinbeck: De ratones y hombres

jueves, 18 de marzo de 2010

Louis-Ferdinand Céline: Viaje al fin de la noche

Idioma original: el de los franceses
En su idioma se titula: Voyage au bout de la nuit
Lo publicaron: en 1932
Lo valoro como: Imprescindible

A Dios pongo por testigo que me acabo de quedar sin tildes. Es por un virus de esos del cyber-espacio. Y bueno, puedo esperar a mañana para escribir esta reseña desde otro ordenador, pero la cosa es que deseo hacerlo esta noche, por lo que voy a tratar de escribirla como pueda, es decir: sin tildes. Me parece un reto: voy a hablarles de Viaje al fin de la noche sin poner ni una tilde, aunque mañana voy a tener que hacer una pequeña trampa para colocarle la dichosa plumita al apellido de escritor, eso no se puede evitar. Lo contrario es faltar al respeto a Louis-Ferdinand. En fin...

Venga, adelante.

Lo primero de todo, no voy a mencionar los jaleos que provocaron tres panfletos publicados por el escritor en sus tiempos, los cuales, pese a ser antibelicistas, eran, asimismo, claramente antisemitas. Nada de hablar de tal suceso...Y por tanto, menos tildes que esquivar.

Lo segundo es que aviso desde ya que para escribir esta reseña voy a tener que desgranar parte del argumento porque para hablar al lector apropiadamente de Viaje al fin de la noche es inevitable mencionar los peculiares lugares por los que el protagonista pulula; pero si los enemigos de los spoilers se disgustan por ello, mejor que no sigan leyendo...De todos modos, he de decir que lo verdaderamente revolucionario de esta obra, y lo que la caracteriza, es su lenguaje descarnado, popular e hiriente, el cual ha servido de clara influencia a posteriores autores hartos del formalismo y de las buenas maneras utilizadas hasta entonces para describir EL HORROR EL HORROR.
Ahora, aclarado este otro punto, sigo...

Considero Viaje al fin de la noche uno de mis libros de cabecera porque describe mejor que ninguno la pobreza moral que arrastra buena parte de los hombres que pueblan este planeta. Desde luego, el contexto en el que se ubica la trama es inmejorable para semejante objetivo: la guerra, la Primera Guerra Mundial, en este caso.

El protagonista es un joven doctor llamado "curiosamente" Ferdinand, tan ingenuo e inmaduro, que se enrola en la mencionada guerra; una vez dentro de sus entrañas, es testigo de toda clase de bajezas y aberraciones por parte de los manipuladores poderosos que dirigen las contiendas, seres que tratan de convencer a los pobres soldados que es honroso morir por la patria: una patria que ellos protegen desde confortables posiciones.

Desde luego, Ferdinand prefiere ser tachado de cobarde que perder su vida, y termina por acabar en el Continente africano, en la zona subsahariana, trabajando para cierta empresa que trata a los lugareños como cucarachas. De nuevo asqueado por el medio que le rodea, el joven doctor, al que le dio tiempo en sus horas de soldado a enamorarse de una americana llamada Lola, acaba emigrando a los Estados Unidos con sus esperanzas amatorias y humanas mermadas. Sin embargo, en la tierra de las oportunidades, descubre que sin padrinos su valor se reduce a cero, y que la forma de ocio que propone ese lugar es el cine, un mundo de hermosas falacias que atonta los sentidos.
Antes de volver definitivamente a la capital de su patria, Francia, mencionar que cae en los brazos de una prostituta (que al menos es) real como la arenosa existencia...
Una vez asentado en su ciudad, se dedica a ejercer la medicina en un barrio marginal donde la cotidianidad alcanza niveles de fealdad insospechados.

Viaje al fin de la noche es, pienso yo, un libro que posee grandes atributos tanto a nivel literario como humanista, aunque no es muy apropiado para los lectores que busquen evadirse a territorios de ensueño, romance y finales ejemplares que les saquen de su triste rutina: el amigo Louis-Ferdinand nos arranca, a base de una prosa de sulfuro, de las garras del atontamiento y nos escupe en la cara la cruda realidad.
Vivimos en una tierra muy hostil, amigos, aunque no tengamos acceso directo a sus zonas peligrosas.

Pues ya he terminado, juzguen ustedes el resultado, ¿me he expresado adecuadamente sin nuestra querida pluma de sombrero?

miércoles, 17 de marzo de 2010

John Withington: Historia mundial de los desastres


Idioma original: inglés
Título original: A Disastrous History of the World
Fecha de publicación: 2009
Valoración: Está bien



A tenor de las catástrofes naturales de las que últimamente hemos sido testigos (los terremotos de Haití y Chile, por ejemplo), no es raro que pensemos que el mundo se está yendo al garete y que nos queda poco más de un telediario para irnos todos a criar malvas, seguramente debido a una catástrofe natural de dimensiones inmensurables. Sin embargo (y sin ninguna intención de subestimar el daño que le hacemos al planeta y la respuesta que va a tener el mismo), catástrofes naturales –y no tan naturales– ha habido siempre, muchas de las cuales mucho más letales y desastrosas que las que acabamos de citar.

Existe una rama de la historia, conocida como Historia ambiental o Environmental History, dedicada a estudiar este tipo de fenómenos. Aunque ocupa sobre todo a estudiosos estadounidenses, en Europa contamos con uno de los mayores expertos en la materia, John Withington, quien, tras publicar The Disastrous History of London y A Disastrous History of Britain, nos ofrece la Historia mundial de los desastres, un libro más global que los anteriores pero igualmente interesante.

El contenido de este libro se divide en varias partes: las catástrofes naturales (tsunamis, volcanes, terremotos, inundaciones...), enfermedades y hambrunas, guerras, crímenes de estado, accidentes con medios de transporte (naufragios, accidentes de tren y avión...) y desastres producidos por el descuido o error del hombre (incendios, envenenamientos, estampidas...). En cada capítulo, el autor relata de forma breve una serie de casos ordenados cronológicamente, aportando una gran cantidad de información (cifras, testimonios de la época sacada de archivos, periódicos, etc.) y demostrando el gran trabajo de documentación que ha realizado. Aunque, en ocasiones, tal cantidad de datos puede abrumar al lector, el libro está bien escrito –con un estilo más cercano al periodístico que al histórico– y su amena y rápida lectura nos invita a profundizar en algunos de los acontecimientos narrados (sobre todo, en el capítulo dedicado a los crímenes de estado, que os recomiendo especialmente).

Se echa de menos, sin embargo, un prólogo que contextualice el trabajo de Withington, que nos introduzca en la lectura, así como un apartado de conclusiones. No estaría de más que el autor explicara si cree que, como muchos piensan, el mundo se acaba, si, por el contrario, la Tierra es un lugar maravilloso y tranquilo a pesar de las últimas catástrofes sufridas o si el verdadero problema que debería preocuparnos es que el hombre es, como dijo Plauto, un lobo para el hombre.

martes, 16 de marzo de 2010

Ramiro Pinilla: La higuera

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2006
Valoración: Imprescindible

¿Alguien se cree que un hombre pueda pasar treinta años de su vida sentado debajo de una higuera? Yo sí, gracias a la sabiduría narrativa de este autor. Nacido en Bilbao allá por 1923, a pesar de haber recibido el Premio Nadal en 1960 y el Nacional de Narrativa en 2006, entre otros, a pesar de que, todavía el año pasado, añadió un nuevo título a su más que sólida obra, su nombre resulta desconocido para una inmensa mayoría de lectores.

El relato tiene su origen en un suceso ocurrido en plena guerra civil y finaliza a mediados de los 60. Pero no temáis, no se os va a llevar al trote por tres décadas ni a abrumaros con datos y nombres. Lo que se nos cuenta es un suceso insignificante, apenas una anécdota, que adquirirá categoría de símbolo y, a través del cual, el autor indaga tanto en el corazón de los hombres como en los vaivenes sociales e ideológicos de la España de le época. Es curioso comprobar que casi nadie actúa por convicción propia, que el mimetismo impera en todos los tiempos, igual que el miedo, los prejuicios, la pura inercia, la envidia, la crueldad.

¿Quién es Rogelio Cerón? ¿Un héroe, un santo, un demente? Esta novela trata de la culpa. O mejor, de la conciencia culpable que lleva al remordimiento y cuyo último destino es la expiación. Si llevamos esta secuencia a sus límites últimos, nos situamos en la España de los años 1936-39 y contemplamos las barbaridades que se cometieron entonces (en este caso, por parte del bando nacionalista) ya tenemos el punto de partida de "La higuera".

Lo que sigue puede parecer, así enunciado, una situación inverosímil, pero la habilidad de Pinilla va dotando a la historia de todos los elementos precisos para hacerla creíble, nos va introduciendo en ese mundo demente y ahí nos deja, como espectadores aterrados unas veces, conmovidos otras, siempre imbuidos de compasión en el mejor sentido del término. No sé cómo se consigue retratar lo inamovible, lo estático, y que de ello surja un relato dinámico que nos mantiene intrigados hasta la última línea, pero, también en este caso, el autor conoce los resortes exactos que debe mover para lograrlo.

Al final de todo este tinglado he echado algo en falta: el perdón. Sólo una persona tiene la facultad de otorgarlo y no lo hace. ¿O sí? En cualquier caso, no de forma explícita. Y, aunque así fuera, aunque el perdón se realizase en el fuero interno de ese niño que ya creció ¿de qué le sirve al antiguo culpable si nunca, jamás, lo va a saber?

lunes, 15 de marzo de 2010

Zoom: Después, de Edith Wharton

Idioma original: inglés
Título original: Afterwards
Fecha de publicación: entre 1893 y 1935
Valoración: Muy recomendable

Incluido en el libro Relatos de fantasmas (The Ghost-feeler).

"¿Qué le da al cuento de terror su emoción característica? En primer lugar creo que su sentido físico y, en segundo, un giro moral".

Así reflexionaba Graham Greene para The Spectator en 1937, y así reza la cita que abre esta colección de Relatos de fantasmas de la autora estadounidense Edith Wharton.

Sus palabras son perfectamente aplicables al cuento que ahora nos ocupa, en el que a los personajes les trae de cabeza la no-presencia de un fantasma de cuya existencia les han avisado que no se percatarán "hasta mucho tiempo después". Como la historia está narrada desde el punto de vista de Mary, la esposa -continua y simbólicamente descrita como "corta de vista"-, tampoco el lector tiene todas las claves para descubrir quién es ese fantasma que ronda la vieja casa de campo inglesa sin que los sucesivos dueños sean capaces de descubrirlo.

Y el lector se vuelve paranoico -o, al menos, esta lectora lo ha hecho-, e, impelido por ridículas ambiciones detectivesca de hallarlo antes de que la narración concluya, rastrea a tientas cada página en busca de indicios que le lleven a descubrir quién y dónde y cómo se esconde el escurridizo fantasma sobre el que murmuran las leyendas. Poco a poco, las sombras del matrimonio Boyle van saliendo a la luz; como Mary comenta proféticamente la primera vez que le hablan del evasivo espectro, "De repente, mucho tiempo después, te dices a ti misma: ¡Eso era!".

El "giro moral" del que hablaba Graham Greene se encuentra, por partida doble, en el desenlace. Para no desvelarlo, sólo diré que tiene que ver con el hecho de que "en teoría, [Mary] despreciaba la falta de interés de la esposa americana por los intereses profesionales de su marido, pero en la práctica siempre había encontrado difícil fijar su atención en los informes sobre las transacciones de su esposo".

Otra vuelta de tuerca a las historias de fantasmas, que va tejiendo el suspense efectivamente de principio a fin y obliga al lector a ejercitar sus dotes de sabueso.

domingo, 14 de marzo de 2010

Colaboración: El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald

Idioma original: inglés
Título original: The Great Gatsby
Año de publicación: 1925
Valoración: muy recomendable


Hay libros que te enganchan desde la originalidad de su frase inicial, y otros, como éste, que van tejiendo pacientemente una intrincada red hasta que llega la bofetada de su frase final:

"Y así vamos hacia delante, botes contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado" (*)
Esta frase, que puede resultar algo vacía fuera del contexto de la novela, cierra de manera formidable la historia sobre Jay Gatsby, un millonario norteamericano, hombre hecho a sí mismo y foco de las luces que, durante los años previos a La Gran Depresión de 1929, hacían pensar en el sueño americano como una realidad alcanzable. Pero detrás de las luces y bambalinas del éxito social y de la posición económica, valores tan respetados en las sociedades occidentales actuales, siempre están las sombras de los temas de siempre, los que nos igualan a ricos y pobres: el amor, la muerte, la amistad. Y son precisamente estos temas los que van tomando relevancia durante el transcurso de la novela, mostrando ésta una doble cara muy interesante, contraponiendo, por ejemplo, el éxito social de su protagonista frente a su fracaso personal.

El autor, Francis Scott Fitzgerald, comentó que con esta novela había tratado de desarrollar un tema sencillo de una manera nueva, con una estructura narrativa compleja. Y está mal, muy mal, contradecir los propósitos del propio autor, pero yo, humildemente, creo que el autor llegó mucho más allá y, por paradójico que parezca, también logró precisamente lo contrario: contar de manera sorprendentemente sencilla un tema complejo. La novela es, al fin y al cabo, una crítica a aquellos valores imperantes de la sociedad moderna (el estatus social y económico, la apariencia física...) , que se muestran insuficientes como vehículo de la felicidad individual del hombre por mucha admiración y respeto que produzcan en los demás. Admiración y respeto que, por otro lado, resultan indudablemente superficiales y efímeros.

Haciendo una valoración personal muy rápida de la novela, he de decir que me ha encantado; está muy bien escrita y su lectura es muy amena sin carecer de la profundidad necesaria para que pueda ser considerada algo más que un simple drama romántico. En definitiva, ¡un libro que hay que leer!

Una última nota sobre su edición en español. Dicen que la traducción de la editorial Debolsillo es muy mala, y que existen otras, como la de Alfaguara, mucho mejores. Yo he leído la de Debolsillo y no me ha desagradado, pero bueno, está bien saber lo que se comenta por ahí.

(*) "So we beat on, boats against the current, borne back ceaselessly into the past." en su versión original en inglés.


Firma invitada: Iñaki

También de Scott Fitzgerald: Hermosos y malditos

sábado, 13 de marzo de 2010

Jean Stein y George Plimpton: Edie

Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1974
Valoración: Muy recomendable
No son pocos los que opinan que el mundo del arte está plagado de dementes, obsesos sexuales, adictos a toda clase de estupefacientes y personas dispuestas a vender su cuerpo con tal de tener esos quince minutos de fama que Andy Warhol decía que todo el mundo busca.
Y bueno, si hacemos caso a lo que cuenta esta biografía narrada a base de testimonios sobre una de las musas de Mr Warhol, puedo afirmar y afirmo que la mencionada descripción sobre los artistas se queda corta: muy pero que muy corta...

La musa en cuestión era una joven llamada Edie Segdwick, provenía de una acaudalada familia, y podía presumir de ser una auténtica American Beauty de facciones angelicales, cuerpo esbelto, largos cabellos oscuros y enormes ojos castaños de cervatillo. Una princesita consentida que sin quererlo ni beberlo se convirtió en un mito caracterizado por llevar el pelo corto y teñido de rubio platino y lucir a todas horas en sus piernas de bailarina leotardos negros.

Edie se mudó desde su California natal a Nueva York para cumplir su sueño de ser artista (véase pintora y escultora, disciplinas en las que, al parecer, no era nada mediocre), pero acabó siendo "descubierta" por el loco de Warhol, un tipo que pese a sus pocas habiliades como artista, logró a base de excentricidades y mucho morro convertirse en un icono cuya sombra se alarga tozudamente hasta nuestros días a base de latas y cuadros que son un atentado contra la vista.

Warhol era el Dios de la Factory, un inclasificable y orgiástico Olimpo levantado sobre una fábrica abandonada (de ahí su nombre) que le servía para dar rienda suelta a todas sus locuras con su troupe de pirados. Entre sus amigos había desde ricas herederas adictas a casi todo, cantantes de talento (como la Velvet Underground) hasta travestis, pasando por ex pacientes de psiquiátrico o gigolós musculados. Y sucedió que la deidad de pelos blancos, necesitaba una nueva ninfa con la que jugar, y se encaprichó de Edie, una hermosa jovencita de veintidós años, una pura sangre americana rica "de toda la vida", que parecía como recién salida de una foto de baile de puesta de largo.

Pero si Warhol, un homosexual introvertido y parco en palabras que creció dominado por su extraña madre, era desmesurado en cuanto a obsesiones y fetichismos, Edie tampoco era una virtuosa del equilibrio mental: ex compañeras de colegio y amigos de la universidad hablan en el libro de su insoportable personalidad, con tintes bipolares y neuróticos (de adolescente fue ingresada por anorexia). Y para más inri, su familia no era para nada era un ejemplo a seguir: suicidios de hermanos y presuntos abusos sexuales por parte de su padre ensuciaban aún más su "pasado rosa".

Warhol quería a Edie porque Edie, una guapa pija loca y descontrolada, era la mujer que él hubiera querido ser. Juntos rodaron no sé cuántas películas experimentales llenas de desnudos, sexo explícito y absurdos varios, rociados de drogas y alucinógenos, LSD especialmente: inyectárselo y "flipar" a todas horas era una forma de vida a la que muchos sucumbieron, Edie especialmente, pese a los intentos tardíos de sus padres por desintoxicarla e ingresarla en psiquiátricos. Todo fue en balde: a los veintiocho años, abandonada por Warhol, murió empastillada mientras dormía junto a su joven marido, un chaval al que conoció en su última clínica mental.

Así son las cosas. Nos venden arte, belleza, y glamour, y en realidad hay locura, drogas y dolor. Pero Edie siempre aparecía preciosa en las fotos.

Reflexiones aparte, este libro es una maravilla para cualquier mitómano de la época, ya que contiene declaraciones descarnadas de celebrities que se relacionaron/coincidieron de algún modo con la desgraciada joven, desde Patti Smith hasta Truman Capote.

Y la película que han hecho sobre Edie...Psé. Se llama Factory Girl, está protagonizada por una estupenda Sienna Miller (en algunos planos parece la verdadera Edie), pero está edulcorada hasta rozar el absurdo, y ponen la mayor parte del merengue cuando describen su amor por Bob Dylan, al que pintan como si fuera un Superman que intentó salvarla sin conseguirlo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes in memoriam


Esta madrugada ha muerto, a los 89 años, Miguel Delibes, sin duda una de las figuras imprescindibles de la narrativa española del siglo XX. Periodista y escritor profesional en el sentido más pleno del término, Delibes publicó una obra extensísima que tanteó géneros y técnicas muy diversas: el realismo casi tremendista en El camino o Las ratas; el monólogo interior en la que se considera su obra maestra, Cinco horas con Mario; la experimentación técnica en Los Santos Inocentes (que también figura entre sus mejores novelas) e incluso la novela simbólica en Parábola del náufrago o la histórica en su última gran obra, El hereje.

Miguel Delibes siempre se describió a sí mismo como "un hombre sencillo": un vallisoletano por nacimiento, pero también por vocación (rechazó en varias ocasiones trasladarse a Madrid; un cazador experto -varios de sus libros tratan, directa o indirectamente, sobre la caza-; un defensor de los valores y la dignidad humana frente a la opresión del poder y del dinero, pero también frente a un progreso irracional e inhumano. Sus últimos años estuvieron plagados de merecidos reconocimientos: el Premio Príncipe de Asturias en 1982; el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1991; el premio Cervantes en 1993, y varias nominaciones al Premio Nobel, que quizás no logró nunca por tener un perfil y una carrera paralelas a las de Camilo José Cela, que sí lo ganó varios años antes.

Se ha ido Miguel Delibes, pero nos queda una obra amplia, densa y magníficamente trabajada; y nos quedan también las adaptaciones cinematográficas de algunas de sus películas, varias de ellas excelentes, como Los Santos Inocentes, con Alfredo Landa y Paco Rabal en los papeles protagonistas.

Fuente de la imagen: Miguel Delibes

Reseñado en el blog: La sombra del ciprés es alargada

jueves, 11 de marzo de 2010

Alessandro Baricco: Sin sangre


Idioma original: italiano
Título original: Senza sangue
Fecha de publicación: 2003
Valoración: Se deja leer


Sin sangre es la historia de Nina, una niña que es testigo del asesinato de su padre y de su hermano, de su deseo de no olvidar lo ocurrido y de la búsqueda de los asesinos de su familia. Pero, sobre todo, es la crónica de un encuentro entre una Nina adulta y el único de los asesinos de sus seres queridos que sigue vivo.

Llegados a este punto, Baricco plantea esta novela corta como una reflexión sobre el rencor, la venganza, el perdón... de manera que no sepamos exactamente a qué viene ese encuentro ni qué va a ocurrir con los protagonistas hasta casi el final del libro. Tampoco importa mucho, la verdad, pues a medida que pasamos las páginas nos vamos dando cuenta de adónde se dirige el autor y por qué, y no hace falta ser muy listo para adivinar el desenlace de esta historia.

Cuando leí este libro, me dio la impresión de que era un intento deslavado de escribir la antítesis de Seda; es decir, parece que Baricco ha intentado convertir toda la poesía y la pausa de su gran éxito literario en una novela más o menos igual de breve, pero con un estilo más frío, un ritmo mucho menos pausado y una historia menos "bonita" y más ruda. No digo que lo haga mal (es innegable que Baricco es un gran escritor), pero no es una buena señal que cuando acabemos de leer el libro nos demos cuenta de que estamos igual que al principio y de que nadie nos ha contado nada nuevo (de hecho, ni siquiera da la impresión de que nos hayan contado algo), y de que todas esas emociones y esos sentimientos que se pretendían remover con esta narración no han variado un ápice.

En definitiva, podríamos decir que este libro es como el algodón de azúcar: está muy rico, pero no alimenta. Y, para eso, mejor no probarlo.


También de Alessandro Baricco: Tierras de cristal, Seda

miércoles, 10 de marzo de 2010

J. D. Salinger: Nueve cuentos

Idioma original: inglés
Título original: Nine stories 
Año de publicación: 1953
Valoración: Muy recomendable

Nueve cuentos es, obviamente después de El guardián entre el centeno, la obra más conocida del recientemente fallecido J. D. Salinger. Como indica su (nada imagintivo) título, es una colección de nueve relatos breves, la mayoría de tono y tema sombríos, aunque no faltan algunos más ligeros como "El periodo azul de Daumier-Smith", abiertamente cómico (aunque es el que menos me ha gustado, la verdad).

La colección de relatos tiene ciertos elementos que le dan coherencia. Por ejemplo, en varios de ellos aparecen miembros de la familia Glass, a la que Salinger volvería también en otros relatos; además, en muchos de ellos juegan un papel fundamental los niños o los adolescentes (como en El guardián...), que representan o bien la inocencia frente a la crueldad y al cinismo de los adultos, o la pérdida de esta misma inocencia en diversos modos y por diversos motivos.

Algunos relatos del volumen son ciertamente memorables. El primero, "Un día perfecto para el pez plátano", me recuerda lejanamente a Mrs. Dalloway, de Woolf, por el tema pero también por su fragmentación narrativa; "Para Esmé, con amor y sordidez" (probablemente el cuento más famoso de Salinger), es sorprendente en su estructura, y desasosegante en su contenido; "Linda boquita y verdes mis ojos", aunque no pasa de ser la historia de un triángulo amoroso, es técnicamente perfecta, y ofrece varias lecturas posibles.

Siguiendo con la idea que planteaba Guillermo hace unos días, sobre que cada lectura que hacemos es una comparación con los anteriores, también leer Nueve cuentos después de El guardián es una experiencia interesante: aquí sí encontramos una amplia variedad de técnicas y recursos narrativos que no están presentes en la novela; después de leer Nueve cuentos, se comprende que la simplicidad técnica y, hasta cierto punto, psicológica de El guardián no se debe a limitaciones del autor o al puro azar, sino a una elección consciente, coherente y deliberada.

martes, 9 de marzo de 2010

Jorge Luis Borges: Historia universal de la infamia

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1935
Valoración: muy recomendable

Borges padecía una terrible timidez. Como persona hubo de vencerla por necesidad en 1946, cuando el gobierno peronista premió su disidencia ascendiéndolo, desde su puesto como asistente en una bibioteca pública, al cargo de Inspector de Aves y Conejos en los mercados de la municipalidad de Buenos Aires. Se dedicó entonces a dictar conferencias, venciendo su miedo a hablar en público. Como escritor, la timidez se advierte en ese juego de máscaras, pseudónimos y falsos hallazgos con que evitaba tantas veces reclamar abiertamente la autoría de su obra. Pese a que Borges es reconocido sobre todo como cuentista, pocos saben que este género se le resistió durante mucho tiempo, precisamente por ser tan tímido.

El primer Borges escribe poesía y se ve a sí mismo como poeta. Sus experimentaciones vanguardistas (en torno al ultraísmo) las realiza en verso, y es en verso como empieza a darse a conocer a su vuelta de Europa con Fervor de Buenos Aires (1923). Dos años después publica Inquisiciones, iniciándose en el ensayo (aunque con resultados que luego condenaría: nunca autorizó la reedición de ese libro). La poesía y el ensayo le dan seguridad, pero la ficción se le resiste: fabular abiertamente ante los ojos del lector le parece un atrevimiento excesivo. Decide dar un rodeo e internarse en la ficción, pero sólo a medias. Fabular, si se quiere, de tapadillo.

Toma una serie de biografías y las cuenta a su manera, alterando las circunstancias y resumiendo toda una vida en un par de escenas significativas. Los personajes son famosos delincuentes y malhechores, así que el resultado viene a ser una Leyenda dorada, pero al revés. Si las historias, de por sí, ya atrapan, pasadas por el filtro de Borges se llenan de ironías y de una extraña ternura. Uno acaba simpatizando con la implacable viuda Ching, pirata, y desea que el emperador fracase en su intento por detenerla. Incluso Billy el Niño, que mató a 21 hombres "sin contar mejicanos", se gana el respeto del lector. Sólo los títulos de cada biografía ya son geniales: "El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké", "El impostor inverosímil Tom Castro" o "El atroz redentor Lazarus Morell".

El mar de China, el Mississippi, el Turquestán o un Nueva York irreconocible: Borges pasea al lector por continentes y siglos, mostrándole la traición más aborrecible, la crueldad sin motivo, el engaño como forma de vida. Entre las piezas se cuela una, "El hombre de la esquina rosada", que es el primer relato, en sentido propio, que escribió Borges. Paradójicamente (o borgianamente), es la más verosímil.

También de Borges: Antología de la literatura fantástica, Ficciones, Atlas, Otras inquisiciones, El Aleph.

lunes, 8 de marzo de 2010

Amin Maalouf: El desajuste del mundo. Cuando nuestras civilizaciones se agotan

Idioma original: francés
Título original: Le dérèglement du monde. Quand nos civilisations s’épuisent.
Fecha de publicación: 2009
Valoración: Muy recomendable

Ésta es una obra más concreta – y, quizá, por ello, más compleja – que "Identidades asesinas", también, probablemente, más pragmática. En ella subyace el idealismo que Maalouf manifestaba hace más de una década pero ahora la fuerza de los hechos le obliga a aceptar la escasez de materiales aptos para construir un futuro aceptable. Y, tal como yo imaginaba, el contraste con la postura optimista de 1998, se manifiesta desde las primeras líneas. Personalmente, hubiese preferido una formulación inicial de los principios básicos de su pensamiento tal como aparecen en su obra anterior. Así, todo lector que se acercase por primera vez a la obra ensayística de Maalouf conocería sus fundamentos conceptuales y podría situar cada una de las conclusiones en su lugar correspondiente.

De los postulados del libro destacaría su defensa del eurocentrismo, presente en gran parte de nuestra historia y tan denostado desde hace ya algunas décadas. Maalouf afirma que los valores que aportan dignidad y desarrollo son exportables y que dejar atrás determinados objetivos éticos so pretexto de respetar supuestos valores culturales beneficiará sin duda a los grandes intereses pero nunca a los seres humanos y, en consecuencia, sólo deberían defenderse aquellos ideales y costumbres que no denigran a nadie.

El análisis histórico y el repaso del influjo de la historia en la realidad actual es mucho más completo en esta obra que en “Identidades…” Un somero recorrido por regiones en conflicto pasado o presente le sirve para abordar la espinosa cuestión de las legitimidades del poder.
Pero, ciñéndonos al presente, Maalouf indica que “para entender los dramas de nuestro tiempo y buscar soluciones” hay que reconocer quien es el “señor feudal” mundial y hacerlo sin rencor ni servilismo. Y afirma que uno de los desajustes de esta época consiste en que el jefe de estado que gobierna en todo el mundo, es elegido por (sólo) el 5% del conjunto de la población mundial. Es evidente – recuerda – que cuando un gobernante (o un país) ejerce el poder en solitario, sin un contrapoder que le sirva de freno, no sólo pierden los demás, sino que el abuso le puede estallar en la propia cara. Desajuste, también, de la escala de valores generada por un sistema financiero que, una vez terminada la guerra fría y cada vez más a medida que avanza el tiempo, no encuentra ningún contrapeso que ponga coto a sus desmanes.
Su propuesta es buscar soluciones, alejados de fórmulas caducas, de acuerdo con las circunstancias del momento que son radicalmente distintas a todo lo conocido hasta hoy. Por ejemplo, si los conflictos – hoy más que nunca – tienen lugar a escala planetaria, tanto las soluciones como las medidas de prevención han de llevarse a cabo en un ámbito de igual envergadura. Y se basa en "un fenómeno al que aún llamamos a veces “la aceleración de la historia”, pero que va mucho más allá de lo que recibe este nombre en las obras del siglo pasado. Otra noción refleja mejor el ritmo de los sucesos de nuestro tiempo: “la instantaneidad”. Pues ahora todos los acontecimientos del mundo ocurren ante los ojos de la humanidad entera y a tiempo real”.

Conviene leer con atención una obra como ésta. Si hubiese muchas voces que se tomasen el trabajo de contemplar a la vez las dos orillas intentando honestamente ponerse en el lugar que ocupa el otro, comprender sus razones, estaríamos por fin en condiciones de enfrentarnos a multitud de desajustes tan graves como urgentes.

Fuente de la foto: Amin Maalouf (Wikipedia)


También de Amin Maalouf: Identidades asesinas

domingo, 7 de marzo de 2010

Unai Elorriaga: Londres es de cartón

Idioma original: euskera
Título original: Londres kartoizkoa da
Fecha de publicación: 2010
Valoración: recomendable

En un Londres que no es el que conocemos, en un tiempo que no podemos precisar, Phineas y sus amigos se reúnen cada tarde en el decimoséptimo tejado (porque este Londres es un lugar donde los tejados están numerados y no es raro ver a la gente pasearse por ellos), esperando que llegue Sora, su hermana mayor, que desapareció cuando él era un niño. Además de reencontrarse con su hermana e intentar averiguar qué le ocurrió, Phineas trata de salir adelante en una ciudad que poco a poco va dejando atrás una dictadura aún latente.

En un ambiente de miedo, de misterior y de un leve aperturismo que a veces parece más desasosegante que la propia opresión, el autor nos ofrece una novela dividida en tres partes. La primera de ellas nos presenta a Phineas y Londres (cuya historia es casi tan importante como la de la gente que vive en ella), la segunda desarrolla otra visión de la misma ciudad y de la misma realidad mientras adquiere tintes dickensianos y la tercera se encarga de unir y armonizar las dos primeras, así como de aclarar todas las incógnitas planteadas hasta el momento, llevándonos por un mundo tan onírico como real hacia una realidad que no esperamos, donde la verdad resulta ser tan sólo una forma particular de enfrentarse a la vida.

Que Unai Elorriaga es un gran escritor era algo que ya sabíamos (así lo ha demostrado en Un tranvía en SP, El pelo de Vant Hoff y Vredaman), y esta obra no nos va a hacer cambiar de opinión. Todo lo contrario, de hecho, porque además de estar bien escrita y estructurada, supone un punto y aparte en su trayectoria literaria. Ha cambiado el estilo, el tema... y ha construido un libro que nada tiene que ver con lo que había escrito hasta ahora. En mi opinión, todo un acierto.

sábado, 6 de marzo de 2010

Manuel Vázquez Montalbán: Galíndez

Idioma original: español
Fecha de publicación:
1991
Valoración: Está bien

Tras leer La fiesta del chivo, completamente inmerso en el contexto histórico de la dictadura de Trujillo, una novela me esperaba en mi mesilla de noche desde hace tiempo: Galíndez. Recuerdo que, durante la carrera, esta novela formaba parte de uno de esos temas últimos del programa de un curso, típico tema al que nunca se llega, de modo que la novela se quedó en mi biblioteca sin leer y sin explicar. Sin embargo, desde entonces tenía ganas de hincarle el diente y ver por qué estaba en aquel programa del curso de literatura española del siglo XX. Sin lugar a dudas, estaba era el momento idóneo.

No obstante, muy pronto me di cuenta de que leerla justo después de la increíble novela de Vargas Llosa probablemente no fuera la mejor idea. La verdad es que terminé encantado con aquélla y comencé Galíndez esperando encontrar la misma prosa, la misma intensidad, el mismo ritmo narrativo. Pero no fue así. Vaya por delante que esta reseña está excesivamente mediatizada por mi lectura anterior pero, en cualquier caso, qué lectura de un libro no es más que la comparación con los anteriormente leídos. Así que centrémonos en Galíndez.

La novela está basada en un hecho histórico y es una mezcla muy interesante entre la escritura novelística y el documental. Vázquez Montalbán nos relata fragmentos de la vida de Jesús de Galíndez, afiliado al PNV, político activo durante la Guerra Civil y posteriormente una de las figuras más activas del Gobierno Vasco en el exilio. Su exilio pasó primero por París de donde marchó a la República Dominicana. Allí vivió varios años hasta que finalmente se instaló en EEUU donde ocupó plaza como profesor en la Universidad de Columbia. Su actividad desde entonces se centró en evitar que el gobierno franquista ingresara en la ONU, fortalecer las relaciones del Gobierno Vasco con los EEUU y realizar una tesis sobre la dictadura de Trujillo, tesis que le costó la muerte. El 12 de marzo de 1956 desapareció de su apartamento en Nueva York y nunca más se volvió a saber de él.

Vázquez Montalbán se centra en la investigación de su desaparición y le da voz a un personaje femenino: una doctoranda estadounidense convencida de la participación de su país en la desaparición de Galíndez y con la intención de rastrear qué hizo el régimen de Trujillo con el político vasco. Partiendo de esta premisa, la novela da continuos saltos entre la realidad de la investigadora y la vida -y ante todo, los últimos momentos- de Galíndez. Sin lugar a dudas, la novela es muy interesante como documento histórico, más o menos fiable. No obstante, si como documental está bien, como novela flojea. Le falta ritmo, le falta evolución en determinados momentos. Algunos pasajes son tediosos, demasiado recargados, especialmente en los monólogos interiores de los personajes, aunque también es cierto que en estos monólogos se encuentran algunos de los momentos más sobrecogedores de la novela.

En definitiva, una novela que está bien, vale la pena leer, especialmente por las circunstancias históricas que relata, pero a la que le falta ritmo.

viernes, 5 de marzo de 2010

Roberto Bolaño: Una novelita lumpen

Idioma original: español
Año de publicación: 2002
Valoración: recomendable

Tengo que reconocer, con algo de vergüenza, que no he leído ninguna de las grandes novelas de Roberto Bolaño, considerado como el gran renovador de la narrativa hispanoamericana actual, y fallecido en 2003 con solo 50 años. Empecé Los detectives salvajes y no conseguí terminármelo; y 2666, que dicen que es una auténtica maravilla, me da una pereza terrible, sobre todo por su número de páginas es casi tan alto como su título. Así que cuando vi esta novelita corta en la librería, pensé: "esta es la mía, por fin voy a poder terminar algo de Bolaño".

Comparado con la parte que sí leí de Los detectives salvajes, Una novelita lumpen (situada en Roma, aunque igualmente podía haber sido Buenos Aires o México D. F.) es una historia sencilla, ligera y hasta luminosa (sus dos protagonistas son capaces de ver luz en la oscuridad después de quedarse huérfanos). En realidad, casi no hay historia: la protagonista y narradora nos cuenta la situación en la que ella y su hermano se quedan al perder a sus padres; cómo entran en contacto con el bajo mundo y cómo planean escapatorias ideales e imposibles para salir de la pobreza.

Por supuesto, en Una novelita lumpen está el mundo violento, agresivamente sexual y lupanario de Bolaño, pero en una versión diluida, más digerible y narrativamente más tradicional. Los editores (en este caso, Anagrama) han hecho todo lo posible para conseguir que la novelita pase de las 100 páginas (letra enorme, muchas páginas en blanco entre capítulos...) pero lo cierto es que más bien estamos ante un cuento largo, que se lee en una tarde y que puede servir como un camino sencillo para empezar a introducirse en la narrativa de este escritor fundamental.

A ver si yo mismo me aplico el cuento...

jueves, 4 de marzo de 2010

Colaboración: Breve Antología, de Jaroslav Seifert

Idioma original: Checo
Titulo Original: Breve Antología
Año de Publicación: 1984
Valoración: Excelente poemario

Porque la realidad ciega y la luz sin la sombra deslumbra. Porque a veces cuesta mantener firme el timón sobre todo cuando ves terribles desigualdades y contradicciones en mi ciudad como las cuatro fálicas torres plateadas, espantosas por lo que significan frente a otras realidades hermosas aunque de crudeza marginal en un barrio que llaman Chinatown, que recuerda a otros lavaderos de pies cuando no existían redes ni tubos para el agua. Porque las luces de la ciudad me enferman y el consumismo me retiene en casa. Porque hace frío. Porque sólo la música amansa, la poesía acoge y el amor es lo único que justifica. Vivir para, no vivir por.

Entonces aparece Praga en la memoria. Entonces aparece el Puente de Carlos, las cúpulas barrocas, el río Moldava y... Smetana componiéndole una pieza que me transporta a esa ciudad de la luz. Entonces es como si caminara entre las tumbas del barrio judío, subiera al castillo leyendo a Kafka y me convirtiera en un horrible insecto una mañana al despertarme. Entonces, entre la luz de primavera, que no es hoy pero recuerda, aparece Jaroslav Seifert, Premio Nóbel 1984, cantando “toda la belleza del mundo” de esta otra ciudad que añoro. Entonces, mientras paseo sus plazoletas y miro el reloj y la Plaza Staremesto Namesti, escucho la música de jazz que sale de los garitos más oscuros....va y me dice lo que yo estaba pensando pero no sabía expresar: “SER POETA: La vida hace tiempo que me enseñó que la música y la poesía son lo más hermoso que este mundo puede darnos, salvo el amor...”

Decir Jarosalv Seifert es decir Praga, es decir la ciudad blanca, es decir madre. Es decir crítica ante todos los ocupantes y ante el régimen totalitario de Stalin. Es decir honradez, lirismo, poesía y honradez. Honradez dicho dos veces. Es decir Praga de nuevo siempre Praga, donde nace, muere y canta el poeta. “Día tras día miro agradecido el castillo de Praga y su catedral y no puedo apartar la vista de esta imagen. (...) Hay días que el castillo y su catedral se alzan oscuramente nobles y parecen construidos de tristes piedras traídas de la luna. Pero al momento envuelven las torres coronas de rayos y rosas y un dulce espejismo en el que está tejido también el amor.”

Esta breve antología publicada por Hiperión está traducida por Clara Janés.

Firma invitada: Cris

miércoles, 3 de marzo de 2010

Juan Manuel de Prada: Las máscaras del héroe

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1996
Valoración: intragable

Os sitúo un poco. Juan Manuel de Prada es ese señor que escribe una página de opinión mojigata y pudibunda en El Semanal. De cara más bien redonda y blanquecina, con gafas enormes y peinado con raya, yo siempre me lo he imaginado como un niño pedante y obediente, algo crecidito. Hace no muchos años (no sabría decir cuándo exactamente), le entró la manía neo-católica y desde entonces escribe como si fuera camarlengo de Su Santidad.

Pues bien, varios días después de acabar esta novela todavía no me creo que su autor sea la misma persona. En este libro no hay nada que recuerde, ni de lejos, a la prosa afectada y moralista con que castiga de Prada a los lectores de El Semanal. Todo lo contrario: Las máscaras del héroe es un texto bronco y difícil, repleto de escenas y anécdotas que repugnan hasta la arcada. Se reconoce la elaboración (algo alambicada) de las frases, el cuidado en la elección de cada palabra, pero ahí acaba todo el parecido. La misma retórica que en los artículos se viste de domingo y se va a merendar con el obispo en vajilla de plata, se pasea en esta novela por todos los burdeles de Madrid, embarrándose de esputos y semen.

Desde luego, hay que reconocer que Juan Manuel de Prada se adapta a su tema hasta las últimas consecuencias. Habla de la bohemia madrileña, desde principios de siglo hasta la Guerra civil, así que no cabe quejarse porque sus personajes se muevan constantemente entre la miseria y la ruindad: ése es, en gran parte, el espectro de nuestra historia. Pero no sólo. El lector es confrontado en cada página con tales dosis de suciedad, cobardía y violencia, que no puede dejar de sentir cierta artificialidad. Empeñado en su hiperrealismo de orinal y gargajos, de Prada acaba ofreciendo una caricatura torpe del ambiente que retrata.

Todos los personajes del Madrid de entonces desfilan por el libro. Valle-Inclán, Gómez de la Serna, Cansinos Assens (y su discípulo Borges), Lorca, Buñuel, Dalí, Azaña, Primo de Rivera... En medio de todos ellos, atravesando la novela como un fantasma, Pedro Luis Gálvez, poeta malagueño que aparece en Luces de bohemia y era entonces muy conocido en tertulias y cafés. (El espectador de Luces, por cierto, reconocerá también la escena del velatorio de Max, protagonizada aquí por quien supuestamente la inspiró: Alejandro Sawa.) El protagonista casi invisible es Fernando Navales, que está siempre en el lugar apropiado para que de Prada pueda contar una anécdota famosa o presentar un personaje conocido. Aparte de parecer una mera excusa del autor, su maldad luciferina lo hace aún más increíble: hay pocos vicios que no cultive en un momento u otro de la novela.

En definitiva: me ha costado horrores terminar este tocho de 600 páginas, pese al interés por el tema. La culpa la tienen a partes iguales la retórica cargante y el afán por hacer vomitar al lector. No he leído ninguna novela posterior de Juan Manuel de Prada, pero espero que haya dejado de jugar a ser malo y escribir guarrerías, porque no es lo suyo.